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Juego De Reyes Crueles: Ella, La Fatal, Él, El Magnate Implacable

Juego De Reyes Crueles: Ella, La Fatal, Él, El Magnate Implacable

Status: En proceso
Genre:Romance / Venganza / Terror
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Lewis Alexandro Delgado

"La Emperatriz Renacida" narra el brutal regreso de Leticia, una huérfana de los barrios bajos convertida en déspota de la moda, quien reencarna como la humillada Adelfa Sterling en una novela rosa. Armada con una astucia letal, frialdad despiadada y tres hijos genios, Leticia desmantela a quienes la oprimieron en su vida pasada y presente, tejiendo una intriga de venganza y poder que reescribe el destino de los inocentes y los villanos por igual.

NovelToon tiene autorización de Lewis Alexandro Delgado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

2 Ya no soy la misma.

Me acerqué a un espejo que estaba cerca, y lo que vi me confirmó todo: mi rostro, mis ojos, solo con un poco de peso, pero todo lo demás... era un desastre. Adelfa vestía como una anciana anticuada, con vestidos que cubrían cada centímetro de su cuerpo, cuello incluido, prendas sin forma, sin elegancia, sin estilo. Tenía sobrepeso, ganado por los medicamentos que tomó para recuperarse después de salvar a Gabriel de un accidente, cuando él quedó en silla de ruedas y ella lo cuidó día y noche hasta que pudo caminar de nuevo. Era tímida, insegura, una mujer que vivía solo para obedecer a su marido, que lo había dado todo sin pedir nada a cambio, y que ahora recibía desprecio como recompensa.

Volví mi mirada hacia Gabriel, y mi sonrisa se amplió, llena de arrogancia y desafío.

—¿Quieres el divorcio? —pregunté, con una voz clara, elegante, cargada de autoridad, como solo yo sabía hablar—. Está bien. Pero no saldrás de aquí sin pagar el precio. Quiero ciento cincuenta millones de pesos, más el veinte por ciento de las acciones de tu empresa.

Gabriel se quedó boquiabierto, sorprendido. La mujer sumisa y callada con la que se había casado se había desvanecido, y en su lugar había alguien que le hablaba de igual a igual, con poder y determinación.

—No hay problema —respondió, recuperando la compostura, con esa arrogancia que lo caracterizaba—. Te daré lo que pides. Pero espero que no te arrepientas. Nunca estuviste a la altura de Rosa: ella es hermosa, valiente, nunca baja la cabeza ante mí, al contrario de ti, que siempre has sido una sombra obediente.

Una risa corta, fría y llena de desprecio salió de mi garganta.

—¿Eso es todo lo que tienes que decir? —le respondí, acercándome a él lentamente, con un porte imponente que hizo que él retrocediera un paso—. Qué patético eres, Gabriel. ¿Creías que me arrodillaría a llorar, que haría una escena ridícula para rogarte que te quedes? Te equivocaste desde el principio. Nunca estuve contigo por amor, ni por ti. Solo estuve a tu lado por tu dinero, por tu estatus, por lo que tu apellido podía darme. Y ahora, me iré con una fortuna que me basta y me sobra para ser más poderosa que tú. Así que no te confundas: tú eres el que pierde, no yo.

En ese momento, Rosa Lima se acercó corriendo, con lágrimas en los ojos, esa máscara de dulzura y pureza que todos creían, pero que yo veía como lo que era: una actuación barata.

—¡Perdóname, Adelfa! —dijo, con voz temblorosa—. Yo no quería entrometerme entre ustedes... pero no es mi culpa que yo sea más bonita que tú, ni que él me ame. Seguro me odias por eso, ¿verdad?

Me acerqué a ella, despacio, con la calma de una leona que observa a su presa, y le di una bofetada sonora, fuerte, que hizo que todos se callaran aún más.

—¡¿Odiarte a ti?! —le dije, con cada palabra cortante, elegante, llena de desprecio, digna de una mujer fatal—. No seas ridícula, pequeña. Odiarte sería darte una importancia que jamás vas a merecer. Yo soy rica de cuna, pertenezco a la alta sociedad, llevo en la sangre el lujo y el poder. Tú... tú no eres más que una recogida de la basura, una pobretona que solo sabe vivir de lo que otros le dan. ¿Que eres más bonita? ¡Por favor! La belleza no se lleva en la cara, se lleva en la mirada, en la actitud, en el poder. Y tú no tienes nada de eso. Ubícate en tu lugar, querida: hay niveles, y tú estás muy por debajo de mí. Tanto, que ni siquiera llegas a ser polvo en mis zapatos.

Gabriel, furioso, intentó regañarme, intentó agarrarme del brazo, pero yo, que en mi vida anterior había aprendido artes marciales en las peleas callejeras de los barrios bajos, y que después, en mis años de poder, seguí entrenando y perfeccionando mi cuerpo y mi fuerza, le di un puñetazo directo al pecho, con tanta fuerza que lo lancó al suelo, ante la mirada atónita de todos los presentes.

—No me toques —le dije, mirándolo desde arriba, con desprecio absoluto—. No te atrevas a levantar la mano ni la voz ante mí. Tú y tu pequeña amiga no son nada para mí.

Me giré hacia Rosa, la agarré del cabello con fuerza, y la arrastré hasta un contenedor de basura que había en una esquina del salón, la empujé hacia abajo, metiendo su cara entre los desperdicios.

—¡Mira, Rosa! —le grité, con voz fría y cruel—. ¡Esto es lo que eres para mí: basura podrida! De hecho, debería darte las gracias. Me quitas un peso de encima. Tú eres una carroñera, ¿verdad? Te encanta recoger lo que otros ya no quieren, lo que hemos desechado. Pues ahí tienes a Gabriel: es todo tuyo, las sobras que yo dejo en la basura. Espero que te sacies con él, que disfrutes de lo que yo ya no necesito. ¡Vete y no vuelvas a aparecer ante mí!

Rosa se levantó llorando, llena de suciedad y vergüenza, mientras Gabriel se levantaba del suelo, sin saber qué hacer ni qué decir. Ella pensaba, en su mente pequeña y llena de planes sucios: ¿Por qué ha cambiado tanto? ¿Qué le pasa? Yo tenía planeado drogarla, hacer que se fuera con un hombre cualquiera y humillarla delante de todos... ¡pero todo ha salido mal!

Yo me di la vuelta, con la cabeza alta, la espalda recta, con ese porte imponente que me hacía la dueña de cualquier lugar donde estuviera, y caminé hacia la salida, ignorando todos los murmullos, todas las miradas. Pero entonces, un dolor agudo atravesó mi cabeza, y sentí sudor frío correr por mi frente. Al llegar a la puerta, vi un coche con la puerta abierta, y dentro, un hombre enmascarado, de cuerpo atlético, musculoso, con una presencia magnética, que parecía estar bajo los efectos de alguna sustancia, pero que era, sin duda, uno de los hombres más hermosos que había visto en mi vida.

Sonreí para mí misma. Vaya... parece que tengo suerte. Este hombre sí que es una obra de arte, muy por encima de ese patético de Gabriel.

Me acerqué a él, aproveché su estado para quitarme el efecto de la droga que, al parecer, Rosa había logrado ponerme sin que me diera cuenta, y después de lo que pasó entre nosotros, le dejé una nota escrita con letra elegante, clara:

Eres muy apuesto, de cuerpo perfecto y buena herramienta, tienes cualidades que muchos desearían... pero eres pésimo en lo que haces. Te doy un 3 sobre 10. Una lástima, tenías todo para ser mejor.

Me marché del lugar, y al llegar a mi casa, vi que ya me habían hecho el depósito de los ciento cincuenta millones. Tomé mi maleta, llena de ropas de diseño, joyas, todo lo que necesitaba, y subí a un avión privado que me llevó directo a París. Pero este París, el de la novela, no era como el que yo conocía: era más rico, más lujoso, lleno de torres altísimas, edificios brillantes, tiendas de moda que parecían palacios, piscinas infinitas con vistas a la ciudad, todo un paraíso de lujo y belleza.

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Livia silva mejias
😭😭😭😭 pobre chica, las cosas por la que paso
Livia silva mejias
yuuuuujuuuuu AUTORAAAAAA!!!
porfis no te olvides de actualizar, gracias y perdona el abuso y fastidio.
un abrazo 🤗
santiago bock herrera
😭😭😭😭
Alexandra Quiñones salazar
jajajaja estos niños parecen hijos negado por parte de la madre y eso que no se puede 🤣🤣🤣
santiago bock herrera
Adela la familia de verdad es la que te respeta y valora no la que te hace daño
santiago bock herrera
Así es con garras y dientes peleando lo que es suyo
Livia silva mejias
Julieta se mira igual a ADELFA/LETICIA
solo que le cambiaron el nombre😬🫣🤔🤔
Jaqueline
ay
Paola Cordero
Pobre mayor domo no sabe nada que no está tan Legos de lo que esta pensando pero ay un pero esta pensado en su jefe si quererlo jajjajajajajaja
Paola Cordero
Ayyy ame esta historia cada capítulo porfaaaa actialice actualice porfa estoy que me come los nervio ya quiero ver comoleonel tomara la noticia que tiene 3 hijos y son malvaditos como el y adelfa jajajjajajsjsjsjsjsjshshhs😂😂🤣🤣🤣❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Aleida Delgado Santana: Son igual a sus padres 🤣🤣
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