capitulo 11

Los Tarásov se encontraban en un lugar remoto, alejado de la civilización, un rincón perdido entre bosques densos y colinas solitarias, perfecto para no dejar rastro alguno. El líder de los lobos, prisionero de los Tarásov, yacía atado y desgastado en el suelo.

Con rostros serios, Aleksander, Alexei, Vladimir y Ras rodeaban al líder enemigo. No hubo palabras de bienvenida, solo la intensidad del silencio roto por los susurros del viento entre los árboles. Los Tarásov eran conocidos por su crueldad, y este rincón lejano era testigo de su justicia.

Cada uno de ellos, le dió golpes serteros al cuerpo de su enemigo, Vladimir fue el último en intervenir, desenvainó la navaja con destreza, reflejando en sus movimientos una habilidad innata. Cada golpe certero en arterias principales, para que se desangrara rápido, llevaba la marca de la enseñanza de Aleksander Tarásov, su padre. Sus movimientos eran una danza letal. Cada corte era como un recordatorio no solo de la experiencia transmitida de generación en generación, sino de la marca Tarásov. Después de obtener información valiosa, el líder de los lobos quedó sin vida y sin cabeza. Todos salieron rumbo ao escondite de los lobos dejando el cuerpo y cabeza como un mensaje claro a aquellos que pudieran tener intenciones similares. Era un recordatorio gráfico de las consecuencias de desafiar a la mafia roja. Su presencia allí serviría como advertencia, una historia susurrada entre los rincones oscuros de los círculos criminales rusos.

Cada miembro de la mafia tenía su propia manera de participar en esta lección. Aleksander, con su mirada fiera, dejó claro que el líder de los lobos no volvería a cruzar sus caminos. Alexei, siempre calculador, aseguró que cualquier seguidor observaría y aprendería de la tragedia de su líder. Vladimir, con su elegancia mortal, mostraba que la mafia roja no era solo brutalidad, sino también una maestría en el arte de imponer su voluntad, Ras, desde su posición más estratégica, supervisaba cada detalle. Era la mente detrás de la operación, asegurándose de que no quedara rastro alguno y de que la lección fuera efectiva.

Con la misión cumplida, las camionetas blindadas emprendieron el camino de regreso a la mansión. El cansancio se reflejaba en sus rostros, pero cada uno tenía sus propios asuntos pendientes. Aleksander, anhelaba regresar a su hogar disfrutarndo de la compañía de su esposa además de ahecerle el amor una y otra vez. Alexei, necesitaba recuperar energías para seguir enfrentando los desafíos que el mundo del crimen les presentaba. Ras, pensaba en pasar tiempo con Elda, llevarla a visitar lagunas sonas importantes de Rusia y dedicarle tiempo. Vladimir, el hábil empresario y limpiador, se preparaba para enfrentar los desafíos del mundo empresarial, manteniendo la doble vida que lo caracterizaba.

Vladimir se sumergió en su jacuzzi, con agua caliente y burbujas revitalizantes, dejando atrás la tensión de la madrugada. Al salir, se vistió con un traje de la más alta calidad, confeccionado en una tela fina y resistente de color negro, resaltando su elegancia y presencia imponente. Su traje cuidadosamente seleccionado, reflejaba la posición de poder que ocupaba en la sociedad.

Listo para enfrentar el día, Vladimir se encaminó hacia su empresa, Rostec, líder en tecnología en Rusia. La empresa, especializada en el desarrollo de tecnologías avanzadas y soluciones innovadoras, se destacaba en el mercado por su capacidad para combinar la eficiencia empresarial con la última vanguardia tecnológica. Desde sistemas de seguridad hasta avances en inteligencia artificial, Rostec abarcaba un amplio espectro de industrias, siendo un pilar fundamental en el éxito de Vladimir en el mundo empresarial.

Aunque en la superficie era un empresario respetado, la sombra de sus actividades en la mafia rusa siempre lo acompañaba, añadiendo una capa adicional de complejidad a su vida. Con cada paso, Vladimir tejía una red de influencia que se extendía tanto en el mundo tecnológico como en el submundo criminal de Rusia.

Mientras Vladimir conducía hacia Rostec, estaba consciente de que la policía, aliada bajo el nombre secreto de "Águilas de la Noche", estaría presente para brindarle "la ayuda necesaria", cada vez que se hacía un golpe como el de esa madrugada. Esta alianza, mantenida en la más estricta confidencialidad, le permitía operar en el mundo criminal sin levantar sospechas ni comprometer su aparentemente intachable imagen pública.

A lo largo de los años, Vladimir había construido una reputación impecable en Rusia, destacándose por sus contribuciones a nivel mundial en avances tecnológicos, donaciones a hospitales y mejoras en seguridad. Este respeto le otorgaba un estatus en la sociedad que iba más allá de su participación en la mafia rusa. Nadie podía concebir que detrás de ese líder empresarial ejemplar se escondía un estratega astuto y poderoso en el submundo criminal. Vladimir, a pesar de sus éxitos en el mundo empresarial y criminal, encontró un cambio significativo en su vida con la llegada de Elda, su musa y diosa griega. Sus deseos más profundos, confesados en una borrachera a su madre a los 25 años, finalmente emergieron: anhelaba tener una familia, una esposa e hijos. Este deseo, que antes estaba sepultado bajo la fachada de la mafia, ahora cobraba vida y con mucha urgencia.

Aunque temía decepcionar a su padre y abandonar su posición en la mafia, Vladimir anhelaba algo más que el constante ajetreo del trabajo. Ahora, con la presencia de Elda en su vida, aspiraba a cumplir ese sueño de construir una familia, de encontrar la paz y la felicidad en un amor más allá de los límites de su oscuro mundo.

Vladimir, atrapado por la belleza y el aura angelical de Elda, experimentaba una transformación interna. A pesar de haber sido escéptico acerca del amor a primera vista, con ella todo cambió. Ahora, enamorado, deseaba conquistar a Elda para hacerla parte de su vida, siendo un tanto egoísta en su anhelo de cumplir sus sueños. Su corazón, antes envuelto en la dureza del mundo criminal, ahora latía con anhelos más profundos. Quería no solo experimentar el amor, sino también ser correspondido por la mujer que le había robado el aliento. Así, con una determinación renovada, Vladimir se embarcaba en la tarea de conquistar el corazón de Elda, dispuesto a lo que fuera.

********

Mientras continuaba la junta, Vladimir sentía cómo el fuerte dolor de cabeza amenazaba con nublar su concentración. La construcción de la institución para ayudar a mamás solteras y niños desamparados era un proyecto que le apasionaba, pero las demandas de la mafia y la junta estaban cobrando su precio.

El agente, conocido por su nombre en clave "Sombra de Hielo", aguardaba pacientemente en la oficina secreta de la empresa de Vladimir. Era un hombre de mirada penetrante y vestimenta impecable, experto en operaciones encubiertas y estrategias de inteligencia. Su reputación en el mundo del espionaje lo convertía en un recurso valioso para Vladimir y sus asociados.

Vladimir, consciente de la importancia de la reunión, se esforzó por mantener su compostura a pesar del malestar. Finalmente, anunció la conclusión de la junta y se disculpó brevemente por su partida anticipada debido a compromisos urgentes. Una vez fuera de la sala de conferencias, Vladimir se dirigió hacia el lugar donde se encontraría con el agente. En el camino, lidiaba con el dolor punzante en su cabeza, recordando la intensa madrugada y la operación en la que se habían enfrentado a la banda rival.

Al llegar al punto de encuentro, "Sombra de Hielo" lo recibió con una expresión imperturbable. Sin perder tiempo, comenzaron a discutir estrategias y compartir información crucial. Aunque Vladimir intentaba mantenerse enfocado, el dolor de cabeza se intensificaba. Durante la conversación, el agente notó la incomodidad de Vladimir y sugirió que tomara un breve descanso para recuperarse. Vladimir, agradecido por la comprensión, aceptó la sugerencia y se retiró a un lugar más tranquilo.

El pequeño cuarto de Vladimir, aunque sencillo, irradiaba un aire de elegancia discreta. Las paredes estaban revestidas de un tono neutro que realzaba la iluminación tenue, y una cama cuidadosamente adornada ocupaba el centro del espacio. Un escritorio pulcro y una pequeña lámpara completaban el modesto pero acogedor ambiente.

Decidido a conquistar a Elda, Vladimir se deshizo de la rigidez empresarial, aflojando su corbata mientras salía del cuarto. Se encaminó hacia la mejor chocolatería de Rusia, conocida por sus creaciones exquisitas y su atmósfera encantadora.

La chocolatería, un rincón encantador adornado con detalles dorados y mesas de mármol, exudaba un aroma embriagador de cacao y especias. Las vitrinas exhibían una amplia variedad de bombones y trufas, cada uno cuidadosamente elaborado por maestros chocolateros.

Entre las opciones, Vladimir eligió chocolates en forma de corazón, expresando su intención romántica con cada elección. Los bombones eran verdaderas obras de arte, con un relleno de sabores exquisitos que prometían deleitar los sentidos de Elda.

El empaque era tan importante como el contenido, y Vladimir optó por una caja de terciopelo negro adornada con un lazo de seda rojo. Cada detalle estaba pensado para crear una presentación impresionante y resaltar la delicadeza de los chocolates seleccionados.

Con la caja en mano, Vladimir se encaminó de regreso a su mansión, visualizando el momento en que sorprendería a Elda con este gesto romántico. La noche aún guardaba secretos, y los chocolates eran solo el comienzo de su plan para conquistar el corazón de la enigmática mujer que había capturado su atención.

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Comments

Lorena Larios

Lorena Larios

Vladimir ya quedó a los pies de Elda y ella sin darse cuenta

2024-06-16

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