Capítulo 12. No te amó.

[¿Dónde escuchaste ese nombre?]

La voz seria del hombre se escuchó del otro lado de la bocina. Teri, que se acaba de despertar, estaba cansada, nunca pensó que Edward fuese tan rudo con ella.

—Lo vi en el celular de Edward. Papá, ¿Lo conoces?

[Conocí a uno, pero debería de haber muerto hace años. De igual forma, investigaré más a fondo, si tuvieras un dato más que pueda ayudar, me serviría mucho.] Teri lo pensó un poco, el mensaje no daba ningún apellido o algo relevante.

—Simplemente decía que estaba en la antigua mansión, supongo que es donde vivía el abuelo de Edward.

[Perfecto, con eso es más que suficiente, cuídate, hija, y asegura nuestro futuro.] Teri sonrió y respondió con un 'si'.

—Kay, ven a mi oficina —el hombre miraba el mensaje que su hija había enviado, lo había leído al menos diez veces hasta el momento. La imagen de esa familia llegaba su mente atormentando y torturando su paz.

—¿Necesita algo, señor? —Kay, vestido de traje negro y lentes oscuros, entró a la oficina, era un hombre imponente y serio. Con el aspecto que tenía, lograba intimidar a cualquiera.

—Ve a la antigua mansión McDowell, trata de infiltrarte e investigar quien la ocupa, cuando consigas la información investiga todo sobre esa persona —Kay asintió y salió de la oficina—. Andy, Andy —susurró—, tanta coincidencia no es posible, ¿verdad?

...----------------...

—Señor McDowell, ¿tiene alguna relación con la señorita Pratt, aparte del trabajo? —Preguntó.

El periodista no pudo con la duda y terminó cuestionando su relación. Ellos habían llegado de la mano al evento que se estaba transmitiendo a nivel nacional, tal vez sólo era una forma sutil de anunciar su relación. Además, él los había visto detrás de escena, Edward le había puesto a ella el collar que llevaba en ese momento. El periodista también los había estado siguiendo. Dos semanas atrás, ambos salieron de un bar, Edward la había abrazado y besado con cariño, eso era definitivamente una relación. Extrañamente, al día siguiente, Teri fue captada por ellos en un centro comercial, ella llevaba una blusa de cuello alto, tal vez para ocultar las marcas.

—¿Una relación con esta hermosa mujer?, me sentiría honrado si ella aceptara salir conmigo, sin embargo, por el momento únicamente somos socios. —Dijo con una sonrisa.

—Yo sería feliz si eso llegara a pasar. —Teri se puso a su lado y agarró alegremente su brazo. Los periodistas siguieron haciendo preguntas sobre ellos. Incluso en la pantalla del televisor aparecieron en letras grandes y blancas.

“Edward McDowell y Teri Pratt confirman sutilmente su relación.”

Andy sintió una opresión en el pecho, sus manos temblaron y las lágrimas amargas se desbordaron sobre sus mejillas. Miró la enorme pantalla del televisor y la sonrisa deslumbrante de Edward al estar cerca de ella. Le dolió como una estaca en el corazón. No podía compararse con Teri. Ella era elegante y hermosa. Él era solo un huérfano del cual habían abusado. Pero Edward había dicho que sólo era trabajo.

—Sí, sólo es trabajo. —Se convenció entre lágrimas.

Andy abrazó sus piernas y se cubrió con la frazada completamente. El sollozo traspasaba la puerta de la habitación, y John sintió pena por él. Hace dos semanas lo había encerrado ahí, por órdenes de Edward no le había dejado el celular y sólo podía ver la televisión para distraerse. Quien iba a imaginar que eso le causaría tanto dolor.

—Sólo es trabajo. —Volvió a susurrar.

Su habitación era sombría, aunque las cortinas estaban abiertas y los rayos de luz entraban, parecían grises opacas. Había escapado y era consciente que Edward tenía la peor impresión de él, incluso ante pensó que lo había engañado, ¿cómo podría ganarse su confianza ahora?

Había estado sólo por un mes. La habitación era fría y únicamente comía una vez al día. El hambre era insoportable, le dolía mucho el estómago. Andy no solía comer demasiado, pero desde hace unas tres semanas su apetito había aumentado. También tenía náuseas y dormía mucho. Algo definitivamente no iba bien con él. Tenía que ir a ver al médico, pero, por órdenes de su esposo, John no lo dejaría salir.

—Le traje la comida. —John dejó una charola en la cómoda y miró el bulto donde estaba escondido Andy—. Señor, debería de comer un poco.

Andy se levantó, sus piernas temblaron un poco y la colcha se deslizó. Su rostro estaba pálido y sus ojos se veían sin vida. Lo que una vez fue, ya no estaba. Era mucho más delgado que antes, la ropa se le veía mucho más amplia que antes, eran un par de semanas, sin embargo, él parecía haber dejado de comer por un mes.

—Le ayudo. —John lo agarró del brazo y lo llevó a la cama. Abrió el plato de comida para él; eran camarones con arroz salteado y verduras al vapor, sin embargo, tan pronto como la fragancia llegó a la nariz de Andy, el intenso aroma le revolvió el estómago y le hizo correr al baño a vomitar.

—Apesta, sácalo de aquí. —Se quejó, con la cabeza contra el inodoro.

—Bien, bien, ¿qué quiere comer?, lo traeré para usted. —John entró en pánico, desde hace una semana, Andy había comenzado a vomitar la comida, tomaba mucha agua y dormía demasiado. Por miedo a que fuese a morir ahí, John llamó a un médico, el médico dijo que una persona adulta podría sobrevivir comiendo una vez al día, siempre y cuando, la comida tuviese suficiente proteína y grasas naturales. Intentó cocinar lo que el especialista dijo, pero Andy parecía cada día peor.

—No... yo no, no quiero nada, John... me siento mal, quiero, quiero ir al médico.

John apretó las manos, impotente. Él no podía hacer nada al respecto. Las órdenes fueron claras; no dejarlo salir bajo ninguna circunstancia—. Preguntaré, iré a preguntarle al señor McDowell.

Andy asintió, parándose y agarrando sus manos en el retrete. Se acercó al lavabo y llenó su boca con agua del grifo y revolvió un poco para después tirarla, el sabor amargo seguía persistente así que repitió el proceso. Estaba cansado, tanto física como mentalmente. Se miró al espejo, una vez más, su rostro había cambiado, ni siquiera él se podía reconocer.

John regresó tres minutos después, Andy había regresado a la habitación y estaba sentado en la cama, recargado sobre el respaldo, había cubierto sus piernas con una sábana. Lo miró con impotencia. John negó con la cabeza.

—Era de esperarse. —Andy volvió la mirada hacia la ventana. El sol estaba en la cima y sus cálidos rayos se filtraban por las cortinas blancas hasta llegar a la cama. El brazo de Andy fue iluminado por un rayo rebelde, sin embargo, el calor no llegó hasta él—. John, cierra las cortinas, quiero dormir.

John se apresuró a acercarse y cerrar las cortinas, vio a Andy envuelto en las sábanas y salió de la habitación. Odiaba tener que encerrarlo, sin embargo, no podía arriesgarse a que volviera a huir y perder su empleo, necesitaba el dinero y, aunque apreciara a Andy, amaba a su familia, y él era su único sustento.

Andy tuvo un sueño. En ese sueño, el cielo era azul, un azul claro y hermoso, estaba en una pradera con flores de diversos colores. El olor era encantador y el cálido viento movía sus cabellos. A lo lejos, un roble de unos tres o cuatro metros de alto, debajo de él, sentado en la hierba, elegante y apuesto, como siempre, estaba Edward McDowell. Sus ojos estaban cerrados como si durmiera, recargado en una raíz y con la sombra del árbol sobre él, parecía un ser perfecto.

Andy se acercó a él, caminó y caminó, pero, por más que lo intentara, no pudo llegar. Al parecer, Edward se alejaba de él con cada paso que daba. Se detuvo en seco cuando vio llegar a esa chica, la misma que había visto a lado de su esposo en la televisión.

—Edward. —Gritó con todas sus fuerzas. Edward se giró a verlo. No vio nada en su mirada, ni asco, ni desprecio, ni enojo. No había nada. Su peor pesadilla se había vuelto realidad. A Edward le había dejado de importar en todos los sentidos—. Edward. —Despertó, gritando.

—Después de que decidiste huir no pensé que me extrañaras tanto como para soñarme. —La voz, casi magnética de Edward, llegó a sus oídos, miró hacia la derecha y vio a su esposo sentado en medio de la oscuridad—. Creo que no te quedó claro algo. —Edward caminó hacia él con pasos lentos. Andy se incorporó en la cama Y se recargó sobre el respaldo. La mirada de Edward parecía peligrosa, lo que hizo que su cuerpo temblara levemente—. Sólo yo puedo dejarte, yo decido hasta cuando te largas de esta casa, desde el momento en que nos casamos tú pasaste a ser mi propiedad, ¿lo entiendes? —Edward apretó con fuerza el rostro de Andy, las marcas que había dejado en él, casi estaban desapareciendo, no podía permitirlo. Eran la prueba de que Andy ya tenía dueño. Andy tembló cuando Edward pasó su húmeda y cálida lengua por su cuello, lo tomó fuertemente del rostro y le obligó a besarlo—. No tiembles, sólo cumplo con mi deber como esposo.

Andy fue forzado nuevamente con brusquedad, su cuerpo, originalmente débil, temblaba debajo de Edward. Su esposo no tuvo consideración nuevamente. Su cuerpo fue torturado con un dolor indescriptible, sin embargo, esta vez no lloró. Porque, aun si lloraba, Edward seguiría haciendo lo mismo, él no se iba a detener por unas cuantas lágrimas. Incluso si rogaba, Edward lo haría más fuerte, no quería sufrir más. Andy coopero todo lo que pudo. Su mente estaba en blanco, su cuerpo reaccionaba al estímulo, su voz salía por si sola. Odiaba su cuerpo, odiaba que reaccionara a Edward, odiaba sentir que Edward era su dueño.

Edward estaba confundido. Los gemidos de Andy, la forma en la que su espalda se arqueaba con cada estocada, le hacían querer llegar más lejos. Le encantaba poseer el cuerpo de ese niño. La piel blanquecina de Andy brillaba con el sudor, sus jadeos y suspiros, incluso sus besos, le eran adictivos. Al parecer, había descubierto un nuevo uso. Andy era sensible en todos lados. Sus manos blancas acariciaban sin ningún tipo de restricción, y cuando apretaba sus muslos, Andy jadeaba. Cuando paseaba su lengua por los pezones del niño y recorría con sus labios su pecho, clavícula y cuello, Andy no podía controlar sus gemidos. La voz de Andy diciendo su nombre entre gemidos, se había convertido en el mejor espectáculo.

En ese momento Edward decidió que Andy sería sólo un objeto para desatar sus deseos y con quien cumpliría sus más crudas fantasías, fantasías que la delicada piel de Teri no podría soportar.

—Serás mío hasta que me canse de ti. No se te ocurra volver a huir, porque te encontraré y te encerraré hasta que mueras.

—Pero... tú no... no me amas. —Dijo Andy soltando un gemido. Edward lo agarró más fuerte de la cintura y presionó nuevamente contra él.

—No, no te amo, pero eso no quiere decir que no disfrute cogerte. Andy, ahora sé que sólo sirves para gemir como una puta. —Andy sintió que su corazón se rompía con cada palabra. Edward ya había dejado claro muchas veces sus sentimientos hacia él, sin embargo, nunca pensó que se convertiría en un juguete sexual para él.

—No quiero, no quiero Edward. —Sus lágrimas comenzaron a salir, Edward sonrió al ver las lágrimas de Andy en sus mejillas rojas. Se excitó y empujó más fuerte.

—No importa lo que quieras, nunca ha importado... y nunca importará. —Mencionó con palabras frías, mientras empujaba su miembro en la entrada de Andy.

...----------------...

—¿Estás seguro, papá? —Teri se levantó de golpe de la cama. Sacó un cigarrillo del buró y lo encendió, caminó hacia el balcón de su habitación y abrió la puerta corrediza.

[Sí. Kay investigó, tardó mucho porque seguramente McDowell quiso cubrir sus huellas, pero es él. Hija, no podemos permitir que siga con Edward. Tienes que presionarlo para que te pida matrimonio.]

Teri tiró el cigarrillo y lo pisó con rabia—. Maldita sea. Papá, dime que hago, no puedo permitir que ese maldito huérfano me robe lo que es mío, papá, seguiré todo lo que digas, ayúdame por favor.

[Bien, muy bien hija, entonces escucha atentamente...]

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Comments

Yolanda Morocho

Yolanda Morocho

ese maldito merece pagar muy caro todo loq le ase es una basura completa

2025-02-20

0

Ani Rosa

Ani Rosa

que ganas de quitarte lo que te hace hombre /Panic/

2025-01-29

1

Yeisy Sofía De la Hoz Polo

Yeisy Sofía De la Hoz Polo

Ay no pero a Andy nada lo hace tocar fondo

2025-02-08

1

Total
Capítulos
1 Prólogo. Matrimonio.
2 Capítulo 01. Cuando lloras te ves horrible.
3 Capítulo 02. Calidez en el corazón.
4 Capítulo 03. Un regalo de él.
5 Capítulo 04. Sólo un perro.
6 Capítulo 05. Luz blanca.
7 Capítulo 06. No por amor.
8 Capítulo 07. Tres días.
9 Capítulo 08. Lo que es mío, nadie lo puede tocar.
10 Capítulo 09. Eres mío.
11 Capítulo 10. Es lo que te mereces.
12 Capítulo 11. Estrella en el cielo.
13 Capítulo 12. No te amó.
14 Capitulo 13. Prisionero.
15 Capítulo 14. Pequeña vida.
16 Capítulo 15. Sin poder negarse.
17 Capítulo 16. Me ama a mí.
18 Capítulo 17. Noche de resignación.
19 Capítulo 18. Alguien invaluable.
20 Capítulo 19. Esperando su regreso.
21 Capítulo 20. Pérdida irreparable.
22 Capítulo 21. Otra persona.
23 Capítulo 22. Sentimientos encontrados.
24 Capítulo 23. Hora de comenzar.
25 Capítulo 24. Todo se paga.
26 Capítulo 25. En picada.
27 Capítulo 26. Como el girasol.
28 Capítulo 27. Plagió.
29 Capítulo 28. Revelación.
30 Capítulo 29. Cara a cara.
31 Capítulo 30. Plan de conquista.
32 Capítulo 31. El diario de Andy.
33 Capítulo 32. Rosas azules.
34 Capítulo 33. Me enfermas.
35 Capítulo 34. Juicio.
36 Capítulo 35. Regalo de cumpleaños.
37 Capítulo 36. Te amo.
38 Capítulo 37. Odio y amor.
39 Capítulo 38. Humillación pública.
40 Capítulo 39. Bésame los pies.
41 Capítulo 40. Recuperando lo perdido.
42 Capítulo 41. Te amo, Andy.
43 Capítulo 42. Te amaré por siempre.
44 Especial 01. Boda.
45 Especial 02. Mi precioso arcoíris. (R18)
46 ¿Side story o historia secundaria?
47 Side story: Edward.
48 Side story: Edward.
49 Side story: Edward.
50 Side story: Edward.
51 Side story: Edward.
Capítulos

Updated 51 Episodes

1
Prólogo. Matrimonio.
2
Capítulo 01. Cuando lloras te ves horrible.
3
Capítulo 02. Calidez en el corazón.
4
Capítulo 03. Un regalo de él.
5
Capítulo 04. Sólo un perro.
6
Capítulo 05. Luz blanca.
7
Capítulo 06. No por amor.
8
Capítulo 07. Tres días.
9
Capítulo 08. Lo que es mío, nadie lo puede tocar.
10
Capítulo 09. Eres mío.
11
Capítulo 10. Es lo que te mereces.
12
Capítulo 11. Estrella en el cielo.
13
Capítulo 12. No te amó.
14
Capitulo 13. Prisionero.
15
Capítulo 14. Pequeña vida.
16
Capítulo 15. Sin poder negarse.
17
Capítulo 16. Me ama a mí.
18
Capítulo 17. Noche de resignación.
19
Capítulo 18. Alguien invaluable.
20
Capítulo 19. Esperando su regreso.
21
Capítulo 20. Pérdida irreparable.
22
Capítulo 21. Otra persona.
23
Capítulo 22. Sentimientos encontrados.
24
Capítulo 23. Hora de comenzar.
25
Capítulo 24. Todo se paga.
26
Capítulo 25. En picada.
27
Capítulo 26. Como el girasol.
28
Capítulo 27. Plagió.
29
Capítulo 28. Revelación.
30
Capítulo 29. Cara a cara.
31
Capítulo 30. Plan de conquista.
32
Capítulo 31. El diario de Andy.
33
Capítulo 32. Rosas azules.
34
Capítulo 33. Me enfermas.
35
Capítulo 34. Juicio.
36
Capítulo 35. Regalo de cumpleaños.
37
Capítulo 36. Te amo.
38
Capítulo 37. Odio y amor.
39
Capítulo 38. Humillación pública.
40
Capítulo 39. Bésame los pies.
41
Capítulo 40. Recuperando lo perdido.
42
Capítulo 41. Te amo, Andy.
43
Capítulo 42. Te amaré por siempre.
44
Especial 01. Boda.
45
Especial 02. Mi precioso arcoíris. (R18)
46
¿Side story o historia secundaria?
47
Side story: Edward.
48
Side story: Edward.
49
Side story: Edward.
50
Side story: Edward.
51
Side story: Edward.

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