CAPÍTULO XII EL BAILE

El gran anuncio resonó por toda la academia: —¡Fiesta de bienvenida para todos los nuevos sobrenaturales humanos!— La noticia se extendió como fuego y llenó de expectación a los estudiantes.

Las aulas vibraban con el murmullo de las conversaciones mientras todos esperaban ansiosos la llegada de los nuevos miembros de la academia. Astartea, Aamon y Astaroth se preparaban para recibir a los humanos que darían un paso importante hacia su nueva vida sobrenatural.

La sala de fiestas estaba decorada con detalles mágicos y luces brillantes. La música resonaba en el ambiente cuando los humanos entraron, mezclando emoción y nerviosismo en el aire. La diversidad de razas sobrenaturales se reflejaba en los trajes y estilos únicos de cada estudiante.

Cassiel, Sabriel y Ethan también estaban presentes, cada uno con sus propias expectativas y sentimientos encontrados. Mientras Cassiel buscaba a Astartea entre la multitud, Sabriel observaba con cautela y Ethan planeaba acercarse nuevamente a la enigmática Manticora.

La fiesta prometía ser una noche llena de encuentros y revelaciones, donde los nuevos sobrenaturales humanos comenzarían a explorar su recién descubierta identidad en este mundo místico y fascinante.

Y así como la noticia llegó, la noche ya estaba en su punto. Los distintos seres sobrenaturales hacían sus entradas y entre ellos los trillizos Mudruk hicieron su entrada a la fiesta de bienvenida vestidos con elegancia, destacando entre la multitud con sus atuendos distintivos.

Astaroth, el hermano mayor, llevaba un traje oscuro a medida con detalles dorados, resaltando su porte imponente. Aamon, el bromista del grupo, optó por un atuendo más desenfadado pero igualmente estilizado, combinando colores oscuros y un toque de rojo. Astartea, la única chica del trío, deslumbraba con un vestido largo y fluido que cambiaba de colores con cada movimiento, reflejando las múltiples Raleas que componían su ser.

Los tres se movían con gracia por la pista de baile, saludando a los nuevos estudiantes y extendiendo la bienvenida a este mundo lleno de misterio y magia. Su presencia añadió un toque de distinción a la celebración, capturando la atención de todos los presentes.

Cassiel observó con anhelo a Astartea mientras pensaba en invitarla a bailar, pero antes de que pudiera dar un paso, Ethan se adelantó y la invitó a la pista. El ángel sintió una punzada de celos al verlos bailar juntos, pero intentó ocultar sus emociones mientras buscaba una distracción en la animada fiesta.

Astaroth observó con atención cada movimiento de su hermana Astartea mientras bailaba con Ethan. Su mirada reflejaba una mezcla de protección y cautela, evidenciando su papel sobreprotector como hermano mayor. Estaba determinado a asegurarse de que nadie hiciera daño a Astartea, especialmente en un ambiente donde las intrigas y rivalidades entre razas sobrenaturales eran palpables.

Astaroth, con su semblante serio, se aproximó a Cassiel, notando la mirada intensa que este dirigía a Astartea durante el baile. Sin titubear, Astaroth decidió abordar el asunto.

— ¿Algo te interesa de mi hermana, Cassiel? —preguntó con firmeza, sus ojos revelando la seriedad de sus palabras. Sabía que la mezcla de raleas estaba prohibida, y cualquier interacción más allá de la amistad entre ángeles y mantícoras podía desencadenar problemas en la academia.

Cassiel, notando la seriedad en los ojos de Astaroth, decidió sincerarse. Sus palabras fluyeron con cuidado.

— No puedo evitar sentir algo por Astartea, pero sé que la mezcla de raleas está prohibida. No quiero causar problemas, pero no puedo negar lo que siento —confesó Cassiel, esperando comprensión en la reacción de Astaroth y su misma vez se reclamaba mentalmente por decirlo, pero eso era lo que su parte Ángel provocaba, decir la verdad.

Astaroth, con su característica seriedad, aconsejó a Cassiel.

— Entiendo lo que sientes, pero las reglas son claras. Mi hermana solo puede relacionarse sentimentalmente con otro Manticora. Te aconsejaría que busques amistades dentro de tu ralea para evitar complicaciones innecesarias —le dijo, mostrando una preocupación protectora hacia su hermana.

Astaroth, mirando más allá de las reglas, confesó sinceramente a Cassiel.

— Aunque las reglas sean claras, en lo más profundo, deseo que mi hermana encuentre a alguien que la quiera y la proteja, sin importar la ralea. Pero sabes que las circunstancias son complicadas —mencionó, revelando un anhelo oculto detrás de su seriedad.

Aamon se aproximó a Astaroth con evidente frustración.

— ¡Astaroth, ese Ethan no deja de intentar impresionar a Astartea! ¡Es irritante! —se quejó Aamon, expresando su descontento ante los avances persistentes de Ethan hacia su hermana.

Ambos, Astaroth y Cassiel, dirigieron sus miradas hacia Astartea, quien parecía no prestarle demasiada atención a los intentos de Ethan y disfrutaba de la fiesta. Sus ojos verdes destacaban en medio de la elegante gala.

Aamon insta a Astaroth a intervenir y quitarle a Ethan de encima a su hermana, mientras le apoda de manera burlona "Sanguijuela".

Astaroth se retira para encontrar a su hermana, dejando a Aamon conversando con Cassiel sobre las peculiaridades y desafíos de las distintas Raleas.

Aamon, con un gesto serio, le confiesa a Cassiel que, aunque su hermana Astartea posea mezcla de raleas, él mismo es bastante conservador en cuanto a la interacción amorosa entre seres de diferentes linajes.

En ese momento, mientras veían a Astaroth hablar con Astartea, nuevamente se acercó Ethan hacia ella.

Irritado Aamon dice —la Sanguijuela se está excediendo—

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