capitulo 2

La mañana en la mansión rusa despertaba con una suave claridad, y el tío Ras, preocupado por el bienestar de Elda, se aseguraba de que todo estuviera dispuesto para su desayuno. Se acercó a la cocinera con una solicitud especial.

—"Quiero que prepares el desayuno favorito de mi pequeña Elda. Aquel platillo que solía iluminarle el rostro cuando era pequeña", dijo con una sonrisa nostálgica.

La cocinera asintió con cariño y se dispuso a cumplir con la petición del tío Ras, infundiendo la cocina con los aromas familiares que habían acompañado a Elda durante su infancia.

Simultáneamente, el tío Ras se comunicó con la enfermera que estaría a cargo de Elda. Le indicó la importancia de vigilarla de cerca, cambiando los vendajes y asegurándose de que las heridas en sus muñecas recibieran el cuidado necesario. La enfermera asintió con profesionalidad, consciente de la delicadeza del momento.

Mientras tanto, Elda, envuelta en su pijama azul de borrega, se encontraba en su habitación, enfrentándose a la difícil tarea de levantarse. El pesar de la noche anterior aún pesaba en sus hombros, pero el aroma familiar que se filtraba desde la cocina despertó un destello de interés en su interior.

Con pasos lentos y cuidadosos, descendió hacia el comedor. Al llegar, se encontró con el tío Ras, quien la recibió con un abrazo amoroso y un beso en la mejilla. La ayudó a sentarse en la mesa, donde un desayuno reconfortante la esperaba.

—"Elda, mi niña, me alegra verte. ¿Cómo te sientes hoy?", preguntó el tío Ras con sinceridad en su voz.

Elda, aún con la mirada baja, respondió en tono suave. —"No muy bien, tío. Pero estoy agradecida de estar aquí".

Él le apretó la mano con ternura. —"Tomemos un día a la vez. Estoy aquí para ti en cada paso del camino. Ahora, desayunemos y charlemos un poco".

La mesa estaba adornada con exquisiteces que despertaban recuerdos familiares. El tío Ras, con una sonrisa tranquilizadora, animó a Elda a saborear cada bocado, como un recordatorio de que la vida aún guardaba pequeños placeres incluso en medio de la oscuridad.

Entre el aroma del desayuno y el cálido abrazo de su tío, Elda empezó a vislumbrar la posibilidad de la curación y la reconstrucción de su vida en aquel rincón lejano de Rusia. Con cada palabra compartida en esa mañana, el lazo entre ellos se fortalecía, marcando el comienzo de un capítulo en el que la esperanza y el amor se abrirían paso, superando las sombras del pasado.

Entre mordiscos del desayuno, el tío Ras compartió con Elda sus planes para el día. —"Querida, mi mejor amigo me ha invitado a una comida. Me gustaría que me acompañaras", dijo con gentileza, esperando animarla con la perspectiva de salir.

Elda, con una expresión de resistencia, titubeó antes de responder. —"Tío, no estoy segura de si estoy lista para salir. Todavía me siento frágil".

El tío Ras, mirándola con preocupación, tomó su mano con ternura. —"Entiendo, Elda, pero el psiquiatra sugirió que es importante que no te aísles. Salir, estar con otras personas, puede ser parte de tu proceso de curación".

Elda asintió con reticencia, comprendiendo la lógica detrás de sus palabras. Aunque la idea de enfrentarse al mundo exterior le resultaba abrumadora, confiaba en la sabiduría de su tío y en la guía de los profesionales que la rodeaban.

—"Está bien, tío. Iré contigo", dijo finalmente, forzando una sonrisa que intentaba ocultar sus inseguridades.

Su tío Ras le dedicó una mirada agradecida y continuaron compartiendo el desayuno mientras planeaban la salida. Entre risas y anécdotas del pasado, Elda empezó a sentir una ligera chispa de vitalidad, como si la idea de enfrentarse al mundo exterior pudiera ser el primer paso hacia la sanación.

Después de despedirse de su tío, quien la dejó con la enfermera que continuaría cuidándola durante su ausencia, Elda se preparó para enfrentar el día, decidida a darle una oportunidad a las nuevas experiencias que la esperaban fuera de las seguras paredes de la mansión.

Elda exploró su guardarropa en busca de algo apropiado para la ocasión, y entre las nuevas adiciones, descubrió un vestido negro de simplicidad elegante. El vestido caía delicadamente sobre sus hombros, de manga larga que le cubría las vendas des susuñecas y con un suave escote en V, que resaltaba su grande busto. La falda, de línea recta, le confería una elegancia sutil, que enmarcaba sus curvas. La sencillez del diseño dejaba espacio para la belleza natural de Elda, con su piel blanca y su cabello rubio lacio y suelto, resaltando su figura que apesar de ser gordita era un cuerpo hermoso.

Decidida a no vestirse de manera ostentosa, Elda optó por este vestido negro que transmitía una mezcla de sobriedad y elegancia. Su elección reflejaba su estado de ánimo y la necesidad de encontrar comodidad en medio de lo desconocido.

Cuando bajó para reunirse con su tío, lo encontró vestido de manera casual, lo que la reconfortó. El tío Ras, al verla, la envolvió en un abrazo cariñoso y le dijo: —"Elda, te ves hermosa".

Ella sonrió tímidamente, agradeciendo el cumplido, aunque sus ojos revelaban la falta de confianza en su propia apariencia.

Juntos emprendieron el viaje en el imponente auto negro blindado. Elda notó que el trayecto tomó un camino inesperado cuando el auto dio dos vueltas en una avenida. Pronto, se encontraron frente a unas majestuosas puertas custodiadas por un contingente de guardias de seguridad.

La mansión que se reveló tras esas puertas eclipsaba la de su tío en magnitud. Elda se sintió abrumada por la presencia de los imponentes guardias y la ostentación del lugar.

—"¿Dónde estamos, tío?", preguntó Elda con sorpresa mientras el auto se detenía.

El tío Ras le sonrió, "Estamos en la residencia de mi mejor amigo, un hombre de gran influencia en Rusia. Vamos a disfrutar de una comida en su compañía".

Elda asintió, aunque su mente estaba llena de preguntas. La seguridad del lugar y la magnificencia de la mansión sugerían que este amigo era muy influyente, sumergiéndola aún más en la intrigante vida de aquel amigo.

Al bajar del imponente auto, Ras y Elda fueron recibidos por Eleonora, la encantadora esposa del mejor amigo de Ras. Con cabello negro como la medianoche y una gracia natural que la envolvía, Eleonora irradiaba una belleza atemporal. Su cuerpo esculpido por la elegancia y una sonrisa cálida que iluminaba su rostro contribuían a crear una presencia magnética.

Ras y Eleonora compartieron un abrazo sincero, revelando la profundidad de su amistad. Al separarse, Ras, con una sonrisa, presentó a su sobrina consentida.

—"Eleonora, permíteme presentarte a Elda, mi sobrina. Ha venido a Rusia de vacaciones", anunció Ras con orgullo.

Eleonora, con los ojos brillantes, se acercó a Elda y la abrazó con calidez.— "Elda, es un placer conocerte. Bienvenida a nuestra casa. Estoy encantada de tenerte a una joven tan hermosa como tú en casa".

Elda, aún sintiéndose un tanto abrumada por la elegancia y belleza de Eleonora, agradeció con una sonrisay con una voz apenas audible. —"Gracias por recibirme, Eleonora. Es un honor conocerla".

La mansión, con su esplendor y la acogedora hospitalidad de Eleonora, presentaba un escenario fascinante e intrigante para Elda. Mientras ingresaban al interior, Elda se dejó llevar por la conversación animada y la promesa de una comida que prometía ser tan exquisita como el entorno que la rodeaba. La presencia de Eleonora, con su elegancia y amabilidad, hacía sentir a Elda insignificante, así que se sentía incómoda. Eleonora, con una disculpa elegante, informó a Ras que su esposo tendría un retraso debido a asuntos de negocios inesperados. A pesar de ello, los invitó a pasar y disfrutar de la hospitalidad en la sala de estar mientras esperaban.

Al entrar en la sala, Elda se encontró con un escenario que exudaba elegancia y sofisticación, característico de la mafia rusa, claro que ella no se lo imaginaba. Las paredes estaban revestidas de paneles de madera oscuros, resaltando la riqueza y la autoridad. La iluminación suave provenía de lámparas de araña colgadas estratégicamente, difundiendo una luz dorada que realzaba la atmósfera de la sala.

Los muebles eran piezas de arte en sí mismos, con tapicería de terciopelo en tonos profundos y oscuros, contrastando con el blanco impoluto de las cortinas. Una chimenea de mármol dominaba uno de los extremos de la sala, añadiendo un toque de calidez y grandiosidad.

En una esquina, una pequeña barra con licores finos y cristalería reluciente ofrecía una selección para disfrutar. Eleonora invitó a Ras y Elda a acomodarse en cómodos sofás de cuero, cada detalle de la sala hablando de la opulencia y el buen gusto.

A medida que esperaban, Eleonora, con gracia y encanto, se unió a ellos en la sala, llevando consigo una bandeja con copas y una botella de champán.

—"Por favor, siéntanse como en casa. Aunque mi esposo se ha retrasado, estoy encantada de tenerlos aquí", expresó Eleonora con una sonrisa, brindando una muestra de la hospitalidad que caracterizaba a la alta sociedad rusa.

La sala de estar, imbuida de una elegancia que resonaba con la historia y la intriga de la mafia rusa, proporcionaba el escenario perfecto para los eventos que se desarrollarían. Eleonora, con la confianza que solo la larga amistad permite, aprovechó un momento para conversar con Ras en la elegante sala de estar. Mientras se servían las copas de champán, la pregunta surgió con naturalidad.

—"Ras, ¿vienes a hacer negocios con Aleksander, o es simplemente una visita de placer con tu encantadora sobrina Elda?" inquirió Eleonora, su mirada perspicaz mostrando que entendía que en ese círculo, los motivos podrían ser tan variados como intrigantes.

Ras, con una sonrisa cómplice, respondió: —"Una mezcla de ambos, Eleonora. Siempre es un placer visitar a Aleksander, aunque los negocios a menudo se entrelazan con el placer en nuestro mundo".

Eleonora asintió con entendimiento, sus ojos centelleando con la complicidad compartida de quienes conocen los matices de la vida en la alta sociedad rusa. —"Espero que su estadía sea agradable en todos los aspectos, especialmente para Elda", agregó, dirigiendo una mirada elogiosa hacia la sobrina de Ras.

Ras, notando la admiración de Eleonora hacia Elda, asintió con gratitud. —"Elda es fuerte, y estoy seguro de que esta experiencia en Rusia le brindará una nueva perspectiva".

Entre risas y brindis, la conversación fluyó con la facilidad de la confianza compartida, revelando la complejidad de las relaciones en ese mundo de lujo y secretos. Mientras Elda observaba la interacción entre su tío y Eleonora, empezaba a comprender la vida social de su tío, y por un momento quería parecerse a él o sus padres que tanto amaba.

Les presento a Aleksander Tarásov de 55 años

Este es el tío Rasvan Kovacs

Este es Alexei Tarásov 39 años

Está es nuestra querida Eleonora 55 años

Nuestro querido protagonista principal es Vladimir Tarásov 36 años

Nuestra querida protagonista principal Elda KOVACS

Espero les guste los protagonistas como me los imaginé

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Comments

Wendy López

Wendy López

Elda muy hermosa, y los otros chicos 🤤😍😘

2024-08-04

0

Wendy López

Wendy López

Todos los hombres están para morir de un infarto, aunque aleksander, y alesei, me encanta, me encanta los hombres así mirada penetrante, rostro fuerte y misterioso, cara de malditos, me encanta los hombres así con cara del mismo demonio en persona, pero conmigo que sean dulces y amorosos, pero solo conmigo.

2024-08-04

1

Lorena Larios

Lorena Larios

todos está guapísimos

2024-06-15

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