capitulo 20

Vladimir llegó justo a tiempo, su presencia coincidiendo perfectamente con el momento en que Elda descendía las escaleras, deslumbrante en su hermoso vestido verde que realzaba su tez pálida, sus ojos radiantes y su cabello rubio. Al verla, una sonrisa se dibujó en el rostro de Vladimir, quien extendió su mano para ofrecerle su ayuda al bajar. Con un gesto gentil, Vladimir tiró suavemente de la mano de Elda, acercándola hacia él con un movimiento casi instintivo. Sus ojos se encontraron en un instante lleno de complicidad y emoción contenida. Sin decir una palabra, Vladimir inclinó su cabeza hacia la de ella, sus labios se encontraron rosandose suavemente en un delicado beso que sellaba un momento de conexión profunda y amor compartido. El tiempo pareció detenerse mientras se perdían en el dulce roce de sus labios, sintiendo la calidez y la ternura del gesto. Para Vladimir, aquel beso simbolizaba no solo el amor que sentía por Elda, sino también el compromiso y la promesa de cuidarla y protegerla en cada momento. Y para Elda, era un recordatorio de que, a pesar de los desafíos y las dificultades que había enfrentado siempre había un lugar seguro en los brazos de Vladimir, pero en eso Elda rodó con sus brazos el cuello de él, Vladimir supo que era auna invitación a profundizar más el beso, así que la pego más el y la cargo separandola del piso, sus lenguas se enlazaron y comenzó una armoniosa danza, un beso cargado de sentimientos reprimidos, pero que en ese momento estaban siendo saciados, solo que para Vladimir fue más difícil pues su entrepierna comenzó a despertar, era algo incómodo ya para el así que reaccionó separandose de ella, la bajo para que tocará el piso nuevamente y separándose un poco, se quedaron unos instantes más, compartiendo miradas cargadas de amor y complicidad. Luego, con una sonrisa tierna, Vladimir ofreció su brazo a Elda, invitándola a acompañarlo en un día que prometía ser especial y lleno de momentos memorables. Juntos, salieron hacia el exterior, rumbo a la piscina listos para disfrutar de la compañía del otro y de todo lo que el día les tenía preparado.

Elda y Vladimir se encontraban en el patio trasero, junto a una elegante mesa cerca de la piscina. La mesa estaba adornada con un mantel blanco de encaje, sobre el cual se disponían una jarra de limonada fresca, vasos tallados y un cuenco de frutas exóticas. Mientras disfrutaban de la limonada, Elda y Vladimir conversaban animadamente sobre sus estudios. Elda compartió con él que había estudiado para maestra, mientras que Vladimir reveló que tenía una formación en relaciones internacionales, complementada con maestrías en seguridad empresarial y geopolítica. Estas áreas de estudio se alineaban perfectamente con el tipo de empresa que dirigía Vladimir, enfocada en la seguridad y los negocios internacionales. Mientras Elda lo miraba embelesada, admirando cada rasgo facial, dándose cuenta de lo guapo que era y como un hombre como él, tan inteligente y con ese porte podía amarla a ella, pero dejo esos pensamientos para seguir escuchándolo.

Después de la charla, Vladimir propuso nadar un rato. Ambos se dirigieron hacia una de las habitaciones cerca de la piscina y se cambiaron rápidamente. Elda lucía un traje de baño verde esmeralda, que resaltaba su figura, claro está, que ella no lo veía así, se sentía gorda y deformada, tal y como lo recordó en la fotos que subieron en todas las plataformas de la escuela donde iba, más aparte sus redes sociales, pero aquel traje de baño remarcaba su tez pálida y cabello rubio, aciendola ver hermosa, natural y ahí estaba detrás de la puerta temerosa de salir. El traje de baño de Vladimir era de un tono verde oscuro, señido a su torneado trasero, remarcando el gran paquete que se cargaba, además que contrastaba con su piel bronceada, sus pocos tatuajes y su físico atlético.

Vladimir, ya cambiado con su traje de baño, esperaba pacientemente a que Elda saliera, pero notó que pasaba el tiempo y ella no aparecía. Decidido a averiguar qué pasaba, se acercó a la puerta y la abrió suavemente. Al ver a Elda parada frente a él, luciendo su traje de baño verde, se quedó momentáneamente sin palabras. Sus ojos recorrieron su figura de arriba hacia abajo, admirando cada curva con discreción y respeto. Elda se sentía insegura, pero la mirada de Vladimir la hizo sentirse especial y deseada, olvidando todos sus demonios sobre su fisico. Finalmente, sus miradas se encontraron, él con sus penetrantes ojos azules y ella con los suyos del mismo color que su traje de baño, verde como la esperanza y la frescura del momento.

Vladimir se acercó lentamente a Elda, acariciando suavemente su rostro con ternura. Con una voz ronca pero llena de sinceridad, le dijo: —"Eres la mujer más hermosa que he visto en toda mi maldita vida. Así que nunca te sientas insegura de ti misma, mi amor." Sus palabras resonaron con calidez y apoyo, envolviendo a Elda en un sentimiento de confianza y amor.

Vladimir tomo la mano de Elda y la motivo a salir. El sol brillaba en lo alto, pintando destellos en la superficie cristalina de la piscina. Elda y Vladimir, con risas contagiosas, se dirigieron hacia el borde, ansiosos por sumergirse en la frescura del agua. Con una pelota en mano, comenzaron su juego, lanzándola de un extremo a otro con precisión y entusiasmo. Cada lanzamiento era acompañado por gritos de emoción y la competencia amistosa entre ellos. El agua salpicaba a su alrededor mientras se zambullían y emergían una y otra vez, jugando como niños en un día de verano interminable. Elda chapoteaba con alegría, persiguiendo la pelota con determinación mientras Vladimir la provocaba, moviéndose ágilmente para mantenerla fuera de su alcance.

Con un gesto travieso, Vladimir se sumergió por completo, desapareciendo bajo la superficie. Elda, sorprendida, miró a su alrededor, buscándolo con ansiedad. De repente, unas manos fuertes la rodearon por la cintura, y antes de que pudiera reaccionar, se encontró siendo levantada en el aire. El agua se deslizó por su cuerpo mientras Vladimir la sostenía con firmeza, sus ojos brillando con complicidad. Con un grito de emoción, Elda se aferró a él, dejándose llevar por la sensación de libertad que inundaba su ser. Juntos, se sumergieron, hundiéndose en las profundidades de la piscina con risas bulliciosas.

El agua los envolvía, creando un mundo aparte donde solo existían ellos dos y la diversión sin límites. Elda se sentía ligera, flotando en los brazos de Vladimir mientras se dejaba llevar por el juego. La sensación de estar bajo el agua, rodeada por la calidez de su compañía, era embriagadora.

Emergiendo a la superficie, Elda respiró profundamente, sus mejillas sonrojadas por la emoción. Vladimir la miró con una sonrisa radiante, su corazón latiendo al ritmo de la diversión compartida. Juntos, continuaron su juego, dejando que el tiempo se desvaneciera mientras se sumergían una y otra vez en las aguas cristalinas de la piscina.

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Comments

Agueda Monroy

Agueda Monroy

Que viva el amor poco a poco elda ira sanando de todo lo malo y espero que paguen los que la llevaron a esa triste oscuridad

2024-04-16

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