Lucia tiene que vivir bajo el odio de su propia familia sin saber el porqué, toda su vida ha sido así. En la escuela conoce a Liam, un chico que parece interesarse en ella, pero para su sorpresa, Fernanda, la hermana de Lucia, está enamora de Liam, lo que causara mayores problemas para Lucia…
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Ecos del pasado y un lazo invisible
Narrado por Jeremy
Jeremy: Cuando Lucía se soltó de mi mano y salió corriendo, vino a mi mente una especie de recuerdo… Era una bebé que se la iban llevando, y atrás iba un niño pequeño corriendo tras ellos, llorando y gritando con desesperación:
(“¡No se la lleven, por favor… devuélvamela! ¡Ella es mi pequeña hermanita!”)
¿Será ese un recuerdo real…? ¿Será la hermana que mis padres dicen que tuve y de la que no recuerdo casi nada?
Vamos caminando con Alan y Max en silencio. No hay bromas, ni risas, ni estupideces... solo el eco de mis pensamientos reventándome la cabeza. Lo que acabo de hacer me dejó sacudido. Casi mato a Fernanda. Nunca me había sentido así por nadie. ¿Quién eres, Lucía? ¿Qué despiertas en mí?
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Alan:
—¡Ehy amigo! ¿Te gusta Lucía?
Jeremy:
—La verdad… no sé qué decir. Siento algo por ella que no puedo identificar.
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Liam (llegando corriendo):
—¡Ey, chicos! ¡Esperen!
Max:
—Pensé que te quedarías con Fernanda.
Liam:
—Sabes bien que ella no me interesa, así que no digas estupideces.
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Alan (con una sonrisita burlona):
—Sabes, Liam... creo que alguien se está enamorando.
Liam (frunciendo el ceño):
—¿Quién es?
Max:
—Jeremy, por supuesto. Creo que esa Lucía le está afectando.
Jeremy (molesto):
—¡Cállate, Max! Vamos a mi auto. Necesito cambiarme... y buscar a Lucía.
Alan (bromeando):
—¡¿Lo ves?!
Jeremy:
—¡Que te calles, Alan!
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Vamos en camino a mi auto. El ambiente está más denso que la neblina de otoño. ¿Por qué tengo camisetas en el carro? Fácil. A veces me quedo a dormir en casa de los chicos y siempre estoy preparado. Llegamos. Me cambio lo más rápido que puedo, pero mientras lo hago, agarro una camiseta extra. Es para Lucía. No quiero que siga con esa ropa mojada.
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Jeremy:
—Chicos… quiero disculparme por cómo me comporté hace un momento. La verdad, nunca quise actuar así.
Alan:
—Jeremy, no hay problema. No entendemos por qué te pusiste así, pero… yo siempre te voy a apoyar en cada decisión, aunque parezca loca.
Max:
—No te preocupes. Seguro tenías tus razones. Siempre serás nuestro amigo, pase lo que pase.
Liam:
—Pequeño mocoso, no tienes de qué preocuparte. Como dijo Alan, estamos contigo. Ahora dime… ¿para quién es esa camiseta?
Jeremy (mirándola con cariño):
—Es para Lucía. Espero encontrarla… Vamos. Y gracias a todos por estar aquí.
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Caminamos por los pasillos vacíos de la universidad. Mis pasos no los guía mi lógica, los guía el corazón. No tengo idea de por qué, pero terminamos saliendo por la parte trasera del campus, justo donde comienza el bosque. ¿Por qué vine hasta aquí?
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Liam:
—Jeremy… no creo que Lucía haya entrado al bosque.
Alan:
—Sí, lo mismo digo. ¿Cómo sabes que está por acá?
Max:
—Concuerdo con ellos.
Jeremy:
—No lo sé. Solo dejé que mi corazón me guiara… y llegué hasta aquí. Si no la encontramos, nos regresamos. Pero algo me dice que… ella está aquí.
Avanzo unos pasos más… dos árboles más, y entonces la veo. Allí, bajo un árbol de raíces gruesas, como los de los cuentos antiguos. Está dormida sobre las piernas de Abby, como una bebé... tan vulnerable, tan dulce. Pero de pronto…
¡Agh! Me llevo las manos a la cabeza. Un flash... una imagen... Una cuna, una bebé preciosa como las flores de durazno… ¡Es ella! ¡La misma bebé del otro recuerdo! ¿Es ella…? ¿Es Lucía?
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Alan (alarmado):
—¡Jeremy! ¿Qué te pasa?
Liam:
—¡¿Estás bien?!
Max:
—¿Qué sucede?
Jeremy (aún confundido):
—No lo sé… me dio un fuerte dolor de cabeza y… vi algo, era como un recuerdo...
Veo que se miran entre sí, preocupados.
—No se preocupen, amigos. Ya estoy bien. Miren… ahí está Lucía.
Los dejo atrás y camino hacia Abby, que me sonríe con dulzura maternal.
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Jeremy:
—Hola Abby, ¿cómo estás? Yo… vine a hablar con Lucía.
Abby (mirándola dormir):
—No te preocupes, está dormida. Creo que este año será difícil para ella.
Jeremy (frunciendo el ceño):
—¿Por qué llora?
Abby (sorprendida):
—¿Qué cosa…? Es cierto. No se trata solo de dormir… está llorando incluso dormida.
(No la despiertes...)
—Hola chicos —saluda Abby al ver que se acercan los demás.
Liam:
—Hola.
Max (nervioso):
—Hola Abby...
Alan:
—Hola...
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Me siento al lado de Lucía y la llamo con suavidad, con ese cariño que ni sé de dónde me salió:
Jeremy:
—Mi pequeña Lucí… despierta.
Ella se despereza, abre lentamente los ojos… Me mira y se seca las lágrimas. Cuando ve a Liam, se sonroja. Le lanzo una mirada al tipo, y él… desvía la suya. No sé por qué, pero sentí celos. Malditos celos.
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Jeremy:
—¿Estás bien?
Lucía:
—E-eehh… sí, estoy bien… Gracias por preguntar.
Jeremy (sonriendo):
—Mira, te traje una de mis camisetas para que te cambies. Anda detrás de ese árbol grande, nadie te verá.
Lucía (conmovida):
—Gracias, Jere. Eres el mejor.
(Se me acercó y me dio un beso en la mejilla antes de irse… tan simple, pero me derritió).
Cuando me doy la vuelta, Liam ya no está.
Jeremy:
—¿Dónde está Liam?
Max:
—Seguro se fue ya que encontraste a Lucía.
Jeremy:
—Ah, bueno…
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