La historia de amor de sus padres se desarrollo entre mentiras y rosas amarillas.
¿ que sucederá cuando el amor toque la puerta de los hermanos Collins?
Unas gemelas que tendrán que afrontar sus enredos.
Un hermano menor que debe madurar, aceptando sus errores, con el objetivo de reconquistar al corazón que destruyo.
Esta historia es la culminación de una serie de historias de amor que se desarrollaron desde:
1-Rosas Amarillas
2- Mi Pequeña Collins
3- Mitológico Amor
4- Maldito Valentín.
No se permite el plagio, todas son de mi autoría y las amo.
Bienveid@s a esta nueva aventura.
Gaby
NovelToon tiene autorización de Gabriela Ale para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
No es una primera cita.
Alex, se acercó poco a poco, como si estuviera estudiando a su presa, pero por alguna extraña razón sus ojos se desviaron al gran cuadro que Aramis estaba observando minutos antes.
Una voluminosa mujer recostada sobre una cama, tan solo cubierta por un edredón fucsia y un libro en las manos.
Debajo del cuadro la leyenda “Arte literario: Mujer leyendo” Fernando Botero
Quedo por varios segundos perdido en los colores y los trazos.
La rubia contemplo el gracioso ceño fruncido, como si Alexander estuviera usando toda una maquinaria para entenderlo.
-¿Te gusta?- pregunto parándose junto a él, casi rozando sus brazos.
-Sí, es hermoso- dijo sin apartar la vista.
-No dejas de sorprenderme Volkov, jamás pensé que te gustaría.
Alexander pareció reaccionar con esas palabras y volteo a verla bajando un poco el mentón, esa diferencia de estatura le agradaba
-Hey, no soy superficial, no entiendo la necesidad de las mujeres por verse delgadas.
-¿A no?, tal vez por chicos como tú que solo buscan muñequitas delgadas – la daga fue directo al orgullo del rubio.
-No voy a mentirte, me tengo mis preferencias, pero si una mujer me interesa no descarto la posibilidad por algo tan superficial- señalo el cuadro
Ara por un instante se vio tentada a explicarle, pero lo dejo ser y solo abrió sus ojitos como si echara leña al fuego.
-Esa búsqueda constante por la perfección, solo las lastima, no voy a decirte que admiro a una mujer y sus curvas, pero mírala – volvió al cuadro- es hermosa y muy segura de sí- resoplo y llevo su mano a las hebras doradas para llevarlas hacia atrás
- Realmente me fastidia las que solo comen ensaladita y sufren\, ni que fueran caballos comiendo hojas verdes por no engordar. – y como si fuera un rayo\, la lucidez llego al él\, recordó aquella cita donde es mujercita\, que creía estaba frente a él\, solo ceno ensalada.
Aclaro la garganta, mas de una vez al ver como Aramis se cruzó de brazos y golpeo su piecito varias veces en el suelo.
-Es decir, no malinterpretes- hizo ademanes con sus manos nervioso. Eso estaba divirtiendo a la rubia que buscaba no reír
- Si\, te gusta comer como caballo\, bueno eso no se oyó bien… es decir- comenzó a sudar frio- no como caballo\, quiero decir …
La risa salió sin control, Ara cubrió sus labios tratando de no hacer tanto escándalo o serian sacados del lugar
-¿Te diviertes no?- sonrió al darse cuenta que le estaban tomando el pelo.
-Para que voy a decir que no, si… si- volvió a reír
-Eres cruel, pero hermosa- su mano fue lentamente a la mejilla suave y acomodó el cabello detrás de la oreja derecha.
Rápidamente ella volvió su vista al cuadro, en especial cuando sus piernas por poco se aflojan con aquel toque.
-Fernando Botero es el creador de la corriente artística “Boterismo” caracterizada por personajes voluminosos y una paleta de colores explosiva. - hablo tratando de salir de esa situación que la dejaba descolocada
Alexander asintió, esperando oír mas
-Muchos piensas que en sus pinturas busca representar personas – elevo sus deditos y los movió como si fueran comillas- “Gordas”. Pero en realidad este artista explica que los volúmenes monstruosos de su pintura le permiten crear campos de color. - hizo silencio y giro a ver a su acompañante que no dejaba de ver la pintura.
-¿Te estoy aburriendo?- preguntó un tanto preocupada, su objetivo era ser Daira, pero aquí estaba sin poder controlar su pasión.
-Que- la miro entusiasmado- para nada, es interesante escucharte- y fue cuando por fin la detallo de pies a cabeza- hoy estas diferente
Aramis trago saliva- ¿A qué te refieres?
-Te ves radiantes y esa ropa- señalo con su dedo índice de forma descendente
-¿No te gusta? - preguntó un tanto a la defensiva
-No, no dije eso, estas hermosa, distinta, pero hermosa- mostro una suave sonrisa, e inclino la cabeza contemplándola
-Ah, bueno- fue lo único que puedo expresar un tanto incomoda
-¿Te molestaría contarme más?- preguntó con calma, jamás se imaginó disfrutar de algo así
-No, claro que no, ¿vamos? - Aramis señalo en dirección a otras obras y Alexander solo movió su cabeza de manera afirmativa para seguirla.
Cuarenta minutos pasaron, entre risas y explicaciones cortas.
Aramis no podía creer las ocurrencias del rubio, podía crear toda una historia con solo ver un cuadro y aunque más de una vez estuvieran alejado de lo que el artista quería trasmitir; por primera vez en meses, ella, disfruto de tener con quien compartir, su amor al arte.
Alexander estaba tan absorto viéndola mover sus brazos y explicar con ganas cada obra que olvidó por completo a su hermana, hasta que la notificación de un mensaje cualquiera le hizo ver la hora
-Carajo- susurro viendo a la salida y a Aramis
- ¿Sucede algo? - pregunto sorprendida\, al verlo tan inquieto
-¿Tienes algo que hacer?- No quería dejarla, esa necesidad de estar junto a ella se había vuelto cada vez más intensa.
-Bueno hoy es mi día libre y…
-Genial, vamos- el tomo de la mano y jalo en dirección a la salida, pero la rubia clavo sus piecitos en el lugar
-Hey, quien dijo que iré contigo-
Alexander sonrió cuando observo esa carita enojona- no tienes nada que hacer y yo necesito compañía, listo. –afirmo sujetando mejor la delgada muñeca-Ahora vamos
-No, hoy no tenía que salir contigo, esto fue una coincidencia- fue determinada en cada palabra, moviendo sus labios encantadores, sin percatarse que aquellos ojos azules estaban puestos en ellos.
-Claro que no es una cita, esa será mañana- declaro descaradamente, subiendo y bajando la cejas
Pero una idea llego a la rubia, podría usar este día y así acabar rápido con esas salidas, algo en su interior le decía que tenía que mantenerse lejos a ese primate
-Solo iré si cuenta como una de nuestras ocho citas
-Que, no- negó moviendo su cabeza.
-Pues, entonces que te vaya bien- giro sobre sus zapatillas, para irse, pero una fuerte mano la tomo de la cintura y la giro como trompito
-Bien, tu ganas, pero mañana tu y yo, salimos otra vez- exigió, no iba a perderse la noche que preparo para molestar a la rubia, pero por más que quería negarlo comenzaba a dudar de sus planes.
-Ok- bufo molesta y de un tirón alejo aquella mano impertinente- Vamos- avanzo pasando junto al rubio que tenía cara de juguetería.
-Así me gusta, bonita y obediente- susurró divertido
-¿Que dijiste?- lo vio como leona al ataque
-Nada, nada, vamos o llegaremos tarde - el tomo de la mano y a pasos agigantados la arrastro
-¿A dónde me llevas?- gritó mientras era sacada del lugar casi corriendo
-Es sorpresa, pero te encantara- explico divertido.
-Al menos, yo me voy a divertir– pensó recordando lo molesta que podía ser su hermanita.
Poco menos de treinta minutos les llevo llegar al lugar, ambos bajaron del coche y se pudo ver como hermosas bailarinas de ballet, con rodetes en alto salían riendo.
Aramis abrió y cerró su boquita buscando oxígeno, cuando reconoció aquella niña, era la de la foto en la oficina de la decana.
La niña de uno doce años corrió con una amplia sonrisa en dirección a ellos.
Alexander se acercó, la tomo por la cintura y susurró en su oído con diversión
- Hoy conocerás a tu cuñadita-
El aliento caliente fue como una corriente eléctrica que la movió de pies a cabeza
-Salte mono molesto, no quiero que piense lo que no es- se alejó y pudo ver el rostro lleno de regocijo del rubio
-No lo puedo creer te enviaron a ti zoquete- la voz femenina de niña atrajo toda la atención de Aramis que sonrió al ver a esa muñequita de caja musical, con sus medias puntas colgadas en el cuello y los manos en la cintura viendo desafiante a su hermano.
-Tampoco estoy feliz, conejita, pero no hay de otra- se encogió de hombros y abrazó a la pequeña
Ese momento estrujo el corazón de la rubia, pero cuando esos ojitos marrones se clavaron en ella, la helaron.
-¿Tu eres novia de mi hermano?- la vio de arriba a bajo
Alexander se cruzó de brazos y observó la escena más que entretenido.
-¿Que, yo?- señalo su cuerpo- no, claro que no- negó rodando sus ojos.
-Sí, me parecía, no te pareces en nada a esas muñecas huecas con las que sale- agregó la menor sonriendo con ternura a Aramis que devolvió el gesto,
Alexander pestañeo un par de veces, sin entender porque su hermana estaba siendo amable. Siempre molestaba a las chicas que le presentaba.
-Bueno, solo busca mujeres que den con su coeficiente intelectual, pero creo que le será difícil- agrego riendo acercándose a la niña
- Aramis\, es un gusto conocerte.
-Indira, eres hermosa y si, tienes razón, él es hueco como Bambú. - tomo la mano de la rubia y ambas fueron al coche haciendo bromas sobre quien cambio la expresión divertida, por una oscura.
-Por si no se dan cuenta estoy aquí- reclamo enojón abriendo el coche
-Ya no dimos cuenta, pero nos da igual- dijo la menor y Aramis rio por lo alto.
El viaje fue una tortura, el plan no salió como él lo imagino y terminó siendo la victima de esas dos bellas damitas.
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Cap. de regalito, otro en la noche
Abrazotes
Gaby