Emma aún sentía el suave toque de su mano sobre la suya, ese repentino acercamiento le había generado gran esperanza, creyendo así, que su memoria volvería más rápido de lo que pensaba. No obstante, Greg se sentía muy mal y verla como decía cada una de sus letras con lágrimas en los ojos, no le gustó en lo absoluto. La culpa le invadía el corazón, y de algún modo quería hacerla sentir bien.
Lentamente empezó a acariciar el dorso de su mano, ambos sintieron esa chispa que siempre les hacia perder el control. La suave caricia despertó el fuego apagado de Emma y un calor invadió el cuerpo de Gregory, que de algún modo, no podía apartar su mano de la piel de la mujer; le era tan suave, tan blanca como un copo de nieve, de pronto sus mejillas tomaron un bello color rojo carmesí, a lo que Emma no pudo evitar sonreír, le pareció que se veía muy tierno cuando sentía vergüenza; y recordó la primera vez que hablaron, lucía exactamente igual de apenado.
Gregory estaba sumamente avergonzado, no entendía porque Emma lo ponía tan nervioso, y con el simple hecho que estuvieran solos en casa, su nerviosismo crecía mucho más. Apartó la mano rápidamente agachando la cabeza, no sabía que decir, así que optó por callar, el silencio los dominó por pocos minutos, en los que Emma lo detalló un poco y con un largo suspiro se preguntó, cuando iba a recordarla, el vacío le invadió el corazón nuevamente; cada vez lo sentía más lejano.
— Greg, come el postre. Iré a preparar la habitación — cortó el denso silencio, le entregó el plato en sus manos y se levantó rápidamente del sillón—. Espero que te guste, es tu favorito...
— Gracias, Emma — respondió él con una sonrisa ladeada en sus labios—. Eres muy amable.
— Oh, no debes agradecer. Esta también es tu casa.
— Tienes razón, disculpa.
Se quedaron nuevamente en silencio, viéndose directamente a los ojos y ese imán los estaba atrayendo con fuerza.
— Bueno — carraspeo Emma algo incómoda, nunca había tenido que reprimir el deseo ante su esposo, pero sabía perfectamente que no podía lanzarse sobre él, así como así, debía aguardar. El momento llegaría a su tiempo —, come, ya vuelvo.
Gregory asintió viendo a la mujer dando la vuelta para perderse por las escaleras. Soltó un cansado suspiro, echó la cabeza hacia atrás un poco; de momento, sintió una ligera punzada de dolor en la cabeza, a lo que apretó la mandíbula llevando dos de sus dedos hacia su sienes, donde masajeo suavemente, retomó la postura, y decidió probar el postre. El olor era tan exquisito, provocando que su estómago rugiera un poco.
Agarró el tenedor y cortó el primer trozo, pinchó el pedazo cortado y con gusto lo llevo a su boca. Sus ojos brillaron de emoción; el postre le supo a gloria. De por sí, la comida del hospital le era desagradable y probar el delicioso postre de su esposa, era como estar en el cielo. Comió tan a gusto, olvidando todo por un momento.
— ¿Te gustó? — preguntó Emma, viéndolo con una sonrisa. Greg asintió rápidamente con la cabeza, ya que tenía la boca llena—. ¿Quieres más? Puedo traerte un poco si quieres.
— No hace falta — contestó, una vez trago el último trozo—. Realmente, estaba delicioso. Muchas gracias.
— Me da gusto que te haya gustado — Gregory sonrió ligeramente cerrando los ojos con cansancio—. Ven, vamos a que te acuestes. Te ves cansado.
— De hecho, es lo que necesito.
Emma le ayudó a subir las escaleras, enlazando su brazo con el de él. Era mágico sentir su cercanía, así fueran por escasos segundos. Llegaron a la habitación principal y Gregory quedó de piedra, no pensaba dormir con ella ¿O sí?, se cuestionó viendo algo confundido a la mujer que soltó una ligera risa.
— Está es la habitación donde te quedarás, esa que está al fondo — señaló—, es la mía. Si me necesitas, no dudes en tocar.
— Bueno... Yo creí que, bueno ya sabes.
Emma río con gracia.
— ¿Qué íbamos a dormir juntos? Créeme que muero por sentir los brazos de mi esposo abrazarme — dijo de más ella, Gregory desvío la mirada por lo directa que había sido la mujer—. Todo a su debido tiempo.
Suspiró, soltó lentamente su brazo y se marchó a la habitación, sin esperar respuesta alguna. Al cerrar la puerta se permitió llorar una vez estando sola, había pasado un año sin sentir su calor o su aroma, y ahora que lo tenía, debía seguir alejada de sus brazos...
Gregory miró la habitación con detenimiento, una foto le llamó la atención. En ella se veía la felicidad y el amor que desprendían los rostros de Emma y el de él, estando bajo un árbol, mientras el sostenía a Emma con fuerza en sus brazos, ella reía cerrando los ojos, ante la caricia que le hacia el hombre con la nariz en su cuello.
Inconscientemente, sonrió viendo la hermosa sonrisa de Emma. Dejó la foto en su lugar y decidió acostarse en la cama con todo y ropa, el cansancio lo consumió en segundos, llevándolo a la profundidad de los sueños.
… — ¡Basta, me estoy orinando! — gritó la voz de una mujer.
— ¡No! Has derramado todo el vino sobre mí — se quejó, volviendo a atacar a la mujer en el suelo—. ¿Crees que voy a dejar que te salgas con la tuya así como así?.
Cayó con todo el peso de su cuerpo sobre ella, lentamente empezó a acariciar los muslos descubiertos, provocando que la corriente atravesará por completo todo su cuerpo.
— ¿Ah, sí? ¿Y que me vas hacer? Señor Lam — inquirió juguetona la dulce voz, Gregory quería ver su rostro, pero la oscuridad era mucho más fuerte. A simple vista tenía el cuerpo de una mujer bajo él, ¿Y su rostro? ¿Dónde estaba?.
— Qué no te haré, mi reina — susurró, besando su cuello y bajando por el medio de aquel valle, sus manos acariciaron desesperadamente aquella majestuosidad, creciendo y creciendo cada vez más en su interior. La fina y dulce voz estaba llevándolo a un abismo, mientras enterraba el elixir de su amor en ella. Jugó con los planetas, y sus ríos lo llevaron a perderse por el monte, atraído por la sensación de placer en lo más alto de aquellas nubes; despertó de golpe, al sentir el calor que emanaba su cuerpo, su hombría había despertado ante aquel sueño muy real y la primera mujer que le vino en mente fue Emma.
¿Era ella? se preguntó con la respiración entre cortada, con el pecho subiendo y bajando pesadamente, mientras las gotas de sudor bajaban por su frente.
Muy en el fondo anhelaba que fuera Emma.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 35 Episodes
Comments
Mar Sol
No quiero pensar que Gregory, era infiel y por eso tuvo el accidente.
2024-12-26
0
Adriana Trejo
y si es emma 🤷♀️ hombre !! o le eras infiell 😡 , sospechoso
2024-07-16
0
Lesly Argumelo
sera que le era infiel?
2024-02-14
3