Mi primer amor.

Me subí sobre él, con una mano, sostuve su miembro y lo introduje lentamente en mi vagina, fue la primera vez que no me dolió, era una sensación muy diferente a la que había sentido con los otros hombres.

Comencé a moverme lentamente de arriba, hacía abajo, el chico agarró mis senos y los comenzó a masajear suavemente, lo que estaba experimentando me gustaba, quería más, así que, mis movimientos se fueron intensificando, poco a poco, iba sintiendo unas cosquillas en mi vagina, como tenía esa sensaciones, apresuré mis movimientos, hasta que sentí un orgasmo fenomenal, que no había sentido antes, mi vagina se contrajo con pasión, sentí como el chico jadeaba debajo de mí y empecé a moverme cada vez más rápido, tome las manos de él y las coloque en mi trasero, en poco tiempo, noté, como su cuerpo se estremecía.

Me levanté y él se quitó el preservativo, — Gracias—. Me dijo, con timidez.

Yo lo miré con confusión, era la primera vez y yo creía que sería la última y única persona en agradecerle por eso, pero aún así, no quise que perdiera su voluntad, por lo que solo le asentí, la más agradecida de los dos, era yo, en mi mente le agradecía por ser tan amable y llevarme a otro mundo mediante el sexo.

Era la primera vez que sentía un orgasmo, en la posición en la que estaba, mi clítoris rozaba cada vez que me movía, lo cual hizo, que se fuera estimulando poco a poco, terminando en una explosión de placer.

El clítoris tiene 8.000 terminaciones nerviosas, y es el órgano diseñado para darle placer a una mujer, era obvio, que de tanto roce, terminaría obteniendo un orgasmo clitoriano.

Como ya lo había dicho anteriormente, era la primera vez que tenía ese tipo de sensaciones, era la primera vez que me gustaba tener sexo, luego que tener esa sensación, pude entender, el por qué las personas pagan tanto por el sexo.

Claro, no es justificable, pero la gran mayoría que viene a este lugar, lo hace porque poseen algún tipo de fantasía, perversión, entre otras cosas, que desean cumplir y que al cumplirlas, hace que pueda sentir el placer.

Luego de terminar mi trabajo, el chico se fue, pensé que no lo volvería a ver más, sin embargo; él siguió viniendo, semana tras semana.

Venia una vez a la semana, lo sé, porque siempre que le preguntaba que día era, me respondía. — Sabado—.

Entre nosotros las cosas se fueron intensificando, él me preguntó mi nombre y yo le pregunté el de él, aunque sabía que eso estaba prohibido y que si alguien se enteraba de eso, podría morir.

— Robert—. Me susurró al oído, para que las cámaras no pudieran capturar el sonido.

De verdad, me sentía enamorada, cada vez que se iba me sentía tristes y solo esperaba a que llegara el sábado para que viniera a buscarme.

Ustedes dirán, que es una locura, que no me puedo enamorar de alguien que nisiquiera conozco y que solo me busca una vez a la semana para tener sexo.

pero vamos, en un mundo de dolor, en donde las personas que te rodean, solo te tratan mal, el hecho de que alguien te haya brindado el mínimo de respeto y cariño, hace que te aferres, como si tu vida dependiera de ello, recuerden que en el primer capítulo les mencioné, que los amores que había vivido, no eran nada común.

En mi caso, Robert fue mi primer amor, un amor en donde no hubo cenas, flores, salidas al cine, la playa, la montaña y todas esas cosas que hacen los enamorados.

En el caso de Robert y yo, solo hubo sexo y pequeñas pláticas durante el acto, pero el poco de ternura que él me brindaba durante ese tiempo, era lo que me mantenía aferrada a la esperanza, nunca me obligaba a nada, siempre se preocupaba por no lastimarme, pedía mi autorización antes de hacer cualquier cosa, ambos explorabamos para hacernos llegar al cielo, y aunque los dos éramos inexpertos, puedo decir que, llegue a sentir mucho placer con él, me sentía muy cómoda y a gusto cada vez que él me tocaba.

No obstante; yo no era exclusiva para él, por lo que, debía complacer a otros clientes a lo largo de esa semana, él lo sabía, no había que ser muy inteligente para saberlo, sin embargo; nunca llegamos a hablar de ese tema, hasta que un día al quitarme la bata, vio mi espalda marcada por látigos.

— ¿Que te pasó?—. Me preguntó sorprendido y por el tono de su voz, algo enojado.

A mi me dio vergüenza, porque aunque era obligado, yo no quería contarle el infierno que vivía cada vez que me tocaba ir con otro hombre que no fuera él, por lo que respondí, que no era nada, que eso a veces sucedía y que no todos eran como él.

Él me abrazó y me susurró. — Te sacaré de aquí, voy a sacarte y te llevaré conmigo, pagaré tu precio—.

Se pueden imaginar lo que yo sentí al escuchar esas palabras, era la luz al final del túnel, por fin, iba a poder salir de ese infierno, por fin, iba a poder volver a ver a mi familia, mi madre seguramente estaba muerta de la preocupación, ¿qué cara iba a poner cuando me viera?.

—¿De verdad puedes hacerlo?, ¿puedes sacarme de aquí?—. Pregunté emocionada.

— Yo supongo, aquí todo es dinero, voy a investigar bien lo que tengo que hacer, pero mientras tanto pagaré para que solo yo pueda verte—. Me murmuró, mientras me abrazaba.

Mis lágrimas no pudieron evitar contenerse más y me eché a llorar de la emoción, —No llores, recuerda que hay cámaras aquí—. Me recordó Robert, haciendo que limpiara mi cara y me pusiera manos a la obra.

Ese día le hice el amor con todo mi corazón, tanto así, que nisiquiera sentía el dolor en mi espalda, sentía emoción y gratitud, por fin, tenía esperanzas de salir con vida de ese lugar.

La semana pasó y nadie fue a buscarme para llevarme a la sala de venta, eso quería decir que Robert había cumplido con lo prometido, pagó por mí, para que nadie me tocara, aparte de él, eso quiere decir; que si podria pagar por mi libertad. Era la primera vez en mucho tiempo que podía sentir nuevamente un Rayo de esperanza.

Pasaron 3 visitas de Robert, en esas visitas aparte del sexo, me dijo que ya había planificado todo para sacarme de allí, que ya tenía el dinero y el lugar donde me quedaría, yo me sentía como niña en juguetería, estaba muy, muy emocionada.

El sábado en el que vería a Robert, para poder irme de ese lugar, me llevaron a la habitación de siempre, sin embargo; no estaba Robert ahí, había un señor mayor, con un traje azul marino y su respectiva máscara, yo miré al hombre de seguridad, algo confundida, se supone que debía ser Robert, que hacía ese hombre ahí, fue lo que pensé.

En pocos minutos, la puerta se abrió y entró Robert con el Dios del Edén, cuando vi a Robert me sentí un poco más tranquila, por ese instante pensé, que mi libertad había llegado, hasta que escuche a Robert hablar.

— ¿Papá que haces aquí?—. Preguntó, yo miré al señor de traje azul y pude recordar que era él, el que lo había acompañado la primera vez que Robert vino.

Robert se sentía ansioso y por supuesto yo me empecé a asustar también, las manos me comenzaron a sudar frío, mientras mi mirada viajaba entre los tres hombres que estaban en la habitación.

—Vine porque resulta que mi hijo, ha gastado un dinero excesivo en una prostituta—. Refutó el señor de traje azul, mientras me miraba con furia, yo no dije nada, solo temble, con tan solo escuchar su voz.

— Tenemos mucho dinero, eso no es problema para nosotros—. Gritó Robert, el Dios del Edén no decía nada, solo miraba la discusión de padre e hijo.

— No tenemos, yo tengo mucho dinero y no trabajo duro para ganarlo, para que vengas tu a derrocharlo en una cualquiera, has gastado millones para que nadie se coja a esta vagabunda, ¿tu crees que se va a casar contigo o qué?, eres demasiado estúpido, puedes pagar y cogerte a la mujer que te de la gana, puedes cogerte a miles de mujeres con el dinero que has malgastado en esta—. Rugió el papá de Robert, yo me sentía fatal, de verdad me sentía como una prostituta.

En eso, el Dios del Edén aprovechó la oportunidad para intervenir, — No es de mi incumbencia meterme en asuntos familiares, pero tuve que llamar a tu padre por la petición que me hiciste esta tarde, lamentablemente ninguna persona puede salir de este lugar, así pagues mucho dinero, la confidencialidad de este lugar y de los clientes son muy importantes para nosotros, dejar que alguien salga de aquí, pondría en riesgo el Edén y si algo así sucede, después, ¿quién va a confiar en nosotros—.

Con esas palabras la esperanza que había retomado, había vuelto a desaparecer, de ahora en adelante que pasaría conmigo, ¿moriría en ese lugar?.

La voz de Robert me sacó de mi letargo cuando dijo, —Papá, pero yo la amo—. Escuchar eso de sus labios, hizo que mi corazón se estremeciera, pero la alegría, no me duró mucho.

—¿La amas?, ¿la amas?, ¿cómo vas a amar a una prostituta?, estas mujeres solo sirven para el sexo, para nada más, estas vagabunda solo sirve para que se la cojan y te lo voy a enseñar—. Dijo el padre de Robert, haciéndole un ademán a él Dios del Edén para que abriera la puerta, inmediatamente 4 hombres fornidos entraron a la habitación, dos de ellos agarraron a Robert, uno por cada brazo, mientras otro me tomaba bruscamente del brazo y me tiraba a la cama.

— ¿Que vas a hacer papá?—. Gritó Robert. Por otro lado; yo estaba tan asustada que no dije nada, solo caí en la cama y escuchaba la voz de los hombres discutiendo.

— Te voy a enseñar, para qué es que sirven estas mujeres—. Refutó su padre.

El hombre que me había tirado a la cama, se deshizo de mi bata y sin más, me penetro, yo grité del dolor y lo intenté separar, pero era mucho más fuerte que yo.

— Basta papá, basta, ya deja, no hagas esto—. Gritaba Robert desesperado.

El hombre que me estaba violando me levantó de la cama y me llevó al sillón tantra, me tiró boca a bajo y me volvió a penetrar, yo lloraba y gritaba, en eso escucho la voz del padre de Robert diciendo: —No te puedes enamorar de una puta que se haya cogido tu padre ¿o si?—.

Al terminar esas palabras, sentí como me penetraba por detrás, el dolor era insoportable, tenía a dos hombres violandome al mismo tiempo, entre el llanto, el grito y el dolor, vi como Robert trataba de zafarse de los brazos de sus dos captores, a la vez que le gritaba a su padre que parara.

Esa fue la última vez que lo vi en ese lugar, así fue nuestra despedida, mi corazón fue muy ambicioso, por un momento pensé que tenía derecho a enamorarme, a ser libre, pero las consecuencias de lo que deseaba, me cacheteo en la cara nuevamente.

Luego de que aquellos hombres terminaran conmigo, me llevaron a un cuarto oscuro, ahí me mantuvieron por varios días, sin bañarme, sin comida, solo con agua, en ese lugar no entraba ni un Rayo de sol, ese era mi castigo por haber querido desear lo que no me correspondía, ese era mi castigo por haber querido salir de ese infierno y buscar una vida normal, ¿Dios, de verdad existes?, esa fue la pregunta que me hice una y mil veces, creo que estaba en todo mi derecho de querer dudar, porque el único Dios que estaba sobre mí, era el del Edén y ese era el demonio en persona.

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Comments

Tina Ixchiel Puthod

Tina Ixchiel Puthod

un balazo en las pelotas!!!! hdp!!!

2023-07-15

1

Saray Urbano julio

Saray Urbano julio

pobre chica 😭😭
malditos hombres 😠😠😠

2022-09-16

1

Farfan Vallejos Elizabeth Gloria

Farfan Vallejos Elizabeth Gloria

algunos hombres nesecitan un balaso en la cabeza

2022-02-15

3

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