Emma había pasado la mayor parte de la mañana trabajando en la nueva sección de noticias; se le dificultaba un poco el tema ya que, el encargado del contenido del periódico era Gregory. Ella solo se guiaba por lo que su esposo una vez le enseñó. Para nadie era un secreto del accidente que había sufrido su jefe, así que todos le dieron una cálida bienvenida y le desearon pronta recuperación.
Gregory estaba sentado en el sillón de su propia oficina, viendo desde ahí como la hermosa castaña trabajaba; cada gesto le resultaba un tanto gracioso. Ella fruncía sus cejas, al igual que curvaba los labios cuando algo no le gustaba. Apretaba el esfero con los labios y golpeaba el escritorio con sus uñas. Se veía sumamente concentrada en lo que estaba haciendo. Le resulto una imagen preciosa. Sin embargo, la mirada tan penetrante y fija que estaba dándole; la colocó nerviosa. Se sentía extraña al ser observada de esa manera por él. Aún tenia en su mente los besos que le había dejado sobre sus manos, y eso no la dejaba pensar con claridad.
¿Por qué había hecho tal cosa? Se preguntó mirándolo de reojo. Esas caricias habían sido mortales para su pobre corazón. ¿Acaso quería verla padecer? Pues lo estaba consiguiendo. Él no tenía la menor idea, de todos los sueños que tenia en su mente y con solo pensarlo, se abochornó.
Sin querer, Gregory viajó a aquel cuerpo donde sus sueños se manifestaban con gran fuerza. Esa blanca piel desnuda y los finos gemidos se quedaron en su mente; como la bella melodía de una canción imposible de sacar de su cabeza. De pronto, esos verdes escarlatas se incrustaron en sus pensamientos y el recuerdo sin rostro de la mujer fue tomando forma; era Emma, quien le recitaba al oído sus versos mas profundos, con una sensual y ronca voz:
Cariño, besa mis labios y no pares hasta que los tuyos recorran cada rincón. Deja mi piel húmeda y acaricia suavemente haciéndome estallar. Revienta cada vena y deja que la sangre fluya como la corriente de los ríos...
Pasó saliva al escuchar cada palabra con un toque erótico en su voz ¿Por qué Emma decía todo eso mientras él se hundía en sus adentros?. Estaba tan excitado que no se dio cuenta que Emma lo veía expectante; su frente sudaba y su respirar entre cortado estaba provocándole excitación a ella.
De repente abrió los ojos y se encontró con el sonrojado rostro de Emma, lucía tal cual la estaba imaginando. ¡Es la mujer mas bella que pueda existir! Gritó su mente. La atracción estaba haciéndole un efecto y la castaña de ojos verdes le atraía bastante. Más no se atrevía a decirle. Primero debía averiguar quien era la mujer de sus sueños y por que la estaba comparando con Emma.
— Iré al baño, ya vuelvo — dijo Emma con el calor subiendo con rapidez —. No tardo mucho.
— Esta bien — musitó con voz ronca y profunda. Emma apretó las piernas con fuerza y recobrando el aire se puso en pie, salió lentamente de la oficina bajo la atenta mirada de Greg, quien se perdió en la bellas curvas de la mujer; hechizado por sus delicados movimientos pasó saliva y desvío la mirada.
¡Oh, Dios! ¡Estaba volviéndose loco!. Ya no sabía que hacer para sacar a esa mujer de sus pensamientos. Emma estaba metido en lo más profundo de su ser y no podía ocultar lo que estaba empezando a sentir.
Emma salió corriendo de la oficina. Su corazón latía a mil por segundo. No podía seguir ahí, ese hombre la estaba desnudando con la mirada. Aunque miles de noches se había entregado a él; no podía dejar de sentir vergüenza. Era como si hasta ahora se estuvieran conociendo. Y eso hacia que su corazón doliera. ¿Porque literalmente debía huir de su esposo? ¡Él es mi esposo! afirmó para sus adentros. Ya estaba cansada, no podía soportar más la idea de estar tan lejos de él, teniéndolo tan cerca.
Anhelaba con todo su ser que todo fuera una amarga pesadilla. No sabia hasta cuando iba a soportar tanta lejanía.
Emma caminó a paso rápido por los pasillos, hasta llegar al cuarto donde Lisa; su mejor amiga, se encontraba revelando las fotografías para el próximo encabezado del periódico. Abrió y cerró la puerta abruptamente, asustando a la mujer de mediana edad. Lisa la contempló por unos segundos antes que Emma soltara en llanto.
— ¿Qué pasó? ¿Te sientes bien? — preguntó muy preocupada. Dejó las fotografías colgadas y se acercó a Emma quien se apoyaba en la puerta — ¿Quieres que vayamos a la clínica?.
— No, no es necesario — respondió con lágrimas en los ojos —. Lo único que deseo es a mi esposo. Lo necesito, quiero de vuelta a mi esposo. ¿Sabes lo difícil que es tener que verlo cada día y no poder aunque sea darle un beso, un abrazo o una caricia?. Tener que vivir en una casa juntos y prácticamente ser dos completos desconocidos. ¡Estoy cansada! cansada de fingir que todo estará bien, cuando en realidad no es así. Dime ¿Estoy pidiendo mucho?... ¡No! Solamente quiero a mi esposo, ese que me decía cada mañana lo mucho que me amaba...
Y estalló en llanto. Había pasado un año completo reprimiendo ese dolor y toda esa frustración desde aquel día del accidente. No aguantaba más, Emma no imaginaba que el despertar de su esposo sería de esta manera; sin siquiera saber quien era él mismo.
Lisa se acercó y la abrazó fuertemente con sus delgados brazos. Deslizó sus manos por la espalda y como buena amiga; le dio fortaleza. Era lo único que podía brindarle en ese momento. Todos guardaban la esperanza que Gregory recuperara pronto la memoria. Emma se apoyó en su hombro y lloró como si de una niña pequeña se tratase.
— Todo saldrá bien, los milagros existen y sé que Greg va a recuperar su memoria — dijo ella suavemente aún pasando sus manos por la espalda de Emma—. Ten fe.
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Updated 35 Episodes
Comments
Sisi García Navarro
ya ocurrió un milagro q no pierda la fe de que pasará otro
2025-02-23
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Irene Nievecita
Lo que el no sabe es que es Ema quien le decía esos versos mientras le hacía la terapia para que su cuerpo no se pusiera rígido mientras estuvo en coma, por eso no le puede ver el rostro en sus sueños.
2024-07-08
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Lesly Argumelo
que sufrimiento para Emma
2024-02-14
4