Parece fácil

—Deberías dejar de hacer lo que sea que estés haciendo allá abajo— Esmeralda me puso contra una pared, se veía seria pero sobre todo preocupada.

—¿De qué hablas?— Pregunté con una mirada esquiva, Deborah ahora estaba dentro de mi punto de visión.

—El sobrino de Robert viene para acá, lo escuché cuando limpiaba la habitación contigua... también sé lo de la persona bajo este piso— Dijo casi susurrando a mi oído, sentí como la sangre abandonaba mi cuerpo.

—Yo...

—No digas nada, solo detente y aléjate, lo que sea que esté pasando no es nuestro asunto, Dornen, no quiero que nada malo te pase por vivir algo que tú y yo sabemos que no termina bien— Esmeralda estaba notablemente molesta, más cuando comencé a llorar.

Asentí repetidamente con la cabeza, ella me abrazó y acarició mi cabello.

—Supuse bien, solo escúchame ¿De acuerdo? No todo lo que te digan es real, la gente miente y es cruel todo el tiempo— Limpió mis lágrimas y continuamos con nuestros deberes, sin embargo, una mirada acusatoria seguía mis espaldas.

Cuando subí al segundo piso a dejar unas cosas, pude ver que Deborah me seguía, la espalda me hormigueo y cuando llegué a la habitación ella cerró de golpe detrás de sí y me tomó por el cuello.

—¿Qué le dijiste?— Me preguntó mientras me tumbaba al piso.

—Nada— Dije apenas sin voz, sus dedos se clavaron en mi garganta, cada vez me faltaba más el aire.

—¡Tú, pequeña mustia!— Me gritó en la cara, escupiendo gotas de saliva.

—Sé... ñora— intenté agarrar sus brazos para intentar zafarme, pero ella me sujetó con más fuerza, al parecer mi intento de defenderme la enfureció, de golpe me soltó el cuello para abofetearme, yo estaba al punto de la inconsciencia, cuando otro golpe azotó mi otra mejilla.

—Que no se te olvide que solo eres una moneda de cambio, te venderemos así como tus papás te vendieron a nosotros— Escupió a un lado de mí y se levantó acomodando su falda, como si se hubiera rebajado a mi nivel en un arranque de ira.

—Limpia este desastre, no quieres que Esmeralda lo haga por ti— Acomodo su elaborado peinado y se fue azotando la puerta del cuarto.

Comencé a toser de forma violenta mientras tocaba mi garganta, un dolor agudo la recorría, ya no quería llorar, debía entender que debía alejarme de Alex por más doloroso que eso me resultara.

Al anochecer, las ganas de verle me atormentaban, deseaba que me abrazara y me besara con ternura como la última vez; sin embargo, me detuve antes de empujar la puerta frente a mí.

—¿Por qué no la abres?— Escuché a mis espaldas, Alex se encontraba oculto en las sombras.

—Yo, me aseguraba que estuviera cerrada— Estaba temblando, tenerlo de frente era abrumador.

—Mientes— Dijo caminando hacia mí rápidamente para detenerse en frente de mí y sujetar mis mejillas.

—¿Qué haces aquí?— Hice mi rostro a un lado, él sonrió y buscó mi mirada.

—¿No debería? No bajaste en todo el día, comenzaba a sentirme solo— Su voz era dulce, me tentaba a besarlo.

—A partir de ahora solo bajaré a hacer mi trabajo— Mi respuesta causó reacción en él, me sujetó de las caderas, atrayéndolas hacia su cuerpo.

—¿Tienes miedo? Pensé que todo estaba resuelto, ¿Huirás conmigo?— Besó mi mejilla, deslizó sus labios había mi cuello donde notó las marcas que había dejado Deborah, las acarició con su dedo y su rostro tranquilo se esfumó.

—¿Por qué decides quedarte aún después de esto?— Miraba con más atención, apreté los labios.

—Ellos no me dejarán ir— Busqué su mirada, no transmitía nada.

—Esa es una buena razón para irte conmigo, yo te daré tu libertad, siendo feliz conmigo— Besó mi frente y me abrazó, me estaba dando justo lo que necesitaba en ese momento.

—Está bien, me iré contigo— Recargué mi cabeza en su hombro, permitiéndome ser reconfortada.

—Entonces está dicho, debemos irnos dentro de dos noches — Sonrió satisfecho, para después besarme de forma más violenta en los labios.

Su lengua se deslizó entre ellos, mientras un cosquilleo recorría mi nuca, sus dedos acariciaron la curvatura de mis hombros y mi bata comenzó a deslizarse hacia abajo. Dejé de abrazarlo y la sostuve con mis manos, antes de que este dejara mi cuerpo desnudo a la vista salvaje de Alex.

—Es muy pronto, no estoy segura de esto— Dije mordiendo mi labio, realmente quería entregarme a él, a esa fantasía que él me estaba poniendo en las manos, pero las palabras de Esmeralda me aterrizaban.

—¿Hay algo más?— Preguntó sin mostrarse molesto por mi negativa.

—No, solo que no me siento lista— Agaché la mirada esperando que cambiara de tema, no quería involucrar más a Esmeralda.

Alex me volvió a rodear con sus brazos, me regalo un cálido beso en la frente y estuvimos así, hasta que decidió estar hasta el amanecer, abrazados. Fue la primera noche en mucho tiempo, en la que desee que el tiempo pasara lento.

...****************...

Tony llegó esa misma mañana, su carruaje parecía haber sido restaurado hace poco tiempo, pero tampoco era un gran trabajo. Tony era guapo, su cabello rubio y ojos verdes eran su principal atractivo, respecto a su actitud, era arrogante, confiado y estúpido así siempre lo describían Deborah y Robert que dejaron de quejarse desde que el carruaje apareció a lo lejos, su rostro empeoró cuando este puso un pie en el suelo.

—Tío, tía. Un gusto volver a verlos— Su sonrisa era más un gesto de desprecio que de agradecimiento; sin embargo, ellos no dijeron nada.

—Pasa y mete tus maletas, la comida se sirve justo a las 2:00 de la tarde, no seas una molestia— Deborah torció su boca y arrastró a Esmeralda a la cocina.

—Lleva mis maletas, yo daré un paseo— Arrojó sus maletas al suelo y me las dejó ¿Cuántas cosas se puede traer solo para un par de días? Suspiré pensando en el arduo trabajo que me esperaba.

Nadie estaba en el piso de arriba, solo Robert y yo.

—Debemos matarlo, no dejar pistas, el que me enviaras aquí a Tony fue un acto estúpido, que lo dejaran libre era parte del plan para que se escondiera lejos, no para que lo mandaras justo donde tengo a la persona que el mismo provocó— Azotó sus manos sobre la mesa, me asusté, sus palabras me hicieron temer por la vida de Alex, quien desconocía los futuros planes de mi amo.

Me alejé silenciosamente, no podia permitir que su vida terminara de esa forma, pero sobre todo no podia permitir que yo fuera un obstáculo entre él y su libertad, asi que buscaría la forma de convencerlo de que se fuera esa misma noche.

Capítulos

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play