¿Crees que el destino puede unir a dos personas en el peor momento de sus vidas?
NovelToon tiene autorización de Tania Margarita Salcedo Estrada para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 1: La noche que lo cambió todo
La lluvia había comenzado a caer antes del anochecer. Las calles de la ciudad estaban cubiertas por un brillo tenue que reflejaba las luces de los edificios y los faros de los automóviles. Para la mayoría, era solo otra noche lluviosa. Para Valeria Rojas, era el inicio de una historia que jamás habría imaginado.
Valeria salió del hospital casi a las diez de la noche. Llevaba más de doce horas de trabajo y apenas había tenido tiempo para tomar un café. Como médica de urgencias, estaba acostumbrada a ver el dolor de cerca, pero había heridas que ni ella misma sabía cómo sanar.
Desde la muerte de su madre, dos años atrás, su vida se había reducido al trabajo y a cuidar de su hermano menor, Daniel. Él era la única familia que le quedaba y la razón por la que seguía levantándose cada mañana.
Mientras caminaba hacia la avenida principal para buscar un taxi, una ráfaga de viento hizo volar los documentos que llevaba en la mano.
—¡No, no, no! —exclamó mientras corría detrás de las hojas.
Antes de que pudiera alcanzarlas, alguien las recogió una por una.
—Creo que esto es tuyo.
Valeria levantó la vista.
Frente a ella estaba un hombre alto, de cabello oscuro y ojos color miel. Vestía un elegante abrigo negro empapado por la lluvia, pero sonreía con una tranquilidad que contrastaba con el caos de la noche.
—Gracias… si los perdía tendría que volver al hospital.
—Entonces me alegra haber llegado a tiempo.
Ella tomó los documentos y sonrió por educación.
—Soy Valeria.
—Adrián.
Durante unos segundos ninguno dijo nada. Solo escuchaban el sonido de la lluvia golpeando el pavimento.
Un fuerte estruendo rompió el silencio.
Un automóvil perdió el control al tomar una curva y estuvo a punto de subir a la acera.
Adrián reaccionó sin pensarlo. Sujetó a Valeria por la cintura y la apartó justo a tiempo.
El vehículo pasó a pocos centímetros de ellos antes de chocar contra un poste.
El corazón de Valeria latía con fuerza.
Todavía seguía entre los brazos de aquel desconocido.
Cuando sus miradas se encontraron, el tiempo pareció detenerse.
Ella fue la primera en apartarse.
—Gracias… creo que me acabas de salvar la vida.
—Tal vez el destino solo quería que nos conociéramos.
Valeria soltó una pequeña risa.
—Eso suena muy seguro de tu parte.
—No lo sé… solo fue lo primero que pensé.
Los dos caminaron hasta una cafetería que permanecía abierta a esa hora.
Pidieron dos cafés mientras esperaban que la lluvia disminuyera.
La conversación fluyó con una naturalidad inesperada.
Hablaron de libros, de música, de viajes que aún no habían hecho y de los sueños que el tiempo había ido aplazando.
Por primera vez en mucho tiempo, Valeria sintió que podía hablar sin fingir que todo estaba bien.
Adrián, por su parte, ocultó un detalle importante.
No le dijo quién era realmente.
Ni mencionó que su apellido era uno de los más conocidos de la ciudad.
Ni que llevaba meses investigando una red de corrupción que había destruido a varias familias.
Mucho menos imaginó que la familia de Valeria estaba relacionada con ese caso.
Cuando el reloj marcó las once y media, Adrián insistió en llevarla a casa.
Ella dudó unos segundos.
Normalmente jamás habría aceptado subir al automóvil de alguien que acababa de conocer.
Pero había algo en él que le transmitía confianza.
Durante el trayecto, la lluvia comenzó a disminuir.
La ciudad parecía más tranquila.
Valeria miró por la ventana.
—Hace mucho no tenía una conversación así.
—A veces las mejores personas llegan cuando menos las esperamos.
Ella sonrió.
Quizá tenía razón.
Al llegar al edificio donde vivía, ambos permanecieron unos segundos en silencio.
—¿Crees que volveremos a vernos? —preguntó Adrián.
Valeria lo miró fijamente.
—No lo sé…
Antes de que pudiera terminar la frase, su teléfono comenzó a sonar.
En la pantalla apareció el nombre de Daniel.
Respondió de inmediato.
—¿Daniel?
Pero la voz que escuchó al otro lado no era la de su hermano.
Era un hombre desconocido.
Su tono era frío.
—Si quieres volver a ver a Daniel con vida… no llames a la policía.
La llamada terminó.
El teléfono resbaló de las manos de Valeria y cayó al suelo.
Su rostro perdió el color.
Las lágrimas comenzaron a llenar sus ojos.
Adrián salió del automóvil al verla temblar.
—Valeria… ¿qué pasó?
Ella apenas pudo respirar.
—Se llevaron a mi hermano…
Adrián sintió un escalofrío.
No era una simple coincidencia.
El nombre de Daniel Rojas aparecía en el mismo expediente secreto que él llevaba meses investigando.
Y por primera vez comprendió que acercarse a Valeria no solo cambiaría su vida.
También podría ponerla en el mayor peligro que hubiera enfrentado.
Continuará…