Keile es el hijo de un estricto general toda su vida fue criado entre régimen reglas y perfección su ojos verdes siempre alerta siempre fríos y distante no omite errores si piel blanca y su cabello dorado no van encanja dentro de los estándares de soldado para el que fue creado a sus 24 años no conoce el amor lo concidera un distracción de lo que realmente importa sengu el.
Su nemesis Brayan hijo del más temido mafioso fue criado de forma muy distinta sin reglas sin estándares
Lejos de la perfección extrema y rodeado no solo de lujos también de amor de pies impecable ojos grises y complexión musculosa a sus 25 años es listo escurridizo estratégico su mente es analítica cuando debe
ambos comienza una rivalidad desde el jardín de infancia cuando Brayan derramó sin queres sobre la mochila de Keile un juego de uva desde entonces Keile lo a visto como un ejecutivo pero mientras el va enserio en querer hundirlo Brayan se divierte viendolo intentar y fracasar tomado todo como un juego
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El incidente del jugo de uva
Lugar: Jardín de Infancia "Los Laureles" (Hace 19 años)
El pequeño Keile estaba sentado en su mesa, con la espalda tan recta que parecía haber nacido con un uniforme invisible. Su mochila, de un color azul marino perfecto y sin una sola mancha, descansaba sobre la silla de al lado. Tenía cinco años, pero ya ordenaba sus crayones por gama cromática y altura. Para él, el mundo era un lugar de reglas que debían cumplirse.
—¡Cuidado! —gritó una voz chillona y alegre.
Antes de que Keile pudiera reaccionar, un torbellino de energía llamado Brayan tropezó con la pata de la mesa. Brayan, con sus rodillas raspadas de tanto trepar árboles y una sonrisa traviesa que siempre le evitaba los regaños, llevaba un cartón de jugo de uva abierto.
El líquido púrpura voló por el aire, dibujando un arco perfecto antes de aterrizar directamente sobre la mochila inmaculada de Keile, empapando también el borde de su camisa blanca.
El silencio que siguió fue sepulcral.
Keile miró la mancha. Sus ojos verdes, usualmente tranquilos, se encendieron con una furia fría que no pertenecía a un niño de su edad. Se puso de pie lentamente, apretando los puñitos.
—Mi mochila... —susurró Keile, su voz temblando de indignación—. Es nueva. Mi papá dice que la limpieza es disciplina. ¡La arruinaste!
Brayan, lejos de asustarse, soltó una risita mientras se limpiaba la boca con la manga. Miró la mancha y luego a Keile, encontrando la reacción del "niño perfecto" sumamente entretenida.
—Solo es jugo, Keile. Ahora tiene un dibujo —respondió Brayan con total despreocupación, señalando la mancha amorfa—. No seas tan aburrido.
—Eres mi enemigo —decretó Keile con una solemnidad aterradora, señalándolo con un dedo—. Desde hoy, te voy a ganar en todo. Voy a ser mejor que tú para que nadie te mire a ti, sino a mí.
Brayan se encogió de hombros, divertido por el desafío.
—Está bien, "Soldadito". Inténtalo.
Ya lo verás te ganare en todo y no abra lugar para ti en esta escuela.
Te tomas todo muy a pecho pequeño no es para tanto
Pero está bien será divertido verte intentar ganarme en todo
Presente: 19 años después
El sonido de un comunicador militar rompe el silencio en la unidad de inteligencia. Keile, ahora un hombre de 24 años de presencia gélida y cabello dorado perfectamente peinado, ajusta sus guantes tácticos. Frente a él, en una pantalla de vigilancia, una figura encapuchada se mueve con agilidad sobre los muelles de la ciudad.
Sabe que es él. Reconocería esa forma de caminar, esa arrogancia en los hombros, incluso a kilómetros de distancia.
Keile: (Hacia el micrófono) —Objetivo localizado en el sector 4. No disparen a matar. Lo quiero vivo. Esta vez no se me escapa.
En el muelle, Brayan se detiene un segundo. Sabe que lo están observando. Mira directamente a una de las cámaras ocultas y, con una sonrisa juguetona, hace un gesto con la mano, como si estuviera brindando con un cartón de jugo invisible.
equipo de adorno
Estoy muy agradecido con esta obra, la disfruté demasiado, muchas gracias.