X. Perdido en tus caricias

GREGORY

Desde el día que desperté y ella estaba ahí conmigo, algo muy dentro de mí tomo fuerza. No sabía que era, esos hermosos ojos verdes me veían como si fuese la sexta maravilla. Y aún lo siguen haciendo. En su mirada solo veo el amor que siente por mí y a su vez, esa pureza y esa gran amabilidad que posee. Emma, es una mujer en todo el sentido de la palabra, y saber que es mi esposa me da ese orgullo de lucirla y mostrarla ante el mundo que es mía. Algo se remueve dentro de mí cada que estoy cerca de ella, no lo puedo evitar. Su corazón es como un imán que choca contra el mio.

Sus labios me llevaron a las tantas veces donde sueño con una mujer, y no sé si sea ella. Estoy demasiado confundido y en realidad que... muy en el fondo guardo la esperanza que sea ella, al fin de cuentas es mi esposa.

No puedo fallarle ni con el pensamiento.

Acomodo los troncos ya cortados y los voy metiendo uno por uno en el interior de la chimenea. ¿Será Emma la mujer de mis sueños? Algo me dice que sí, que es ella; sus voces tienen un cierto parecido. Cuanto estoy deseando por fin verle el rostro a la mujer que se adueña de mi mente y de mis sueños cada noche.

Cierro los ojos y viajo a ese cuerpo donde me fundo sin descansar. Necesito ayuda, y una muy urgente. No puedo seguir de esta manera, creo que en lugar de recordar algo de mi vida; cada vez más me estoy alejando de ese pasado y de la vida que compartía junto a Emma.

— Ya esta todo listo. Enciende la chimenea — dice caminando hacia mí con una linterna en su mano —. Al parecer la nevada será fuerte. Mañana tendremos que ir por mas troncos.

Echo un poco de gasolina y enciendo un fósforo. Los troncos se prenden de inmediato y me quedo contemplando el fuego; debo hacer algo más para poder recuperar la memoria. Ha pasado un mes completo y q mi cabeza no llega absolutamente nada de mi vida.

Sé que me llamo Gregory Lam por que Emma así me lo ha dicho; tampoco recuerdo a mis padres, o si tengo hermanos. Nada, mi mente se encuentra totalmente en blanco. Y eso me frustra, deseo de corazón retomar mi vida, una que tenia como protagonista a una hermosa castaña de ojos verdes como esposa, la cual me observa con curiosidad en cada uno de los pasos que doy hacia ella.

— Ven, debes calentar tu cuerpo. No quiero que enfermes — digo tomándola de la mano y acercándola al fuego —. Espera, traeré una manta, aún sigues fría.

Le obligo a sentarse sobre la alfombra que adorna la sala. Subo las escaleras y entro en la habitación; agarro la colcha y vuelvo a bajar casi corriendo hasta llegar a ella.

— Debes abrigarte bien — me siento tras suyo y la envuelvo entre mis brazos. Ella arropa nuestros y apoya su cabeza en mi pecho.

Me gustan todas las sensaciones y emociones que Emma ha generado desde que la conocí.

¿Puedo sentir amor por alguien que literalmente conozco hace poco? Si las cosas fuesen de otra manera, ni yo mismo lo creería. Es que con Emma siento algo profundo e indescriptible. Solo puedo decir, que mi corazón late con locura, ante su sonrisa.

— Esto parece un sueño — susurra apegándose más a mi cuerpo. Le doy un leve apretón y beso su cabeza. Su olor me acaricia el olfato de manera sutil —. Pareces irreal, .

— Aquí estoy, cielo — mis palabras salen por sí solas. Se incorpora de golpe, gira en mis brazos y me mira con ojos llorosos, sus labios tiemblan y parpadea varias veces —. Me gustas y sé que eres mi esposa, y me maldigo a mí mismo por no recordar. Pero... yo, yo quiero...

— Puedes decirme las cosas, cariño. No te las guardes para ti — murmura en voz baja —. Pídeme lo que quieras, yo estoy dispuesta a todo. Por ti vendo mi alma al diablo si es necesario, todo para que vuelvas a mí.

— Emma — abre los ojos y sonríe de lado. Subo la mano y acaricio muy despacio su mejilla, hasta llegar a sus labios y acariciar lentamente. Deseo probar de nuevo su boca —. Yo creo que podemos intentarlo. Después de todo, eres mi esposa y tu me estas generando cierto tipo de sentimiento.

Su mirada verde se iluminó y sonrió ampliamente.

— ¿Estas recordando? Es eso — preguntó ilusionada. Negué y borró la sonrisa.

— No, aún lo he recordado nada — aparto mi mano, busco la suya y enlazo nuestros dedos —. Estas en mi pensamiento constantemente, y los sueños parecen un poco reales; pero al despertar estoy solo y tu no estas allí. He soñado contigo, y aunque me de vergüenza debo admitir que, estoy perdido en tus caricias y sé que no me has tocado, pero solo basta que me acaricies con tus ojos, para que pongas todos mis sentidos locos, locos por ti.

— Cariño... — traga saliva y me acerco de a poco a su rostro.

— Emma, te necesito sin saber porque — suelto su mano y enredo mis dedos en su suave cabello —. Quiero sentir tu cuerpo y tu alma, justo como te devoro en mis sueños.

Y sin darle oportunidad de contestar, la halo suavemente hacia mí y pego sus labios con los míos. Cierro los ojos y me uno a ella, suspira y suelta un leve gemido cuando acaricio su lengua con la mía.

Es ella la mujer de mis sueños, puedo sentirlo.

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Comments

Irene Nievecita

Irene Nievecita

Si es Ema la mujer de tus sueños, era ella quien acariciaba tus pierna, tu cara y pecho, durante un año completo mientras estabas en coma

2024-07-08

1

Lesly Argumelo

Lesly Argumelo

que recuerde todo

2024-02-14

4

ana maria talbott

ana maria talbott

❤️

2024-01-16

0

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