Con el bullicio del día disipándose lentamente, Jordan encontró un retiro junto al balcón, perdido en la contemplación de las luces distantes. No sintió los pasos hasta que Evan ya estaba muy cerca, dirigiendo su mirada hacia él.
- ¿No puedes dormir? -preguntó Evan.
- No lo he intentado. ¿Pero tú no estarás muy ocupado mañana? Deberías descansar.
- Tú también estarás ocupado. Pero está bien, solo quiero algo de aire. ¿Te molesta si te acompaño?
Jordan señaló el espacio junto a él, una invitación tácita que Evan aceptó complacido. El silencio compartido que siguió se prolongó durante varios minutos, hasta que Evan decidió hablar.
- ¿Puedo preguntar algo? –Expresó con cautela.
- Sí, claro.
- ¿Por qué te separaron de tu hermana? No respondas si no quieres.
- Jordan miró a Evan, no esperaba ese interés de su parte, pero su rostro reflejaba genuina curiosidad.
- Bueno... Básicamente mi madre nos dejó en un orfanato. Después de que la adoptaron, no supe nada más.
- ¿Y no has vuelto a preguntar?
- Esa es información que no suelen dar... Además, cerraron el lugar, y no parece haber ningún registro.
Evan dio una mirada empática a Jordan. Entonces se percató de algo.
- Y tú... ¿Creciste en el orfanato?
- ¿Es tan obvio? –Jordan esbozó una sonrisa calmada.
- No, no es... Solo lo supuse por la forma en la que lo dijiste.
- Descuida, era broma. Abigail tenía 8 años cuando llegamos al orfanato, no fue difícil encontrar a alguien que quisiera adoptarla. Además, era un encanto -Jordan sonrió-. Pero yo tenía 11, y siempre fui grande para mi edad, así que parecía mayor. Es más difícil que adopten a un chico grande.
- Ah...
- Pero no fue tan malo, supongo. Fue como... Tener muchos hermanos.
- Bueno, eso sí podría considerarse una ventaja. –concedió Evan.
- ¿Tú tienes hermanos?
- No... Yo crecí solo. Hubiera querido tener hermanos… pero hice amigos eventualmente.
- Al final lo importante es tener a alguien. Los lazos familiares no son tan importantes. –Jordan volvió su mirada hacia el horizonte.
- En eso estamos de acuerdo.
A medida que la conversación se desvanecía y el silencio volvía a envolverlos, Jordan y Evan encontraron comfort en la compañía del otro. Era fácil, natural, y, para Jordan, sorprendentemente agradable hablar con Evan. Su presencia era tan refrescante como el aire de la noche que respiraban, y ese reconocimiento trajo consigo un sentido de bienestar que no esperaba encontrar.
La estructura del evento era menos formal, con solo un par de canciones y el apoyo de algunos bailarines. Jordan, aunque mantenía su postura, se encontraba disfrutando de la presentación. Observó cómo Evan, con su habitual carisma, se movía con soltura en el escenario, su energía era contagiosa y Jordan no pudo evitar ser arrastrado por la vibra del momento, algo contra lo que ya no luchaba.
Finalizada la actuación, la atmósfera era relajada. Evan, aun cargado de la adrenalina del espectáculo, se encontraba en compañía de su amiga Lidia del día anterior, y otros conocidos. Jordan se mantenía cerca, pero a una distancia prudente. La presencia de un nuevo rostro capturó su atención. Un chico, que irrumpió en el grupo sin saludos o cordialidades previas, se dirigió directamente hacia Evan con un aire de confianza irreverente, que a Jordan le resultó inquietante, no por la familiaridad del saludo, sino por la actitud del joven.
Jordan se acercó a Sander buscando respuestas; él, con un gesto de desdén apenas disimulado, le reveló que el chico era un actor llamado Cristián, cuya reputación de arrogancia y despotismo le precedía. Jordan observó el comportamiento y la actitud del joven, que evidentemente se correspondía con la descripción dada, y entendió el origen de su antipatía instantánea.
La noche avanzó, y el equipo se dispersó en distintas direcciones. Jordan, buscando un momento de tranquilidad, se encontró vagando por el hotel. Su paseo lo llevó inadvertidamente cerca del balcón en donde, para su sorpresa, distinguió la figura de Evan. Sin pensarlo, decidió acercarse, esperando tal vez continuar la charla pendiente o simplemente disfrutar de la compañía del otro en silencio. Sin embargo, al aproximarse, Jordan se detuvo en seco al percatarse de la presencia de otra persona junto a Evan. Ahí estaba Cristián, acercándose con una familiaridad que rozaba lo íntimo, y que al parecer Evan consentía. Sin más, Cristián le dio un beso que hizo retroceder a Jordan dejándolo aturdido y confundido.
El impacto de la escena golpeó a Jordan con una fuerza inesperada. La sorpresa inicial rápidamente se transformó en un dolor punzante, un dolor agudo y, sobre todo, consciente.
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Updated 46 Episodes
Comments
Anonymous
Nooo 💔
Este capítulo me destruyó, primero por lo de ñq hermana, luego lo del orfanato y para rematarme el final. Pobre Jordan.
2024-04-05
3