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Me Casé Con El Duque Que Juré Odiar

Me Casé Con El Duque Que Juré Odiar

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Matrimonio arreglado / BL
Popularitas:2.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Me obligaron a casarme con el duque más frío del Imperio.
Lo juré odiar… hasta que empezó a protegerme.
Un omega orgulloso, un alfa distante y un matrimonio que podría convertirse en amor.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19 El precio de la protección

La propuesta llegó envuelta en cortesía.

No fue un decreto clavado en puertas, sino una carta sellada con cera azul, el color de las “medidas excepcionales” del Imperio. Ofrecía un traslado temporal de protección para Caelan: una escolta imperial, alojamiento seguro en la capital, “hasta que la situación del norte se estabilizara”. Palabras suaves para una maniobra vieja: sacar del tablero a la pieza incómoda.

Blaise leyó la carta sin expresión. Caelan la leyó con una sonrisa breve, peligrosa.

—Quieren llevarme a un lugar donde mi voz no moleste —dijo—. Protección selectiva.

—Quieren convertirte en rehén de cortesía —respondió Blaise—. No con cadenas. Con salones.

El consejo se dividió. Algunos veían en la propuesta una tregua; otros, una humillación que sentaría precedente.

—Si se va, la presión baja —argumentó un consejero—. El Imperio necesita un gesto para salvar la cara.

—Si se va —replicó Caelan—, la capital aprende que basta con pedirlo bonito.

La noticia no tardó en filtrarse. En la plaza, los gremios volvieron a reunirse. Esta vez, no para protestar por el pan, sino por la persona que la capital pretendía mover.

—¡No es una herramienta que puedan llevarse!

—¡Nuestros líderes se quedan donde están!

—¡No necesitamos “protección” de quienes nos ponen en riesgo!

Blaise salió al balcón. No para avivar la plaza. Para poner límites.

—No habrá traslado —dijo—. El norte no cede a sus voces cuando no puede a sus decretos.

El enviado imperial llegó al mediodía con escolta discreta. Su sonrisa era impecable.

—Es por su seguridad —insistió—. No querrán que el incidente del muelle se repita.

—No se repitió porque la ciudad respondió —dijo Caelan—. No porque ustedes se preocuparan.

El enviado se inclinó apenas, un gesto que pretendía ser conciliador.

—La capital puede ofrecer garantías que el norte no tiene.

—La capital ofrece garantías que condicionan —respondió Blaise—. Aquí no aceptamos garantías que nos vacían de voz.

El aire se tensó. La conversación terminó sin acuerdo. No hubo ruptura formal. Hubo una amenaza envuelta en protocolo: la capital “revisaría” su cooperación con el norte.

Esa tarde, una caravana del sur apareció con ruedas rotas en el camino helado. No fue un accidente común. Los pernos habían sido aflojados. No hubo heridos de milagro. El mensaje era claro: podemos tocar tus rutas.

Caelan fue al lugar con los capitanes de barrio. Observó los pernos sueltos, el rastro de manos que no eran del norte.

—No es fuerza bruta —dijo—. Es desgaste.

—Quieren que aceptemos la “protección” —respondió Blaise—. Es la zanahoria después del palo.

La noche trajo otra presión: rumores de que Caelan “agitaba” al pueblo contra la capital. En los barrios, la respuesta fue inmediata: cartas de gremios negando la acusación, testimonios de comerciantes que explicaban cómo las decisiones del ducado habían mantenido el pan en circulación. El pueblo no se dejó escribir.

En los aposentos, la tensión entre Caelan y Blaise se volvió personal por primera vez desde el ataque del muelle.

—No me conviertas en el motivo por el que el norte paga costos —dijo Caelan—. No quiero ser tu bandera.

—No te convierto en bandera —respondió Blaise—. Te niego como moneda de cambio.

—A veces negarse cuesta más que ceder —replicó Caelan—. ¿Estás dispuesto a pagarlo?

Blaise sostuvo su mirada.

—Gobernar es pagar costos antes de que los pague el pueblo.

El silencio fue largo. No hubo reconciliación dulce. Hubo decisión compartida: no aceptar el traslado, reforzar rutas, abrir registros al pueblo para desactivar rumores, y preparar un mensaje conjunto a la capital que no pidiera permiso.

Al amanecer, el norte despertó con la noticia de que la caravana “perdida” del día anterior había sido encontrada detenida por una inspección imperial improvisada. Nada ilegal, decían. Solo “procedimientos”.

Caelan apretó los dientes.

—Van a probar hasta dónde cedemos sin rompernos.

Blaise asintió.

—Y nosotros vamos a probar hasta dónde sostienen sin que se les caiga la máscara.

El tablero seguía moviéndose.

Esta vez, con personas en el centro de la jugada.

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inuyasha/ Tomoe🦊
me tiene tan Atrapada está historia plis no dejes de actualizar
Annyely: Gracias por leer y por tu apoyo 💖 prometo seguir actualizando la historia.
total 1 replies
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