⚠️LEER BAJO SU PROPIA RESPONSABILIDAD ⚠️
Crecer con la idea de ser como tú padre, no siempre es la mejor opción.
Sasha trabajo duro para ser el orgullo de su familia, sin embargo cuando creció tuvo que enfrentar la cruda verdad.
Para una mujer jamás habría posibilidad de liderar ningún tipo de fuerza militar, por eso fue mejor eliminarla de raíz.
Mataron a cada integrante de su familia y al final se llevó a cabo su ejecución. En su último segundo de vida, Sasha pidió a los espíritus con todo su corazón, que le dieran la oportunidad de salvar a su familia, la gente que más había amado.
Fue escuchada y volvió en el tiempo, cuando aún era una niña. Regreso con toda la intención de cambiar las cosas en aquel lugar, para eso se ganará la confianza de las personas más poderosas del imperio, destronando a quien antes le quitó la vida y peor aún, los hará pagar por haberla hecho sufrir la perdida de su familia.
O al menos esos eran sus planes, ¿podrá una persona cambiar su futuro?
NovelToon tiene autorización de LúNam para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Partida al palacio.
—Te prometo que haré lo imposible para que nuestra familia salga impune de todo lo que está sucediendo, pero si no lo logro, debes estar preparada para lo que venga—
Tomando las mejillas de su esposa, el general habló.
—Desde el día que acepté ser tu esposa, supuse que habría un riesgo. Te amo y amo a nuestra familia, como siempre, afrontaremos lo que venga, juntos—
Miran miró a los ojos al general y lo besó, llena de pasión, combinada con dolor y preocupación. Aunque no lo dijeran en ese momento, ambos temían por lo que podría suceder.
Los dos esposos se retiraron a descansar después de su cruda charla, solo esperarían el amanecer para ver qué era lo que el destino les tenía preparado.
—Johann, es hora amor mío. Debes levantarte, tus hombres están esperando—
Miran trataba de despertar al general, aunque no quisiera, jamás ha ido en contra de las decisiones de su esposo.
Poco a poco, el general se fue despertando. Cómo ya tenía todo preparado, solo desayunó algo rápidamente y comenzó su camino rumbo a la capital, iría al palacio a ver al emperador.
No se despidió más que de su esposa, pues sabía que sus hijos se pondrían tristes, en especial Sasha, que no podía pasar tanto tiempo separada de él.
Durante el camino, los soldados del general se regresaron a las tierras de los Brucks, que era la tierra gobernada por el general, fueron órdenes directas de su señor.
—Soldados, hasta aquí termina su travesía conmigo, son los soldados en los que más confío y también se que los demás confían mucho en ustedes. Sin importar lo que suceda, quiero que ustedes no se opongan a las decisiones que tome el imperio hacia mi persona, en caso de que envíen por mi familia, quiero que protejan con su vida a mi pequeña hija, si ella así lo decide, sin embargo si deciden irse todos a la capital, quiero que los dejen. Agradezco su servicio y les pido que sobrevivan pase lo que pase—
Dando un saludo, esa fue la forma en la que el general se despidió de sus soldados y continúo su camino rumbo a la capital.
El viaje duraba alrededor de tres días a caballo, cuando por fin llegó fue recibido por los guardias imperiales, tenían órdenes específicas de llevarlo a una celda, hasta que el emperador lo pudiera atender.
—«Me reconforta saber que al menos uno de los integrantes de mi familia podrá sobrevivir a todo esto»—
Pensaba el general dentro de su celda. Aunque nadie lo sabía, Miran, la esposa del general era descendiente directa de un espíritu ancestral, los seres a los que debían la vida y prosperidad, los humanos de Blue, eso hacia posible que al menos uno de sus hijos sobreviviera a lo que estaba a punto de pasar.
—General Johann Brucks, el emperador está listo para recibirlo—
Llegó uno de los guardias a informar al general. Ya había pasado un día desde su llegada y él estaba muy ansioso por saber lo que pasaría.
Se acercaron y abrieron la reja, le pusieron unas cadenas en los pies y manos, enseguida a punta de empujones lo llevaron a dónde se encontraría con el emperador.
Al llegar a la sala, estaban presentes todos los de la corte imperial, los príncipes e incluso la emperatriz. Fue en ese momento que el general se dio cuenta sobre su situación; lo que estaba a punto de presenciar, era su propio juicio.
Sentaron al general en una silla alejada de los presentes y entonces él secretario imperial, habló.
—Estamos reunidos aquí para acusar oficialmente al ex general Johann Brucks, quién fue acusado de traición al imperio, las pruebas fueron entregadas y revisadas por su majestad, encontrándolo culpable de todo lo que se le acusa. Esta hoy aquí para recibir sentencia, solo para eso—
Terminó de hablar el secretario y en la sala se comenzaron a escuchar murmullos de los presentes. Algunos parecían realmente sorprendidos, otros asumían que sospechaban del general y hubo algunos otros que no dijeron palabra alguna, pues mostraban tristeza, eran los que apoyaban y creían en el general, pero solo uno de entre todos los presentes, mostró una gran sonrisa, por todo lo que estaba sucediendo.
—General, aunque no debería de ser permitido, el emperador mismo pidió que dijera algunas palabras si tiene alguna objeción por lo que se ha dicho—
Volvió hablar el secretario imperial, está vez se acercó un poco más al general y prácticamente sin que nadie lo notara, le dijo algo al oído.
—Solo es una treta para los que aún lo apoyan, el emperador lo condenó desde un inicio, ayúdese y ayude a su descendencia—
A manera de amenaza, el secretario le pidió al general, que prácticamente aceptara una culpa que no era suya.
—General, estamos esperando, ¿o acaso no tiene nada que decir?—
Preguntó ferozmente, el secretario.
—Si las pruebas demuestran mi culpabilidad, si su majestad me ha encontrado culpable y si ya tomaron una decisión, no tiene caso que intente defenderme. Aceptaré el castigo que se me dé, serví al imperio hasta donde pude y estoy listo para rendir cuentas—
El general por fin decidió hablar, pero en ningún momento aceptó su culpabilidad por nada de lo que se le acusó, cosa que dejó perplejos a los que estaban presentes y algo que molestó mucho al emperador.
Fue ahí cuando por fin el emperador se puso de pie y decidió hablar.
—Por todo lo que ha hecho y por su conspiración en contra de nuestro imperio, lo condeno a muerte junto a toda su familia. En este imperio no quedará rastro de que algún día existió la familia Brucks—
Al escuchar la condena, el general sintió como su corazón se hacía añicos, el presentía algo parecido, pero no lo aceptaba aún.
—¡Guardias!, quiero que se dirijan a las tierras de los Brucks y traigan al resto de la familia, no quiero que falte ninguno, ¿entendieron?—
Fue la orden que dio el emperador.
Haciendo caso a esto, los guardias hicieron una reverencia y se retiraron a hacer lo que les habían ordenado.
Pero tu historia me atrapo muchisimo. Y tambien es valido tu final, muchas veces la vida es injusta.
Por supuesto seguire leyendo tus atrapantes historia.
saludos.