Capítulo 01. Cuando lloras te ves horrible.

⚠️ Está historia contiene violencia física, verbal y emocional, leer bajo su propia responsabilidad. ⚠️

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—Es hermoso. —Gritaba una chica con los ojos brillantes, su mirada estaba directamente en el cuello de su amiga, un colgante de oro blanco y diamantes, la chica sonrió con arrogancia y acarició el collar en su cuello.

—Edward me lo dio como regalo anoche, fue muy lindo conmigo en la cena que tuvimos, además, me prometió que hoy saldríamos a cenar. —Alardeo cruzando las piernas.

—¿Hablas de Edward McDowell?, ¿el magnate de nuestro país? —Una más de las cuatro mujeres reunidas, gritó emocionada, incluso el mesero que las atendía se sobresaltó un poco, él dejó con cuidado las tazas sobre la mesa frente a cada una.

—Sí, el mismo Edward McDowell, el magnate más joven del país. —El joven mesero sintió sus manos temblar cuando aquel nombre salió de los labios de la joven mujer. La tasa que se disponía a dejar frente a la presumida joven tambaleó y cayó sobre su costosa ropa. Un grito agudo llamó la atención de los comensales y algunos empleados.

—Lo lamento, lo lamento. —Se disculpó varias veces agachando la cabeza, sin embargo, la chica se levantó furiosa de la silla y gritó viendo a todos lados.

—¡Gerente, gerente! —Uno de los empleados llegó corriendo de inmediato.

—Señorita, por favor, mantenga la calma. Los demás clientes están tratando de comer.

—Este tonto empleado me tiró el café encima, ¿Cómo puedo mantener la calma?, estaba caliente y quemó mi piel, lo demandaré por daños o simplemente lo golpearé aquí mismo.

—Señorita, venga conmigo a mi oficina, Andy, sígueme. —El gerente llegó justo a tiempo para evitar que la joven golpeara el rostro del chico.

Ambos entraron a la oficina del hombre encontrando a otra persona dentro. Un hombre alto y guapo a la vista, estaba ocupando el sillón de piel color café de la oficina. Él los miró sin ninguna expresión, ella, como una chica la cual amaba ser la atención, le sonrió con timidez esperando alguna reacción, no obstante, ese hombre seguía con la mirada fría.

—¿Cuál es el problema? —El gerente sonaba un tanto nervioso y muy enojado, Andy permaneció con la mirada baja, ese sujeto siempre lo había tratado mal y la única por lo que no lo despedía, era porque era él quien iba a todos los turnos sin objeción cuando se lo pedían.

—Este inútil derramó café caliente sobre mi costosa ropa, incluso un mono puede hacer mejor trabajo que él, ¿Cómo es que contratan gente tan incompetente? —Ella lo apuntó con el dedo mientras soltaba algunas maldiciones más. Andy no se defendió en absoluto, después de todo, había sido su error.

—Lo lamento señorita Regardie, usted dígame que quiere para compensar este desagradable incidente, y claro está que Andy deberá disculparse con usted. —El gerente sabía que esta joven era hija de un hombre pudiente dueño de algunos hoteles en la ciudad con los que tenían contratos que cuidar, además, los ojos de su jefe estaban puestos en él y un error lo regresaría al lavavajillas.

—Quiero que se arrodillé y pida disculpas, esta ropa cuesta más que su salario por un año y una simple disculpa no basta, quiero que ruegue mi perdón. —Los ojos de esa mujer brillaban en enojo, sus labios se curvaron en una sonrisa burlona y arrogante.

—¿Qué esperas?, haz lo que dice. —El gerente golpeó la cabeza del muchacho e hizo que se inclinara hasta casi tirarlo al suelo. Sin embargo, Andy estaba renuente a inclinarse ante ella, con otra persona tal vez lo hubiese hecho, pero no ella, no ahora que conocía su identidad—. ¡Mocoso mal agradecido!, has lo que digo si no quieres ser despedido. —Andy apretó el dobladillo del chaleco, pero permaneció callado apretando los dientes.

—Vasta, me molestas con tus gritos. —El elegante hombre, que había permanecido en silencio y observando la situación, se levantó y caminó hacia ellos—. Señorita, el joven tiene una herida en la mano la cual aún está sangrando, ¿usted podría cargar una charola llena de bebidas así? —El hombre agarró la mano izquierda de Andy. La palma de su mano estaba cubierta por una venda y las marcas de sangre habían manchado la tela, Andy ni siquiera se había dado cuenta de la fuerza que ejercía en su palma.

—Eso no es de mi incumbencia, aun si fue un accidente, debe pagar por lo que hizo. —Ella se veía aún más enojada, sin embargo, los ojos de Andy estaban perdidos en el collar que colgaba del cuello de la señorita Regardie.

—Yo pagaré, ¿Cuánto es? —Las palabras del elegante hombre hicieron que los ojos del gerente se llenaran de sorpresa. Andy reaccionó al escucharlo y lo miró con sorpresa.

—No, no puedo permitir que usted pague. Ni siquiera lo conozco, señor.

Andy era una persona que solía dar, pero no estaba acostumbrado a recibir nada a cambio, así había sido toda su vida y se había acostumbrado, estaba bien con ello, el ver que una persona a la cual no conocía iba a pagar por su error le dio una sensación de malestar.

—Bien, mi nombre es Arthur Hayden, un placer, Andy. Ahora que ya no somos desconocidos, déjame pagar por ti. —El hombre sacó su cartera y entregó una tarjeta a la chica—. Es el número de mi secretaria, póngase en contacto con ella para que haga la transferencia del vestido y una remuneración por los daños.

La chica recibió la tarjeta embelesada por la elegancia del hombre, sin duda, era de una buena familia. Toda la ropa que portaba era de la marca DG, la nueva colección que ni siquiera su hermano podía permitirse. Al mirar la tarjeta descubrió que, en efecto, ese tipo no era cualquier persona. Antes de que pudiese decir cualquier cosa, aquel sujeto se había ido y había llevado con él a aquel mono estúpido.

—Señor, señor. —Gritó el gerente corriendo detrás de Free.

Arthur se veía elegante, era alto, su cabello rubio le hacía resaltar y sus ojos oscuros eran un destacable contraste, nadie que lo viese podía quitarle los ojos de encima, y él lo sabía, sin embargo, los ojos de Andy nunca se habían quedado en él por más de cinco segundos. El grito del gerente llegó a sus oídos, estaba cansado de escuchar a ese hombre parlotear toda la mañana, incluso cuando ya estaba por irse seguía gritando "señor, señor" detrás de él.

—¿Hay algo más? —Arthur se detuvo y giró su cuerpo, el hombre se paró frente a él y le lanzó una mirada de desagrado a Andy. Cuando Arthur notó el gesto del hombre su mirada se oscureció—. No me haga perder el tiempo, diga lo que tenga que decir.

—Oh, bueno. —Dudó un poco antes de continuar—. Estábamos hablando del aumento de sueldo antes de ser interrumpidos por este mocoso. —Masculló con desdén mirando a Andy.

Arthur no respondió, se dio la vuelta y siguió caminando siendo seguido por Andy, el gerente se quedó reprimiendo su ira, si no fuera por su posición golpearía a ese sujeto con todas sus fuerzas.

Fuera del restaurante había un auto negro de lujo, había un hombre en la puerta, era alto y llevaba traje oscuro y gafas de sol. Arthur se detuvo frente al auto y se giró hacia Andy. El muchacho tenía la mirada baja y sus ojos se veían decaídos. Hizo una señal al chofer con la mano para que subiera y él mismo abrió la puerta del auto.

—Sube. —Ordenó al chico. Andy miró dentro del auto con dudas. Nunca había subido a un auto personal, mucho menos a un auto de tal precio. Mordió su labio inferior y arrugó las cejas con preocupación—. Anda, sube. —Arthur no creía que había suavizado su voz por ese muchacho que ni siquiera conocía.

—Señor, ¿Por qué quiere que suba?

—No me hagas perder el tiempo, tengo una reunión importante y no puedo quedarme más, hablemos de cómo pagarás lo del vestido.

La voz de Arthur se volvió repentinamente fuerte, Andy recordó lo que una vez aquella mujer le dijo; si alguien hace algo por ti, paga su amabilidad. Sin otra opción, Andy subió al lujoso auto con miedo de rayar la piel que cubría los asientos. El chofer comenzó a conducir tan pronto como los dos habían subido y cerrado la puerta, sus ojos no pudieron evitar ver al hermoso y delicado joven que acompañaba a su amargado y frío jefe.

—Dígame, ¿Cómo puedo pagar la deuda? —Arthur sonrió y lamió su labio inferior.

...----------------...

El reloj marcaba las ocho y media de la noche, la villa McDowell estaba prácticamente oscura, sólo una tenue luz amarilla brillaba en la sala. Un hombre apuesto pero furioso estaba sentado en el sillón individual, el cigarrillo en su mano estaba casi por terminarse, pero sólo había dado un par de caladas, el hielo en su vaso hizo un tintineo al derretirse y chocar contra el cristal. Había llegado hace una hora y encontró el lugar vació, nunca había ocurrido y la ira en su interior se intensificó cuando aquel chico no respondió el celular.

Llamó un par de veces más, pero lo único que obtuvo fue la voz computarizada pidiendo que dejase un mensaje. Arrojó el celular con furia sobre el piso. Estaba a punto de pararse e ir a buscarlo cuando la puerta principal se escuchó abrir y un par de segundos después fue cerrada, Edward mantuvo su cuerpo donde estaba, su mirada cada vez más sombría sobre saltando al joven que iba entrando con una bolsa llena de víveres.

—Edward. —Dijo sorprendido, realmente había tardado o él había llegado más temprano, cualquiera de las dos cosas no era beneficiosas para él—. ¿Llegaste temprano? —Era en realidad una afirmación, pero su voz temblorosa la hizo sonar como pregunta.

—¿Llegar temprano? —Su voz fue burlona y su risa erizó la piel del chico—. ¡Estúpido!, ¿No vez la hora?, ¿Eh, Andy?, ¿O acaso también eres un puto ciego? —Gritó, rompiendo el vaso de cristal al lanzarlo contra el suelo. Andy se encogió de hombros y sus labios temblaron, su cuerpo se puso rígido y temeroso cuando vio los ojos llenos de furia de su esposo.

La voz de Andy tembló cuando respondió—. Lo lamentó, lo lamentó.

Siguió pidiendo perdón, pero sus palabras no fueron escuchadas y su cabello fue agarrado con fuerza obligándolo a ver el rostro furioso de su Edward, la persona que antes le sonreía ahora solo le mostraba crueldad y dolor. Sus ojos cafés se pusieron vidriosos por las lágrimas y su cuerpo temblaba por el miedo.

—¿De dónde mierda vienes? —Edward arrugó las cejas.

Hacía media hora había hablado al restaurante donde sabía que Andy trabajaba, preguntó por él, pero le dijeron que lo habían despedido, si Andy se atrevía a mentirle, si él le miente... algo muy malo podría pasarle.

—Me despidieron, me despidieron y fui a buscar otro trabajo. —Andy no se atrevió a mentirle, nunca había sido bueno para ello y, aunque pudiese mentirles a los demás, a Edward, que lo conocía desde niño, jamás podría mentirle—. Encontré uno, además, pasé a comprar las cosas que hacían falta, lo lamento, no debí, no debí. —Lloraba a mares sintiendo como su cabello se aflojaba un poco. Al final se alegró que Edward creyera en sus palabras, no contar ciertas cosas no significaba mentir, estaba bien ocultando a Arthur, por el momento no era conveniente que su esposo lo supiera.

—¿Por qué no respondes el teléfono? —Aunque había aflojado el agarre, su mano permanecía agarrada a los suaves cabellos de Andy.

—Se quedó sin batería, no tenía como recargarlo, no volverá a pasar, perdóname, por favor, perdóname. —Andy seguía llorando, pero su voz se había calmado un poco. Edward pareció satisfecho con su respuesta y lo empujó con fuerza, Andy tambaleó un par de veces y las cosas en su mano cayeron, algunas verduras rodaron fuera de la bolsa que llevaba.

—Limpia el desastre y deja de llorar. Cuando lloras te ves horrible.

Edward se dio media vuelta y a grandes zancadas subió las escaleras, el aire alrededor de Andy pareció mejorar sin la presencia de su esposo. Sus piernas, que habían estado firmes, se debilitaron y cayó de rodillas al suelo.

Horrible. Eso era a los ojos de quien más amaba.

Sus lágrimas seguían saliendo y escurría como ríos por sus mejillas, Andy secó su rostro con el dorso de su mano y comenzó a recoger las cosas tiradas. Sí, no debía llorar. Edward no lo volvería amar si lloraba, no sería bonito y no sería halagado por él.

Andy reprimió su tristeza y siguió recogiendo las cosas del suelo. 

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Comments

Yeisy Sofía De la Hoz Polo

Yeisy Sofía De la Hoz Polo

Espero q sea su salvador

2025-02-06

1

Yeisy Sofía De la Hoz Polo

Yeisy Sofía De la Hoz Polo

Soy a veces

2025-02-06

0

Yoha D' Boliivarr

Yoha D' Boliivarr

Se que es una historia , pero de verdad existen personas asi que no tienen ni una pisca de amor propio que se dejan maltratar a tal extremo , al primer golpe lo dejo sin decencia por HPT .

2024-11-06

2

Total
Capítulos
1 Prólogo. Matrimonio.
2 Capítulo 01. Cuando lloras te ves horrible.
3 Capítulo 02. Calidez en el corazón.
4 Capítulo 03. Un regalo de él.
5 Capítulo 04. Sólo un perro.
6 Capítulo 05. Luz blanca.
7 Capítulo 06. No por amor.
8 Capítulo 07. Tres días.
9 Capítulo 08. Lo que es mío, nadie lo puede tocar.
10 Capítulo 09. Eres mío.
11 Capítulo 10. Es lo que te mereces.
12 Capítulo 11. Estrella en el cielo.
13 Capítulo 12. No te amó.
14 Capitulo 13. Prisionero.
15 Capítulo 14. Pequeña vida.
16 Capítulo 15. Sin poder negarse.
17 Capítulo 16. Me ama a mí.
18 Capítulo 17. Noche de resignación.
19 Capítulo 18. Alguien invaluable.
20 Capítulo 19. Esperando su regreso.
21 Capítulo 20. Pérdida irreparable.
22 Capítulo 21. Otra persona.
23 Capítulo 22. Sentimientos encontrados.
24 Capítulo 23. Hora de comenzar.
25 Capítulo 24. Todo se paga.
26 Capítulo 25. En picada.
27 Capítulo 26. Como el girasol.
28 Capítulo 27. Plagió.
29 Capítulo 28. Revelación.
30 Capítulo 29. Cara a cara.
31 Capítulo 30. Plan de conquista.
32 Capítulo 31. El diario de Andy.
33 Capítulo 32. Rosas azules.
34 Capítulo 33. Me enfermas.
35 Capítulo 34. Juicio.
36 Capítulo 35. Regalo de cumpleaños.
37 Capítulo 36. Te amo.
38 Capítulo 37. Odio y amor.
39 Capítulo 38. Humillación pública.
40 Capítulo 39. Bésame los pies.
41 Capítulo 40. Recuperando lo perdido.
42 Capítulo 41. Te amo, Andy.
43 Capítulo 42. Te amaré por siempre.
44 Especial 01. Boda.
45 Especial 02. Mi precioso arcoíris. (R18)
46 ¿Side story o historia secundaria?
47 Side story: Edward.
48 Side story: Edward.
49 Side story: Edward.
50 Side story: Edward.
51 Side story: Edward.
Capítulos

Updated 51 Episodes

1
Prólogo. Matrimonio.
2
Capítulo 01. Cuando lloras te ves horrible.
3
Capítulo 02. Calidez en el corazón.
4
Capítulo 03. Un regalo de él.
5
Capítulo 04. Sólo un perro.
6
Capítulo 05. Luz blanca.
7
Capítulo 06. No por amor.
8
Capítulo 07. Tres días.
9
Capítulo 08. Lo que es mío, nadie lo puede tocar.
10
Capítulo 09. Eres mío.
11
Capítulo 10. Es lo que te mereces.
12
Capítulo 11. Estrella en el cielo.
13
Capítulo 12. No te amó.
14
Capitulo 13. Prisionero.
15
Capítulo 14. Pequeña vida.
16
Capítulo 15. Sin poder negarse.
17
Capítulo 16. Me ama a mí.
18
Capítulo 17. Noche de resignación.
19
Capítulo 18. Alguien invaluable.
20
Capítulo 19. Esperando su regreso.
21
Capítulo 20. Pérdida irreparable.
22
Capítulo 21. Otra persona.
23
Capítulo 22. Sentimientos encontrados.
24
Capítulo 23. Hora de comenzar.
25
Capítulo 24. Todo se paga.
26
Capítulo 25. En picada.
27
Capítulo 26. Como el girasol.
28
Capítulo 27. Plagió.
29
Capítulo 28. Revelación.
30
Capítulo 29. Cara a cara.
31
Capítulo 30. Plan de conquista.
32
Capítulo 31. El diario de Andy.
33
Capítulo 32. Rosas azules.
34
Capítulo 33. Me enfermas.
35
Capítulo 34. Juicio.
36
Capítulo 35. Regalo de cumpleaños.
37
Capítulo 36. Te amo.
38
Capítulo 37. Odio y amor.
39
Capítulo 38. Humillación pública.
40
Capítulo 39. Bésame los pies.
41
Capítulo 40. Recuperando lo perdido.
42
Capítulo 41. Te amo, Andy.
43
Capítulo 42. Te amaré por siempre.
44
Especial 01. Boda.
45
Especial 02. Mi precioso arcoíris. (R18)
46
¿Side story o historia secundaria?
47
Side story: Edward.
48
Side story: Edward.
49
Side story: Edward.
50
Side story: Edward.
51
Side story: Edward.

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