Un gran alboroto hizo que las dos mujeres salieran del cuarto. Todos los empleados se encontraban viendo atentamente el canal de las noticias; donde decían que la nevada seria mucho más fuerte y, que por el bienestar de las personas, lo mejor era quedarse en casa hasta que la tormenta acabara.
— Nosotros haremos lo que tu nos digas — dijo Frank dirigiéndose a Emma. Él notó sus ojos rojos. Sin embargo, optó por quedarse callado.
Emma iba a responder, pero las luces que iluminaban el segundo piso del periódico; se apagaron. L igual que la televisión y cada uno de los computadores. Suspiró y muy amablemente les dijo a sus empleados que se marcharan a sus casas. Por el momento, la imprenta estaría cerrada hasta que regresara la luz y hasta que el clima mejorase. Tampoco era mala persona como para dejar a los empelados allí, sabiendo que en sus casas estarían mucho mejor. Uno por uno fue saliendo del periódico hasta que quedaron Emma y Gregory completamente solos. .
Emma contempló la nieve cayendo contra el pavimento y, se preguntó como iban a regresar a casa; no habían venido en auto y tampoco podían regresar caminando. Prácticamente quedaron atrapados allí, lo bueno era que, el periódico contaba con una espaciosa sala de descanso y desde allí, podían esperar que la nieve dejara de caer.
— Por mi culpa estamos aquí encerrados — murmuró Greg a su lado. Emma giró su rostro y con una sonrisa negó —. No debí pedirte que viniéramos caminando.
— No es tu culpa — sonrió y Greg le devolvió la sonrisa —. Acá podemos estar sin problema alguno, lo que sí es que no tenemos calefacción, pero tenemos unas mantas en la sala de descanso.
— Que bueno, por que realmente esta haciendo mucho frío — Emma asintió y se dirigieron hacia la plata del tercer piso —. Es un lugar grande.
— Lo es, pensaste en todo. Cuando llegué aquí me sorprendí al ver todo lo que habías construido — dijo sacando las pequeñas y delgadas mantas de una cómoda de madera —. Me pregunté a mí misma; ¿Por que Gregory era tan atento? Si no era necesario pasar noches aquí, pero desde el primer día de trabajo me di cuenta que, tu no dormías casi nada, porque tu aire era este lugar. Muchas veces te encontré en el sillón dormido.
Rio un poco y Gregory sonrió de lado. Le gustaba oírla decir cada fragmento de su pasado; sus ojos brillaban de amor e ilusión cada que decía la más mínima parte de la vida que él mismo no recordaba. Y ella no olvidaba detalle alguno.
— Es un lugar cómodo — dijo él y sonrió. Siempre le había contestado lo mismo, cuando ella le preguntaba porque dormía ahí —. Además de cálido, casi no se siente el frío.
— De hecho, por eso te quedabas profundamente dormido aquí — sonrieron juntos mirándose fijamente a los ojos. Emma estiró su manta entregándole la manta, Greg la recibió y ambos se envolvieron en ellas.
El silencio reino por largos minutos. El frío azotaba con fuerza y las delgadas mantas no les brindaba el calor suficiente a sus cuerpos. Emma temblaba y sus labios tenían un cierto color morado, sus manos completamente en túmidas. Al igual Greg sentía el frío calarse entre sus huesos. Necesitaban más calor para poder sobrevivir; se quedó pensando si sería buena idea, e indeciso se acerco a Emma lentamente.
Emma lo miró con cautela, cada paso que daba hacia ella le estaba poniendo el corazón a mil. Gregory se sentó a su lado, abrió los brazos y la abrazó por la cintura; hundió el rostro entre sus cabellos: apenado y nervioso. Todo el cuerpo le temblaba y culpó al frío por ello.
— ¿Que haces? — confundida e impactada por el acto de Gregory, tartamudeó — No... no, no hagas...
— No digas nada, Emma — susurró él contra su cuello y oliendo ese delicioso perfume a jazmín que en cada sueño le hacia perder el control —. Necesitamos del calor, y me gusta tu cercanía.
Emma no dijo más palabras. Sus ojos se llenaron de lágrimas felices; después de tanto tiempo escuchaba de cerca el latir errático del corazón de su esposo. Sus brazos rodeando su cuerpo y la respiración agitada cerca a su oído. Las emociones la estaban arropando con fuerza, su cuerpo, su alma y su corazón no sentía ese frío. Lo había soñado tantas veces que las cosas fueran así, entonces se apretó más contra el pecho de su esposo y no dejó de llorar mientras sus lágrimas bajaban por sus mejillas.
— Te extrañé tanto, mi amor — dijo ella de repente. Para que negar los sentimientos hacia su propio esposo. Para que negar que el repentino acto le hacia muy feliz —. No me sueltes nunca más, no me dejes sola, mi vida. Deja que este entre tus brazos para toda la eternidad. Te amo, cariño. Quiero que sepas que ha sido una larga ausencia, pero estas aquí, conmigo, a mi lado. No me sueltes...
Suplicaba con los ojos cerrados mientras las lágrimas caían como cascada. Gregory la tomó del rostro y levantó su cabeza, acunó entre sus manos su cara y estrelló sus labios en los de ella; un suspiro salió de los dos y sin más, se fundieron en un beso mágico. Sus bocas se mecieron al unísono, sus lenguas se buscaron e intensificaron el beso. Los dos parecían volar en lo más alto de los cielos. Un beso tan tierno y apasionado a la vez, donde el aire los hizo separar. Juntaron sus frentes con el calor corporal a tope y las respiraciones agitadas por el fogoso beso.
— Necesitaba probar tus labios — susurró él. A Emma se le paralizó el corazón. Dios había escuchado sus ruegos y su deseo estaba convirtiéndose en realidad. Si bien hace unas horas se estaba dando por vencida. Ahora estaba decidida a recuperar el amor de su esposo —. Te he tenido en mis pensamientos día y noche. Necesitaba sentirte, me estas volviendo loco. Me gustas, Emma.
Emma quedó sorprendida por sus palabras. ¿Esta recordándome? Se dijo para sí misma. Sus ojos brillaban por las lágrimas y sin más, se lanzó en sus brazos volviéndolo a besar con mayor intensidad.
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Updated 35 Episodes
Comments
Lesly Argumelo
que romantica historia
2024-02-14
4
Graciela Peralta
que pasara ahora cuando se entere el que es el marido
2023-08-21
1
loli Gomez
😟😟😟😢😢😢😭😭😭
2023-08-09
0