El premio para los ganadores era una fiesta de gala. Me vi en el espejo sin saber cómo peinarme, cuando Leviatán se reflejó en vez de mí. —¿Por qué tan formal? ¿Tienes una cita?— Se rió de mí el demonio.
—Como tengo mala suerte no lo es, pero quiero impresionar a esa hada—
—Tú vas con todo— Le sonreí del mismo modo arrogante.
—Por supuesto, haré todo lo que esté a mi alcance para tenerlo—
—¿Qué es lo que tanto te gusta de él?—
—Su forma de ser, la libertad que siento cuando estoy a su lado. Él me hace sentir contento conmigo mismo, me acepta por lo que soy— Confesé y Leviatán me observó serio, por lo que tosí aminorando el ambiente.
Caminé al salón, donde muchos ya se encontraban con sus parejas, bailaban al compás de la orquesta que tocaba para ellos.
Miré hacia las mesas inundadas de comida, Soran estaba comiendo lo que veía.
—Puedes atorarte comiendo tan rápido— Hablé y él se limpió las migas.
—No puedo evitarlo, no sé nada sobre bailes de salón— Estreché mi mano y educamente me incliné.
—¿Me concedes esta pieza?—
—Te advierto que no sé bailar— Tomó mi mano extrañamente tímido. Y veía sus pies al bailar para no tropezar.
—Eres adorable— Comenté y el elevó su mirada. —Me miraste— Sonreí.
—Sí... Me halagaste o eso creo— Lo moví desde su cintura dando la vuelta y en ello casi me pisa y cae, pero fue el tropiezo perfecto para sujetarle. —Lo siento— Se avergonzó por su error.
—Solo déjate llevar— Fue soltandose poco a poco e incluso siguió el ritmo mejor de lo que esperaba.
Me miró a los ojos sonriente y proseguimos, la música se volvió más rápida, entonces ya no me preocupaba de las personas del alrededor. No manteníamos un espacio en la pista, el salón de baile se convirtió en un suelo oscuro iluminado por nuestras figuras riendo y dando giros. Nuestras escencias se fueron mezclando gradualmente mientras las melodías iban cambiando.
En el estruendo de la orquesta detuvimos nuestra danza.
Él no se separó de mí y lo besé delante de la audiencia.
Estaba tan concentrado en nosotros mismo que no noté que los estudiantes se habían acumulado en las esquinas a observarnos, fueron los farfullantes gritos de sorpresa que nos sacaron de nuestro trance. Todo vieron nuestro baile y nuestro beso. Los susurros incrementaron y un ácido sabor en mi boca me acorraló.
Aquellas memorias que desearía olvidar me atormentaron. La gente viéndome y señalándome con el dedo, diciendo que era un fenómeno, vi a Erika mintiendo sobre nuestra relación y viéndome con asco para irse junto a las masas. Esta situación no me parecía diferente, con los ojos clavados sobre mí y repartiendo rumores
...«¡Qué horror! Pobrecito, fue besado por un demonio»...
...«Siento lástima por Soran, seguramente aceptó bailar por pena»....
—¡Kentin!— Me sujetó Soran y aquellos ojos color miel preocupados me tranquilizaron. Estuve a punto de perder el control y convertirme en un demonio. —¡No escuches sus falacias! Solo fíjate en mí— Agarró mi cara plantandome un beso enfrente del público.
Vociferaron disgustados y llamaron a Soran loco, pero ya nada de lo que decían me importaba. El omega me tomó la mano y corrimos hacia afuera, en dirección a la playa, que estaba demasiado oscura para saber quiénes estaban ahí.
—Aquí nadie nos molestará— Sentí una tibia lágrima caer de mi ojo derecho. —¿Kentin?— Su expresión se tornó desconcertada y asustada. —¿Qué tienes?— Nadie nunca me había tratado como él. Todos se alejaron de mí, me patearon dejándome a un lado, me usaron y se aprovecharon de mi bondad.
—Nadie nunca se había preocupado tanto por mí— Abracé su pequeña cintura oliendo su cabello como el trigo.
—Nadie nunca me había gustado tanto— Sonrió con sus mejillas sonrojadas.
Sin prisas unimos nuestros labios, él no solo me gustaba, lo quería demasiado. Mi lengua acarició su labio inferior y él abrió su boca, dejando entrar a mi lengua. Sus manos se aferraron a mis brazos nerviosamente.
Retrocedimos hasta chocar con una palmera y no nos alejamos hasta tomar una bocanada de aire. Un claro hilo de saliva salió de la unión de nuestras lenguas.
Desabroché la cinta de su camisa, desabotonandolo hasta dejar ver su cuello, donde su piel era ligeramente más clara. Mis labios se pasearon sobre su limpio cuello y mi mano izquierda, la cual era la dominante en mi caso, exploró su abdomen hasta juguetear con su pezón que ya se encontraba duro.
Él estaba completamente excitado y yo no era la excepción con el monstruo de entre mis pantalones queriendo deslizarse por el interior de Soran.
—Hace calor aquí— Bromeó.
—Está ardiendo— Susurré en su oído. Mis manos se dirigieron a apretar sus nalgas y me froté contra él sobre la ropa.
—Mhm...— Dejó que hiciera lo que quisiera, si no me detenía yo realmente lo haría con él. Lo aprisioné contra el árbol, cuando algo jodidamente duro me golpeó la cabeza. De la palmera había caido un coco.
—Joder...— Me sujeté mi cabeza y Soran soltó una estridente carcajada.
Los fuegos artificiales explotaron sobre el cielo. —¡Mira, Kentinito!— Apuntó el cielo. —¿Esos son fuegos artificiales?—
—¿Nunca habías visto?—
—¡Es mi primera vez! ¡Son tan hermosos!— Los deslumbró con sus delineados ojos. Él era tan hermoso, ni siquiera los fuegos artificiales se le comparan.
Guardé esa imagen en mi cabeza para siempre. Aquel Soran de 17 años viviendo una primera experiencia, con sus cabellos bailando al igual que los rubios pastizales.
Más tarde volvimos a nuestras habitaciones, la suya quedaba enfrente a la mía. A decir verdad no quería separarme de su lado esa noche. Por lo que al despedirnos agarré su chaqueta larga. Él se dió la vuelta y sonriendo me invitó adentro. Invitó al diablo a entrar en su dormitorio sin cuidado como siempre.
—Tengo que escribir cartas, así que lamento no darte una completa noche favorable—
—¿Cartas?—
—Sí, les mando cada semana cartas a mis padres—
—¿Y qué les cuentas?—
—Sobre las personas que conozco, cosas de la academia— Me gustaba oír su voz, era alegre y amable. Su tono era tan claro como el Sol y su risa estruendosa e increíblemente divertida. Oyendo tal melodía me dejé caer en un profundo sueño en el sillón de su habitación.
Abordamos el barco que nos llevó hasta el Capitolio. La ciudad central del imperio repartido en 4 reinos terrestres y dirigido por la emperatriz Miranda Von Edela. Solo los de élite pueden acceder al capitolio con facilidad, así que para simples estudiantes esta era una oportunidad única.
El palacio está hecho de diferentes cristales, entre ellos el diamante. Un colorido espectáculo para los reyes visitantes. El salón del trono era gigantesco, de por sí el asiento de la emperatriz era omnipotente.
Los alumnos se colocaron cerca de sus respectivos jefes de casa. Y admiramos la entrada de la emperatriz, con sus pasos ligeros y una fineza inquebrantable. Se notaba era la hija de Erika, con el mismo cabello pelirrojo, que parecía querer consumir tu buena suerte. ¿Ella es la supuesta elegida de los dioses? ¡Qué mentira!
Pero, sus ojos endemoniadamente verdes obligaron a que todos nos arrodilladamos. Su poder mental era sumamente fuerte. Debieron haberla escogido por su increíble poder y conocimientos. En el instante que se sentó, mi cuerpo volvía a sentirse ligero. Maldita Emperatriz.
—¡Atención! ¡Con ustedes los reyes del imperio!— Las gigantes puertas de oro se abrieron, dejando ver a los dirigentes.
—¡El rey del Norte! ¡Feng Yniks del Clan Ren-FengHuang!— Nos inclinamos como dictaba el protocolo. Uno a uno fueron pasando, hasta ver a la persona que tanto recelo le guardaba mi corazón. —¡El rey de Edela! ¡Maximus von Edela!— Su cabello como el oro, con esa cara pecosa y linda provocaba que quisiera matarle. Que fuera hermoso me molestaba, porque tengo una debilidad hacia ello.
Por un segundo el rey se detuvo para observar a una persona en especifico. Sus ojos se posaron en Soran, que levantó ligeramente la mirada para verle, y Max se movió perturbado a su lugar.
¿Qué fue eso? Dudo que Maximus se interesara en Soran. Sí fue así, estaré en problemas, no quiero que Soran se vaya del lado de las hadas, sobre todo ahora. Luego de que los gobernantes saludaran a la emperatriz una música divertida comenzó a sonar, en señal de que podíamos relajarnos.
Me acerqué raudamente a Soran. —¿Ese tipo te hizo algo?—
—¿Mhm?—
—El rey Maximus te observó extraño—
—¿Tú también lo crees? Pensé que miraba a otro, ya que no soy alguien noble— Puede que mis sospechas no estén desviadas. Miré al pequeño rey sentando en su trono correspondiente.
—Soran, no deberías confiar en los nobles, mucho menos en ese rey— Él se rió levemente.
—Para ser un príncipe desconfias de la corona. ¿O es porque son hadas?—
—Exactamente—
—Mi raza pertenece a las hadas, que lo digas así me insulta— Aligeré mi conducta.
—Tú eres diferente, Soran... Cuando hablo de “las hadas” no te estoy incluyendo a tí— Él puso sus manos en sus caderas, como una madre a punto de regañarte. —Sabes de lo que hablo, no me malinterpretes—
—¿Quién pensaría que el que odia las hadas se besa con una?— Sonrió con picardía.
—Tú ganas— Me rendí en el debate.
Pronto empezarían los juegos, los alumnos fueron movidos a lo que parecían ser unas catacumbas, lo que no sabían es que ahí estaba la entrada hacia el estadio. Donde los nobles del capitolio y los reyes se sentaban a vernos competir.
—En la primera prueba deberan superar los obstáculos del laberinto y llegar al final sin perderse— Una voz nos dió las instrucciones. —¡Qué comiencen los juegos!— Sobre las paredes el fuego hizo presencia, seguramente para que no podamos escalarlas.
La mayoría se empujaba para ir primero, por lo que decidí esperar a que el tumulto se esfumara. Así tranquilamente ingresé al laberinto, desde allí se oían los alaridos de mis compañeros. Apenas y caminé cuando una trampa se activó derrumbando el suelo, por lo que usé mis alas para elevarme. Vi que Soran había dado un salto, utilizando la potencia de su poder para saltar el acantilado. Desde el otro lado me sopló un beso antes de seguir.
Continué caminando, seguramente también habían trampas contra voladores.
Más adelante me encontré con otros compañeros, no había un camino, pero sí rocas que estaban a una distancia de 10 metros. Franny estaba ahí pensando cómo pasar.
—La mayoría se cayó al cruzar— Dijo. —Y los voladores son golpeados por esas plataformas—
—¿Viste a Soran?—
—Sí, pero se fue por otro camino—
—Hagamos eso también—
—No sé sí es una buena idea— Miré que el otro camino no te llevaba a ningún lado.
—¿Cómo pasó, Soran?—
—No lo sé, cuando volví a ver ya no estaba— Debe haber algo oculto por aquí.
Toqué uno de los ladrillos, activando un mecanismo que fue encerrando las paredes. Tratamos de volver atrás, pero nos atraparon. Sin embargo, se abrió una puerta al final, por lo que tratamos de ir hasta allí. Lamentablemente estábamos algo lejos y las paredes nos iban dejando sin vía de escape. Entonces, dejaron de aplastarnos, pero la puerta del fondo se fue cerrando. Rápidamente me arrastré hasta llegar ahí. —¡Franny, rápido!— Ella tomó mi mano con su pelo, pero no alcanzó a cruzar. Con esto solo quedamos 3 del equipo, estamos en desventaja.
Mis pasos hacían eco en el amplio laberinto. Y sentí que algo surgió de la tierra, eran dos grandes golems que demolerían a quien se acercara. —Diablos...— Corrí sin rumbo.
No obstante, del otro lado más de ellos aparecieron. Podría tratar de luchar, pero son inmunes a mi magia de bajo nivel. Oí un ruido a mi derecha, una pequeña compuerta se abrió y una mano con guantes de cuero me jaló dentro.
—¡Kentin, estás a salvo!— Me abrazó Soran con cariño.
—Me salvaste— Acaricié su cabello. —¿Cómo descubriste este pasaje?—
—Había una losa suelta, entonces la moví y me metí en el agujero llegando a la parte oculta del laberinto. ¡Aquí puedes ver todos los mecanismos!— Me tomó la mano, obligándome a moverme hasta un cuarto lleno de engranajes.
—¿Sabes dónde está la salida?—
—Probablemente— Levanté una ceja. —Quiero decir que tal vez logre encontrar la salida, pero no lo sé—
—¿No lo sabes?—
—No, yo no soy pensante como tú. Tal vez logre salir, tal vez no— Caminó hasta encontrarse con un camino que se partía en dos y eligió al azar. Yo simplemente lo seguí, y llegó a la meta increíblemente. —Parece que tuve suerte— A diferencia de mí él atraía la fortuna.
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Comments
Sora☀
Como dicen polos opuestos se atraen
2021-07-05
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