Capítulo 17. Noche de resignación.

Teri volvió a reírse de él, fue una risa fuerte y prolongada. Andy bajó la mirada, sintiéndose completamente humillado. Él sabía perfectamente del romance que esos dos supuestos colegas tenían, trató de imaginar lo lejos que habían llegado, pero, aun así, imaginarlo no puede compararse al dolor de escucharlo en persona. Siempre había conocido las infidelidades de su esposo, pero nunca había estado tan cerca de una de sus amantes. Dejando de lado el problema con Elizabeth, por supuesto. Andy había sido ingenuo desde pequeño, confiaba mucho en los demás y entregaba su amor al cien por cien. Esperaba que, al igual que él, Edward le entregara todo.

Pero aquí estaba.

Parado frente a la amante de su esposo. Ella narró a detalle la promesa que Edward le había hecho, le dijo palabra por palabra y le mostró el anillo que colgaba de una cadena de oro de su cuello. Él nunca podría compararse con esta chica. Dio todo, y al final, no recibió nada a cambio. Amo a Edward con todo su ser, le entregó sus sueños, su libertad, su tiempo, su cuerpo y su corazón de forma incondicional.

No existe amor perfecto.

Se repetía una y otra vez para convencerse que algún día Edward se inclinaría por él y le daría el amor que siempre había anhelado. Sin embargo, nunca había aceptado tanto la realidad, como en ese momento. Edward nunca lo iba a amar, Edward sólo lo veía como un pedazo de carne, un objeto al cual podía utilizar y desechar cuando él quisiera.

—¿Quieres saber otra cosa? —Preguntó ella.

—¿Qué...? —Su amor por Edward le decía que no siguiera escuchando, pero al tocar su vientre y sentir el pequeño bulto, se atrevió a preguntar.

—Edward se casó contigo sólo por el testamento que el anciano dejó. En ese testamento, el anciano dijo que tenía que casarse y cuidarte por cinco años para que pudiera recibir la herencia completa, y mientras tú no pidieras el divorcio, él no podía hacerlo. Si se divorciaba de ti primero, tenía que darte la mitad de todo. Edward no permitiría que un huérfano como tú tuviera un centavo de él, por ello decidió aguantarte durante cinco años. —Teri se levantó y caminó hacia él. Puso una de sus manos en el hombro de Andy y acercó su rostro al oído de él—. Ya lo sabes, así que es mejor que pidas el divorcio cuanto antes. Él no te ama, amaté un poco tú mismo.

Teri soltó una carcajada de burla y salió de la habitación, cerrando de un portazo. Andy se quedó parado ahí, con los ojos puestos en la nada. Su vida pasó ante sus ojos como si fuese a morir.

Desde el momento en que Edward le sonrió por primera vez, hasta el día en que lo golpeó con fiereza contra el muro de cantera. Aun recordaba vívidamente la noche en la que sus ojos se bañaron en escarlata y su cuerpo fue tomado por la fuerza.

Se había convencido que era feliz. Se había mentido tan bien que, muy estúpidamente, pensó que mientras estuviera a lado de Edward, él era feliz, que no importaban los malos tratos, no importaban los golpes mientras estuvieran juntos. Se dio cuenta que había puesto a Edward sobre todas las cosas. Sobre su cuerpo, su integridad, su felicidad. Edward era quien podía manejarlo a su antojo y él lo había permitido.

Permitió que Edward se volviera su dueño pensando que, de esa forma, no importaba si Edward tenía o no sentimientos por él, aún se quedaría a su lado. Con la esperanza de que algún día sus sentimientos fueran correspondidos. Pensó que, como Edward no pedía el divorcio, aún tenía oportunidad. Resulta ser que sólo era un cheque de cambio ante los ojos de su esposo.

—Maldición. Soy un estúpido. —Murmuró, con dolor.

Andy mordió su labio con tanta fuerza que la sangre se escurrió por su barbilla. Las lágrimas habían mojado completamente sus mejillas y caían como cascada mojando su ropa. Puso inconscientemente una mano sobre su pequeño vientre. Había una vida dentro, pero Edward no lo quería, incluso había dicho que él mismo lo sacaría. Andy entró en pánico. Edward no lo amaba y sólo lo había soportado para no perder la mitad de la herencia. Si Edward se lo hubiese dicho antes, si tan sólo no lo hubiera hecho sufrir tanto.

Él amaba a Edward, pero no podía esperar nada de ese amor, más que dolor.

Pero ya no estaba sólo, ahora tenía a su hijo. El pequeño se iba a notar tarde o temprano, si Edward se enteraba, seguramente cumpliría con su palabra.

Con miedo, Andy salió de la habitación y bajó corriendo las escaleras. Los guardias seguían ahí, uno de ellos había sido muy amable con él desde que lo llevó al hospital. No importaba qué, tenía que salir de ahí lo antes posible.

—Joven Andy, ¿necesita algo? —Dijo el hombre intimidante parado en la entrada. Andy tenía un semblante completamente desesperado, sus manos temblaban, sus ojos estaban rojos y húmedos, dejando ver que había llorado. Asintió a su pregunta y salió de la casa.

...----------------...

Eran las nueve de la noche, Edward estaba parado en la puerta de la habitación de Andy. Su mirada era sombría viendo la habitación vacía. Apretó la perilla con fuerza como si quisiera romperla. Hacía mucho tiempo que no había estado con él y estaba de buen humor. Hace unos momentos había firmado un contrato millonario y quería celebrar, pero no quería molestar a Teri. Debido a que recientemente había estado hospitalizada, ella no soportaría que él descargara toda su energía en su débil cuerpo. Andy era la mejor opción para pasar el rato, sin embargo, sólo se encontró con una habitación vacía cuando lo buscó. Ese perro realmente...

—Edward, ¿sucede algo? —Teri lo vio salir del estudio y se escondió en su habitación pensando que él la buscaría, sin embargo, la puerta siguió tan silenciosa como siempre. Cuando salió y lo vio parado viendo la oscura habitación de Andy, la sangre le hirvió y sintió ganas de matar a ese huérfano estúpido. Lo siguió y se paró detrás de él. Llevaba sólo un baby doll negro y medias de encaje del mismo color, agarró provocativamente el hombro de Edward y le susurro en el oído—. Edward, hace mucho que no lo hacemos.

Edward estaba por apartar a Teri, sin embargo, una idea pasó por su mente y sus ojos brillaron en astucia—. Es verdad. Lo haremos aquí.

—¿A... aquí? —Teri retrocedió un paso, pero su cintura fue tomada con fuerza y llevada hacia adentro de la habitación. Era verdad que quería mostrarle a Andy a quién amaba realmente Edward, pero hacerlo en la misma cama en la que Andy dormía era humillante. Sintió que era una forma en la que Edward buscaba ponerlo, de alguna manera, celoso.

—Sí. Es mi casa, cariño, podemos hacerlo donde sea.

Edward se sentó en la cama con Teri sobre él con las piernas abiertas. Esa cama era la misma en la que había tomado el cuerpo de Andy por primera vez. Era la misma en la que descubrió que su pequeño y tonto esposo podía satisfacerlo al cien por cien. Pero qué más da, Andy había salido y él estaba enojado, podía saciar sus ganas con Teri por el momento, y después, si aún le quedaban ganas de verlo, podía hacerlo con él también.

Edward besaba a Teri intensamente y recorría con sus manos las piernas y pechos de ella. Los sonidos lascivos no tardaron en salir de la boca de la chica. Ella movía sus caderas de adelante hacia atrás, buscando endurecer a Edward. Él, por su parte, besaba y succionaba cada parte al alcance de sus labios. Sin embargo, aunque su cuerpo estaba pegado al de Teri, su mente estaba puesta en el recuerdo de Andy debajo de él, en sus gemidos y en la curva en su espalda. Las imágenes vinieron a su mente una y otra vez. Recordó cómo se sentía su cuerpo delgado y suave, sus piernas enredadas en su cintura, sus besos, sus sollozos y sus ojos brillantes por las lágrimas. Arrugó las cejas con enojo.

No sabía porque tenía que recordarlo en un momento así. La mujer que tenía sobre las piernas era hermosa, tenía un cuerpo perfecto, sin mencionar que era a quien amaba. No obstante, aún seguía preguntándose porqué aquel niño tonto seguía apareciento una y otra vez en su mente. Por qué su imagen se superponía a la de Teri, por qué se sentía enojado de que Andy no estuviera, y por qué seguía viendo la puerta con la esperanza de que Andy apareciera, pero no hubo nadie en esa puerta durante veinte minutos.

Edward y Teri estaban en la cama. Él estaba recargado sobre el respaldo de la cama y Teri estaba sobre él quitándole la camisa cuando una sombra apareció en la puerta. Andy, que había terminado de organizar todo, estaba parado en la puerta.

Había comprendido que Edward no le tenía ni el más mínimo aprecio, sin embargo, eso no evitó que sintiera una daga en el pecho al ver a su esposo junto a su amante, en su cama, en su habitación. No podía creer que en una persona hubiera tanta maldad.

—Andy. —Edward, sin saber porque, se sintió feliz por ver a su pequeño esposo, a quien de verdad había estado esperando. Andy prendió las luces y los miró. Edward, que había agarrado la cintura de Teri para levantarse, se quedó estupefacto por lo que vio.

Aquella mirada que brillaba de amor al verlo, esos ojos que lloraban por él, aquellos ojos que sólo lo seguían a él, habían desaparecido. Andy se veía distinto. Era el mismo, pero, de muchas maneras, diferente. Sus ojos, originalmente cálidos, estaban llenos de frialdad, desprecio y, en algún punto, de odio. Edward nunca pensó que Andy podía poner ese tipo de mirada, nunca imaginó que algún día iba a recibir tanto desprecio sin ninguna palabra.

Esa mirada fue como una puñalada en el pecho.

Le dolió.

Andy se río fría y secamente, mientras llevaba parte de su cabello hacia atrás, inconscientemente, sujetó su abdomen y miró al par de amantes en su cama—. Edward, ¡Vamos a divorciarnos! —Gritó, con enojo y con lágrimas en los ojos.

Edward se sintió divertido de verlo y no evitó soltar una carcajada mientras dejaba a Teri con cuidado sobre la cama. Había pensado que Andy había cambiado, la mirada que le había dado hace un momento realmente le había llegado a asustar. Pero, al ver el rostro de Andy lleno de tristeza, enojo y lágrimas, mientras gritaba la palabra 'divorcio', le hizo sentirse muy divertido. ¿Cómo pudo llegar a pensar que él tendría tanto valor como para dejarlo?

No. Andy nunca tendría tanto valor para dejarlo primero. Pensó que sólo era un truco para llamar su atención. Caminó hacia él, aun con esa sonrisa de burla en el rostro, con fuerza agarró la barbilla de Andy y le escupió la cara—. Bien, pero, recuerda esto; aunque te arrastres ante mí, jamás volveré contigo.

Después de terminar de hablar, hizo que Andy saliera de la habitación y cerró de un portazo.

Andy estaba decidido a dejarlo, pero eso no quería decir que pudiera dejar su amor de un momento a otro. Era verdad que los sentimientos por Edward no eran tan fuertes como antes, pero aún quedaba esa ilusión del primer amor, de formar una familia y de amar hasta la muerte, no podía desechar todo eso aún.

Pero dentro de la habitación, las risas, los gemidos y demás sonidos lascivos comenzaron a escucharse. Andy se sentó fuera recargado en la puerta. Seguía pensando en que Edward estaba tocando a Teri de la misma manera que a él.

—No. A ella nunca la lastimaría, nunca la golpearía o trataría como un juguete. Porque, porque a ella... él la ama. —Murmuró.

Sonrió amargamente y dejó correr tantas lágrimas como pudo. Eran las últimas lágrimas que se derramarían por él. Entendió, tal vez de mala manera, o de la única manera en la que podía hacerlo, que, aunque él siguiera dando todo, que por más que él lo amara, por más que él se esforzara por complacerlo, nunca iba a recibir nada a cambio.

Tampoco es como si buscara algo más que amor. No podía entender si realmente era tan difícil amarlo, pero daba igual, su decisión no iba a cambiar. Ya había decidido dejar a Edward. Pero, aún le quedaba un poco de amor. Amor que desapareció esa noche detrás de la puerta. Andy se quedó sentado, escuchando los gemidos de Teri. Reflexionó sobre todo lo que había hecho mal, sobre todo el amor que ciegamente dio y sobre los golpes que recibió física y mentalmente.

Pero era el final, por él y por el hijo que llevaba en el vientre, iba a comenzar una nueva vida.

Esa noche, fue una noche de resignación, fue la noche en la que arrancó a Edward McDowell de su mente y corazón. 

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Comments

Ani Rosa

Ani Rosa

ja.....yo creo será al revés /Facepalm/

2025-01-31

0

Olivo

Olivo

por fin se dio cuenta

2025-04-04

0

Francis Rodriguez

Francis Rodriguez

AL FIN, AL FIN DEJA ESA M*D*N!, SE FELIZ LEJOS POR FAVOR.

2025-03-06

2

Total
Capítulos
1 Prólogo. Matrimonio.
2 Capítulo 01. Cuando lloras te ves horrible.
3 Capítulo 02. Calidez en el corazón.
4 Capítulo 03. Un regalo de él.
5 Capítulo 04. Sólo un perro.
6 Capítulo 05. Luz blanca.
7 Capítulo 06. No por amor.
8 Capítulo 07. Tres días.
9 Capítulo 08. Lo que es mío, nadie lo puede tocar.
10 Capítulo 09. Eres mío.
11 Capítulo 10. Es lo que te mereces.
12 Capítulo 11. Estrella en el cielo.
13 Capítulo 12. No te amó.
14 Capitulo 13. Prisionero.
15 Capítulo 14. Pequeña vida.
16 Capítulo 15. Sin poder negarse.
17 Capítulo 16. Me ama a mí.
18 Capítulo 17. Noche de resignación.
19 Capítulo 18. Alguien invaluable.
20 Capítulo 19. Esperando su regreso.
21 Capítulo 20. Pérdida irreparable.
22 Capítulo 21. Otra persona.
23 Capítulo 22. Sentimientos encontrados.
24 Capítulo 23. Hora de comenzar.
25 Capítulo 24. Todo se paga.
26 Capítulo 25. En picada.
27 Capítulo 26. Como el girasol.
28 Capítulo 27. Plagió.
29 Capítulo 28. Revelación.
30 Capítulo 29. Cara a cara.
31 Capítulo 30. Plan de conquista.
32 Capítulo 31. El diario de Andy.
33 Capítulo 32. Rosas azules.
34 Capítulo 33. Me enfermas.
35 Capítulo 34. Juicio.
36 Capítulo 35. Regalo de cumpleaños.
37 Capítulo 36. Te amo.
38 Capítulo 37. Odio y amor.
39 Capítulo 38. Humillación pública.
40 Capítulo 39. Bésame los pies.
41 Capítulo 40. Recuperando lo perdido.
42 Capítulo 41. Te amo, Andy.
43 Capítulo 42. Te amaré por siempre.
44 Especial 01. Boda.
45 Especial 02. Mi precioso arcoíris. (R18)
46 ¿Side story o historia secundaria?
47 Side story: Edward.
48 Side story: Edward.
49 Side story: Edward.
50 Side story: Edward.
51 Side story: Edward.
Capítulos

Updated 51 Episodes

1
Prólogo. Matrimonio.
2
Capítulo 01. Cuando lloras te ves horrible.
3
Capítulo 02. Calidez en el corazón.
4
Capítulo 03. Un regalo de él.
5
Capítulo 04. Sólo un perro.
6
Capítulo 05. Luz blanca.
7
Capítulo 06. No por amor.
8
Capítulo 07. Tres días.
9
Capítulo 08. Lo que es mío, nadie lo puede tocar.
10
Capítulo 09. Eres mío.
11
Capítulo 10. Es lo que te mereces.
12
Capítulo 11. Estrella en el cielo.
13
Capítulo 12. No te amó.
14
Capitulo 13. Prisionero.
15
Capítulo 14. Pequeña vida.
16
Capítulo 15. Sin poder negarse.
17
Capítulo 16. Me ama a mí.
18
Capítulo 17. Noche de resignación.
19
Capítulo 18. Alguien invaluable.
20
Capítulo 19. Esperando su regreso.
21
Capítulo 20. Pérdida irreparable.
22
Capítulo 21. Otra persona.
23
Capítulo 22. Sentimientos encontrados.
24
Capítulo 23. Hora de comenzar.
25
Capítulo 24. Todo se paga.
26
Capítulo 25. En picada.
27
Capítulo 26. Como el girasol.
28
Capítulo 27. Plagió.
29
Capítulo 28. Revelación.
30
Capítulo 29. Cara a cara.
31
Capítulo 30. Plan de conquista.
32
Capítulo 31. El diario de Andy.
33
Capítulo 32. Rosas azules.
34
Capítulo 33. Me enfermas.
35
Capítulo 34. Juicio.
36
Capítulo 35. Regalo de cumpleaños.
37
Capítulo 36. Te amo.
38
Capítulo 37. Odio y amor.
39
Capítulo 38. Humillación pública.
40
Capítulo 39. Bésame los pies.
41
Capítulo 40. Recuperando lo perdido.
42
Capítulo 41. Te amo, Andy.
43
Capítulo 42. Te amaré por siempre.
44
Especial 01. Boda.
45
Especial 02. Mi precioso arcoíris. (R18)
46
¿Side story o historia secundaria?
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Side story: Edward.
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