Inevitablemente había vuelto a caer en sus brazos, pero esta vez la historia era diferente, esta vez había NO negociables, habían límites y suficiente madurez.
Inevitable es lo que él y yo sentimos, ya se salió de control, ya no podemos controlarlo. Juntos somos dinamita, juntos hacemos una explosión de amor y lujuria.
Inevitable somos él y yo.
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1: Prioridad.
Cuando te das cuenta de que tu no eres prioridad para esa persona comienzas a entender que debes de hacerte prioridad tu misma; La vida te enseña de una forma brusca y dura que, aunque hagas de todo, jamás calificaras para ser una prioridad ante muchos, pero esa es la forma, dura, brusca y hostil para que se pueda entender que hay cosas que jamás van a suceder, duele, enoja, pero en el amor hay más sentimientos en juego que a salvo.
Muchas palabras, pocos actos y que cuando prometen algo y no lo cumplen desde el primer día es difícil creer y confiar. Quien se mete en una relación pone en juego todo, ¡absolutamente todo! Incluso, muchas se pierden en el camino, como yo, pero gracias al infinito privilegio que tenemos las mujeres de tener un 6to sentido de darnos cuenta de las cosas, por muy tarde que sea, es ahí donde de una parte comienzan a ser como quisimos alguna vez, pero que en el presente ya no deseamos, porque es dentro de la relación que se vive el duelo.
Cuando el duelo se ha vivido ya no hay nada que se pueda cambiar.
...Una vez, hace mucho tiempo ya, un viejo amigo me dijo: Sara, eres tan perfecta, que quien tenga la oportunidad de tenerte y no te aprovecha es un jodido imbécil, yo jamas apostaría a perderte, porque se que jamás podría volver a tenerte....
Fue entonces cuando tuve esa larga charla con él, quien se excusaba de que el miedo era más grande que él y que más allá de quererme tanto no podía dar el siguiente paso, porque su miedo a lo desconocido era aterrador, según él, yo lo vi como cobardía, pero entendí que soy demasiado para alguien tan vacío que se deja controlar por sus miedos, desde ese día jamás he vuelto a saber algo de él y de eso, han pasado 5 años.
Otro viejo amigo, a quien estimo muchísimo, me dijo después de mi ruptura qué, mi vida iba a cambiar, ¡Vaya que si cambio!. A pesar de estar yo muy enamorada de ese hombre que aunque me dio felicidad a medias, lo he amado con toda mi alma, yo merecía alguien que tuviera los pantalones bien puestos y que no le importase los miedos, los perjuicios, el que dirán, nada, de nada, que luchara por mi, me tuviera como prioridad y disfrutara de lo maravillosa que puedo ser, siempre y cuando no me haga enojar.
Dolieron sus palabras, porque cayeron como balde de agua fría, perdí tiempo entregando un amor, siendo tan especial con él, para que huyera como el propio cobarde y poco hombre que era.
Abro este capitulo de mi vida para contar la historia que hoy me trajo a una realidad más hermosa y que es muy cierto cuando dicen, que nunca es tarde para comenzar nuevamente.
El comienzo fue demasiado duro, me arrastro la depresión a tal punto que casi pierdo la vida, tuve tantas complicaciones tanto físicas, mentales y a nivel de mi salud qué jamás me permitiría volver a vivir algo así, porque eso me hizo entender que la prioridad siempre seré yo antes de cualquier persona.
Y aunque aún hay cosas que jamás se terminan de sanar, continuo la vida de la forma en que siempre tuve que vivirla, alegre y sin permitir que cosas tan insignificantes atormenten mi tranquilidad; cuando el amor es tóxico, créanme que la salida es aun más tóxica y catastrófica, porque es ahí donde se aprende a soltar amando con toda el alma.
Tuve el tiempo suficiente para saber que, ese hombre está enterrado en lo más profundo de mi ser, porque cuando eres humillada, menospreciada y poco valorada esa persona no merece absolutamente nada de ti.
Mujeres, jamás, ¡JAMÁS! Dejen que un hombre las humille o las haga sentir menos, cuando vean que para él no eres prioridad, ¡vete! Por tu salud mental, por tu paz, por tu tranquilidad, por todo de ti es mejor que te vayas, los daños colaterales pesan para toda la vida.