Sentía una bruma poseerme y mi cabeza se encerraba en oscuridad. Podía ver a Leviatán de pie frente a mí, mirándome como si fuera un insecto. —Y por esta razón es que estás incompleto— Tapé mis oídos queriendo no oírle. —Deja de negar tu naturaleza. Eres un demonio, que destruye lo que le enfurece y usurpa lo que desea— Vi a través de sus rojizos ojos horribles recuerdos de asesinatos. Las personas muertas a manos de Leviatán. Tras de mí corría un río de sangre y millones de cadáveres.
—¡Yo no quiero matar a personas inocentes! ¡No soy como tú!—
—Creo que olvidas que yo soy tú— Golpes en la puerta me regresaron a la realidad.
—¡Kentin!— Soran estaba llamándome.
—¡Vete!— Me había encerrado en mi habitación desde el momento que perdí el control. —Yo no quiero hacerte daño...—
—Kentin, no me harás daño—
—¡No lo sabes! Soy un demonio y no cualquiera— Soy él más terrible y poderoso demonio.
—Kentin, creo que te dije que no me importaba lo que fueras— Abrí abruptamente la puerta.
—¿¡Cómo puedes asegurarlo viendo lo que soy!?— Grité y lo empujé contra la pared. —Una vez sepas la verdad correras al igual que todos— Desvié la mirada.
—No lo haré— Tomó mi rostro entre sus manos. —Incluso los ojos rojos que proyectas ahora me parecen fabulosos— Sonrió tiernamente y posé mis manos sobre las suyas.
—Te arrepentirás una vez veas de lo que soy capaz—
—No lo haré ¿Confías en mí?— Yo asentí y él me abrazó, por lo que afirmé mi frente en su hombro. —Puedes estar tranquilo— Me calmó y sentí que volvía a ser el mismo de siempre. Vi los ojos de los que me enamoré y acercándome observé como estos se impactaban, luego sus pupilas se expandieron en el momento que mis labios tocaron los suyos. Eran dulces y suaves, una experiencia que nunca había probado antes.
Las manos que me sujetaban bajaron hasta mis hombros y profundizó el beso elevándose con las puntas de sus pies hasta atrapar mi cuello en un abrazo. Nos separamos en un suspiro, aquél instante fue único y cautivante.
Su rostro dibujó una sonrisa tímida. Era la primera vez que le veía hacer ese gesto, ya que él no tiene nada de tímido.
—Soran, ehm yo...— ¿No había cometido un error al besarle?
—Está bien, creo que es obvio que no estoy molesto— Aumentó su sonrisa leyendo mis pensamientos. —Ya es tarde, así que me iré... No quiero que tu prometida regrese y nos vea en estas condiciones— Habló mostrando una ligera amargura.
—Soran, me vale lo que piense y diga— Hablé con firmeza. —Sobre todo después de haber besado a alguien tan hermoso como tú ¿Por qué me casaría con ella cuando al que sigue mi mirada eres tú?— Él se sonrojó notablemente y cubrió su rostro en mi pecho.
—Tonto...— Murmuró. —De todos modos, tengo que volver, aún me queda trabajo por hacer— Besé su mejilla con delicadeza.
—Buenas noches—
—Sueña conmigo— Sonrió, y se fue por los pasillos alumbrados por el atardecer.
No podía creer que le besé. Alucionando todavía me dirigí a ponerme el pijama y acostarme automáticamente. Era temprano, pero estaba demasiado sorprendido para asimilar mis acciones.
En la mañana nos juntamos en la biblioteca, para hacer nuestro reporte oral. Discutiamos los temas y el orden para presentar.
—Encontré algo interesante— Bajó Soran las escaleras con un libro titulado "Razas cuernudas".
—Ya deja de esforzarte en averiguar tu raza, es más seguro decir que eres una cabra— Le quitó el libro Franny. Colocando la página de "Machos cabrios" —¿Ves? Igualito a tí—
—¡Yo no estoy así de feo!—
—¿No vas a escribir tus habilidades?— Detuve su charla y la azabache se puso manos a la obra.
—¿Cuál es tu raza, Franny?— Todos la miramos ante la pregunta de Cyara.
—No me gusta hablar de ello—
—¿Oh, por qué?— Sonreí malicioso.
—Solo no me gusta— Contestó cortante.
—No es necesario que la menciones— Dije. —Muchos tienen dilemas estúpidos con su raza, y no tienen la autoestima suficiente para aceptarse—
—Kentin...— Inquirió Soran tomando mi brazo, porque estaba siendo realmente cruel.
—Avancé en mi parte ¿Pueden revisarla?— Preguntó Astolfo con hojas en mano.
—Tienes lleno de faltas de ortografía— comencé a corregir.
—¿Cómo lo haré con mi habilidad? Digo, no puedo presentarla, si no sé cuál es— Dijo Soran.
—Deberíamos descubrirla— Franny deslumbró una sonrisa macabra.
—Si fueras un macho cabrio, tendrías algo relacionado con los sonidos, en verdad, no calza la descripción— Comenté.
—¡Aker, Aker, Aker! ¡Ven Aker de satanás!— Invocó la pelinegra.
—¡Qué no soy un macho cabrio!—
—¿Qué tal tu fuerza?— Cuestioné.
—¡Soy bastante fuerte!— Se alegró.
—Levantame— Ordené y me echó como saco de papas al hombro. —¿Soy liviano?—
—En comparación a 3 sacos de trigo sí—
—Levanta también a Astolfo—Él se acercó y lo tomó de la misma manera.
—Es como llevar 2 sacos de trigo, aún así, dudo que tenga súper fuerza. No puedo levantar 50 sacos como mi familia— Nos bajó con cuidado.
—Entonces... ¿Algo comparado con el rayo?— Reflexionamos.
—¿Cómo conseguiste una invitación para la academia? Digo, la única manera de entrar, es haber pasado una prueba de familia o haber logrado salvar la vida de alguien— Interrogué.
—Es una larga historia...— Los cuatro nos sentamos alrededor de él. —Bueno, sí van a ponerme toda esta atención, no me voy a negar a contarles— Sonrió alegre. —El reino de Austro está dividido por áreas de trabajos. Como ya mencioné, trabajo con mi familia cosechando trigo. Nos proporcionaron 10 hectáreas para sembrar. Ya saben, la alta demanda de nuestro producto. En el Sur jamás he visto a alguien haciendo el flojo, todos son muy trabajadores y nos esforzamos para tener nuestras entregas a tiempo.
Lamentablemente, en Januarius (Enero) una ola de calor golpeó a todo el reino. Gracias a que eramos los más cercanos a la frontera, teníamos todavía algunas cosechas. Fueron dos meses de sequías, y como si eso no fuera suficiente, los gobernantes de Orfeo se molestaron con la falta de comida. La mayor parte de los alimentos vienen de nuestro pueblo, y como no somos un reino independiente, la tenemos un poco difícil. El 90% de nuestras cosechas, son dirigidas al Capitolio, y de ahí es que se comercializa con los demás reinos. De ese 90% un 40% se queda en el Capitolio, un 20% se va a Edela y North. El 10% restante se va a Orfeo. Con la sequía el 90% se redujo a un 70% y por esa razón, es que el Capitolio prefirió dejar sin comer a Orfeo. Seguramente, los gobernantes del Oeste mandaron sus quejas, pero su respuesta fue; «No es nuestra culpa, la sequía provocó esta drástica disminución de víveres. Si quieren quejarse, pueden ir a la raíz del problema». Lo hicieron, un grupo de soldados vino a Austro. Obligaron a los habitantes a atenderlos...
Era la mañana de un terrible día soleado de Februarius (Febrero). Rescataba lo que quedaba de trigo, juntaba hasta el último grano entre mis manos, cuando unas banderas a lo lejos llamaron mi atención. El símbolo, de la cruz de los apresados, se ondeaba en lo alto.
—¡Papá, mamá!— Corrí hasta el molino.
—¿Qué pasa, hijo? ¿Algún cambio?—
—¡Vi a un grupo con la bandera de los apresados viniendo hacia el pueblo!— Dejamos nuestras actividades de lado, para ir hasta el pequeño castillo. Me adelanté, por entre medio de la gente, viendo qué sucedía.
—¡Es su culpa que estemos pasando hambre!— Le tiró un papel en la cara a nuestro rey. Muchos gruñimos por su atrevimiento, pero el centauro era paciente y leyó la carta.
—Entiendo... Lamentamos el estado de su gente, pero hacemos lo que podemos en cuanto a éste tema—
—¿¡Lamentarse!?— Disparó chispas. —¡Tenemos hambre! ¿Creen que lamentándose solucionaran la hambruna?— Para no causar mayores problemas, el rey les ofreció comida y un lugar cómodo para recibirlos. Comida que teníamos en caso de emergencia y ellos la malgastaron. Los de Orfeo se aprovecharon de nuestra buena voluntad y llegaron a quedarse dos días. Al tercero, pidieron una última cosa antes de irse. Querían ver la danza de nuestra nación.
—¿Qué? No bailaré por esa gente—
—Por favor, Soren, el mismísimo rey te lo está pidiendo— Suplicaba mi madre.
—¿Se irán si participo?— Jugaron sucio. Ordenaron que los jóvenes demostraran la danza. Eramos al rededor de 30 en el palacio con nuestras vestimentas, para darles a unos estúpidos ebrios una función. Bailé con rabia, era nuestro vino, nuestro pan. ¡Nuestra comida siendo devorada por esos asquerosos cerdos!
Después, de estar pasados de copas, empezaron los verdaderos conflictos. Uno de ellos se acercó a una chica omega, y la intentó forzar. No entendía que clase de enseñanzas tenía la élite de Austro, pero ser descuidado con un omega es un delito grave. No tenían criterio. Estaba hasta la coronilla de ellos. Nadie hacía nada, era comprensible, pero no podía quedarme viendo como abusaban de alguien.
—¡Suéltala!— Golpeé su mano. La chica se escondió detrás de mí asustada.
—Golpeaste mi mano ¿¡Quién te crees tú para tocarme!?— Agarró mi brazo, iba a darme un puñetazo, y fue mi apariencia lo que lo detuvo. —Mirándote bien, tú estás mejor que esa chica...— Ahora era yo el metido en problemas. —Si querías unas caricias me lo hubieras dicho- Me solté de él. Era insistente. —Vamos, no seas tímido. No te hagas el difícil— Otros dos empezaron a rodearme.
—¡Aléjense! ¡Son repugnantes!— Les di la corriente con mi elemento.
—Electricidad...— Miraron atónitos. —Creía que solo el príncipe tenía dicho poder, atrapenlo— Retrocedí ante sus insinuaciones. Y solo alcancé a correr, no vi cuando llegué hasta los maizales. Para mí fueron dos segundos de diferencia. ¿Tan veloz era? Tal vez la sorpresa me hizo creer que el tiempo pasó rápidamente. ¿Qué debía hacer? ¿Esconderme? ¿Dónde? Observé alterado, cada punto del maíz moviéndose. Me escabullí entre el trigo.
—¿Dónde estás?— Era la voz del hombre que me acorraló. Tapé mi boca para no hacer ruido. —¡Te encontré!— Se movió junto a un torbellino de fuego. Por un pelo me atrapa. Escapé hacia el bosque. —¡Hey! ¡Hey! No seas así, si no apareces... Quemaré todo esta estúpida villa— Floreció una llama de su palma. Dejé de huir, y me entregué.
—¿Dejarás a mi gente en paz?—
—Claro, eso fue lo que dije— Mostró una horripilante sonrisa. Al salir del bosque, los habitantes nos esperaban armados.
—¡Más te vale soltar a ese joven!— Dijo uno de los granjeros.
—¿Nos están desafiando? ¿Piensan irse a la guerra contra nuestro reino?— Gritó el salamandra.
—Nadie quiere la guerra, pero ya estamos cansados de depender de todos ustedes— Habló cantado.
El hombre me soltó con brusquedad al piso. Mi gente me recogió llevándome con mis padres.
—¡Voy a hacer que se arrepientan!— Una ola de fuego fue envolviéndolo. Y se expandió por toda la frontera, quemando las cosechas y casas cercanas.
Un grupo persiguió a los de Orfeo y los demás adultos se dividieron para apagar el incendio. Pero, yo sabía que era imposible. No hay agua. La tierra está seca, el fuego se expande rápidamente, mi pueblo grita, corre, ayuda, trabajan en equipo y protegen a los suyos. Aunque haya tenido la culpa en todo esto, ellos no me dejaron de lado. Fueron capaces de cuidar a un bastardo como yo... ¿Por qué buenas personas como ellos merecen un final tan trágico? ¿No hay una manera de arreglar esta situación? ¿No puedo salvarlos?
—Diganme, dioses... Santo oráculo... Quién sea... ¿¡CÓMO PUEDO SALVARLOS!?— Exclamé al cielo, desde el fondo de mi corazón, con todo mi ser, grité, estruendoso como un rayo. Y como si mi propio poder hubiera generado el grito, un trueno salió disparado al cielo. Y de ese rayo, nubes negras se juntaron, haciendo que lloviera sobre nuestras cabezas. ¿Me habían oído? ¿Los dioses escucharon mis plegarias? ¿O yo acaso, contenía la fuerza suficiente para atraer a la lluvia?
—¡El chico atrajo la lluvia!— Se animaron.
—¡Soren ha salvado el pueblo!—
—¡Soren hizo caer la lluvia!—
—¡Soren es el escogido de Zeus!— Mi gente me abrazó, y me llevó en medio de las gotas hacia el castillo para celebrar.
Al día siguiente, recibí la invitación para entrar a la academia. Y lo mejor, es que fue escrita por el mismísimo rey Maximus.
"Para Soran Hesper:
"Estuve observando cada una de tus acciones. Te felicito por tu gran coraje y sentido de la justicia. Esa clase de sentimientos honestos, como los tuyos, son lo que se necesitan en una época de caos...
Estás cordialmente invitado, a la primera academia de magia, Absenta. Espero aceptes esta invitación..."
Te veo en los juegos. Atentamente Maximus Von Edela"
—Y así es como llegué hasta aquí. Si logro graduarme, podré liberar a mi nación una vez por todas— La biblioteca se sumió en un silencio absoluto. Su gran hazaña, no se compara a ninguna historia nuestra. Pero, ahora podía deducir sin duda su habilidad.
—¡Eres sorprendente! ¡Te admiro!— Le dijo Astolfo.
—¿Quién hubiera pensado que eres un pequeño héroe?— Comentó Franny dándole una palmada.
Y Cyara, ella no dijo nada. Tenía una sonrisa amarga en sus labios. —¿Qué te pasa?— Pregunté en un mal tono.
—Oh, no es nada. Solo pensaba que él es algo sorprendente ¿No?— Sonrió fingiendo. En mis vidas he conocido a muchas personas como Cyara, personas deshonestas que te apuñalan por la espalda. Tengo que ser cuidadoso con ella.
—Soran, por lo que analicé de tu relato— Me aproximé a él. —Tú habilidad se basa en la velocidad del trueno—
—¿Quieres decir que tengo súper velocidad?— Yo asentí a lo que él gritó celebrando.
Proseguimos con el trabajo, ahora solo faltaba el desenlace, unir nuestras escencias. El problema era que aquello involucraba tener contacto sexual con alguien del equipo.
—Creo que Kentin y yo podemos hacerlo, además es normal para dos personas comprometidas. Soran y Franny pueden tratar también— De repente a Cyara le dió por decir su idea.
—¿Y por qué nos emparejamos así? ¡Es injusto de esa manera!— Me asombró la inquietud de Soran. —Quiero decir, somos todos un equipo y estaríamos dejando fuera a Astolfo— Hizo una mueca de molestia.
—¿Qué sugieres, entonces?— Habló Cyara. —Ese es el órden porque yo y Kentin nos conocemos hace tiempo. Y Astolfo siempre sobra ¿No?— No esperé que dijera eso con una cara angelical.
—¿Cómo puedes decir eso sin conciencia de los demás?— Le enfadó.
—Cambiemos el órden— Dije para que no discutieran.
—¿Qué...? Pero, Kentin— Ella trató de convencerme, pero me aparté de su lado.
—Soran tiene razón, no estamos siendo nada justos con Astolfo. Y no importa que relación tenemos, ya que somos un equipo— Cyara infló sus mejillas y se fue dando zancadas, en eso empujó al pequeño vampirito.
—¿Pero qué mosca le picó? ¿Estás bien?— Preguntó Franny.
—S-sí...— Respondió adolorido Astolfo.
—Ustedes dos, traten de convencer a Cyara para que aporte, hagan la parte 2 del trabajo. Soran y yo haremos la primera parte—
—¿Contigo?— Soran me observó perplejo.
—¿No quieres?—
—¡Al contrario!— Le sonreí por su respuesta.
—Entonces, ya no hay más problemas.—
Lo único que aquella actividad involucraba un encuentro sexual, pero supongo que Soran lo sabe ¿O no?
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 112 Episodes
Comments
Lodo_R
De mi no vas a estar hablando.
2023-06-18
1
Sora☀
Ufff Se prendió esto!! 🔥 Y qué te pasa con el lindo Astolfo? >:v
2021-07-05
1
Mariana Flores
ahhhh !! no pos así pos si ,todo sea x el trabajo k ahí k entregar total !! jajja está bueno ésto
2021-03-26
3