Las flechas trataban de dar conmigo, pero las esquivé todas, cambiando el tiempo de los acontecimientos. Estaba cara a cara con los soldados del Norte, que estúpidamente me lanzaban fuego, cuando estamos en el bosque. Los rebasé con mi fuego oscuro, dejándo sus cuerpos como un cascarón vacío.
**Y ahí desde el cielo me encandiló un extraño brillo. Esas alas de metal heredadas por Max, solo las tiene el supuesto mensajero de la paz.
—Impostora— Dije con una sonrisa**.
Se dirigió a pelear conmigo, pero yo tenía un as bajo la manga con el que quería experimentar hace tiempo. Me transformé en un gigante dragón con escamas más negras que la noche y garras más afiladas que un cuchillo.
Rugí, liberando un ventolera que provocó que Cyara perdiera el equilibrio de su vuelo. Y me elevé para destrozarla. Mis dientes se clavaron en una de sus alas. Ella agonizó del dolor, pero no se rindió, iba a cegarme con su fluorescente luz, cuando una voz que conocía mejor que la mía la detuvo.
—¡Aléjate ahora!— Esas cuerdas vocales eran tan potentes como un rayo. Y como si la orden hubiera sido para ambos, yo solté a Cyara y ella no me lastimó.
—¡Pude haberle dejado ciego!—
—¡La heredera al trono no debe salir adelante en la batalla! ¡Pudiste haber muerto!— Le regañó.
—Es porque tú jamás haces algo más que preocuparte de tu estúpida caridad— Él ignoró sus comentarios, diciéndole a los soldados que se fueran y la llevaran con un médico.
—Su alteza, usted tampoco debe...—
—¡Yo sé lo que hago! ¡Fuera de aquí!— Los caballeros regresaron, dejándolo solo conmigo.
En medio de los terrenos salvajes me encontraba adulado por la belleza del hada que caminaba lentamente hasta mí. Su rostro era suficiente para apuñalar mi corazón.
Él alzó su mano sin temer de mi forma más monstruosa y rendido me agaché hasta que el tocara mi hocico.
—No deberías estar aquí— Habló enfadado.
Mi forma se restauró, para hablar correctamente con él. —Tenía que venir— Su mano se levantó y al tocar mi pecho, empujó mi cuerpo contra los árboles. —¡Ahg!— Es suficiente con levantar un dedo para enviarme al otro lado del mundo. Al final él fue bendecido por Zeus y yo por Hades, incluso en eso eramos diferentes.
—¿¡Dónde está mi hija!?— Interrogó perdiendo la calma.
—Ella está a salvo—
—Necesito verla—
—Sabes tan bien como yo que no puedes. Pero será pronto— Dije levantándome y limpiando mis ropas de las astillas.
—¿Cuándo...?— Me zarandeó. —¡No es justo! ¡No es justo!—
—Lo sé...—
—¡No! Tú me mentiste... Me engañaste ¡Tú me hiciste tanto daño que no puedo volver a atrás!— Lo abracé dejando que me golpeara hasta romper mis huesos e incluso escupir sangre. —¿Por qué no me dijiste...?—
—Lo hice para protegerte—
—¡Lo hiciste para obtener la corona!— Increpó. —¡Deja de mentirme! ¿Cuándo has hecho algo por mí?— Sollozó.
—Soran, un día tendrás que volver a mi lado... En realidad, tú nunca me has traicionado— Acaricié su cara. Besé sus mejillas por donde corrían las lágrimas. —Dejaré que escojas, Soran— Tomé la espada que cargaba y tocando el filo mi mano se fue quemando. —Puedes vengarte de mí o puedes simplemente matarme...— Él observó horrorizado como mi piel se deshacía.
Tomó la espada y la tiró lejos. —¿¡Qué estás haciendo!?—
—No puedo vivir con tu odio, Soran... Morir en tus manos sería mi salvación—
—No...— Tomó mi mano y con algún hechizo extraño la curó. —Si debo hacerlo será cuando lo merezcas— Afirmó. —¡Pero jamás mataría al padre de mi hija! No podría matar al hombre que amé—
—¿Ya no me amas, Soran?— Tiene sentido por las acciones que tomé. A pesar de lo desesperado que estoy por tenerlo, lo amo tanto que simplemente podría dejarle ir. No obstante, lo amo tanto para aferrarme a este amor. —Estoy seguro que aún me amas—
Me aproximé peligrosamente, él dió un paso atrás, pero agarré su cintura y lo besé. No me apartó, incluso ahora no lo hace. Lo alcé hasta dejarle contra uno de los árboles.
—Esto me recuerda cuando eramos jóvenes— Sonreí nostálgico y él dejó caer más lágrimas.
—Estúpido... Eres tan idiota— Se limpió sus ojos que comenzaban a hincharse. Y aún así él me parecía tan precioso. Estaba en esa edad perfecta de la madurez que te obligaba a decir que no había nadie con una belleza tan extrema como la de Soran.
—Te amo— Articulé tristemente.
El rubio acercó sus labios a los míos. Probé en mucho tiempo la pasión de su escencia y aquella disparidad que nos convertía en seres perfectos para el otro.
—Soran... Realmente quiero que seas mío por toda la eternidad— Admití, tocando su cuerpo que había cambiado en todos estos años. Estaba más delgado, en su adolescencia él tenía unos hombros más anchos. Abrí su ropa, viendo que su musculatura había disminuido. Tal vez su cuerpo cambió porque es un omega que ya tuvo a su primer hijo.
—Deja de observarme... Sé que ya no veo como antes... Mi cuerpo no es hermoso ahora—
—Tonterías— Dije dirigiendo mi boca a su pecho. Aún me excitaba desmesuradamente. —¿Quieres otro hijo ahora? Esta vez no tendrás que separarte de él—
—¿Qué? ¡Idiota, no vayas a embarazarme! Estamos en medio de una guerra— Fui sacando sus pantalones para sentir su interior. —¡No!— Me abrazó, mientras iba moviéndome. —Sí no vuelvo pronto... Alguien vendrá a buscarme—
—Qué vengan... Puedo encargarme de ellos mientras estoy en esto— Profundicé mis estocadas.
—¡N-no está bien!—
—Tranquilo, puedes solo decir que te violé y lo dejarán pasar— Él me frunció el ceño, cosa que me pareció divertida. Estabamos teniendo sexo, ya era demasiado tarde para preocuparse de los demás o lo que vendrá.
—¡Siempre igual!— Agudizó.
No permití que prosiguiera hablando, ya que exploraba con rudeza su interior. Lo único que salía de su boca eran lindos gemidos que hacían que fuera más brutal.
Algo apresurado desaté la correa de su collar. Olí su cuello y mi lengua se portó mal al tenerle en esta situación. Mordí su cuello con la mayor suavidad que podía manejar.
—¡Duele!— Se quejó, por lo que saqué mis colmillos y lamí la herida para que no sangrara.
—Ahora sí, Soran, definitivamente me perteneces— Sonreí obsesionado con el propio significado de su respirar.
—Tonto...— Él mordió mi cuello igualmente, aunque no causara efecto. —Yo ya era tuyo en primer lugar— Un mar de emociones me seducieron.
Lo empujé más contra el árbol y me anudé. Mi miembro viril se agrandó en su interior y eyaculé. Sentía un terrible placer. Me dolía que el interior de Soran me apretara. Ambos sufríamos por ellos, pero un alpha solo puede anudarse con la persona que ama.
Después de unos minutos, nos separamos y arreglamos nuestra ropa. —Eres un maldito, Kentin... No creas que nuestra pelea de 10 años se solucionará con solo sexo—
—¿No?— Pregunté riéndome.
—¡Claro que no!—
—Ahaja, pronto vendré por tí— Acaricié su cabello.
—Antes no venías solo por mí a tener sexo— Exclamó molesto. —¡Eras tan romántico! Ahora me dejarás y quién sabe a dónde te iras—
—Yo nunca fui romántico, no es mi culpa que tú imaginarás todas mis acciones como una cita color rosa— Golpeó mi estómago.
Me retorcí en el suelo tratando que volviera el aire. —¿Tienes algo bueno?— Me preguntó de brazos cruzados.
—Lo único bueno es mi gran inteligencia y memoria fotográfica... Hasta el día de hoy no he olvidado ninguna de tus sonrisas, inclusive podría contarlas— Confesé desde el suelo.
Las mejillas de Soran se pusieron rojas. —Esa lengua tuya no tiene límites— Me ayudó a levantarme.
—Es verdad que he cambiado desde que fui un adolescente. Lamento haberte mostrado lo peor de mí. En realidad, creo que siempre fue así, solamente nunca tuve el valor de admitir todos mis pensamientos oscuros frente a tí. Yo había hecho ese trato con mi hermano a los 16 años. No miento cuando digo que te amo, espero me perdones, tú eres lo más preciado para mí—
—Cuando regreses por mí, podremos hablarlo mejor... Hasta entonces tendrás que extrañarme— Él se dió la vuelta llendose.
Soran siempre había sido astuto, pero ahora es de temer. Él es el único con el poder y astucia de matarme. Creo que está bien así, porque al final él es el héroe mientras yo soy el villano de esta historia.
Regresé con mis acompañantes. La pequeña niña de cabellos rubios corrió a mis brazos. —¡Papá! Tienes el olor de mamá—
—Me encontré con él hace unos momentos—
—¡Quiero verlo!— Miré los ojos que heredó de mí.
—Tendrás que ser paciente. Porque Soran es diferente a nosotros—
—¿Diferente?—
—Bueno, tú eres más parecido a él, sin embargo sigues siendo mitad demonio por mi culpa— Ella me sonrió.
—¡Mamá decía que por eso tú y él pueden estar juntos!— Una lágrima rozó mi mejilla antes de caer.
—Sí, tal vez sea porque somos totalmente el opuesto del otro que nos necesitamos—
—¡Su majestad!— Saludaron el otro par.
—¿Va a continuar contándome su relato?—
—¡Yo también quiero escucharlo!— Decía la niña.
—Sí, se los contaré de camino— Caminamos por el resto del día. Por lo que me dispuse a contarle lo ocurrido después del baile de las escencias.
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Comments
Sora☀
Parece que Soran tampoco puede olvidar su amor por Kentin o al menos ama su paquete
2021-07-09
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