David es un joven de apenas 16 años que está profundamente enamorado de su mejor amiga Lucia que es tres años mayor que el.
Un día David decidió declarar su amor, pero por el miedo de ser rechazado y de arruinar su amistad de años no lo hizo: en ese mismo día Lucia le pidió un favor que David acepto tomándolo como una oportunidad para conquistar a Lucia. Ella le pidió que fingiera ser su novio, David se enfrenta al padre de su amiga quién lo desprecia por ser hijo de su rival, y lo pone en peligro para separarlo de su hija.
David es hijo de el jefe de la mafia más poderosa del país el heredará el legado de su padre y dará todo para casarse con Lucia, y sin importarle los obstáculos que atravesara el pone todo su empeño en conseguir el amor que desea.
NovelToon tiene autorización de Azul zafiro para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 13
David se preparó con una mezcla de determinación y cautela. Se sentía listo para lo que viniera. Justo cuando estaba a punto de salir para sus clases, recibió una llamada. Era el asistente de Nicolás.
___ El señor Nicolás quisiera hablar con usted. Lo espera en su despacho en una hora ___ dijo la voz, sin dar lugar a objeciones. El tono no era una petición sino una orden.
David sonrió. Parecía que Nicolás quería tomar la iniciativa, pero él ya estaba preparado para contraatacar. A la hora indicada, David llegó al imponente edificio de la empresa de Nicolás, que no era solo una oficina de negocios, sino el centro de operaciones de algo mucho más grande. Lo condujeron directamente. Al lujoso despacho.
Nicolás estaba sentado detrás de un inmenso escritorio de caoba, con Dorian de pie a su lado, con una expresión de superioridad apenas disimulada. El ambiente estaba cargado con un peso invisible de poder y peligro.
David entró con paso firme, manteniendo una expresión tranquila y relajada, a pesar de que su mente estaba en alerta máxima, las expresiones de ambos hombres. Sabía que un paso en falso aquí podría contarle mucho más que el amor de Lucía.
____ Señor Nicolás, Dorian ___ saludó David con una inclinación de cabeza respetuosa, pero sin un ápice de sumisión.
Nicolás lo observó, su mirada como un halcón que mide a su presa.
___ David, gracias por venir tan rápido ___ dijo Nicolás, su voz era como un témpano de hielo.
___ Quería hablar contigo sobre Lucía. ___
___ Estoy a su disposición, señor Nicolás ___ respondió David, manteniendo su tono sereno.
___ Mira joven sé que has ganado el afecto de mi hija. Sé lo mucho que se quieren. No soy ciego. Pero también sé que el amor ... el amor no lo es todo en la vida. Lucía necesita protección, un futuro asegurado bajo el ala de alguien con poder. Y tú, David, con todo mi respeto no puedes dárselo. Todavía. ___
___ contado respecto señor Nicolás ___ intervino David, sin perder la calma.
___ Soy un hombre que sabe proteger lo que es suyo, lo que más quiero es a Lucía. ___
Nicolás sonrío, una sonrisa fría y calculadora, que rara vez llegaba a sus ojos.
___ Precisamente por eso. Te daré una oportunidad para demostrarme que eres digno de Lucía, que puedes entrar en mi mundo y protegerla como se debe. ___
Dorian esbozó una sonrisa de suficiencia, creyendo que sabía a donde iba esto y que David estaba a punto de caer en una trampa fatal.
___¿Qué tipo de oportunidad, señor Nicolás? ___ preguntó David con un atisbo de curiosidad, aunque su intuición le gritaba peligro.
___ Mi negocio ha tenido un problema. Un cargamento importante de mercancía valiosa, en tránsito por el puerto, fue interceptado por la familia Alarcón, nuestros principales rivales. Necesitó recuperar ese cargamento. Pero no con mis hombres, no con la fuerza bruta que ellos esperan __ dijo Nicolás, recostándose en su silla, observando cada reacción de David.
David conocía el nombre de los Alarcón. Eran la mafia rival, la única que podía plantarle cara a Nicolás. Y lo que le pedía no era un negocio, era una misión de alto riesgo, una que ni siquiera sus propios hombres habían logrado.
___ Quiero que recuperes mi mercancía del señor Alarcón. Sin una sola baja de mi lado. Sin iniciar una guerra abierta que no me conviene en este momento. Si logras traer de vuelta lo que me pertenece, David, te daré mi bendición para casarte con Lucía y te are parte de mi familia. ___ dijo Nicolás saboreando el momento.
___ Pero si fracasas ... sí no logras esta hazaña, quiero que te alejes de Lucía para siempre. Sin reclamos, sin dramas. Y créeme David el fracaso tiene consecuencias mucha más allá de una simple ruptura amorosa. ¿Aceptas el desafío? ___
David mantuvo la calma, aunque por dentro la adrenalina le recorría el cuerpo. Sabía que era una trampa mortal, una misión diseñada para deshacerse de él de una vez por todas. Miró a Dorian, quien lo observaba con una sonrisa triunfante, esperando ver el miedo en sus ojos, pero lo que vio fue algo más. (En tiendo que me están arrojando a la boca del lobo, piensan que me negaré o que no podré hacerlo, los dos se equivocan.)
___ Acepto el desafío, señor Nicolás __ dijo David, con una seguridad que sorprendió a Dorian. Había un brillo de desafío en sus ojos que Nicolás no había previsto.
David abandonó el despacho de Nicolás, la adrenalina aún bombeando sus venas. La misión era peligrosa, pero su mente ya trabajaba a mil por hora. Recuperar un cargamento de la mafia rival no era algo que se hiciera con fuerza bruta; requería inteligencia sigilo y contactos.
Lo primero fue hacer un sondeo discreto. David movió sus hilos, utilizando sus pocos contactos de confianza en el mundo clandestino y en el puerto, gente que conocía los flujos de mercancías. Necesitaba saber exactamente dónde y cómo los Alarcón habían interceptado el cargamento de Nicolás.
David pasó las siguientes 48 horas inmerso en la investigación, apenas durmiendo, obsesionado con cada detalle. Hablo con estibadores, pequeños contrabandistas, informantes de poca mota. Con cada pieza de información que recopilaba, un patrón preocupante comenzó a emerger. No había registros inusuales, ni movimientos extraños de la familia Alarcón en las fechas que Nicolás había mencionado. No se hablaba de ningún "gran golpe" a Nicolás en el puerto, ni de un cargamento valioso interceptado.
____ ¿Pero qué está sucediendo.?___ David empezó a sentir una punzada fría de desconfianza. Algo no encajaba. La supuesta "mercancía" no aparecía por ningún lado. Era como si simplemente no existiera. La historia de Nicolás era demasiado perfecta, el robo demasiado convincente.
Finalmente, una noche, uno de sus informantes más fiables, un viejo lobo de mar llamado "El Búho", se reunió con David en un almacén abandonado.
____ Muchacho, he estado preguntando. No hay cargamento de las cobras que los Alarcón hayan tocado. Nadie sabe nada de eso. Y créeme, si los Alarcón hubieran hecho un golpe así, la calle estaría ardiendo. Es mentira. No existe tal mercancía. ___
____ ¿Señor Búho, dio también la información que le pedí? ___ preguntó David en voz baja.
___ Si lo hice, pero chico ten mucho cuidado ya todos los Alarcón están pendientes de ti ___ dijo el Búho.
Un escalofrío recorrió a David. Había caído en una trampa mucho más elaborada de lo que pensó. Nicolás no le había encargado recuperar un cargamento; le había encargado buscar un cargamento que nunca existió. Y al hacerlo, David había, empezado a hacer demasiadas preguntas en territorio Alarcón.
Ahora, los Alarcón, ya de por sí desconfiados y paranoicos, habían detectado su intromisión. No entendían que hacía un joven desconocido husmeando en sus asuntos. La falsa misión de Nicolás había tenido el efecto deseado: David se había convertido en una molestia para los Alarcón.
Al salir del almacén David camino solo por un callejón oscuro, y detrás de él había varias figuras corpulentas emergieron de las sombras. Antes de que David pudiera reaccionar, lo inmovilizaron y lo subieron a una camioneta oscura. Sus manos fueron atadas con fuerza y una venda corrió sus ojos. David no opuso resistencia, pues esto era parte de su plan inicial solo tenía una línea curvada en las comisuras de sus labios que delataba una sonrisa apenas perceptible.