Meghan Whitmore, hija del recién electo presidente de Estados Unidos y brillante abogada, siempre ha vivido entre poder y estrategia. Desde la muerte de su madre y su hermano, ella se convirtió en el mayor apoyo de su padre... y en su punto más vulnerable.
Cuando una amenaza logra infiltrarse en la Casa Blanca, su seguridad se refuerza con un nuevo jefe de protección: el capitán Ethan Cole, un militar frío y disciplinado que solo cree en el deber. Lo que comienza como una misión profesional pronto se convierte en una tensión imposible de ignorar.
Pero mientras las amenazas se vuelven más personales y secretos del pasado salen a la luz, Meghan y Ethan descubrirán que el mayor riesgo no está en los enemigos externos... sino en cuando los sentimientos comienzan a ganar terreno y todo el país los está observando.
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Capitulo 11
ALTURA -
-Toma -le digo a Harris, extendiéndole la caja.
La mira como si fuera un tesoro.
-¿Otra vez con nueces?
-Otra vez.
La abre apenas para confirmar. Sonríe.
-No sabes lo que te pierdes, Cole.
-Créeme, sí lo sé. Y también sé lo que me pasaría si lo intento.
Harris muerde un pedazo con exagerada satisfacción.
-Es el segundo que hace en dos semanas.
-Lo noté.
-Eso significa que sobreviviste al primero.
-Sobreviví. No lo comí.
-Detalle sin importancia.
Lo observo mientras mastica.
-¿Siempre tienen nueces?
-Casi siempre. Le gustan. Dice que dan textura.
Asiento.
Textura.
Perfecto.
-¿No le dijiste que eres alérgico? -pregunta.
-No es necesario.
-Podrías decírselo.
-No vine aquí a hablar de mis alergias.
Harris me estudia un segundo.
-Eres insufrible.
-Me lo han dicho.
Termina el último bocado.
-Helicóptero en diez minutos. El presidente va por tierra. Tráfico imposible.
Asiento y activo el radio.
-Unidad aérea lista. Formación de traslado en plataforma norte.
El ruido del helicóptero corta el aire con violencia.
Las aspas giran levantando viento y polvo.
Ella ya está allí cuando llego.
Traje gris claro esta vez. Cabello recogido de nuevo. Portátil bajo el brazo.
-Despegamos en treinta segundos -le informo.
-Perfecto -responde sin levantar la vista de la pantalla.
Subimos.
Me coloco frente a ella, junto a otro agente. Auriculares puestos.
-Ruta directa al noticiero. Tiempo estimado: doce minutos -anuncio.
Ella escribe algo rápidamente.
-¿Tu padre? -pregunta sin mirarme.
-En convoy terrestre. Congestión en la interestatal.
Asiente.
El helicóptero se eleva.
La ciudad se reduce debajo de nosotros.
Ella sigue trabajando como si estuviera en una oficina tranquila.
Yo observo el horizonte.
A mitad de trayecto, el movimiento cambia.
Sutil al principio.
Luego más evidente.
El helicóptero vibra.
El piloto habla por el intercomunicador:
-Tenemos una ráfaga lateral fuerte. Ajustando.
El aparato se inclina ligeramente.
Uno de los agentes se tensa.
-¿Todo bajo control? -pregunto.
-Sí, señor. Turbulencia inesperada.
Otra sacudida.
Esta vez más brusca.
Meghan levanta la vista.
-¿Eso es normal?
-Sí -respondo firme-. Solo viento cruzado.
El helicóptero desciende unos metros de golpe antes de estabilizarse.
Ella cierra la laptop.
-No parece "solo viento".
-Confía en el piloto.
El aparato vuelve a moverse.
Ella aprieta los dedos en el borde del asiento.
Sin pensarlo demasiado, estiro la mano y la sujeto por el antebrazo para estabilizarla cuando el helicóptero se inclina otra vez.
Es un gesto automático.
Profesional.
Pero el contacto existe.
Su piel está fría.
Ella me mira.
No asustada exactamente.
Consciente.
-Estoy bien -dice.
No suelto inmediatamente.
Otra sacudida.
Más fuerte.
Ahora sí hay tensión real.
-Altura establecida. Ajustando trayectoria -informa el piloto.
La cabina vibra unos segundos más y luego, poco a poco, se estabiliza.
El ruido vuelve a ser constante.
Predecible.
Suelto su brazo.
-Te dije que estaba bajo control.
Ella exhala.
-No parecía.
-Lo estaba.
Se acomoda el cabello que se ha soltado levemente.
-¿Siempre eres así de tranquilo?
-Sí.
-¿Incluso cuando no lo estás?
La miro.
-Especialmente cuando no lo estoy.
Eso le arranca una pequeña curva en los labios.
No una sonrisa completa.
Pero casi.
-Gracias -dice finalmente.
Asiento una vez.
-Es mi trabajo.
Silencio breve.
-No siempre tienes que decirlo así -murmura.
-¿Así cómo?
-Como si fuera lo único que importa.
No respondo.
El piloto anuncia descenso.
Aterrizamos en la plataforma del edificio del noticiero.
El viento vuelve a golpear cuando las aspas reducen velocidad.
Bajo primero. Extiendo la mano hacia ella.
Esta vez la toma sin comentario.
La ayudo a descender con cuidado.
-Ruta despejada -informo por radio.
Comenzamos a caminar hacia la entrada privada.
-Después de esto -dice de pronto- debo ir al Centro Comunitario del Distrito Sur.
La miro.
-No estaba en la agenda principal.
-Se añadió esta mañana.
-No es recomendable movernos sin evaluación previa del entorno.
-Es una visita breve.
-Eso no reduce riesgo.
Ella se detiene un segundo, obligándome a hacer lo mismo.
Me mira con esa calma firme que usa cuando ya decidió algo.
-No voy a discutir contigo aquí.
-No es una discusión. Es análisis.
-Ethan.
Su tono es bajo. Controlado.
-Debo ir. Es importante. Ya confirmé asistencia. No voy a cancelar porque sea incómodo.
Aprieto la mandíbula.
-El distrito sur no es zona controlada.
-Lo sé.
-Podemos reagendar con mayor despliegue.
-No.
Silencio.
Los otros agentes nos observan discretamente.
Ella sostiene mi mirada sin desafío esta vez.
Solo determinación.
-Es parte de mi trabajo -dice-. Así como protegerme es el tuyo.
Respiro hondo.
-Necesitaré ampliar el perímetro.
-Haz lo que tengas que hacer.
-Y seguirás instrucciones si la situación escala.
Pausa.
-Sí.
No suena entusiasmada.
Pero es suficiente.
Asiento.
-Bien. Ajustaré ruta y refuerzo.
Ella comienza a caminar de nuevo.
-Gracias por no convertirlo en pelea -dice sin mirarme.
-No todas las conversaciones tienen que serlo.
Camino a su lado hacia la entrada del edificio.
Helicóptero atrás. Prensa adelante. Ciudad latiendo alrededor.
Esto sería más fácil si ella fuera solo imprudente.
O solo orgullosa.
Pero no lo es.
Es firme. Convencida. Y peligrosamente decidida a no vivir con miedo.
Y eso, más que cualquier turbulencia en el aire, es lo que realmente complica mi trabajo.