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REENCARNE EN UNA GORDITA DESPRECIADA.

REENCARNE EN UNA GORDITA DESPRECIADA.

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Mujer poderosa / Reencarnación(época moderna)
Popularitas:31.5k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Cassidy Boone era ladrona, pistolera y la mujer más buscada al oeste del Mississippi. Murió con una bala en la espalda por culpa de un imbécil y un reloj de oro.
Despertó en el siglo XXI.
En un hospital. En un cuerpo que no era el suyo. Noventa kilos, papada, moretones en los brazos y un tubo metido por la nariz.
El cuerpo pertenecía a Emilia Montero: heredera de un imperio millonario, casada con un hombre que la despreciaba, traicionada por su mejor amiga, y recién salida de un coma después de que alguien intentara matarla y lo hiciera parecer un suicidio.
Emilia se fue.
Lo que despertó en su lugar es mucho peor.
Cassidy no sabe usar un teléfono, no entiende qué es un EBITDA y le tiene desconfianza a los autos. Pero sabe leer mentirosos, sabe cuándo alguien esconde un as bajo la manga y sabe pelear sucio. Tiene doce meses para descubrir quién la quiso matar, recuperar la fortuna que le están robando y destruir al marido estafador y a la amiga trai

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 7: La tecnología es brujería (pero útil).

Cassidy no durmió esa noche.

Después de la junta se quedó en la oficina del piso cuarenta con el teléfono en la mano y la búsqueda de «EBITDA» todavía en la pantalla. Lucía le había enseñado lo básico en los días anteriores: tocar, deslizar, escribir con un dedo, darle al cuadrito de colores que abría Google. Suficiente para buscar una palabra. Pero una palabra llevó a otra, y esa a otra, y cuando quiso darse cuenta llevaba cuatro horas metida en esa cosa y no podía parar.

Buscó «ratio de endeudamiento.» Leyó. No entendió. Buscó «ratio de endeudamiento explicado fácil.» Mejor. Buscó «cómo saber si te están robando en tu empresa.» Salieron cuarenta millones de resultados. Cassidy silbó entre dientes.

—Esto es como tener un espía que sabe todo y nunca duerme.

Y entonces Lucía le enseñó YouTube.

Fue como abrirle la puerta del saloon más grande del mundo. Un tipo con lentes explicaba finanzas con dibujitos animados. Otro enseñaba contratos mercantiles en diez minutos. Una mujer en un escritorio desglosaba cómo leer un balance general como si fuera una receta de cocina.

Cassidy los vio todos. Uno detrás de otro. A las once de la noche seguía en la cama grande del segundo piso —la que ahora era suya— con el teléfono pegado a la cara y los ojos secos de no parpadear. A la medianoche ya entendía qué era un EBITDA, qué era un flujo de caja y por qué la frase «reestructuración del tramo B del sindicado» que Marcos Peña había soltado en la junta era, básicamente, una forma elegante de decir que habían pedido prestado dinero para tapar otro dinero que faltaba.

Hijos de puta. Están jugando a las muñecas rusas con mi plata.

Pero no se detuvo ahí. Porque a la una de la mañana, entre video y video, Cassidy descubrió algo que le revolvió el estómago mucho más que cualquier término financiero.

Buscó «Sebastián Duarte Grupo Montero.»

Las fotos aparecieron como un golpe.

Sebastián y Andrea en una gala benéfica. Ella colgada de su brazo con un vestido plateado, él sonriendo a la cámara con esa mandíbula perfecta y esos ojos grises que Cassidy ya había aprendido a odiar. El pie de foto decía: «Sebastián Duarte y Andrea Ríos, directora financiera adjunta del Grupo Montero, en la Gala de Arte Contemporáneo.»

Directora financiera adjunta. La muy descarada tenía un cargo inventado en su empresa.

Siguiente foto. Sebastián y Andrea en una cena de negocios, ella con vestido rojo, riéndose de algo que él le decía al oído. Parecían novios. Parecían esposos. Parecían todo lo que Emilia Montero nunca fue para ese hombre.

Otra foto. Un evento deportivo. Otra más. Una inauguración. Otra. Una fiesta de fin de año.

En ninguna aparecía Emilia. En ninguna.

Dos años de vida social del Grupo Montero y la dueña no existía. No estaba en las galas, no estaba en las cenas, no estaba en las fotos de grupo ni en los comunicados de prensa. La habían borrado. Mientras Emilia dormía en un cuarto de servicio, su marido paseaba a su amante por la ciudad como si fuera su esposa y nadie, absolutamente nadie, dijo nada.

Cassidy dejó el teléfono en la cama. Se quedó mirando el techo.

Los recuerdos de Emilia le ardían en el pecho como brasas. No eran suyos pero los sentía: la vergüenza de saber que todos sabían, la humillación de ser invisible en tu propia vida, las noches sola escuchando el silencio mientras arriba, en la cama que debía ser suya, su marido le hacía el amor a otra con la puerta abierta para que ella escuchara.

Te borraron del mapa, Emilia. Te hicieron invisible. Y lo peor es que todos miraron para otro lado.

Agarró el teléfono de nuevo. Buscó «Andrea Ríos.» Encontró su perfil en una red social que Lucía le había explicado que se llamaba Instagram. Andrea lo tenía público, por supuesto, porque la vanidad es la peor consejera del mundo.

Fotos de Andrea en restaurantes caros. Andrea en playas. Andrea con bolsos de marca. Andrea en el gimnasio. Andrea en la oficina de Sebastián, sentada en la silla de él con las piernas cruzadas y una sonrisa de gata satisfecha. La descripción del perfil decía: «Directora. Empresaria. Viviendo mi mejor vida.»

Tu mejor vida pagada con mi dinero, pensó Cassidy. Con los vestidos que ya quemé y el puesto que ya te quité. Pero todavía te falta perder mucho más, cariño.

Siguió navegando. Descubrió Twitter. Descubrió las noticias en tiempo real. Descubrió que el mundo había tenido dos guerras mundiales, que el hombre había llegado a la luna, que existían armas que podían borrar ciudades enteras y que la gente cargaba en el bolsillo un aparato más poderoso que todo lo que ella había conocido en su vida anterior. Le costó creer lo de los aviones. Lo de internet le pareció directamente cosa del demonio.

Pero lo del demonio servía. Servía mucho.

A las tres de la mañana el teléfono sonó.

El sonido la arrancó del sueño —se había quedado dormida con el aparato en el pecho— y en la oscuridad y la confusión hizo lo que su cuerpo llevaba veinticinco años entrenado para hacer: buscó el arma.

No había arma. Había un teléfono vibrando en la almohada con la pantalla encendida.

Lo agarró con las dos manos y lo levantó frente a su cara como si fuera un revólver.

La pantalla decía: «Número desconocido.»

Le tomó diez segundos entender que no la estaban atacando. Contestó.

Nadie habló. Silencio. Tres segundos y colgaron.

Cassidy miró la pantalla. Número desconocido. Tres de la mañana. Silencio y cuelgan.

No le gustó.

Dejó el teléfono en la mesita y se quedó mirando el techo con los ojos bien abiertos.

Alguien quería saber si estoy despierta. O alguien quería saber si estoy aquí.

Se durmió con el teléfono debajo de la almohada y las manos cerradas en puños, como dormía en Arizona cuando sentía que algo no estaba bien.

Algunas costumbres no se pierden ni con la muerte.

1
Elizabeth Sánchez Herrera
una actitud muy serena por parte de Cassidy
Elizabeth Sánchez Herrera
es
toy segura que Daniel en cuál querer situación elegirá a cassidi
mariela
Daniel no esta tan ignorante de los tratos que hace su padre tanto así que la llamo para preguntarle que le dijo a ella que va a ser una desilusión para el pero el viejo lo que quiere es prácticamente ser dueño de la empresa de Emilia si nos ponemos analizar pero ya Rodrigo se dio cuenta que ella sabe mas de lo que el imaginaba aquí comienza la cacería para eliminarla y seguir haciendo sus negocios chuecos.
Rodrigo Reyes tu hijo se pondrá en contra tuya.
Lucy alejo
excelente capitulo que pasara con Daniel
Lucy alejo
tan parecidos y tan diferentes a la vez
mariela
Daniel mi bombón se quedara con la forajida Cassidy porque esta descubriendo paso a paso la verdad y le gusta lo que ve mientras Sebastian lo busca en Google espejo es un chiste pendejo buscar un sueño y nombre en una aplicación.
mariela
Pobre Sebastian cree que jugando con el arrepentimiento se convertirá en víctima no se imagina que la forajida de Cassidy-Emilia es una mujer corrida en 7 plazas y el cuando va ya ella viene de regreso caerá en su propia trampa 😂🤣😂🤣😂🤣
Lucy alejo
Sebastián piensa que Emilia Cassidy es tonta no sabe que cuando el va ella ya viene de regreso 🤭
Mitsuki G
Por razón ese señor Rodrigo no quiere a Emilia cerca de su hijo por qué vera como también le roba que tiene dinero de Emilia como también la usa para ellos pero debería decirle este Daniel sabrá que es lo correcto ya que no es como su padre y está limpio
mariela
Así se esta convirtiendo en una mujer empoderada con el autoestima arriba con menos kilos y mas autosuficiente donde Daniel tiene que ver mucho con ese cambio pero me encanta se retan ella dice que no son nada pero se deja dar sus buenas revolcadas deliciosas 😋😋😋🤤🤤🤤 por su bombón.
Mirta Vega
ansiosa esperando por más 🥰
Limaesfra🍾🥂🌟
vuekve el.perro arrepentido con las orejas caidas, el rabo entre las piernas y el hocico partido😁👅🤣🤣🤣🤣🤣🤣esa es la idea😁🤣🤣
Limaesfra🍾🥂🌟
no mires. no mires caray si miró🤣🤣🤣
Eva Quihuis Romero
empecé a leerla ayer y me atrapó, está buena , esperemos más capítulos!!
Blanca Ramirez
me dejas emocionada autora esperando la reacción de Daniel cuando le cuente lo de su papá 🥰🥰🥰🥰
María Gabriela
💣 me da cosa con Daniel va ser un golpe duro aunque no se llevan bien va a ser duro
Marisel Rio
💕💕💕💕Encanta con tu novela y los maratones 💕💕💕
Amo a Cassidy y a Daniel 💖💖💖💖💖
Betty Saavedra Alvarado
Sebas estás actuando como marido arrepentido consejo de abogados Cassidy es más inteligente que tu
Betty Saavedra Alvarado
Emilia Rodrigo Reyes te vino a comprar le distes dos cachetadas con tus palabras
Betty Saavedra Alvarado
Cassidy Emilia vive dos vidas ahora es más fuerte y valiente nadie la humilla Daniel está con ella
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