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Los Cinco Herederos del Multimillonario

Los Cinco Herederos del Multimillonario

Status: Terminada
Genre:CEO / Oficina / Romance oscuro / Completas
Popularitas:1.2k
Nilai: 5
nombre de autor: J.Borges

Aurora lo perdió todo en una sola noche. Cinco años después, vuelve con cinco razones para no volver a rendirse.

La víspera de su compromiso, Aurora encuentra a su prometido en la cama con su propia hermana. Y sus padres, en vez de consolarla, eligen quedarse del lado de la hija «perfecta». Sin casa, sin familia y con el corazón hecho pedazos, acaba en un bar… y en los brazos de un desconocido: João Pedro de Andrade, uno de los hombres más ricos del país, frío, reservado y drogado sin saberlo.

Por la mañana, ella se marcha. Él despierta sin poder recordar su rostro.

Cinco años después, Aurora ya no es la joven que salió llorando de aquella casa. Es la dueña de una marca de joyas que se abre paso en el mercado y la madre de cinco pequeños genios: uno hackea computadoras, otro descubre malas inversiones en minutos, dos diseñan joyas y todos tienen más iniciativa que muchos adultos.

Hasta que el destino los pone frente a frente. João Pedro no deja de preguntarse por qué esa mujer le resulta tan familiar… y por qué esos cinco niños lo miran como si ya lo conocieran.

Entre secretos que creía enterrados, una hermana que no se resigna a perder y un pasado que vuelve a tocar su puerta, Aurora tendrá que decidir en quién confiar. Porque hay verdades que no se pueden esconder para siempre.

Traición, maternidad, lujo y un amor que empezó de la forma menos esperada.

Porque Aurora no volvió para pedir perdón. Volvió para demostrar quién es.

NovelToon tiene autorización de J.Borges para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19 — Una familia de verdad

Aurora se quedó mirando a João Pedro.

—Si vas a hablar con Emilia, quiero estar presente.

Él asintió.

—Yo también creo que es lo mejor.

—No quiero que nadie vuelva a decidir nada a mis espaldas.

—Yo tampoco.

A la mañana siguiente, Emilia se presentó en la empresa de João Pedro. Esta vez no llegó con aquella sonrisa provocadora. Parecía nerviosa. Aurora lo notó de inmediato.

—Querías hablar —dijo João Pedro.

—Sí.

Emilia miró a su hermana.

—Sé que no quieres escucharme.

Aurora respondió con calma:

—Después de todo lo que pasó, no es fácil.

Emilia respiró hondo.

—Me equivoqué.

Aurora se sorprendió. Durante años había esperado oír esas palabras. Pero, ahora que por fin las oía, no sintió la satisfacción que había imaginado. Sintió solo cansancio.

—Me humillaste —dijo Aurora.

—Lo sé.

—Te quedaste con Lucas.

—Lo sé.

—Y además trataste de hacerme creer que la culpable era yo.

Emilia bajó la cabeza.

—Tenía envidia.

Aurora guardó silencio.

—¿Envidia de qué?

—De ti.

Aurora soltó una pequeña risa triste.

—Tú tenías todo lo que querías.

—No.

Emilia levantó los ojos.

—Yo tenía lo que la gente creía que era importante. Tú tenías talento. Tenías valentía. Tenías algo que yo nunca logré tener.

Aurora no respondió.

—Pensé que, si te quitaba a Lucas, por fin sería mejor que tú.

—¿Y lo fuiste?

Emilia negó con la cabeza.

—No.

João Pedro observaba en silencio.

—Lucas también me decepcionó —continuó Emilia—. Después de que todo pasó, empezó a culparme de todo.

Aurora sintió una punzada de tristeza. No por Lucas, sino por la hermana que había elegido destruir a su propia familia por envidia.

—No quiero venganza —dijo Aurora.

Emilia se sorprendió.

—¿No?

—No.

Aurora le tomó la mano a João Pedro.

—Solo quiero paz.

Emilia los miró a los dos.

—¿Están juntos?

João Pedro respondió:

—Estamos construyendo algo.

Aurora sonrió.

—Con calma.

Emilia respiró hondo.

—Espero que les salga bien.

Aurora no esperaba oír eso.

—Gracias.

Emilia se puso de pie. Antes de salir, miró a su hermana.

—Sé que quizá nunca puedas perdonarme.

Aurora se quedó unos segundos en silencio.

—Perdonar no significa olvidar.

—Lo sé.

—Pero ya no quiero cargar con el odio.

Emilia asintió.

—Tal vez sea mejor así.

Salió. Aurora se quedó mirando la puerta. João Pedro se acercó.

—¿Estás bien?

—Sí.

—¿Fue difícil?

—Muchísimo.

La abrazó.

—Estoy orgulloso de ti.

Aurora cerró los ojos.

—Ya no quiero ser esa mujer que vive mirando hacia atrás.

—Entonces no mires.

Ella sonrió.

—Siempre hablas como si fuera fácil.

—No es fácil.

João Pedro le besó la frente.

—Pero se vuelve más fácil cuando no estás sola.

Esa tarde, los cinco hijos llegaron de la escuela llenos de novedades. Miguel corrió hacia Aurora.

—¡Mamá! ¡Hoy me preguntaron quién es mi papá!

Aurora se sorprendió.

—¿Y qué respondiste?

Miguel señaló a João Pedro.

—Dije que es él.

João Pedro sonrió.

Davi apareció enseguida.

—Yo también lo conté.

Theo levantó la mano.

—Yo expliqué que es multimillonario.

Aurora abrió los ojos de par en par.

—¡Theo!

—Pero es verdad.

Todos empezaron a reír.

Livia le entregó un dibujo a João Pedro. Era una casa enorme. Al frente había siete personas. Aurora. João Pedro. Y los cinco hijos.

—¿Qué es esto? —preguntó él.

—Nuestra casa.

João Pedro lo miró, emocionado.

—¿Quieres vivir conmigo?

Livia respondió:

—Quiero que todos vivamos juntos.

Aurora se puso un poco incómoda. João Pedro la miró. Ninguno de los dos respondió de inmediato. Pero la idea quedó flotando en el aire.

Esa noche, cuando los niños ya dormían, Aurora y João Pedro se quedaron conversando en la terraza.

—¿Pensarías en vivir conmigo? —preguntó él.

Aurora se sorprendió.

—¿Me estás haciendo una invitación?

—Sí.

Ella sonrió.

—Es una decisión grande.

—Lo sé.

—Son cinco niños.

—Lo sé.

—Y no quiero que nuestra relación se base solo en que tenemos hijos en común.

João Pedro le tomó la mano.

—Yo tampoco.

—Entonces, ¿por qué?

Él la miró a los ojos.

—Porque te amo.

Aurora guardó silencio. Esas palabras la conmovieron profundamente.

—¿Estás seguro?

—Totalmente.

A Aurora se le llenaron los ojos de lágrimas.

—Yo también te amo.

João Pedro sonrió.

—Entonces no tenemos que decidir todo hoy.

Ella apoyó la cabeza en su hombro.

—No.

—Podemos construirlo juntos.

Aurora cerró los ojos. Por primera vez, la idea de compartir una casa con alguien no le parecía aterradora. Le parecía un sueño posible.

Al día siguiente, sin embargo, Lucas apareció en la puerta de la empresa de Aurora. Ella se sorprendió al verlo.

—¿Qué quieres?

Él parecía distinto. Más abatido.

—Vine a pedirte perdón.

Aurora se cruzó de brazos.

—¿Después de cinco años?

—Sé que es tarde.

—Lo es.

Lucas bajó la cabeza.

—Fui un idiota.

Aurora guardó silencio.

—Te perdí por mi propia ambición.

—No me perdiste.

Aurora respondió con firmeza:

—Elegiste a otra persona.

Lucas respiró hondo.

—Me arrepiento todos los días.

Aurora lo miró sin sentir el viejo dolor.

—Espero que algún día logres perdonar a la persona que fuiste.

Lucas levantó la vista.

—¿Y tú?

—Yo ya perdoné.

Él pareció sorprendido.

—Pero no te quiero de vuelta.

Lucas asintió despacio.

—Lo entiendo.

Aurora abrió la puerta.

—Adiós, Lucas.

Él se fue. Aurora se quedó unos segundos parada. Después tomó el celular y llamó a João Pedro.

—¿Podemos hablar?

—Claro.

—Creo que estoy lista para dar el siguiente paso.

—¿Qué paso?

Ella sonrió.

—Quiero construir nuestra casa.

Del otro lado de la línea, João Pedro guardó silencio unos segundos. Luego respondió:

—¿Nuestra casa?

—Nuestra.

Y, por primera vez, Aurora comprendió que su historia ya no trataba de lo que había perdido. Trataba de todo lo que por fin empezaba a ganar.

1
Pris
Qué barbaridad 5 !
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