Capítulo 05. Luz blanca.

⚠️ Advertencia. Esta historia contiene maltrato emocional, físico y verbal, leer bajó su propia responsabilidad ⚠️

...----------------...

Andy esperó a que el auto de su esposo se pusiera en marcha para poder salir. Estaba agradecido de que Edward ignorara lo que la noche anterior había ocurrido. No obstante, el rostro que su esposo tenía era diferente. Edward tenía un brillo en los ojos que nunca había visto, su rostro se notaba impaciente, y extrañamente feliz. Era como si hubiese aparecido algo que había estado buscando por mucho tiempo. Algo extremadamente valioso. Andy nunca lo había visto de esa forma. A él únicamente le había mostrado la mirada fría e indiferente. Sintió miedo. Miedo que, por el momento, no tenía nombre ni rostro, pero en el fondo de su corazón, sabía que era una persona.

«Ya tengo a alguien a quien amo. Nunca en tu vida podrás compararte con ella»

En ese momento lo supo. Su amado esposo ya tenía una luz blanca en su corazón. Ya tenía a una persona por la cual haría todo y a quien le mostraría y le daría lo que a él no. Sin embargo, era él quien iba a estar a su lado, era él quien tenía el título de 'esposa', era quien cuidaría de Edward, y quien estuviera en las buenas y en las malas. Supo que aquella persona era alguien que Edward había conocido en el extranjero. Pero ella estaba lejos, él estaba a su lado, tarde o temprano su esposo lo amaría.

Sí. Tarde o temprano, Edward lo amaría.

Tiró esos pensamientos al fondo de su mente. Aunque alguien apareciera, él no dejaría tan fácilmente a Edward. No. Amaba a Edward, amaba tanto a ese hombre que dolía. Era un dolor que, por amor, estaba dispuesto a soportar. Habían pasado años y había aguantado tanto, que no estaba dispuesto a rendirse.

...----------------...

—Es un poco extraño. —Dijo Arthur, que estaba tomando una taza de café en la barra, mientras escuchaba las noticias del mundo empresarial.

Sus ojos no podían apartarse del cuello de Andy, era la primera vez que alguien robaba por completo su mirada. Por lo regular, era él quien recibía las miradas, nunca al revés. Pero este niño tenía algo que llamaba por completo su atención y le hacía querer verlo siempre, no quería quitarle los ojos de encima y apreciar su belleza.

—Sólo... sólo quise probar algo nuevo. —Andy volvió a acariciar su cuello torpemente. Aunque el choker que llevaba era amplio, aún era extraño que él lo usara. Agachó la mirada y continúo barriendo el piso. Arthur no dijo nada y eso le alegró a Andy. No quería ser interrogado nuevamente.

Aunque no quisiera admitirlo, Arthur sentía que ese niño ocultaba más marcas de golpes debajo de ese collar. Apretó el asa de la taza y la dejó con un ruido fuerte, Andy se sobresaltó y miró con temor. Arthur pudo notarlo. La mirada del chico mostraba miedo y sus pestañas temblaban levemente, sus labios estaban apretados contra sus dientes y sus manos habían ejercido mayor fuerza contra la escoba.

—¿Sabe mal? —Preguntó con temor.

Cuando a Edward no le gustaba algo o simplemente estaba de mal humor, solía hacer lo mismo que Arthur había hecho. Los ojos tranquilos de Arthur parecían fieros y eso le asustó más. Tal vez había cometido un error y saldría regañado.

—No, no. —Él negó con las manos. La mirada de Andy le hizo saber que, muy probablemente, alguien muy cercano azotaba las cosas así y luego 'corregía' a Andy—. Es sólo que recordé algo que me molestaba.

Andy no dijo nada ni preguntó. Siguió trabajando con normalidad hasta la hora de salida.

...----------------...

El día no era claro ni gris, las nubes iban y venían tapando la brillante luz del sol, al parecer, una tormenta se estaba formando en la ciudad vecina. Andy salió una hora antes de su trabajo y subió a un autobús que lo llevaba al cementerio privado del otro lado de la ciudad. Hacía mucho que no iba hacia allá, y extrañaba esas charlas que parecían interminables. Realmente lo extrañaba. En el camino, su mirada se centró fuera del vidrio, sus ojos parecían profundos y sin vida. Cualquiera que lo viese sentiría lástima por él.

Al bajar, compró un ramo de rosas blancas y caminó hacia el mausoleo de la familia McDowell. Entró y dejo las flores frente a la fotografía de su 'abuelo'. La imagen del señor era seria y tenía ojos iguales a los de Edward; un oscuro profundo, pero encantador. Aunque parecía una persona fría, aquel hombre le había mostrado más amor que ninguna persona.

—Abuelo. —Susurró, como si tuviese miedo de despertar a alguien. Tan bajo que el sonido fue llevado por el viento. Grandes gotas de lágrimas escurrieron por sus mejillas tan rápido que ni siquiera él pudo impedirlo. Sus mejillas se fueron mojándose y el sollozo se fue escuchando más. El llanto era como si le desgarraran el alma y jugaran con los pedazos de la misma. Le dolía tanto que era como si aquel anciano hubiese muerto el día anterior. Sin embargo, no era lo único por lo que lloraba—. Nada es como lo había imaginado, —dijo—, Edward no es como antes, él ni siquiera se preocupa por mí.

Andy no se guardó nada. Era la única persona que, aunque ya no estuviera con vida, sentía que podía escucharlo y entenderlo.

Narró todo el sufrimiento por el que había pasado en sólo un año de matrimonio. La frialdad de su esposo podía tolerarlo, pero había golpes, humillaciones y gritos que le hacían sentir que no valía nada. Edward, en muchas ocasiones le recordaba que únicamente era un huérfano, una persona sucia a la que nadie nunca iba a querer.

Él había sido abandonado por sus padres, o al menos eso le había contado aquella despiadada mujer el orfanato donde estaba. Cuando dejó aquel horrible lugar, sólo se encontró más pena y miseria. Se había acostumbrado a eso, hasta que ese generoso anciano lo llevó con él, lo vistió, lo educó y lo quiso como si fuese parte de su familia. Nunca supo el porqué de ello, pero tampoco quería averiguarlo. En ocho años había tenido más amor que en toda su vida, y estaba eternamente agradecido de ello. Fue ingenuo al pensar que seguiría siendo igual.

—Edward me ha recordado todo eso, abuelo. Me ha recordado para qué fue que llegué al mundo.

Y es que, en su mente tan dañada, Andy se había convencido que solo había llegado para sufrir vez tras vez. Ninguna persona era tan desafortunada como él y, aunque lo fuese, todos ellos tenían siquiera una luz blanca en su vida, a diferencia de él que nació para ser atormentado.

Recargado en la pared y con las mejillas mojadas, se quedó dormido. No supo ni cuándo lo hizo, pero cuando despertó, el cielo estaba totalmente oscuro y las nubes cubrían las brillantes estrellas. Si no fuese por el viento frío que le hizo estremecer, seguramente pasaría la noche ahí. Andy se levantó y el sonido de algo cayendo se escuchó. Al voltear y ver el suelo, un abrigo beige estaba tirado en el piso, antes de levantarlo, buscó con la mirada a alguien, pero el cementerio estaba vacío y las pocas luces no ayudaba a ver más allá de unos cuantos metros.

Lo levantó y buscó en los bolsillos, había una nota en ellos.

«Solo úsalo, es un regalo»

Andy arrugó las cejas, tratando de adivinar quién era esa persona. Dudó en llevar el abrigo, sin embargo, el viento gélido le hizo reconsiderar esa idea, y aunque era un par de tallas más grande, le cubría el frío. Al llegar a la entrada, el guardia estaba cerrando las rejas.

—¡Oh, señor Andy! —Exclamó al ver la delgada figura cubierta por un enorme abrigo—. No sabía que estaba aquí aún, una disculpa.

Andy se acercó con una sonrisa, no obstante, sus ojos estaban rojos por las lágrimas—. No importa. Mejor, ¿podría decirme si reconoce este abrigo?

El guardia puso una mano en su barbilla pensando, era fácil acordarse con tan pocas personas que acudían a ese lugar, sin embargo, él ya era una persona mayor. Después de un tiempo en silencio pareció recordar algo.

—Sí, sí, ya lo recuerdo. Unos quince minutos antes de que viniera usted, entró un hombre rubio y muy guapo, traía un abrigo igualito al que ahora lleva. Es un joven que vino a visitar a sus padres... ¿olvidó el abrigo?, pensé que solo a los viejos nos pasaba.

Andy sonrió. Él solía visitar muy seguido el cementerio y llegó a conocer a ese hombre, sin duda no perdía esa aura que le hacía sentir cómodo—. No, en realidad, fue un regalo. —Murmuró, agarrando una esquina del abrigo. Olía realmente bien.

—¿Un regalo?, que joven tan raro, mira que elegir el cementerio para dar un regalo. —Dijo el anciano, riendo, mientras volvía a abrir la puerta—. En mis tiempos, dábamos regalos en los parques o los llevábamos hasta la ventana de la chica. Los jóvenes de hoy día ya no aprecian esos romanticismos. Ni siquiera el matrimonio, ¿Cómo pueden engañar?, por eso, cuando te cases, asegúrate que la otra persona te amé. Cuando hay amor, no hay nada que los pueda separar, pero cuando el amor se va, es mejor dejarlo ir, que aferrarnos a ello. —Andy sólo asintió—. Oh, creo que hablé de más nuevamente. Los siento, lo siento.

—No, no se preocupe, me gusta tener con quien hablar. —Andy ya se había acostumbrado a lo parlanchín que resultaba ser aquel anciano, sin embargo, no le molestaba en absoluto. Era mejor que solo hablar con él mismo.

—Bien, bien. Ya te quité mucho tiempo, regresa a casa y descansa, ya es muy tarde.

—De acuerdo, nos vemos otro día, abuelo. —El anciano sonrió y agitó su mano. Su familia había muerto en un accidente y solo él había sobrevivido, su esposa, su nieto, su hija y su yerno iban en ese auto. Andy le recordaba mucho a su nieto, si hubiese crecido tendrían la misma edad, cuando lo conoció, le pidió que le llamase abuelo y eso le hacía feliz.

...----------------...

Andy caminó hasta la parada de autobuses, sin embargo, ya era demasiado tarde para que alguno pasara, y los taxis no conducían por ese lugar. Dudó por un momento antes de marcar el número de su esposo. La primera llamada fue conectada directamente al buzón, hizo un segundo, tercero y cuarto intento, sin embargo, todas fueron enviadas directamente a buzón de voz.

—¿Y ahora qué hago? —Murmuró, encogiéndose de hombros y ocultando su cara en el enorme abrigo.

La llovizna comenzó a caer y fue aumentando gradualmente, la temperatura también disminuyó. Volvió a llamar unas cinco veces más, pero el resultado no cambió en absoluto. Suspiró. Comenzó a sentir más y más frío, aunque era una parada techada, el viento fuerte hacía que la lluvia lo mojara y casi estaba empapado. Gracias al abrigo, parte de su cuerpo seguía seco, pero no sabía cuánto más lo estaría.

La pantalla mostraba las doce con veintiséis minutos y Edward parecía que no iba a responder pronto. Sólo había cuatro contactos en su lista, el chófer y la secretaria de Edward, Edward y Arthur. El chófer y la secretaria serían muy buena opción, sin embargo, no quería molestarlos a altas horas de la noche, ya tenían suficiente con trabajar para un hombre tan exigente. La última opción que tenía era su jefe. No quería llamarle, pero no tenía como irse, y su esposo no le respondería. A diferencia de Edward, la llamada se conectó casi al instante.

[¿Sucede algo?], la voz adormilada de Arthur le hizo morder su labio inferior.

—La-lamento molestar tan tarde. —Se disculpó de forma apresurada—. Si, si está dormido, mejor no lo molesto más.

[No, no. Acababa de acostarme y sólo estaba dormitando, —aunque no era verdad, la voz tierna del otro lado le hizo decir eso. No entendía por qué, pero cedía muy fácilmente cuando se trataba de su ayudante de limpieza—, ¿Qué ocurre, Andy?]

—Hoy vine a ver a mi abuelo, me quedé dormido y no tengo como regresar. —Arthur recordó haberlo visto. Parecía sufrir mucho y no quiso despertarlo. Era como un conejo asustado y acurrucado en su madriguera. Arrugó las cejas al recordar las mejillas húmedas de Andy—. No tengo como volver, ¿usted podría recogerme?, le pagaré si es necesario.

Arthur ya había agarrado una chaqueta y un paraguas, sólo había cambiado sus pantuflas por unos zapatos cómodos y ni siquiera se había quitado el pijama, respondió 'Si', y pidió la dirección, aunque ya la sabía, sería extraño que fuese por su cuenta. Andy deseaba que llegara rápido, entre más tiempo pasaba, la lluvia incrementaba. 

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Comments

Noah✰

Noah✰

JSKSJAJ, me dio mucha risa lo del regalo en el cementerio.

2024-12-30

0

Maria Gonzalez

Maria Gonzalez

Haganle caso al señor, él si sabe de que habla

2025-03-02

0

Yeisy Sofía De la Hoz Polo

Yeisy Sofía De la Hoz Polo

Que triste un ser tan noble

2025-02-07

0

Total
Capítulos
1 Prólogo. Matrimonio.
2 Capítulo 01. Cuando lloras te ves horrible.
3 Capítulo 02. Calidez en el corazón.
4 Capítulo 03. Un regalo de él.
5 Capítulo 04. Sólo un perro.
6 Capítulo 05. Luz blanca.
7 Capítulo 06. No por amor.
8 Capítulo 07. Tres días.
9 Capítulo 08. Lo que es mío, nadie lo puede tocar.
10 Capítulo 09. Eres mío.
11 Capítulo 10. Es lo que te mereces.
12 Capítulo 11. Estrella en el cielo.
13 Capítulo 12. No te amó.
14 Capitulo 13. Prisionero.
15 Capítulo 14. Pequeña vida.
16 Capítulo 15. Sin poder negarse.
17 Capítulo 16. Me ama a mí.
18 Capítulo 17. Noche de resignación.
19 Capítulo 18. Alguien invaluable.
20 Capítulo 19. Esperando su regreso.
21 Capítulo 20. Pérdida irreparable.
22 Capítulo 21. Otra persona.
23 Capítulo 22. Sentimientos encontrados.
24 Capítulo 23. Hora de comenzar.
25 Capítulo 24. Todo se paga.
26 Capítulo 25. En picada.
27 Capítulo 26. Como el girasol.
28 Capítulo 27. Plagió.
29 Capítulo 28. Revelación.
30 Capítulo 29. Cara a cara.
31 Capítulo 30. Plan de conquista.
32 Capítulo 31. El diario de Andy.
33 Capítulo 32. Rosas azules.
34 Capítulo 33. Me enfermas.
35 Capítulo 34. Juicio.
36 Capítulo 35. Regalo de cumpleaños.
37 Capítulo 36. Te amo.
38 Capítulo 37. Odio y amor.
39 Capítulo 38. Humillación pública.
40 Capítulo 39. Bésame los pies.
41 Capítulo 40. Recuperando lo perdido.
42 Capítulo 41. Te amo, Andy.
43 Capítulo 42. Te amaré por siempre.
44 Especial 01. Boda.
45 Especial 02. Mi precioso arcoíris. (R18)
46 ¿Side story o historia secundaria?
47 Side story: Edward.
48 Side story: Edward.
49 Side story: Edward.
50 Side story: Edward.
51 Side story: Edward.
Capítulos

Updated 51 Episodes

1
Prólogo. Matrimonio.
2
Capítulo 01. Cuando lloras te ves horrible.
3
Capítulo 02. Calidez en el corazón.
4
Capítulo 03. Un regalo de él.
5
Capítulo 04. Sólo un perro.
6
Capítulo 05. Luz blanca.
7
Capítulo 06. No por amor.
8
Capítulo 07. Tres días.
9
Capítulo 08. Lo que es mío, nadie lo puede tocar.
10
Capítulo 09. Eres mío.
11
Capítulo 10. Es lo que te mereces.
12
Capítulo 11. Estrella en el cielo.
13
Capítulo 12. No te amó.
14
Capitulo 13. Prisionero.
15
Capítulo 14. Pequeña vida.
16
Capítulo 15. Sin poder negarse.
17
Capítulo 16. Me ama a mí.
18
Capítulo 17. Noche de resignación.
19
Capítulo 18. Alguien invaluable.
20
Capítulo 19. Esperando su regreso.
21
Capítulo 20. Pérdida irreparable.
22
Capítulo 21. Otra persona.
23
Capítulo 22. Sentimientos encontrados.
24
Capítulo 23. Hora de comenzar.
25
Capítulo 24. Todo se paga.
26
Capítulo 25. En picada.
27
Capítulo 26. Como el girasol.
28
Capítulo 27. Plagió.
29
Capítulo 28. Revelación.
30
Capítulo 29. Cara a cara.
31
Capítulo 30. Plan de conquista.
32
Capítulo 31. El diario de Andy.
33
Capítulo 32. Rosas azules.
34
Capítulo 33. Me enfermas.
35
Capítulo 34. Juicio.
36
Capítulo 35. Regalo de cumpleaños.
37
Capítulo 36. Te amo.
38
Capítulo 37. Odio y amor.
39
Capítulo 38. Humillación pública.
40
Capítulo 39. Bésame los pies.
41
Capítulo 40. Recuperando lo perdido.
42
Capítulo 41. Te amo, Andy.
43
Capítulo 42. Te amaré por siempre.
44
Especial 01. Boda.
45
Especial 02. Mi precioso arcoíris. (R18)
46
¿Side story o historia secundaria?
47
Side story: Edward.
48
Side story: Edward.
49
Side story: Edward.
50
Side story: Edward.
51
Side story: Edward.

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