Quebraría cada hueso y articulación de esa mujer. Cyara temblaba del miedo y le hubiera asesinado, si no fuera por la mano que tiró de mi ropa.
No tenía tiempo que perder con esa basura. Todos aprovecharon de huir cuando mi atención se posó en el moribundo chico. Tenía que hacer algo para detener el veneno. Si fuera un hada podría salvarle fácilmente, pero los demonios no tenemos la habilidad de curar.
—Soran, aguanta un poco— Sus ojos se cansaban de estar abiertos y su piel se volvió pálida.
Saqué mi grimorio y empecé a buscar algún hechizo o lo que sea para curarle. Todos eran encantamientos hechos para hadas. —Mierda... No— Comencé a desesperar.
—¡Kentin! Trajimos a la enfermera— Astolfo y Franny estaban dispuestos a ayudarme. Una pizca de esperanza floreció en mí al ver a la señora.
—Oh, mi pobre niño— Lo revisó y analizó con sus poderes. —Es muy posible que lo hayan envenenado con la toxina de alguna criatura.— Ella trató de salvarle. —El veneno es muy fuerte y ya avanzó muy rápidamente, puede que no logre a tiempo salvarle— Mi visión se vió borrosa al pensar que moriría así de fácil.
—¿Esos son encantamientos?— Apuntó Franny al grimorio que flotaba. —¿Por qué no inventas algo con esos? ¿Recuerdas la lección 6 de la clase oscura?— Ella me dió una idea.
Leí más detenidamente los encantamientos y uno me llamó la atención, porque fue creado por el mismísimo Max. Hace mucho tiempo lo usó para salvar a Erika, es un hechizo de absorción de veneno. Solo necesito modificarlo para que me funcione. —Et fel aspidum, et malum, et tolle tibi— Dije antes de besarlo y absorber el veneno. Bebía de su boca aquel viscoso liquido, hasta tragarlo todo.
Él respiró con normalidad. —¡Él está mucho mejor! No sabía que existía un hechizo como ese—
Dejamos a Soran en la enfermería, aún debía recuperar su energía.
Me quedé sentando junto a él toda la noche, se suponía que hoy la pasaríamos bien. Debo tener más cuidado, no pensé que Cyara trataría de matar a Soran. Es una niñita, bueno no tanto, pero solo tiene 16 años. Estoy viendolo del punto de vista de que viví dos vidas, por lo que mi mente está algo vieja. Mi padre tenía razón, esto es Aldona y no puedo confiarme por este mundo incierto.
—¿Amiore?— Oí la voz de Soran, pero no entendí lo que me preguntó ¿Habló en su lengua?
—Estás despierto... Es un alivio— Sentí que un peso de encima dejaba mis hombros y corazón.
—Sí, ya me siento bien— Él se sentó. —¿Qué fue lo que sucedió?—
—Esa maldita te envenenó— Apreté mi puño, provocando que por la presión sangrara.
—Ahora estoy bien, Kentin— Él tomó mi mano, deteniendo que me hiriera más.
—¡No lo estás! ¡Estuviste apunto de morir, Soran!— Lo zarandé. —Si hubieras muerto... ¿Qué sería de mí?— Pregunté afligido.
—Incluso sin mí, estoy seguro que te convertirás en un buen rey—
—¡No lo haré! Me volveré loco...— Ligeras lágrimas recorrieron mis mejillas.
El rubio me abrazó. —No volverá a suceder, tendré más cuidado— Dijo. —Fui ingenuo y debí ser más precavido con las palabras de Cyara. Ella desde el principio ha tratado de hacerme daño, pero nunca creí que llegaría a este nivel—
—Es mi culpa, yo debí protegerte—
—No cargues con todo solo porque eres un alpha— Besó mis labios.
Un caramelo suave como la miel, así se sentía besarle. Me cegaba y dirigía la oscuridad de mi ser. Mis dedos recorrieron su espalda y le recosté sobre la camilla. Me aproveché de la soledad del lugar y subí a la cama. Divisé el fino rostro de Soran, besando el lunar bajo su ojo, mis manos trazaron líneas sobre sus muslos. Y ya estábamos lo bastante excitados, nuestras escencias danzaban en el aire creando un pacífico aroma.
—Acabo de recuperarme y tú ya estás metiéndome mano— Me reí de su comentario.
—Es tu culpa por ser tan sexy— Besé su cuello con cariño. Él acarició mi cabello, mientras besaba su piel.
Busqué el lazo que sostenía su vestimenta y se desarmó por completo su vestido. Me tocaba a mí sacarme el apretado traje. Soran tomó la delantera, dejándome contra la cama. Le miré sonriente, me gustaba su confianza.
Después de quitar mis botones sacó la parte posterior de mis ropas y bajó hasta mis pantalones. Soran besó mi miembro viril y su lengua se hizo cargo de estimularme.
—¡Ahg!— Bufé, sintiendo su boca acariciarme. —Amor, no tienes que hacer eso— Tomé de su carita.
—Pero, te gusta— Sí, no voy a negarlo. —¿No lo estoy haciendo bien? Traté de estudiar en los libros, pero supongo que no es lo mismo—
—¿Qué clase de cosas estuviste leyendo?—
—Libros sobre cómo los omegas deberían complacer a su alpha—
—Soran, no deberías leer esas cosas— Lo acerqué y abracé. —¿Querías hacerme sentir bien?— Él asintió tiernamente. No puedo creer que se esté tomando todas esa molestias por mí. —Esta vez, trataré de ir más despacio, aún te estás recuperando— Tomando sus nalgas inserté con cuidado mi miembro viril. Me moví despacio, aún continuabamos abrazados.
Nos observamos entre suspiros y gemidos leves. Nos besábamos entumidos en la pasión que desbordaban nuestros cuerpos. —¿Tú mismo te maquillaste?— Le quedaba totalmente.
—N-no... Astolfo me hizo el favor— Aumenté el ritmo lentamente. —¡Ahm!— Se agarró a mi espalda jadeante.
—Tu interior es tan caliente— Dije. —¿Cómo lo sientes, Soran? ¿Te gusta tenerme dentro de tí?—
—S-sí...— Admitió viéndome. —Me gustas mucho.— Sonrió y yo imité su gesto.
—Un día de estos...— Lo tiré sobre el colchón, rompiendo mi promesa. No podía ser precavido, mis instintos me devoraban. —Sembraré alguna semilla en tí— Sus ojos lagrimearon, corriendo el precioso maquillaje.
—¿Cuántos...?— Tomó aire. —¿Cuántos hijos quieres?— Mi sonrisa se amplió, él aceptó convertirse en la madre de mis hijos.
—¿Cuántos deseas?— Susurré en su oído.
Una corriente eléctrica chocó todo mi cuerpo. Por suerte, a medida pasa el tiempo mi piel se va haciendo más gruesa. Pero, sus voltios me aturdieron un poco.
—¡Oh, por Zeus! Lo lamento, Kentin— Se estaba riendo de mis cabellos en punta.
—Ahora verás—
—¡No! ¡Ah!— Lo embestí con mayor fuerza. —Ah~—
Al final, pudimos convertirlo en una buena noche. Sin embargo, no podía quitarme de la cabeza las dos escenas en la que Soran moría. Me levanté de la cama y me abrigué con mis ropas.
—No lo entiendo, sí su alma es pura, no debería ser perseguido por la muerte— Hablé en voz alta, apoyándome en la ventana.
—Yo también me pregunté lo mismo— A un lado apareció alguien sentado sobre la ventana. Retrocedí cauteloso.
—¿Quién eres?— El tipo rió, su voz me sonaba igual a la persona que me habló en los juegos del Capitolio. —Tú fuiste el que me ayudó antes...—
—Así es— Bajó revelando su altura. podía aproximar que medía un 1.70 cm.
—¿Quién eres?—
—No necesita saberlo, solo debe entender que estoy de su parte—
—¿Eres el espía de mi hermano?— Pregunté.
—No, para ser precisos son un viajero del tiempo— Levanté un ceja sin entender lo que decía. —Llámeme Sand—
—Bien, Sand... ¿Qué es lo que quieres?—
—Cambiar el destino de Soran... Él está destinado a morir— No me sorprendía su palabrería, pero que dijera eso estremeció mi corazón. —Hay una forma de salvarlo, mejor dicho, usted es la clave—
—No sé quién eres, ni de dónde vienes... Pero, sé que lo que estás diciendo tiene lógica. Las hadas son frágiles, sin embargo Soran ha estado en el borde de la muerte más veces que alguien común—
—Eso es debido a esa impostora— Curioso observé al encapuchado. —A esa mujer, a su antigua prometida— Tal vez debí matarla hace unas horas, no obstante sé bien el precio de ello. Cyara sigue siendo la hija de Maximus y no puedo ir en contra de él, no me conviene. Él es más poderoso que incluso la emperatriz porque mueve los hilos de sus conexiones. Que su hija sea la emperatriz no es una coincidencia. Hace un rato me salí de control, pero conozco lo cobarde que es Cyara, esconderá la marca de la muerte.
—¿Kentin?— En seguida me volteé a ver al chico que me llamó.
—¿Te desperté?—
—Escuché voces— Bostezó.
—Solo hablaba con Leviatán—
—¿Lo haces en voz alta?—
—Algunas veces— Él me sonrió y no me preguntó más.—Te dejaré dormir y volveré a mi habitación—.
—Te extrañaré—
—Nos veremos en la mañana— Él ejecutó un ligero puchero. —Cierra los ojos y se hará de mañana—
—Está bien, sueña conmigo— Yo asentí divertido.
Me fui sin saber quién era ese hombre.
—¡Oh, es Sand!— Astolfo interrumpió mi relato emocionado por adivinar algo obvio.
—¿Recordaste algo?— Él negó consecutivamente. ¿Por qué le cuento toda mi vida sí no va a recordar nada?
—¡Pero, continúa, quiero saber qué pasa!— Chilló.
—Deja de ser tan ruidoso, atraerás a las bestias— Se calló de pronto con temor.
—Papá...—
—La despertaste— Le gruñí a Astolfo sacándole un grito del susto. —¿Qué pasa?—
—¿Estabas contándole un cuento al conde?— Preguntó con su pequeña vocecita.
—Le relataba mi vida de cuando era joven—
—¡Quiero oír también!— Sonrió dulcemente, y mi corazón se entumeció. —¿Hablabas de mamá?—
—Sí...— La abracé tratando de contener mi pena. —Te contaré más de tu mamá mañana— La cubrí con las mantas de cuero y la tomé en brazos.
—Tenemos que irnos, ellos vienen a por nosotros— Dijo Sand atisbando desde la copa de un árbol.
—Empaca todo Astolfo— El omega obedeció guardándolo todo y echando tierra a la fogata.
Subimos a los caballos rápidamente. —¿A dónde vamos?— Me preguntaba mi niña.
—Aún no estoy seguro— Arrancamos a galope, pero la guardia de Edela era bastante rápida. Como me esperaba de los caballeros de Maximus.—¡Astolfo! ¡Llévala, yo los detendré!— Literalmente lancé a mi hija a brazos del pelirosa.
—¡Pero, mi señor!—
—Estaré bien... Porque Edela me conoce muy bien— Sonreí retrocediendo la marcha de mi caballo.
Notita:
Los extractos en negrita, son de el presente de Kentin. Ya saben que él comenzó a contar el relato de amor con Soran.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 112 Episodes
Comments
Danapaola
es emocionante saber parte del presente de Kentin🤩 pero estás partes me dejan muy intrigada y con muchas pero muchas dudas..😯🧐🤔
2022-11-18
2
Sora☀
:0 Kentin tiene una hija en el futuro con Soran... Qué pasó con Soran?
2021-07-08
3