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Renací Siendo La Villana

Renací Siendo La Villana

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Amor-odio / Venganza
Popularitas:5.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Miranda lo tenía todo: un esposo que la amaba y una vida perfecta. Pero un "accidente" le arrebató el aliento. Ahora, ha despertado en el cuerpo de Ámbar Valer, la chica señalada como su asesina. Atrapada en una casa llena de enemigos y perseguida por el odio implacable de su propio esposo, Damián Villegas, Miranda deberá jugar un juego peligroso. ¿Podrá convencer al hombre que ama de que ella sigue viva, o morirá de nuevo a manos de su propia venganza?

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Despertar en otro cuerpo

El dolor fue tan agudo, tan total, que por un segundo se convirtió en nada. Era una vibración blanca que me consumía, un estruendo que de pronto se volvió el silencio más absoluto que jamás hubiera experimentado. En medio de la oscuridad que empezaba a succionarme, no vi mi vida pasando ante mis ojos como dicen los libros. Lo último que vi, con una claridad lacerante, fue el rostro de Damián sonriéndome en la cocina esa misma mañana, con la luz del sol dándole un aura casi angelical.

​—Te amo —intenté decir, pero mis pulmones estaban colapsados y solo un hilo de sangre escapó de mis labios antes de que la negrura me reclamara por completo.

​Luego, solo hubo ese vacío. Me sentí flotar, alejándome de los gritos de la gente que corría hacia el naufragio de mi coche, alejándome del dolor, alejándome de mi propia vida. Sentí que me convertía en nada.

​No sé cuánto tiempo pasó. Pudieron ser minutos o siglos de deriva. Pero de repente, una sacudida eléctrica, un relámpago de dolor insoportable, me devolvió a la consciencia de golpe. Intenté respirar y sentí como si mil agujas ardientes se clavaran en mi pecho. Mis párpados pesaban como si fueran de plomo, pero la desesperación por encontrar a Damián me dio la fuerza para abrirlos. Esperaba ver las paredes de nuestra clínica, a él llorando a mi lado, sosteniendo mi mano y diciéndome que todo había sido una pesadilla.

​Pero no estaba en mi cama. El aire que golpeaba mis pulmones no tenía el aroma de las flores frescas que siempre adornaban mi habitación, sino una mezcla de antiséptico barato y algo rancio que me revolvió el estómago. Intenté hablar, pero mi garganta estaba seca como el desierto.

​—Vaya... —una voz cargada de un veneno gélido rompió el silencio de la habitación—. Al final resultó que tienes siete vidas, maldita niña.

​Me quedé helada. Esa voz... era la de Damián. Pero no era el hombre que me susurraba promesas al oído. Era una voz llena de un odio tan puro que me cortó la respiración. Hice un esfuerzo sobrehumano para girar la cabeza. Lo vi. Estaba sentado en una silla al rincón, con la ropa arrugada y los ojos inyectados en sangre. No me miraba con amor. Me miraba con asco. Un asco tan profundo que sentí que su mirada me ensuciaba la piel.

​—¿Sigues viva, Ámbar? —escupió él, poniéndose de pie. Se acercó a la cama con una agresividad felina—. Ni siquiera la muerte te quiere. Ojalá te hubieras quedado en ese asfalto junto con la mujer que realmente importaba. Ojalá el infierno te hubiera reclamado a ti, que no has hecho nada con tu vida, y no a ella.

​Me quedé muda, el pánico inundando mi pecho. ¿Ámbar? ¿De qué estaba hablando? Quise gritarle que yo era su Miranda, su esposa. Pero cuando levanté mi mano para buscar el consuelo de su piel, me detuve en seco.

​Mi mano no era mi mano.

​Mis dedos eran más cortos, la piel era insultantemente tersa, casi infantil. No había rastro de mi anillo de bodas, ni de la pequeña cicatriz que me hice cocinando para él el mes pasado. En mi muñeca derecha, había una pulsera de cuentas de colores, algo que una chica de veinte años usaría, no una mujer de treinta como yo. El terror me dio la fuerza para sentarme de golpe.

​—D-Damián... —quise decir, pero mi voz sonó extraña. Era aguda, dulce, casi cristalina. Una voz de niña.

​—No te atrevas a pronunciar mi nombre —rugió él, dejando el espacio a escasos centímetros de mi rostro—. ¿Sabes qué es lo que más me duele, Ámbar? Que mientras tú estabas ahí, jugando a conducir el auto que tu padre te regaló por tu cumpleaños, Miranda no tuvo oportunidad. Ella tenía toda una vida por delante, una carrera, un esposo que la adoraba... y tú, una chiquilla tonta que no sabe distinguir el freno del acelerador, se lo arrebataste todo.

​Busqué desesperadamente un reflejo. En la mesa de noche, vi la pantalla apagada de un teléfono. Con manos temblorosas, lo tomé y lo encendí.

​El grito quedó atrapado en mi garganta.

​En el reflejo oscuro de la pantalla no estaba mi rostro maduro y sereno. Me miraba una jovencita que no pasaba de los veinte años. Tenía el cabello rubio ceniza cayendo en cascada sobre sus hombros y unos ojos enormes, de un color miel profundo. Pero no había malicia en ese rostro. No era la cara de una villana de película; era la cara de una muchacha que parecía haber despertado de un sueño hermoso para caer en una pesadilla. Mis ojos —o los de ella— estaban desorbitados, inyectados en un terror líquido. Se veía tan pequeña, tan frágil, tan... inocente.

​Era Ámbar Valer. La hija del dueño de la cadena de hoteles más grande del país. Una chica que, según las noticias, siempre había sido descrita como alguien "en las nubes", una estudiante de artes que prefería los libros a las fiestas. Pero para Damián, ella era simplemente la imprudente que le arrebató su mundo.

​—¿Qué pasa? —preguntó Damián con una sonrisa cruel—. ¿Te asusta ver lo que has hecho? Esa mirada de niña buena no te va a servir conmigo, Ámbar. Ya no. Miranda era diez años mayor que tú, era una mujer de verdad, y tú la borraste del mapa por un descuido de niña consentida.

​Intenté hablar de nuevo, pero al ver el odio infinito en su mirada, comprendí la magnitud de mi tragedia. No importaba lo que dijera. Para él, mi nueva juventud era una ofensa. Mi piel tersa era un insulto a la memoria de la mujer que él amaba y que ahora "descansaba" bajo tierra.

​—Damián, por favor... yo no soy... —empecé a decir, pero las lágrimas de este nuevo cuerpo fluyeron con mucha facilidad.

​—No llores —siseó él, tomándome del mentón con una fuerza que me hizo daño—. No tienes derecho a las lágrimas. Miranda lloró, estoy seguro, antes de morir sola en ese coche mientras tú esperabas que tus guardaespaldas vinieran a rescatarte. Disfruta tu juventud, Ámbar, porque me voy a encargar de que la pases tras las rejas. Te voy a destruir. Voy a asegurarme de que el nombre de los Valer no pueda salvarte de lo que le hiciste a mi esposa.

​Se alejó hacia la puerta, pero antes de salir, se detuvo.

​—Mañana vienen los fiscales. Y espero que tu padre tenga el mejor abogado del mundo, porque lo va a necesitar. Desearás haber muerto tú en lugar de ella. Te lo juro por la tumba de Miranda.

​La puerta se cerró con un estruendo. Me quedé sola, mirando mis manos pequeñas y tersas, sintiendo el peso de un cuerpo que no me pertenecía. Miranda Durán había muerto para el mundo, y yo estaba condenada a vivir como una joven a la que el hombre que amo quería ver muerta.

​El terror en mi mirada no desapareció; se profundizó al darme cuenta de que Ámbar no era una bruja. Era una chica que, al igual que yo, parecía haber perdido todo en un segundo. Pero ahora, su cuerpo era mi celda, y su rostro, el blanco del odio de mi esposo.

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valeska garay campos
me estoy comiendo las uñas 🤭
valeska garay campos
Sabían pregunta todo aunque crean que estas loco
Ámbar dile que eres Miranda aunque piense que estas loca 🤭
valeska garay campos
vamos a ver como reacciona Ámbar al llegar a su casa con su esposo 🤭
valeska garay campos
al fin Damian sabe que no fue mentira todo lo escrito en el diario 🤭
Adriana Ruiz
👏👏👏me encanta 😍
valeska garay campos
me encanta la historia que Damian salbe a su amada esposa
valeska garay campos
Miranda que no caiga en la trampa de las víboras
valeska garay campos
vamos Damian ya sabes que ámbar es tu esposa solo debes creer en tú corazón ❤️ 🤭
valeska garay campos
excelente capítulo nos podrías reglar una maratón?
valeska garay campos
cada capítulo más emocionante dan ganas de más capítulos 😊
valeska garay campos
debió quebrarle el brazo 🤭
valeska garay campos
vamos Miranda aplasta a esos gusanos 🤭💪
valeska garay campos
ya estamos conociendo a las víboras vamos a ver quien gana 🤭
valeska garay campos
muy buena historia me encantan 💪
Ysabel Correa: Gracias 🫂
total 1 replies
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Tanta perfección es rara
Maria Cantillo
vaya despertar del coma y recibir insultos del que fue su esposo y estar en un cuerpo más joven vaya vaya🤭🤭🤭
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