en un mundo alternó, entre guerras de imperios la pas solo se logrará con alianzas matrimoniales y Zaidymar decide sacrificarse por su padre y hermano.
el emperador del reino frio casi los mata en la batalla y ahora ese emperador lo que más desea es matar a su padre.
no pudo humillarlo en el campo de batalla, pero tratará de hacerlo con su hija, verlos arrodillados a sus pies es lo que más desea.
¿lo logrará o Zaidymar será su dolor de cabeza?
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CAPÍTULO 02
Láncelo estaba sin saber qué decir, empezó a traspirar y, con toda la presión que sintió, cayó inconsciente.
El emperador ordenó que el médico lo atendiera y, una vez que dijo que estaba bien, que solo fue un desmayo, lo llevaron a una de las habitaciones. Zaidymar permaneció al lado de su padre, mientras que su hermano se quedó hablando con los generales que estaban en el salón del trono.
Zaidymar trataba de entender lo que había pasado; realmente no entendía por qué era ella quien tenía que ir como concubina de ese emperador demonio. Estaba pensativa sentada en una silla al lado de la cama donde su padre estaba acostado.
No prestaba atención a lo que pasaba a su alrededor; en ese momento escuchó la voz del emperador.
—¡Señorita Zaidymar! ¿Podemos hablar? –
Zaidymar rápido se pone de pie y estaba por hacer una reverencia, pero el emperador no la dejó; ella lo siguió fuera de la habitación, caminaron por esos largos pasillos hasta llegar a los enormes jardines, donde había hermosas flores de todo tipo, árboles frutales y florales.
Al llegar a la parte más alejada de ese jardín, donde estaba un estanque donde había peces de colores y un puente, que subieron, en ese momento lo escucho decir.
—¡Señorita Zaidymar! Entiendo que tenga miedo y que me considere un emperador injusto; apenas está empezando a vivir, ni siquiera tiene la mayoría de edad y no has tenido el baile de presentación a la sociedad.
Yo quisiera tener una segunda opción, poder negarme y no complacer a ese emperador, pero ya miraste que tu padre casi muere en la última batalla; las fuerzas de nuestro imperio no sirven para terminar con él, somos débiles.
Déjame, te explico por qué este hombre te escogió a ti; eso es porque tu padre es uno de los pilares más importantes de nuestro reino.
En todos los reinos siempre hay alguien cercano al emperador, para unos es alguna de sus princesas, la persona que más aman; por esa razón ese hombre la pidió para concubina.
Para otros fue la hija de un mercader, que es la fuerza económica de su imperio, quien le ayuda a mantener esa estabilidad; por eso pidieron a su hija.
En otros emperadores fue la hija de un ministro porque es el consejero, es quien ayuda a mantener esa paz en ese imperio, y en el mío es mi general, porque gracias a mis príncipes controlamos el comercio, la economía y tengo, al parecer, buena forma de pensar, que no necesito mucho de los consejeros, pero nuestro imperio es grande y no contamos con murallas; somos un blanco fácil para invadirnos.
Lo malo en mi reino es que ninguno de mis príncipes salió guerrero, ni siquiera yo; ahí es mi debilidad.
Por eso tu padre es mi pilar más fuerte; me ha demostrado una lealtad que yo confío en él, sé que nunca me traicionaría a pesar del poder que tiene con el gran ejército que le entregué.
Esta es la razón por la que ese emperador te escogió a ti y no sé cómo se enteró de quiénes son las jóvenes más importantes de cada imperio.
Tu padre despertará pronto y no va a querer este matrimonio, se va a oponer a que vayas como concubina, aunque eso signifique que nuestro imperio muera en manos de ese emperador, porque en el momento que tú no vayas, vendrá a atacarnos y sé que nuestro ejército, tu padre y tu hermano no van a poder contra ese demonio.
Si con mi muerte ese emperador demonio quedara en paz, yo lo haría sin dudar, pero no es lo que quiere, solo busca matar, le gusta la sangre y no quiero que la gente de mi imperio sufra, por eso te pido que tú tomes la decisión; respetaré si al final no quieres ir, pero piensa bien en lo que vas a decidir, porque de eso dependerá la vida o muerte de todos en este imperio. –
El emperador, al dejar de hablar, le dio algunas palmaditas en su cabeza y después solo se retiró, dejándola sola para que pensara en lo que le había dicho. Esperaba que ella decidiera ir, que salvara el reino, porque al final, si no era enviada, todos iban a morir y él, a pesar de ser el emperador, no quería ser quien diera la orden de que su amigo el gran general Láncelo mandara a su mayor tesoro a una muerte segura.
Zaidymar se quedó pensando en todo lo que el emperador le dijo. Sí tenía miedo de la idea de ir con ese demonio, pero más miedo tenía de ver a su padre y hermano morir enfrente de ella; eso era algo que simplemente no podía soportar.
Al final, la gente de todo el reino no le importaba, ni siquiera el emperador; solo pensaba en su padre y hermano, no quería que nada les pasara.
Se quedó parada con la mirada perdida, solo pensaba en lo que tenía que hacer, en los posibles escenarios que podían pasar con cada decisión tomada, pero la realidad era que solo una decisión iba a hacer que su familia estuviera a salvo y eso era ir con ese emperador a ser una simple concubina.
Después de casi dos horas, regresó a la habitación donde estaba su padre. Al abrir la puerta, lo miro hablando con algunos hombres y mujeres, que al parecer lo estaban tratando de convencer para que la mandara como la concubina, pero él se negaba a aceptar, tanto que ya estaba gritando al momento de decirle que no lo haría, que mandaran a sus hijas.
Zaidymar saludó con respeto para que todos se dieran cuenta de que había llegado; en ese momento su padre se acercó a ella, la tomó del brazo y empezó a decir.
—No mandaré a mi hija con ese loco, sería mandarla a morir y yo prefiero morir en la batalla antes de acceder a mandarla como una concubina. –
Después de decir esas palabras, se dio media vuelta para salir del palacio, pero Zaidymar se negó a caminar, hizo que su padre no avanzara y en el momento que él la miró a los ojos, le dijo.
—Padre, esta decisión es solo mía y yo acepto ir al reino frío como concubina.
Yo no quiero que tú y mi hermano mueran; si puedo salvar sus vidas, entonces lo haré sin dudar; ya he tomado mi decisión y pienso ir, tienes que confiar, sé que estaré bien, voy a sobrevivir hasta que tú y mi hermano sean más fuertes para terminar con ese hombre. –
Láncelo negó con la cabeza; simplemente no pensaba aceptar esa decisión, no mandaría a su hija a ese lugar; ella era su tesoro, la niña de sus ojos, y solo quería que fuera feliz, que se casara con un hombre que ella escogiera, que renunciara a la idea de tener concubinas, para que no tuviera que pelear con otras mujeres por el favor de su esposo.
No iba a permitir que sufriera como concubina de un hombre cruel, que era un demonio y que podía matarla si lo quería; no pensaba perderla de esa manera, prefería morir antes de mandar a su hija a sufrir.