IX. Te lo pido, Dios.

Gregory se quedó pensativo mientras Emma destapaba una lata de atún y varias cosas más de paquete. Menos mal en la cafetería, tenían comida enlatada para poder comer, pues no sabían cuanto tiempo iban a estar allí encerrados. La miraba fijamente y una sonrisa se plasmó en sus labios; recordó minutos antes dónde se habían besado hasta que sus labios quedaron hinchados y deseosos de más. La veía sonreír mientras tarareaba una canción, en lo que preparaba algo rápido de comer. Sin duda alguna, su deseo de probarla se intensificó en el momento que un impulso lo llevó a besarle con desesperación. Quería más de ella, no solo sus labios suaves y carnosos. Quería acariciar su piel y hacerla completamente suya: tal y como lo hacia en cada uno de sus sueños.

— El sándwich de atún ya esta listo — lo saca de sus deseos y la mira al instante que ella camina hacia él—. Sé que esta frío y puede que el pan no este muy rico que digamos, pero es lo que hay, y a la comida no se le hace el feo.

— Por mí no hay problema — contestó. Emma se quedó de pie frente a la barra mientras comía del sándwich con los codos apoyados en la tabla —. Gracias, Emma.

— Espero que no vaya a demorar el servicio de energía, o por lo menos esperaremos a que deje de nevar y volvemos a casa.

— Me parece buena idea, tampoco quiero dormir esta noche acá — respondió Greg terminando de comer —. Emma ¿En la casa si hay calefacción?.

Preguntó y Emma negó con la cabeza. Limpió su boca y empezó a recoger todo lo que había utilizado.

— No, pero allá tenemos la chimenea. Así que, no tenemos de otra que pasar la noche en la sala.

— Oh, ya veo — contestó y le ayudó a limpiar.

Al terminar se acercaron. la ventana y se dieron cuenta que, aunque la nieve seguía cayendo; era más poca. Se abrigaron muy bien y salieron así para su casa.

El viento frío les golpeó los rostros, haciéndolos estremecer. Gregory tomó la mano de Emma, y a paso rápido se marcharon hacia su casa. Después de veinte minutos caminando por las frías calles, llegaron a casa.

— Hay que cambiarnos de ropa o vamos a enfermar — dijo Emma, tiritando del frío que congeló sus huesos. Gregory asintió, cada uno fue a la habitación y cambiaron sus ropas por unas más abrigadas. Emma estornudó y Gregory frunció el ceño.

Llegó a la habitación y entró sin tocar; Emma se encontraba en ropa interior. El hombre se quedó totalmente estático en su lugar, pasó saliva y miró con gran deleite el cuerpo de su mujer. Hermosa, simplemente hermosa; su largo cabello suelto caía hasta su espalda baja, su redondo trasero quedó a su vista cuando se inclinó un poco tratando de ponerse una sudadera. Su blanca piel le llamo a gritos: deseaba tocarla, acariciarla y besarla sin descansar.

Gregory se acercó y volvió a estornudar con mas fuerza, todos los vellos de su piel se erizaron y un escalofríos le recorrió todo su cuerpo. No, no era buen momento para que se enfermara pero la exposición al frío le había causado cierta molestia.

— Deberías acostarte y ya te traigo un té — dio un brinco al escuchar la voz de Gregory a sus espaldas. Giró tan rápido que casi cae al suelo con todo y el pantalón a medio subir. Él la alcanzó a tomar entre sus brazos y sus senos firmes y redondos rozaron su pecho. Tragó saliva y se quedaron en silencio, solo observándose a los ojos.

— Me has asustado — sonrió nerviosa y se enderezó. Mostrar su cuerpo ante su esposo no le avergonzaba, lo que le apenaba, era el hecho que, ella era como una desconocida para sus ojos —. No tienes por qué hacerlo, me tomaré una pastilla y me sentiré mucho mejor.

— ¿Segura? — preguntó dando un paso atrás. Emma subió el pantalón y asintió.

— Sí, no te preocupes por mí — agarró un saco de lana y se lo colocó torpemente —. Los resfriados son muy comunes en mí, debido a la alergia que siempre he tenido. Con la pastilla y una buena siesta y estaré como nueva.

— Si tu lo dices — dijo él. La noche empezaba a caer lentamente y la visibilidad en la casa se hacia casi nula.

— Iré por linternas y creo que aún quedan unas velas — Emma tomó la pastilla y bebió el agua —. ¿Puedes ayudarme con la chimenea? Es fácil de encender. Aunque será mejor guardar las velas, no sabemos cuantos días nos vamos a quedar sin luz.

— Iré a encender la chimenea. Te espero abajo — susurró y ella asintió. Gregory dejó un casto beso sobre sus labios. Emma suspiró y con una sonrisa salió hacia el sótano.

— ¿Será que esta empezando a recordar y por eso esta actuando así conmigo? — murmuró con la cabeza metida entre una de las cajas —. Dios, que sea así por favor. No te pido más nada, solo que le devuelvas los recuerdos a mi esposo. Suficiente tuvimos que soportar durante un año cuando estuvo en coma, no me alejes de él, te lo pido Dios, sé que me estas escuchando.

Su corazón brincaba de felicidad. Había dado pasos muy importantes y esa esperanza le hacia creer que pronto sus vidas volverían a ser como antes.

Más populares

Comments

Lesly Argumelo

Lesly Argumelo

sera que recupera la memoria?

2024-02-14

4

Graciela Peralta

Graciela Peralta

que pasara se esta acordando o actúa por impulso

2023-08-21

1

Marisa Reigenbonr Acuña

Marisa Reigenbonr Acuña

solo recuerda la intimidad algo es algo

2022-10-10

0

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play