NovelToon NovelToon
“Cuando La Luz Se Rompe”

“Cuando La Luz Se Rompe”

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Venganza / Fantasía épica
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: kingofcurses_rb.

Magia, traición y un juramento silencioso marcan el inicio de una historia donde la inocencia se convierte en determinación. En un reino construido sobre mentiras, incluso las almas más puras pueden oscurecerse.

NovelToon tiene autorización de kingofcurses_rb. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2: El Barrio Bajo la Corona

Acto 1 – La Inocencia Rota

El sonido de las campanas reales marcaba el inicio del día.

No eran campanas de celebración.

Eran de recordatorio.

El reino existía.

Y todos vivían bajo él.

Asahi caminaba por la calle principal del barrio con un saco de harina al hombro. Saludaba a todos como si el peso no fuera nada.

—Buenos días, señora Mei.

—Asahi, ¿otra vez ayudando gratis?

—Estoy acumulando karma positivo.

Ella rió.

El chico tenía una habilidad extraña: hacía que la pobreza pareciera menos pesada.

🌥️ La Recaudación

Pero ese día no era normal.

Al final de la calle, tres guardias reales estaban detenidos frente a la casa de un anciano.

Armaduras brillantes. Espadas al costado. Miradas sin emoción.

—Por orden de la corona, debe pagar el impuesto atrasado —dijo uno de ellos.

El anciano temblaba.

—Ya entregué lo que tenía… no me queda más.

Uno de los guardias entró sin permiso y comenzó a revisar el interior.

Asahi dejó el saco en el suelo.

Algo en su pecho se tensó.

Himari, que venía detrás, lo notó.

—No —murmuró ella—. No te metas.

Pero ya era tarde.

🌑 El Primer Enfrentamiento

Asahi se acercó con calma.

—Disculpen… el señor tiene más de setenta años. No puede trabajar como antes.

El guardia lo miró de arriba abajo.

—¿Y tú quién eres?

—Un vecino.

—Entonces no interfieras.

Asahi mantuvo la sonrisa… pero sus ojos no.

—Solo pido que tengan consideración.

El guardia soltó una risa seca.

—La consideración no paga impuestos.

Empujó al anciano contra la pared.

El sonido fue pequeño.

Pero suficiente.

Algo dentro de Asahi se movió.

No fue rabia descontrolada.

Fue impulso protector.

Cuando el guardia levantó la mano nuevamente…

Asahi ya estaba frente a él.

Sujetó su muñeca.

Con firmeza.

Más firme de lo que debería.

El metal de la armadura crujió levemente.

El guardia abrió los ojos con sorpresa.

—¿Qué…?

Asahi soltó lentamente.

—No es necesario usar fuerza.

El silencio en la calle era absoluto.

Los otros guardias tensaron la postura.

Himari dio un paso adelante.

Lista.

Siempre lista.

El capitán del pequeño grupo escupió al suelo.

—La próxima vez que interfieras en asuntos reales, no seremos tan pacientes.

Se marcharon.

No porque temieran.

Sino porque no era el momento.

Pero las miradas quedaron.

Y el recuerdo también.

🌘 Después

El anciano se inclinó agradecido.

—Gracias, muchacho…

Asahi sonrió.

—No fue nada.

Pero cuando se dio la vuelta, su expresión cambió apenas.

Himari lo observaba con los brazos cruzados.

—Te estás volviendo imprudente.

—No podía quedarme quieto.

—Algún día alguien más fuerte que tú no se va a ir caminando.

Asahi la miró con suavidad.

—Entonces me haré lo suficientemente fuerte.

Ella sostuvo su mirada.

No dudaba de su determinación.

Dudaba del mundo.

🌤️ En Casa

Kenji ya había escuchado lo ocurrido.

Las noticias corrían rápido en barrios pequeños.

—No puedes desafiar a los guardias así —dijo con tono firme.

—No los desafié. Solo intervine.

—Para ellos es lo mismo.

Asahi apretó los labios.

—Si nadie dice nada, seguirán haciéndolo.

Kenji guardó silencio un momento.

Luego habló más bajo.

—A veces sobrevivir es más importante que ganar una discusión.

Esas palabras pesaron.

Asahi bajó la mirada.

No porque estuviera en desacuerdo.

Sino porque no sabía cómo aceptar que su padre tuviera razón.

🌙 La Mirada al Castillo

Esa noche, Asahi salió solo un momento.

Desde el borde del barrio se veía el castillo iluminado.

Perfecto.

Imponente.

Inalcanzable.

Se preguntó si allá arriba alguien sabía lo que pasaba abajo.

O si simplemente no les importaba.

Apoyó una mano contra su pecho.

Por un segundo…

Sintió algo moverse bajo su piel.

Como un latido diferente.

Más profundo.

Más intenso.

Lo ignoró.

No era el momento.

A lo lejos, una patrulla cruzó la calle.

El reino seguía vigilando.

Y aunque esa tarde nada grave había ocurrido…

Una línea invisible había sido cruzada.

El nombre “Asahi Suzuki” empezaba a ser recordado.

Y eso, en un reino como ese…

Nunca era algo pequeño.

Capítulo 2 – Parte 2

Sombras Bajo la Academia

La mañana siguiente amaneció clara.

El cielo tenía ese azul limpio que hacía parecer que el mundo era simple. Que nada malo podía ocurrir bajo un sol tan brillante.

Asahi caminaba con paso tranquilo, una mano dentro del bolsillo de su uniforme, mientras Himari iba a su lado con una pequeña sonrisa distraída.

—Hoy tienes práctica de invocación, ¿no? —preguntó Asahi sin mirarla.

—Sí… —respondió ella, acomodándose el cabello—. Y tú teoría avanzada de sangre mágica.

Asahi hizo una pequeña mueca.

—No es tan interesante como suena.

Himari rió suavemente.

El edificio de la Academia de Magia Imperial se alzaba imponente frente a ellos, con torres blancas y vitrales que reflejaban el sol como si fueran fragmentos de cristal sagrado. Era un lugar prestigioso. Un lugar donde se formaban los futuros magos que servirían al reino.

Pero no todos los que estudiaban ahí tenían el mismo corazón.

Cuando cruzaron el patio principal, varias miradas se posaron sobre ellos. No eran miradas de admiración.

Eran de juicio.

—Ahí va la chica del clan Sato… —susurró una estudiante.

—Dicen que su novio será el próximo heredero.

Himari bajó ligeramente la mirada.

Asahi lo notó.

Y entonces apareció él.

Sato.

Cabello negro perfectamente peinado hacia atrás. Ojos oscuros, fríos, calculadores. Su postura era recta, como si el mundo estuviera obligado a abrirle paso.

Y lo hacía.

Se detuvo frente a Himari sin siquiera mirar a Asahi.

—Llegas tarde —dijo con voz seca.

—Solo fueron unos minutos… —respondió ella en voz baja.

Sato soltó una risa corta, sin humor.

—Una mujer no debería hacer esperar a su futuro esposo.

Asahi sintió cómo algo se tensaba dentro de su pecho.

—Ella no te pertenece —dijo con calma.

Sato finalmente lo miró.

Lo evaluó.

Como si fuera un objeto.

—Tú eres el hermano, ¿verdad? —su tono tenía un leve desprecio—. Es curioso. Un talento tan… común.

Asahi no respondió.

Sato dio un paso hacia Himari y le acomodó el cuello del uniforme con un gesto que parecía amable… pero no lo era.

—Recuerda tu lugar. No camines delante de mí.

Himari dio un pequeño paso atrás.

Asahi dio uno adelante.

El ambiente se volvió pesado.

—Solo respeto a quienes lo merecen —continuó Sato, ahora mirando fijamente a Asahi—. Y las mujeres no nacen para liderar. Nacen para apoyar.

Algunas chicas que escuchaban apretaron los labios, pero nadie dijo nada.

Sato solo admiraba la fuerza. Y despreciaba todo lo demás.

—Nos vemos en clase —dijo finalmente, dándole la espalda.

Se marchó como si nada.

Como si no hubiera dicho nada extraño.

Himari exhaló lentamente.

—No es tan malo como parece… —murmuró.

Asahi la miró en silencio.

Sabía que ella intentaba convencerse a sí misma.

—No tienes que soportar eso —dijo él suavemente.

Himari sonrió. Pero era una sonrisa frágil.

—Estoy bien. De verdad.

Pero no lo estaba.

Y Asahi lo sabía.

Mientras caminaban hacia sus respectivas aulas, una sensación incómoda quedó flotando en el aire. No era odio. No era rabia.

Era algo más peligroso.

La primera grieta.

En el aula de teoría, el profesor hablaba sobre los límites éticos de la magia de sangre.

—La sangre no solo es poder —decía el maestro—. Es identidad. Es humanidad. Quien la usa sin control, pierde algo más que energía.

Asahi bajó la mirada hacia su mano.

La cerró lentamente.

¿Perder algo?

¿Como qué?

Su reflejo en la ventana parecía observarlo con una expresión distinta a la suya.

Más fría.

Más distante.

Mientras tanto, en el patio, Sato observaba a lo lejos a Himari mientras hablaba con otras estudiantes.

Su expresión cambió.

Cuando alguien más la hacía reír, su mirada se oscurecía.

No era amor lo que sentía.

Era posesión.

Y la posesión, cuando se ve amenazada, se convierte en violencia.

El viento movió suavemente las hojas de los árboles del patio.

Todo parecía normal.

Pero bajo esa normalidad…

Algo comenzaba a pudrirse.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play