CAPÍTULO XVIII EL LLAMADO DE ASMODEO

El sol se ocultaba tras las imponentes montañas que rodeaban la academia, mientras la inquietud crecía en el corazón de Astartea. El cambio en su aroma, producto de la noche compartida con Cassiel, había despertado la preocupación en ella y en su hermano Aamon.

La noticia de la llegada de Asmodeo había generado una agitación palpable entre los alumnos. Mientras algunos se preguntaban qué implicaría la presencia del gran Asmodeo, otros veían en su llegada una oportunidad para resolver los misterios que rodeaban la academia.

En la sala de reuniones de la academia, el Celestial y los tutores se preparaban para recibir a Asmodeo. La atmósfera estaba cargada de tensión, ya que la presencia de un demonio de tan alto rango era algo inusual y potencialmente peligroso.

La imponente voz del Gran Celestial resonó por las paredes —Preparémonos para recibir a nuestro distinguido visitante. Debemos mostrarle el respeto que se merece y escuchar lo que tiene que decir.

Los tutores asintieron en silencio, conscientes de la importancia de mantener la calma y la compostura frente a la llegada del nieto del Celestial.

Mientras tanto,Astartea se encontraba sumida en sus pensamientos. La preocupación por su situación y el encuentro con Cassiel la atormentaban, pero también sentía un ligero destello de esperanza ante la posibilidad de que su padre encontrara una solución.

«Espero que papá pueda ayudarme a resolver este problema. No puedo permitir que mi aroma comprometa la seguridad de la academia ni mi propia integridad»

Mientras tanto, en la academia, los alumnos aguardaban con nerviosismo la llegada de Asmodeo, y justo así fue.

Su llegada fue todo un acontecimiento en la academia. Los alumnos se agolpaban en los pasillos, tratando de vislumbrar al poderoso demonio mientras este descendía de su imponente carruaje. Su presencia imponía respeto y temor, pero también despertaba una curiosidad insaciable por conocer los motivos de su visita.

Asmodeo, acompañado por sus fieles seguidores, avanzó con paso firme hacia el interior de la academia, donde fue recibido con reverencia por el Celestial y los tutores. La sala de reuniones se llenó de una atmósfera cargada de expectación mientras todos esperaban escuchar las palabras del gran demonio.

La calida sonrisa que poco a poco se formaba en el rostro del Celestial provocada por su nieto no paso desapercibida por los presentes en la estancia —Bienvenido, Asmodeo. Es un honor contar con tu presencia en nuestra academia. ¿Cómo podemos servirte?

Asintió hacia su abuelo mientras soltaba una sonrisa nostálgica —Agradezco su hospitalidad. He venido por un asunto personal que concierne a mi hija, Astartea.

Las palabras de Asmodeo resonaron en la sala, generando un murmullo entre los presentes.

—Estamos aquí para ayudar en lo que podamos, Asmodeo. Por favor, cuéntanos cuál es el problema y haremos todo lo posible por encontrar una solución— dijo mientras miraba con atención la postura sería que había adoptado aquel ser.

Asmodeo, siempre astuto, ideó una estratagema para mantener en secreto el verdadero motivo de la partida de Astartea. Con la complicidad del Celestial y los tutores, se elaboró una excusa creíble que justificaría su ausencia temporal de la academia.

Sin dudarlo mucho —Como saben, la familia ha requerido su presencia en casa por motivos familiares urgentes. Estoy seguro de que comprenderéis la importancia de su partida y le deseáis lo mejor en este momento.

Nadie sospechaba la verdadera razón detrás de la partida de Astartea, lo que permitiría a la joven enfrentar su problema con discreción y privacidad.

Después de una larga discusión y deliberación, se llegó a un acuerdo. Asmodeo tendría permiso para llevarse a su hija a casa y trabajar en encontrar una solución para su problema. Mientras tanto, la academia se comprometía a colaborar en lo que fuera necesario para garantizar la seguridad de todos los involucrados.

Asmodeo agradeció la colaboración del Celestial y los tutores, asegurando que haría todo lo posible por resolver el asunto de su hija y que mantendría informados a todos sobre su progreso. Con un gesto de despedida, Asmodeo y los seguidores que lo acompañaban se encaminaron a la ala Mantícora donde crearon un portal para que Astartea pudiera llegar directamente a casa sin necesidad de salir y exponer su situación.

Con un suspiro de alivio, Astartea y Asmodeo cruzaron el umbral del portal, dejando atrás la academia y adentrándose en el mundo exterior. A medida que se alejaban, Astartea se sentía dividida entre la gratitud por la rápida intervención de su padre y la incertidumbre sobre lo que les esperaba en casa.

El viaje de regreso transcurrió en silencio, con Astartea perdida en sus pensamientos y Asmodeo concentrado en trazar un plan para resolver el problema del olor que había surgido repentinamente. Al llegar a su hogar, fueron recibidos por la cálida presencia de la madre de Astartea, cuyos ojos reflejaban una mezcla de alegría y preocupación al ver a su hija.

—Querida, ¿qué ha pasado? ¿Por qué has vuelto tan repentinamente?— dijo mientras observaba a detalle a su hija, asegurándose de que no estuviera herida.

Astartea respiró profundamente antes de dirigirse a sus padres, consciente de que la conversación que se avecinaba sería difícil.

Asmodeo tratando de tranquilizar a ambas mujeres se dirigió a su esposa —Mi amor, ha surgido un asunto urgente que requiere nuestra atención. Astartea necesita nuestra ayuda, y como familia, debemos estar unidos en momentos como estos.

La madre de Astartea asintió con comprensión, aunque su mirada revelaba una preocupación no expresada.

Astartea en derrota miró al suelo para luego hablar —Madre, padre, hay algo que debo contarles. Anoche, algo inesperado sucedió en la academia...

Con cautela, Astartea narró los eventos que llevaron al cambio en su olor y la necesidad urgente de regresar a casa. Explicó cómo había pasado la noche con Cassiel, un ángel, y cómo eso había provocado una alteración en su esencia sobrenatural.

Sin esperar la respuesta de sus padres, continúo —Sé que he infringido una de las reglas más importantes entre los sobrenaturales, la de no mezclar raleas. Estoy realmente arrepentida y temo las consecuencias de mis acciones.

La madre de Astartea la miró con preocupación, mientras que Asmodeo mantuvo una expresión impasible, aunque su mirada revelaba una mezcla de emociones. Después de un momento de silencio tenso, Asmodeo finalmente habló, su tono firme pero comprensivo.

La tomó suavemente por los hombros E hizo que levantará su cabeza —Astartea, lo que importa ahora es cómo afrontamos esta situación juntos. Cometiste un error, pero todos lo hacemos en algún momento. Lo importante es aprender de él y tomar medidas para enmendarlo.

La madre de Astartea asintió en acuerdo, sus ojos reflejando el amor incondicional que sentía por su hija. Juntos, como familia, se comprometieron a encontrar una solución al problema y proteger el bienestar de hija menor.

Astartea respiró hondo antes de continuar, sabiendo que debía ser honesta con sus padres —Además de lo ocurrido, hay algo más que necesito compartir con ustedes. No solo fue una noche casual con Cassiel... Siento algo por él, algo que nunca había experimentado antes.

La confesión de Astartea llenó la habitación con una tensión adicional. Los ojos de sus padres reflejaban sorpresa y preocupación mientras procesaban la revelación de su hija.

—Astartea, ¿estás segura de lo que sientes? Los lazos entre las diferentes raleas pueden ser complicados..."

Astartea asintió con determinación, enfrentando la mirada inquisitiva de sus padres con sinceridad. —Sé que es complicado, pero es como si Cassiel y yo estuviéramos conectados de alguna manera. No puedo ignorar lo que siento, aunque entiendo las dificultades que enfrentamos.

Asmodeo y su madre intercambiaron una mirada significativa, compartiendo la preocupación por el bienestar emocional de su hija. Sin embargo, también reconocieron la importancia de apoyarla en sus sentimientos, incluso en medio de las complicaciones que enfrentaban como familia sobrenatural.

—Astartea, comprendemos que esto es nuevo para ti y estamos aquí para apoyarte en cada paso del camino. Pero debemos ser cuidadosos y considerar todas las implicaciones de tus sentimientos hacia Cassiel— fue cuando ambos la abrazaron.

Astartea asintió, agradecida por el apoyo de sus padres. Para nadie era un secreto que los padres de Astartea eran temidos y jamás dudaban en desaparecer o arreglar los problemas sin derramar sangre. Pero cuando se trataba de sus hijos, eran los padres más amorosos y comprensivos, no importaba el qué.

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