Sorprendentemente Astolfo había pasado la prueba del laberinto, pero nos quedamos sin Franny y pocos lograron superar la segunda fase. Nos dejaron en lo que parecía una celda y nos fueron llamando por grupos. Yo me paseaba de un lado para el otro sosteniéndome el puente de mi nariz, gesto que hacía cuando me estresaba.
—Kentin, aún podemos ganar—
—Realmente he perdido toda la confianza, somos solo tres y no sabemos sí los demás grupos tienen a más. ¿Qué prueba toca ahora?—
—Una lucha con los demás grupos—
—¿L-luchar?— El temeroso Astolfo tiritó.
—Sí, no te preocupes, Ast, yo me ocuparé de tu novio cuando lo vea—
—¿Ast?— Preguntó por el cariñoso apodo que le colocó.
—Sí, eres mi querido amigo Ast— Abrazó al otro omega.
—Dejen de ser tan empalagosos— Gruñí.
—¡Mi Kentinito! ¿Estás celoso?— Ahora era a mí a quien envolvió en sus brazos.
—Soy muy celoso— Sonreí dándole un beso, por lo que Astolfo se tapó los ojos.
—Ahaja, el pequeño Ast es muy inocente todavía—
—La inocencia no solo se basa en esto—
—Bueno, es cierto— Se divirtió peinando al pelirosa, mientras esperábamos.
La puerta de metal se abrió, por lo que en guardia caminamos hasta el estadio. Me sentía como en un coliseo esperando a los gladiadores. Y realmente eramos algo como eso.
Desde el otro lado salieron Melody, Mabel y Jeremias. —¿Crees poder contra Melody o Mabel, Astolfo?— Pregunté.
—¡Daré mi mejor esfuerzo!— No fueron necesarias las instrucciones. A la misma velocidad, chocaron puños Jeremias y Soran, ambos eran potenciadores de magia; Magos. Por lo que era difícil saber quién de los dos ganaría.
Mientras que yo choqué encantamientos contra Melody, ella me envió una ola gigantesca, que detuve con mi fuego oscuro. Esto estaría peleado, ambos grupos eramos del mismo nivel.
¿Saben lo bueno de ser un dragón? Que tenemos un montón de cualidades que podemos usar a nuestra favor, y una de ellas es el aliento de fuego. Inhalé una bocanada de aire y exhalé de mi boca el terrible fuego negro que consumió a la sirena.
Caí de espaldas cansado. —Ya te estabas tardando, Kentin— Comentó el rubio con Jeremias desmayado a sus pies, había sido electrificado. Astolfo se veía en un espejito, usando a Mabel de asiento.
—Son unos omegas muy locos—
—¡Soran, pudiste haber tenido consideración con mi novio!— Le dió golpecitos amistosos a Soran.
—En una batalla no debo tener compasión del enemigo, ni siquiera tu novio de dos días se salva—
—¡Pero, parece tostada!— Soran y yo reímos por su exclamación.
—Tranquilo, lo curaran más tarde— Salimos de la arena con el bullicio del público.
—Perfecto, vayan y descansen— Nos enseñó mi padre el camino hacia la zona de descanso, que en verdad eran baños termales. La perfecta solución curativa. Me separé de los omegas, entrando solo al baño de alphas.
Me desvestí dejando que el agua curara mis imperfecciones, me sentía embellecido. Un último torneo más y ya podíamos ser libres. Me importaba ganar porque estoy seguro que en este lugar hay muchas cosas escondidas. Y como premio, dejarán quedarse a los ganadores del torneo.
En el Capitolio se encuentra la biblioteca más grande de las hadas, siguiéndola el reino de Edela en conocimientos. El rey maximus armó de sabiduría su reino, además de ser un lugar rico y más mágico que el norte. Y como sé que Max esconde cosas, estoy completamente seguro que la emperatriz también. Según la leyenda El Regreso del Rey Demonio, un dragón oscuro tomará el trono del mundo, pero para conseguirlo necesita ciertas reliquias. En primer lugar el antiguo libro del Rey Azul, el collar de Amaltea, los anillos de Leviatán y Circe, el espejo de Pasifae, la enlace de fuego y la rosa azul invernal.
Necesito averiguar dónde están cada uno de esos objetos. Salí a ponerme una toalla y peinarme en el espejo.
—¿Te peinas para el torneo?— Se reía Leviatán.
—Gracias a tí no puedo peinarme— Gruñí.
—Desde que conociste a ese niño estás obsesionado con verte bien—
—No puedes negar que soy muy guapo— Sonreí engreído, a lo que Leviatán hizo un gesto de asco.
—Eres solo carne y hueso, en tus vidas pasadas te veías diferente. ¿Qué hay de novedoso en ésta?—
—Eso es lo genial, nueva vida, nuevo cuerpo, lo que significa una vida más experimentada y puedo sentir aún la electricidad en mí de esa noche de besos— Reí a carcajadas en sonidos malévolos.
—Uhg, esas aguas tenían algo raro, una total subida de humos— Desapareció de mi vista.
Terminé de colocarme mi uniforme y salí de los baños encontrándome con mis compañeros. —¡Kentinito!— Me abrazó Soran.
—¿Y cómo estuvo tu baño, precioso?— Él se rió estridente.
—¡Ahaja, tienes una forma muy rara de coquetear! ¿Todos los demonios son así?— Mi ego bajó considerablemente. Pero, él realmente se ve adorable cuando ríe.
—No, yo soy único, soy el rey demonio— Deslicé mi mano por mi capa.
—Ahaja, eres gracioso—
—Y tú un raro por reírte de mí— Que le dijera así lo hizo sonreír aún más.
—Sip, pero soy aún más raro por enamorarte de tí— Ambos sonreímos de oreja a oreja.
—¡Chicos, nos toca!— Exclamó Astolfo.
Nuevamente pisabamos el estadio, sin saber quién o qué saldría del otro lado. Atentamente divisamos la reja abrirse, encontrándonos con el presidente de los grifos.
—No... Vamos a perder, vamos a perder— Retrocedió Soran aterrado.
—Vi que Jeremias le dió una paliza en la escuela, podemos contra él—
—No, Franck es diferente cuando se trata de una batalla real... Pelea a muerte, lo he visto, no tenemos ninguna posibilidad contra él.—
—Soran, estamos a un paso de la final, debe haber una manera.— Lo sujeté por los hombros. —Sé que eres astuto, al menos dame una pista para planear algo— Él asintió.
—Él es capaz de controlar más de un elemento. ¿Recuerdas lo que te dije? Los grifos eligen a estudiantes para obtener sus escencias, sus poderes—
—¿Qué murmuran tanto?— Preguntó Franck con una sonrisa. —Sí no vienen por mí, yo iré por ustedes— A su alrededor la electricidad fluyó y en un segundo ya no estaba.
—¿A dónde?— Me patearon desde atrás, al igual que a los dos omegas. Soran fue el único que con el mismo elemento logró bloquearlo.
—Entrenaste bien, pero no lo suficiente— Saltó hacia atrás y posicionando sus manos en el suelo empezó a girar. Alrededor de sus piernas apareció fuego y mezclándose con el viento provocó un torbellino que tiró a Soran lejos en una llamarada.
—¡Soran!— Grité.
Había agarrado a Astolfo del cuello, pero él dejó salir una neblina que obligó a Franck a retroceder. Aprovechando su huida proyecté mi fuego oscuro contra él y Soran se dirigió como un rayo a golpearlo. Nuestros movimientos fueron inútiles, causó una explosión de agua y tierra que nos mandó a volar. Luego, unas enredaderas crecieron del suelo amarrando a Astolfo. Éstas estaban llenas de espinas, por lo que el pequeño sacó un alarido.
Tanto Soran y yo tratábamos de esquivar los constantes hechizos de Franck, intentó atraparme dentro de dos manos gigantes de piedra y a Soran lo alejaba lo más que podía. Me dirigí hacia Franck, para absorber la magia de fuego y viento que le lanzaba.
Recordé un encantamiento contra la magia que podía usar a mi favor. Copié la forma del torbellino que el presidente usaba y lo conjuré con mi poder sombra, para así se destruyeran entre si. Además de robarle esos dos poderes al grifo.
—¡Robaste mi fuego y mi viento!— Se enfadó. —¡Ahora sí!— Sacó unas alas de dragón verdosas, pero extrañamente emplumadas. Ninguna especie de dragón, a parte de la Neodragón tienen alas emplumadas.
—¿Qué clase de extraña raza...?—
—Es un híbrido— Contestó Soran. —Franck es el príncipe de Orfeo, creo que sabes el rumor de que la reina es una hada que permanece cautiva— Entonces Franck es tanto un hada como un demonio. Su padre cometió uno de los peores tabús al embarazar una hada, con razón es tan odiado el rey del Oeste.
Sus pies y manos se transformaron en fuertes garras. —Si mato al rey demonio... ¿Sería traición?— Sonrió espeluznante.
Rápidamente él se dirigió hacia a nosotros, Soran dió un paso hacia a atrás, tomando mi mano y sacándome del medio. Vi esa escena en cámara lenta, a Soran siendo desgarrado por las horripilantes garras de Franck.
No sabría cómo expresar mis sentimientos. Soran había sido apuñalado por ese hombre sin valores y yo lo único que pude hacer fue sujetarlo entre mis brazos. El presidente se asombró asustado por lo que causó.
Mis lágrimas cayeron sin control sobre la bella cara de Soran. Grité tan fuertemente que mi voz se torció. Entonces, vi algo extraño en el ambiente. Hilos casi imperceptibles de color rojo y el que estaba amarrado al dedo de Soran se fue tornando negro, desvaneciendose en el aire.
Oí a una materia parecida a la arena caer, por un instante, creí estar tan mal por la situación que todo a mi alrededor se silenció. No escuchaba a la multitud gritar y la sangre que se escurría se detuvo.
—Sí tuvieras la capacidad de controlar el destino ¿Qué harías?— Preguntó una gruesa voz a mi lado, no reconocía de quién.
—Daría todo por salvarle—
—Yo también— Siseó. —Te daré una oportunidad, solo porque eres el verdadero rey— Todo a mi alrededor retrocedió.
Soran ya no estaba herido en mis brazos y me encontraba junto a él como antes. La escena se repitió.
—Si mato al rey demonio... ¿Sería traición?—
¿Acaso retrocedí en el tiempo? Como sea, necesito hacer algo. Abracé a Soran y me tiré a un lado, mientras detenía con mi garra la de Franck. —¿¡Acaso buscas asesinar a Soran también!?— Rugí.
—¡Alto!— Retumbó una voz.
Desde el público bajó hacia nosotros el rey Maximus. —¿Desde cuándo nos divertirmos al ver a niños matarse entre ellos?— La audiencia calló. Max siempre tuvo un don para hacerse escuchar. —Antes veíamos los talentos de los estudiantes en diferentes pruebas sin haberlos vistos dar su vida en el acto— Con su magia de luz quemó las enredaderas que tenían detenido a Astolfo. —¡Esto es cruel! ¡No está bien utilizar a niños para nuestra diversión! Se suponía que el torneo sería una muestra de magia... ¡No un combate a muerte!— Los médicos vinieron a auxiliarnos. Se llevaron al pelirosa que estaba en un estado crítico.
Al final nos dieron el premio por el esfuerzo y bla bla... El director dió un aburrido discurso dedicado a nosotros. Incluso Maximus dió uno gritándole a los nobles y despidió a los organizadores de las pruebas. Tiene toda la autoridad como el padre de la emperatriz.
Después del montón de palabrerías que no me digné a oír... Ya podíamos descansar y hacer lo que quisieramos. Incluso nos dieron un pase para la biblioteca real.
Buscando libros, comencé a desparramar todos, incluso los tiraba desde la escalera hasta abajo. —¿Qué te hizo el pobre libro?— Soran ordenaba mi desorden.
—¡Aquí no hay nada! Estoy seguro que hay alguna otra biblioteca en algún lado.—
—¿Nada? "Sin amar al trono" no es tan mala— Le di una mirada frívola.
—¿No te gusta?— Me preguntó tolerando mi mala energía, o más bien, Soran es inocente, así que no se enojaría conmigo aunque lo mire mal.
—¿Sabes que es la historia de amor de los reyes de Edela?—
—¿Los odias?—
—Sí te lo dijera me creerías loco— Boté al suelo otro libro que él recogió.
—Deja de tirarlos... ¿Por qué maltratas estos libros? ¿Sabes lo mucho que hay que pagar por ellos? Además, están impecables— Admiró el objeto como si fuera algo preciado.
—Sí tanto los quieres, tómalos, los pagare luego— Él dejó de hablar.
Me observó con furia. —¿Tienes idea de lo mucho que sufrí tratando de aprender a leer? Los únicos libros que tenía estaban incompletos, debido a que sus páginas fueran arrancadas, o quemadas, o estaban tan llenas moho que era imposible saber que decía— A mí nunca me faltó lo material, así que no había visto desde ese punto de vista mis palabras.
—Perdóname, no consideré tus sentimientos— Bajé la escalera.
Estaba cruzado de brazos, con su ceño fruncido, pero parecía tener más tristeza que furia. —¿Tienes idea qué tan difícil fue aprender a hablar como tú?— Habló con rabia, pero pausadamente.
Soran siempre ha tenido buen manejo de su acento, no puedo imaginar todo lo que hizo para adaptarse a no usarlo. —Aún hay un montón de palabras que no entiendo o que no puedo pronunciar... Aún así, me encanta leer— Apretó el libro. —No me importa cuál sea el libro que lea, mientras haya sacado algo bueno en el trayecto— Suspiró. —Ahora, devolverás todo esto a su lugar— Me obligó a organizar a cada libro que lancé.
Odio que me manden, pero cuando terminé me regaló una dulce sonrisa, así que lo vi como algo bueno. Mientras pueda verle feliz yo también lo sería.
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Comments
Sora☀
Casi muero por esa pelea ufff Los protas son tan tiernos
2021-07-05
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