En medio del bosque ya estaba instalada la guarnición de mi hermano. Se dió el tiempo de poner dos sillas y una mesa para tomar el té. Tan horriblemente pomposo como siempre.
—¿Y bien? ¿Por qué me llamaste?— Él sonrió ampliamente.
—No nos hemos visto en 6 años y esa es tu primera pregunta— Suspira. —Eres tan frío, Ken— Mi sangre hirvió por el apodo, pero aguanté su tontería. —Por favor, siéntate— De mala gana tomé la silla antes que el ayudante y me senté por mí mismo.
—Habla—
—Tienes un terrible temperamento— Tomó unas galletas para remojarlas en el té. —Dentro de un año finalizará la construcción de nuestro reino. Estoy hablando del Fuerte, preferí hacerlo así en vez de un castillo—
—¿Se pondrá una aldea?—
—Ya está hecha, se les permitió a demonios e híbridos asentuarse dentro de los terrenos del reino— Explicó.
—Es una grandiosa idea, además permitiste el ingreso de híbridos. ¿Las parejas de hadas y demonios también cuentan?—
—En efecto, gracias a ellos es que podremos abrir las mentes de otros reinos. Se corrió el rumor de que en nuestro reino es un lugar donde tal tabú no existe—
—Es una apuesta arriesgada, los demás reinos podrían verlo como traición—
—Y es por esa razón que nuestras defensas necesitan reforzarse, pero más importante necesitamos aliados. Fuertes potencias que nos ayuden a combatir en caso de alguna guerra—
—¿Y en donde entro yo en todo esto?— Sus ojos rojos se iluminaron.
—Te he estado observando, hermanito y estoy completamente de acuerdo con el plan que tienes en mente. Ese chiquillo es más valioso que tu prometida. Porque es un hada heredera de dos reinos— Éste maldito, me ha estado espiando. —Rompe con tu prometida y embaraza a ese niño— Habló sin rodeos con una sonrisa retorcida.
—No solo trates a mi omega como un criador— Le sonreí enfurecido.
—Solo te estoy diciendo el objetivo...—
—¿Por qué debería aceptar lo que dices?—
—Sé bien lo rebelde que eres, quieres a la princesa lejos de tí y odias las presiones que impone padre en tí— Bebió tranquilamente de su taza. —Puedo deshacerme de ella cuando el momento lo requiera y no tendrás que seguir lo que dice nuestro papá—
—¿Vas a matarla para que papá deje de joder?—
—Eso depende de lo que deseas... Romperé el compromiso que tienes con ella y haré que padre deje de molestarte—
—¿Cómo piensas hacerlo?—
—Tomaré el compromiso por tí— Se apuntó.
Me reí impulsivamente. —¿Tú crees que el rey aceptará?—
—Lo hará, porque tengo una carta bajo la manga—
—Bien, dime qué quieres que haga—
—Tienes que revelar la verdad sobre ese chiquillo. Él tiene que convertirse en el príncipe de Edela, luego desposalo o lo que quieras... Pero, tiene que darte un heredero— Fácilmente podría aceptar.
Pensé en Soran, él prometió ayudarme siempre y cuando libere a su pueblo. —Está bien— Mi mente formuló todas las condiciones y lo convirtió en un diagrama que me llevaría a lo mismo. La verdad sobre Soran sería revelada tarde o temprano. —No me interesa lo que hagas con Cyara, solo ya no quiero estar ligada a ella—
—Bien, entonces está hecho— Dijo y ambos nos levantamos para apretar nuestras manos.
Una escencia oscura amarró nuestras manos, dejando una pequeña marca en nuestras muñecas como un tatuaje en forma de pulsera. Ninguno podía romper el trato.
El tiempo pasó rápidamente y devuelta a la Academia de magia se sentía la brisa primaveral y a todos los chicos volver de sus vacaciones bastante vigorosados. La mejor temporada de reproducción es la primavera y el baile de las escencias estaba a la vuelta de la esquina.
Aunque mi llegada no fue nada bien recibida. Cyara me abofeteó al pisar mi habitación.
—¡Maldito! ¿Por qué rompiste nuestro compromiso?— Vaya, mi hermano trabaja rápido.
—¿Necesitas una explicación?— Alcé una ceja. —No me gustas ni siquiera un poco—
—... Tal vez deba estar agradecida— Sonrió petulante. —¿Al final quién quisiera estar con un monstruo como tú?— Limpiándose las lágrimas salió, dejándome profundamente dolido, no esperaba que ella me discriminara así. Se suponía que por eso mismo es que la eligió papá, pero ya veo como son las cosas.
Fui al lugar usual de cuando me siento desanimado. Tras los dormitorios encontré a Soran tratando de seguir unos pasos de baile, había marcado números en la tierra y se movía diciendo en voz alta el ritmo. Me reí de lo tieso que se veía siguiendo esos pasos.
—¡Kentin! Espiar a otras personas no es un buen hábito—
—Perdón, pero te veías tan gracioso tratando de bailar— Volví a sacar una carcajada mientras él se ponía rojo de la vergüenza.
—¡Podrías enseñarme! Dijiste que me enseñarías el baile de tu nación—
—¿No es gracias a mí el hecho de que pudiste bailar la otra vez? ¿Qué te preocupa tanto?— Cuestioné. —Solo tienes que seguirme y será espectacular—
—No es lo mismo con el baile de las escencias, trato de entender tu danza para seguirte con mi forma de bailar— Somos tan diferentes que me hace preguntar en qué nos parecemos.
—Soran, no necesitas comprender mi baile, lo harás bien— Acaricié su cabello.
—Sí terminamos golpeados o en el suelo será tu culpa— Le sonreí divertido.
—Podemos saltarnos todos los pasos de baile y simplemente ir a la cama—
—¡Eres un pervertido!— Me empujó controlando su fuerza. —No solo quieres mi cuerpo ¿Cierto?—
—No es solo tu cuerpo lo que anhelo de tí— Lo abracé tiernamente. —Tu personalidad es lo que más me gusta— No hay nada de tí que no quisiera poseer.
Solo fue suficiente un minuto a su lado para subirme el ánimo. —¿Soran, realmente soy un monstruo?—
—No lo sé, por ahora no has hecho nada que te convierta en uno... ¿Pero, qué tiene eso de malo?— Me vió a los ojos desconcertado. —Sigues siendo tú Kentin, el que seas un demonio es lo que te convierte en lo que eres. Y no debes agobiarte por lo que eres.— Sonrió inocente.
Lo besé vorazmente. Exaltandolo por mi comportamiento. Él siguió mis movimientos sin entender qué me pasaba.
—Me encantas— Dije enamorado de cada pedazo de su ser. —Deseo que solo seas mío— Lo apegué a mi cuerpo y él se sujetó a mi hombros de manera adorable.
—Tontito— Se rió. —No necesitas ser tan posesivo al respecto—
—No puedo evitarlo, los demonios por instinto queremos apropiarnos de lo que queremos—
—Estoy aquí contigo, es innecesario que pienses así. Confía en mí, pero más que nada confía en tí— Él sabe utilizar las palabras.
—Te quiero— Besé su mano.
—Yo también, Kentinito— Respondió separándose. —Esta noche será el baile de las escencias, así que ve a prepararte, no dejaré que te vayas con otro omega— Se fue al paso del trueno.
Me dirigí a la oficina de mi madre, ella me daría mi traje del Clan Ryu. A diferencia de mi papá, ella siempre estaba encantada de recibirme y más que nadie deseaba mi felicidad. Tal vez sea porque naturalmente los omegas aman a sus hijos incondicionalmente.
—Escuché que tu compromiso se canceló—
—Sí, es algo bueno— Sonreí, mientras la omega sacaba del armario una caja de madera.
—¿Ya decidiste a tu compañero?— Yo asentí. —Espero combinen a la perfección— Abrió la caja exponiendo el traje. Era una vestimenta asiática, de color negro con dragones extensos de plata.
Me cambié, viendo en el espejo que se apegaba a mi figura el traje. Me gustaba que los zapatos fueran tan cómodos. —Aún falta algo— Mi madre me peinó y colocó una tiara que formaba un triángulo hacia mi frente. —Ya que eres el príncipe de los dragones, debes usarla—
—La llevaré con honor— Me despedí de ella.
La música se oía desde la lejanía, me ubiqué en el lugar que se impartía el festejo. Muchas parejas se habían formado y busqué con la mirada a Soran. Había tanta gente que era difícil saber dónde estaba. Fui cerca de la mesa de comida y como adiviné, no estaba lejos. Millares de alphas le pedían bailar y trataban de impresionarlo con sus mejores movimientos, pero solo lograron que él bostezara.
—Están interrumpiendo el paso— Hablé fríamente y la mayoría se fue.
Me posicioné frente a Soran y comencé marcando terreno con la punta de pie. Moví mis brazos haciendo figuras con mis mangas anchas y sutilmente me dirigí a él. El rubio me analizó de pies a cabeza antes de moverse y empujarme 10 pasos atrás. Rudamente dió vueltas a mi alrededor dejando girar el largo de su traje. Era parecido a una túnica romana, solo que en forma de vestido y hermosas cadenas adornaban su cintura.
Agarrándose a mi torso dimos vueltas en nuestro propio eje, hasta que se alejó. Me obligó a perseguirle en una batalla por alcanzar su mano. Él se reía de mis vanos intentos, no obstante en un movimiento agarré su mano y le di una vuelta hasta abrazarlo.
—Te ves hermoso— Incluso se había maquillado con un tinte dorado que combinaba con sus ojos.
—Tú te ves más guapo— Sonrió, me había ganado a mi pareja esta noche.
Chicos y chicas me veían furioso, otros blasfemaban sobre nuestra relación.
—¡Ese fue un baile digno de admirar!— Dijo Cyara ofreciéndonos dos vasos con jugo.
—¿Gracias?— Soran le vió dudoso por su actitud, pero aceptó el vaso al igual que yo.
—Lo digo en serio, ustedes son tan odiosos que creo que hacen una buena pareja— Soran comenzó a toser luego de beber y me espanté al ver que escupió sangre.
—¿¡Qué hiciste!?— Grité.
Los alumnos se alarmaron, pero ninguno nos ayudó. —Nunca creí que harías... Algo tan despreciable— Habló roncamente Soran.
—¡¿Nos diste veneno?! ¿¡Dónde tienes el antídoto!?—
—¿No deberías estar pidiéndome de rodillas?— Agarré a Cyara desde el cuello.
—Te mataré sí no me dices...— Ella trataba de respirar y desesperada rasguñó mi ropa.
—No puedes matarme... Tu familia está aliada a la mía— Dijo aturdida cuando la solté.
—¿En verdad crees que me importa algo como eso? ¡Te descuartizaré!— Los alumnos corrieron.
Mis manos y piel comenzaron a cambiar. El grito de la princesa se escuchó por toda la isla. Mis dientes se clavaron en su cuello.
Normalmente un alpha marcaba a un omega por amor, pero también los alphas sacaban sus colmillos y dejaban un símbolo de muerte en sus enemigos. —¡Eres un maldito monstruo!— Ella colocó su mano para que la herida dejara de sangrar.
—EL ANTÍDOTO— Usé la voz de dominio y ella temblando sacó un frasquito, que dejó caer al suelo.
El líquido se escurrió sobre la tierra en el momento que el recipiente de vidrio se quebró.
Imaginarán que mi sorpresa no fue exagerada en relación a la rabia que creció dentro de mí, para finalmente explotar.
Kentin vestido con el traje de su nación.
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Comments
Sora☀
AHHH maldita que me matas al omega!!!
2021-07-07
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