Rodeado por la oscuridad emocional, mi madre intenta deshacer las sombras que me invaden.
— Alex, debes hablar. No puedes cargar con esto solo —dice su voz llena de preocupación.
Mi respuesta es un silencio recalcitrante, una barrera que coloco para mantenerla a distancia. ¿Cómo podría explicarle la amargura que devora mi interior?
En el instituto, las miradas burlonas persisten. Se propaga la noticia de mi "truco mágico" como un incendio forestal y mis compañeros, ajenos a mi conflicto interno, disfrutan de mi humillación.
En un oscuro rincón del pasillo, una voz sarcástica se eleva por encima de las risas. Es Belfegor, mi amigo demonio, que se revela con su peculiar sentido del humor.
— ¿Ves, Alex? Intentaste ser algo más, pero sigues siendo solo un espectáculo para ellos —apunta.
La ira hierve en mi interior, pero mi respuesta es un susurro frígido: —Déjame en paz.
La oscuridad me arropa con más fuerza y mi mirada se vuelve distante como si estuviera sintonizando una frecuencia desconocida para el mundo que me rodea.
En la siguiente clase, un chico se acerca con una sonrisa mordaz. Es el mismo que solía atormentar a otros, pero esta vez su actitud parece aún más desafiante.
— ¿Piensas que tu pequeño truco mágico te hace especial? — escupe las palabras con desprecio.
Mi paciencia, ya desgastada, cede ante la tormenta de mis emociones. La magia fluye fuera de mi control consciente y palabras afiladas brotan de mi boca.
— ¿Cómo te atreves a juzgarme? —mi voz resuena con una intensidad que ni yo esperaba.
El chico se echa atrás, ahora asustado. Pero el público que observa no ve más que un enfrentamiento verbal. Mis palabras no logran alterar la percepción de la realidad que tienen.
En la tranquilidad de mi habitación, la culpa se entremezcla con la amargura. ¿Qué estoy haciendo? ¿Es este el camino que quiero seguir?
Mi madre, al notar mi inquietud, intenta acercarse nuevamente. Esta vez, mi barrera emocional muestra fisuras.
— Alex, sé que estás atravesando una etapa difícil. Pero no debes permitir que la oscuridad te consuma — sus ojos reflejan una mezcla de amor y preocupación auténtica.
Mis palabras son un susurro apenas perceptible: — Ya no sé quién soy, madre.
La ciudad, con sus luces que parpadean en la noche, parece un espejo de mi propia dualidad. Entre sombras y luces, me encuentro perdido en un laberinto de emociones, cuestionando la verdadera naturaleza de la magia que recorre mis venas.
Con el transcurrir de los días, la oscuridad dentro de mí parece expandirse como una sombra insaciable. El instituto se convierte en un escenario donde las risas y los murmullos persisten, alimentando la burla que me envuelve. Mi madre, luz en mi vida, se transforma en una figura preocupada que intenta penetrar la barricada que he levantado.
—Alex, no puedes enfrentar esto solo. Necesitas ayuda —insiste con compasión latente en su voz.
No obstante, mi respuesta continúa siendo el silencio, un murmullo opaco que se entremezcla con la tormenta emocional interna. ¿Cómo explicarle la creciente amargura que nubla mi visión?
En el instituto, la confrontación con el acosador se repite. La magia se desborda, una tormenta propiciada por mi ira reprimida. Palabras afiladas y misteriosas brotan de mis labios, envolviendo al chico en una espiral de confusión y miedo. Esta vez, su escape es más rápido, pero la multitud que observa solo ve un peculiar espectáculo, incapaz de comprender la magia que plumo a su vista.
La voz de Belfegor se superpone al eco de mis palabras mágicas. —¿Crees que esto cambiará algo, Alex? Sigues siendo un forastero en este mundo.
La pregunta reverbera en mi mente, pero la búsqueda de respuestas se diluye entre la indiferencia que me rodea. En mi habitación, el pesar de las acciones pasadas se hace evidente. ¿Qué estoy intentando alcanzar? ¿Mitigará este acto de venganza mágica mi sufrimiento o solo intensificará mi aislamiento?
La semana siguiente en el instituto se convierte en un desfile de miradas condescendientes y risas sofocadas. Mi madre, ajenas a la magnitud de mi conflicto interno, intenta consolarme otra vez.
—Alex, comprendo que estás herido, pero no puedes continuar por este camino —sus palabras, aunque impregnadas de amor, no hallan eco.
En el aula, las miradas de mis compañeros me atraviesan como agujas invisibles. La magia, que en algún momento consideré una extensión única de mi ser, ahora se siente como una maldición. La dualidad entre sombras y luces se vuelve más pronunciada.
Un día, mientras camino por los pasillos, una figura se cruza en mi camino. Es Sarah, no físicamente, pero su presencia se manifiesta en mi mente como un eco doloroso.
—¿Venganza, Alex? ¿Es eso lo que buscas? —su voz resuena como un susurro etéreo.
Me tenso, confrontado por los fantasmas de mi pasado. —No es asunto tuyo —le espeto.
—Todos cargamos con nuestras penas, pero la venganza solo perpetúa el ciclo de dolor —la imagen de Sarah se desvanece, dejándome solo con mis pensamientos tumultuosos.
La semana siguiente en el instituto se torna aún más lúgubre. La multitud murmura, las risas se intensifican, pero mi determinación de enfrentar la oscuridad permanece inalterable.
Una tarde, mientras contemplo el atardecer desde mi ventana, mi madre entra en mi habitación. Sus ojos, reflejando una mezcla de amor y preocupación, buscan los míos.
—Alex, esto no puede continuar así. Necesitas ayuda, y yo estaré aquí para apoyarte —sus palabras son como un bálsamo, pero mi corazón sigue siendo una fortaleza inaccesible.
La ciudad nocturna se extiende ante mí, un mosaico de sombras y luces. En la encrucijada de mi propia existencia, me confronto con la desagradable verdad de que la magia, por muy poderosa que sea, no puede cambiar la naturaleza humana ni llenar el vacío que la pérdida ha dejado en mi interior. Entre sombras y luces, continúo mi incierto camino, preguntándome si algún día hallaré la luz que tanto anhelo.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 49 Episodes
Comments