III. Despertar

Una corriente de calor atravesó el cuerpo de Gregory, quién empezaba a percibir poco a poco el sentido de un suave tacto contra su piel, sentía hormigas caminando encima de él sin comprender porque. Al tiempo, empezó a escuchar la hermosa y fina voz de una mujer, la letra de la canción era hermosa, muy a lo lejos comprendía alguna que otra palabra; la dulce voz no le dejaba visión para más.

El toque más aquella desconocida voz, lo estaba sacando de aquel profundo sueño. La oscuridad por fin parecía tener luz. Lentamente abrió los ojos, mientras las caricias de aquellas manos lo empujaban hacia ellas, hechizado por el delicado toque, sintió como cada parte de su cuerpo se encalambraba, la sensación de sacudirse le invadió. Una fuerte punzada en la cabeza le advirtió que algo andaba mal, entonces tomo aire y abrió completamente los ojos. Lo primero que vio fue un techo blanco, perfectamente ya sentía los dedos de una persona tocando sus piernas, bajando hasta llegar a sus dedos, y al sentir un ligero pellizco sus reflejos le hicieron pegar un salto.

Levantó la cabeza un poco, estrellándose con la mirada más dulce y hermosa que haya visto. Sus ojos mostraban un sin fin de sentimientos, pero el que más percibió fue el de la felicidad.

Emma dejó de tocar las piernas de su esposo instantáneamente. Su sexto sentido no le había fallado, su esposo por fin había despertado de ese profundo sueño, por fin volvía a ver esos ojos que tanto había extrañado. Su corazón bailaba de felicidad dentro de su pecho, ya no tendría que seguir llorando y pidiendo a un Dios porque por fin, el despertar había llegado.

— Amor — susurró delicadamente acercándose a Gregory, quién la miró extraño y confundido—. ¿Estás bien? ¿Te duele algo? ¡Dios mío!. Llamaré al doctor.

Y como un rayo salió de la habitación con una sonrisa en sus labios, ya podía volver a respirar el aire sin que este le ahogara los pulmones.

Gregory quedó confundido, ¿Dónde estoy? fue lo que se preguntó una vez la mujer desconocida para él, salió por la puerta. Y lo que más le retumbo en la cabeza fue el hecho de que le dijera amor. ¿Soy su amor? siguió preguntándose. El lugar era desconocido para sus ojos, no tenía la menor idea de lo que estaba pasando

¿Qué me pasó? Esa era una gran incógnita para todos, un año después del accidente, aún no conocían los verdaderos hechos de este, pues el auto había impactado violentamente contra un árbol, según los investigadores, Gregory iba manejado a alta velocidad lo que causó que perdiera el control del vehículo.

Esa supuesta teoría no convencía del todo a Emma, ella conocía lo cuidadoso que era Gregory, entonces ¿Realmente que fue lo que pasó?. Una pregunta sin respuesta, porque la única persona que la podía responder; perdió cada recuerdo de su vida.

— ¡Es un milagro de Dios, doctor. Le dije que nuestro Greg iba a despertar! — Sherman se acercó rápidamente para hacerle chequeos a su amigo. Estaba tan sorprendido como Emma quien no se apartaba ni un segundo del lado de su esposo.

— Al parecer has burlado la muerte, la ciencia y la medicina — bromeó Sherman revisando sus signos vitales y las heridas en la cabeza.

— ¿Cómo te sientes, cariño? — susurró suavemente, acariciando su cabello y perdiéndose en esos ojos que tanto amaba ver.

El doctor retiro poco a poco la máscara de oxígeno de su boca, necesitaba asegurarse que todo estaba en orden y que no tendría ninguna secuela. Gregory no sabía que contestar, ante sus ojos esas dos personas eran completos desconocidos. Luego de revisar que su condición física estaba bien, el doctor empezó a hacerle preguntas en las que Gregory devolvió con un denso silencio.

Sabía que era una probabilidad que había decidido callar para no lastimar más a Emma, pero la realidad le estaba diciendo que no debió ocultar algo tan importante.

— Greg, amor. Acá estoy mi vida — volvió a tocar su cabello, el hombre acostado en la cama la miró por unos instantes y luego desvío la vista, su cercanía lo ponía nervioso—. Háblame...

Emma estaba empezando a preocuparse, respiró profundo y decidió darle espacio para que él se sintiera más cómodo y así, pudiera decir algo. Ansiaba escuchar de nuevo su gruesa y seductora voz.

— Gregory, ¿Sabes en que día estas? — preguntó, este negó con la cabeza. El miedo empezó a dominar a Emma ante las preguntas que el doctor le hacia a su esposo—. ¿Sabes quién es ella?.

— No, doctor. No sé quienes sean ustedes — por fin decidido responder. El corazón de Emma crujio dentro de su pecho. El miedo, el terror, la tristeza, todo estaba creciendo dentro de su mente a gran velocidad—. ¿Quién eres? — miró con detenimiento a la mujer, Emma tragó el grueso nudo que se formó en su garganta y apenas en un susurro respondió:

— Soy tu esposa Emma — el silencio gobernó la habitación de la única clínica, que desafortunadamente no contaba con los recursos necesarios para realizar un tratamiento para Gregory.

— Disculpa, pero en realidad no sé quién seas. Así que por favor no digas que eres mi esposa, no recuerdo haberme casado.

Emma lo miró sorprendida con las lágrimas apunto de caer por sus mejillas. Agachó la cabeza y como cascada empezaron a rodar, Sherman palmeo ligeramente su hombro, acariciando a la mujer para consolarla. Gregory, realmente se sintió mal al verla y oírla llorar.

No fue su intención haberle hecho sentir mal. La verdad era que no recordaba a la mujer que su corazón amaba.

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Comments

Adriana Trejo

Adriana Trejo

re jodido esto se perder la memoria 🤦‍♀️

2024-07-16

2

Lesly Argumelo

Lesly Argumelo

pobre Emma

2024-02-13

4

Maris Benitez

Maris Benitez

No recuerda , que tristeza 😢😢😔😢😔

2023-11-16

1

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