Valentina creyó haberlo dado todo. Años de amor, de entrega, de familia y de sostener una vida que sin darse cuenta ya estaba quebrada.
Hasta que una noche, sin aviso, todo termino. Lo que siguió no fue una separación... fue un descenso al vacío. Entre el dolor, soledad y la reconstrucción de si misma, aparece Santiago... Un encuentro inesperado que despierta en ella emociones que creia muertas. Pero no todo lo que se enciende... sana, no todo lo que llega... permanece.
Esta es la historia de una mujer que tuvo que perdió a si misma, para finalmente reencontrarse.
"A veces, para volver a vivir... hay que aprender a soltarse"
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Prologo
Nunca imaginé que el final de mi historia iba a comenzar en una mesa familiar. Todo estaba en su lugar, o al menos eso parecía, mis hijos hablaban entre ellos, riéndose por cosas simples, de esas que en otro momento me hubieran hecho sonreír sin esfuerzo. Mi madre sentada acomodaba los platos con delicadeza y se le escapaban pequeñas sonrisas, todo a simple vista parecía que tuviera un poder de sostener la familia intacta.
Pero me sentía extraña, mi cuerpo presente y la sensación en mi pecho, como si algo muy en el fondo ya supiera que esa noche no iba a ser una noche mas. El estaba sentado justo frente a mi Lucas, el hombre que elegí para toda la vida; con él compartí años de mi vida, rutinas, silencios compartidos, discusiones que nunca terminaban de resolverse y reconciliaciones que,con el tiempo se volvieron más costumbre que amor.
No éramos perfectos. Pero éramos... algo o eso creía, hasta que hablo.
—Bueno, quiero aprovechar que estamos todos reunidos,en cuatro meses me voy de la casa.
No dudo,no levantó la voz,no tembló. Fueron palabras simples,dichas con calma, me desarmo más que cualquier grito.
El mundo no se detuvo... pero el mio si , sentí un impacto,un golpe seco en el pecho, como si el aire se volviera peso, imposible de respirar. Lo mire, espere. Esperé una explicación,una mirada,de que aquello no era definitivo, de que había una grieta por donde se podía construir algo.
Pero no... No había nada. Entonces baje mi mirada.
Y fue entonces que los vi a ellos... mis hijos, ajeno a todo, ajeno al momento exacto en el que su mundo también se quebraba.
Mis ojos me ardieron y mis lágrimas cayeron sin pedir permiso,silenciosa,pesada, cargadas en una mezcla de incredulidad, miedo y dolor que todavía no terminaba de entender... ¿Como puede ser? Esa pregunta se repetía en mi cabeza, una y otra vez. ¿Cómo puede ser que alguien con quien compartiste tantos años... ¿Decía irse así?
Sin lucha , sin aviso, sin mirar atrás.
Los días que siguieron fueron grises. Un silencio que se instaló en cada rincón de la casa, en cada objeto,en cada espacio que antes tenía sentido.
Caminaba por los pasillos y todo me resultaba ajeno. Como si estuviera viviendo en una casa que ya no me pertenecía. Una semana antes de mi cumpleaños, eso fue lo que más me dolió. No la fecha en sí... sino que simbolizaba. Era como si la vida hubiera elegido ese momento para recordarme todo lo que había construido... podía desmoronarse en cuestión de segundos.
Cuando llegó ese día,ya no quedaba mucho de mi. Unas amigas vinieron, los familiares,la mesa volvió a llenarse. Las copas sonaron, las voces intentaban sostener una alegría que no existía.
Y yo... hice lo que muchas veces hacemos, cuando ya no sabemos cómo sostenernos.
Sonreí, brinde, agradecí... Tome un poco más de lo que debía, y deje que la noche avance como si nada estuviera pasando. Pero por dentro... por dentro todo se estaba rompiendo. Ahí empezó, no el final, sino mucho más profundo. El vacío , la soledad y la sensación de haberlo perdido todo.
Y sin saberlo también empezó un camino hacia algo que nunca imaginé. Porque a veces, cuando todo se cae no es el final de tu historia. Es el comienzo de la parte más real y más peligrosa.
Agradecimiento: Primero debo decir que Dios nunca me solto la mano y mis hijos,
por ser mi fuerza en los días más oscuros
y mi motivo para volver a empezar.
Y a ustedes mis queridos lectores, que estás leyendo esta historia…
Gracias por animarse a vivirla, esta montaña rusa de emociones recién comienza♡
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siento que eso es lo peor que una mujer le puede pasar pensar que es hasta que lleguemos a viejitos los dos..y resulta que nada es para siempre sin saber que duele excelente inicio