Ella renace en otra época, conoce su futuro y está decidida a cambiarlo.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Lord Sallow
Minutos después.. Rebecca se acercó al pequeño escritorio de su habitación y tomó una hoja en blanco. La observó unos segundos, recordando vagamente los requisitos de la academia.
Exámenes.
Evaluaciones.
Disciplina.
Nada de eso le asustaba.
Porque esta vez… sí iba a esforzarse.
De verdad.
—Si tengo la opción… —dijo, apretando ligeramente el papel entre sus dedos—. No voy a desperdiciarla.
Su mente ya trabajaba.
Organizando.
Anticipando.
Si conseguía una recomendación de Lord Sallow, aunque fuera mínima, podría presentarse. Y una vez dentro… todo dependería de ella.
No volvería a distraerse.
No volvería a girar su mundo en torno a alguien más.
Ni a descuidar su futuro por un afecto mal entendido.
Sus labios se curvaron en una leve sonrisa, esta vez más firme que la anterior.
—Voy a entrar por mis propios méritos.
Pero primero… necesitaba abrir la puerta.
Y si eso significaba usar el nombre de un hombre que nunca fue su padre… entonces lo haría.
Sin dudar.
Porque esta vez, Rebecca Sallow no estaba buscando amor.
Estaba construyendo su futuro.
La mañana llegó con una tensión silenciosa.
Desde temprano, la casa estaba más ordenada de lo habitual. No porque fuera descuidada, sino porque ese día… importaba. Su madre iba de un lado a otro, revisando detalles que probablemente nadie más notaría.. el polvo en una repisa, la alineación de los cubiertos, la caída exacta de las cortinas.
Rebecca la observaba en silencio.
Había algo casi doloroso en ese esfuerzo.
Como si cada gesto fuera una forma de decir.. mírame, estoy haciendo todo bien..
Pero Rebecca ya no sentía lo mismo al ver eso.
No había enojo.
Solo una comprensión distante.
El sonido de un carruaje deteniéndose frente a la casa rompió la calma.
Su madre se tensó de inmediato.
—Ya llegó… —susurró, alisándose el vestido con manos ligeramente temblorosas.
Rebecca no se movió.
Solo dirigió la mirada hacia la puerta.
Segundos después, esta se abrió.
Y él entró.
Lord Sallow.
Su presencia llenó el espacio sin necesidad de palabras. Vestía con elegancia sobria, cada detalle cuidadosamente elegido, pero sin exageración. Su porte era recto, su expresión contenida… como alguien acostumbrado a controlar no solo su entorno, sino también sus emociones.
Su madre se acercó de inmediato.
—Bienvenido.. He preparado todo para su llegada.
Él asintió apenas.
—No era necesario tanto esfuerzo.
Pero aun así… se sentó.
Y ella lo atendió como si lo fuera.
Le sirvió té, acomodó la mesa, habló con una delicadeza casi ensayada.
—Reagan está en la base militar.. Ha estado entrenando con mucho empeño.
Lord Sallow tomó la taza, bebiendo con calma.
—Es lo que corresponde.
Nada más.
No hubo orgullo evidente.
No hubo preguntas.
Solo una afirmación seca.
Rebecca observó la escena desde su lugar.
Todo encajaba.
Exactamente como lo había visto.
Entonces, en un momento casi imperceptible… sus miradas se cruzaron.
Fue breve.
Pero suficiente.
Rebecca sintió ese instante como una puerta que se abría.
Se puso de pie.
—¿Podemos hablar?
Su voz fue clara.
Directa.
Su madre se tensó de inmediato.
—Rebecca… —dijo en voz baja, con una advertencia apenas disimulada
—No es el momento..
Pero Lord Sallow levantó la vista hacia ella.
La observó unos segundos.
Evaluando.
Como si intentara recordar quién era esa joven frente a él.
Y luego…
—Está bien.
Se levantó.
Sin preguntar más.
Sin mostrar molestia.
Solo aceptó.
Eso, por sí solo, ya era más de lo que Rebecca esperaba.
Ambos caminaron hacia la oficina. El mismo lugar donde ella había despertado. El mismo donde todo había comenzado.
La puerta se cerró tras ellos.
El silencio se instaló.
Rebecca no se sentó.
No dudó.
No tenía tiempo para rodeos.
Sabía exactamente qué decir.
—Me gustaría pedirle su apoyo para entrar a la academia.
Las palabras salieron firmes.
Sin temblor.
Sin adornos.
Lord Sallow la miró.
En silencio.
Ella continuó.
—En mis dieciséis años… nunca le he pedido nada.
Hizo una pequeña pausa, pero no bajó la mirada.
—Pero ahora… solo quiero estudiar.
No habló de sentimientos.
No habló de familia.
No habló de injusticias.
Solo de una oportunidad.
Era suficiente.
El silencio que siguió fue breve… pero se sintió más largo.
Rebecca se preparó.
Para una negativa.
Para una condición.
Para indiferencia.
Pero nada de eso llegó.
Lord Sallow asintió.
Simplemente.
—Enviaré las cartas necesarias.
Rebecca parpadeó.
Una vez.
Como si no hubiera escuchado bien.
[¿Eso es todo? ¿de verdad aceptó tan rápido?]
No hubo preguntas.
No hubo reproches.
No hubo interés real, tampoco.
Solo una decisión práctica.
Eficiente.
Como si estuviera resolviendo un asunto menor.
Y, sin embargo… para ella lo era todo.
—Gracias —dijo finalmente, con un tono que no era sumiso… pero sí sincero.
Él no respondió.
Solo se giró ligeramente, dando por terminada la conversación.
Era suficiente para él.
Rebecca lo entendió.
Y por primera vez… no le dolió.
No necesitaba su afecto.
No esperaba reconocimiento.
No buscaba aprobación.
Con eso… bastaba.
Cuando salió de la oficina, su madre la miró de inmediato, nerviosa, casi temerosa.
—¿Qué le dijiste? —preguntó en voz baja.
Rebecca la observó un segundo.
Y luego respondió con calma..
—Nada importante.
Pero por dentro… sabía la verdad.
Había dado el primer paso.
Y aunque no recibió ni una sola muestra de cariño… había conseguido algo mucho más valioso.
Una oportunidad. Y esta vez… no pensaba perderla.
"sacrificó" su hombría usándola en 3...