Hubo un ruido de un motor encendiéndose, mientras que Andy luchaba por mantener los ojos abiertos, las voces comenzaron a escucharse lejanas. Andy se retorcía en el sillón del copiloto—. Ve detrás de mí, mi auto sólo puede llevar a dos personas.
El guardia asintió y subió al auto negro que estaba estacionado en el garaje de la casa McDowell. Ambos autos salieron a la calle con un ruido sordo que se extendió por varios metros. Andy miró al hombre sentado en el asiento del piloto, estaba concentrado en el camino, dio gracias internamente, su cuerpo, en busca de encontrar alivio al intenso dolor, le hizo perder la conciencia.
El hombre miró a Andy completamente inconsciente. Puso el piloto automático y sacó una navaja del maletero, con mucho cuidado cortó un mechón de cabello castaño mil del chico, y lo guardó en una bolsa plástica, volvió a colocar las tijeras en el maletero junto a la bolsa con el cabello. Miró una vez más el rostro de Andy, había una ligera capa de sudor frío cubriendo su frente y algunos mechones se habían pegado a su cara, no podía esperar por encontrar a la persona que le hacía sufrir tanto y golpearlo mil veces.
Arrugó las cejas y agarró el celular, un número fue marcado—. Lo tengo, te enviare la dirección. —Terminó la llamada, casi de inmediato después de hablar, y abrió un chat en su mensajería. Envió un mensaje y regresó a la lista de contactos, abrió el chat nombrado como 'Doctor K' y envió un mensaje más.
—Edward. —Alcanzó a susurrar Andy con severa angustia. Arrugó las cejas y acarició el rostro sudoroso y adolorido del chico. Aun se preguntaba cuánto dolor había soportado por esa persona, se lamentaba haber elegido el camino equivocado hace años, pero era sólo un niño, ¿realmente podía culparse?
—Lo lamento. —Le susurró, secando el sudor con el dorso de su mano—. Realmente lo lamento.
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Edward estaba sentado en la sala de espera. Su pierna derecha se movía impacientemente y su rostro estaba lleno de culpabilidad. Hace unos minutos, cuando recibió la llamada del hospital preguntando por un familiar de Teri Pratt, su corazón se hundió hasta el fondo, giró el auto y con desesperación condujo hasta ahí. Ahora, luego de una hora, no había tenido noticias de ella. Miró alrededor, había más personas sentadas esperando, con rostros preocupados, seguramente también tenían a alguien importante ahí. Y luego, un trío de médicos salió corriendo de un pasillo. Edward miró a un par de camilleros llevando una camilla con una persona en ella. Fue efímero y simplemente alcanzó a ver una cabellera castaña, inconscientemente se puso de pie y caminó medio paso hacia aquella camilla.
—Señor McDowell. —Un médico interrumpió sus pasos, él giró su vista, desechando sus pensamientos, incluso si fuera Andy, no tiene porqué importarle.
—¿Cómo está ella? —La preocupación era evidente entre sus cejas, el médico sonrió dándole una sensación de tranquilidad, fue como si quitaran un peso de encima.
—Está bien, por suerte, el arma no tocó ningún órgano vital. —El médico vio que el semblante de McDowell se relajaba, palpó su hombro y le sonrió—. No se preocupe señor McDowell , su novia estará bien, será dada de alta en un par de semanas, o incluso antes. Por el momento está dormida, despertara por la mañana, así que es mejor que vaya a casa y descanse un poco.
—Me quedaré, no quiero dejarla sola. —Dijo él.
El médico asintió y lo guio hasta la habitación donde se encontraba ella. Edward la miró en la cama, sus pestañas largas daban sombra a sus ojos, su piel estaba pálida y su respiración era lenta y constante, con una intravenosa en la mano. Le dolió el pecho con sólo verla. Teri había pedido que la acompañara, y él, por culpa del estúpido perro en casa, se había negado.
Acarició la delgada mano de Teri y entrelazó sus dedos—. Lo lamento. —Susurró, besando con dulzura el dorso de la mano de ella.
—Si quiere algo, no dude en pedirlo. —Dijo el médico después de carraspear un par de veces la garganta. Edward asintió y el médico salió, dándole una última mirada a la 'pareja' dentro.
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Las oscuras pestañas de Andy temblaban, inconscientemente, agarró su estómago y se encogió en la cama, los dos pares de piernas se pararon casi al segundo siguiente, sin embargo, sólo uno de ellos sostuvo su mano, al sentir la palma cálida y las caricias sobre su dorso, Andy se acercó a él, consciente o inconscientemente, y sostuvo su brazo con fuerza.
—Tranquilo, aquí estoy. —Susurró, mientras acariciaba el cabello de Andy con la otra mano. El rostro delgado y demacrado del niño dejaba ver cuánto dolor había soportado hasta ese momento, los médicos aún no daban un resultado, por suerte, su abdomen había dejado de doler y sus cejas se relajaron gradualmente.
Por la mañana, ambos hombres estaban fuera de la habitación, los dos permanecían con un rostro serio y molesto—. Señor King, señor Hayden, lo lamento, mi jefe aun no responde las llamadas. —El guardia estaba avergonzado y desconcertado. No conocía a Andy, pero parecía una persona indefensa e inofensiva, no entendía porque aquel poderoso hombre pagaba para mantenerlo encerrado, y bajo condiciones prácticamente inhumanas.
Arthur arrugó las cejas y golpeó el puño contra la pared. Desde el día en que se había reunido con Matthew King, y supo quién era la persona con la que Andy estaba casado, no había podido dormir tranquilo. Sin embargo, Andy desapareció por más de un mes, y cuando lo volvió a ver, estaba en muy mal estado. Quería ir y golpear a aquel hombre que parecía tan recto por encima, pero no era más que un desperdicio de persona.
—No le importa siquiera un poco, ¿Por qué sigues insistiendo? —Su voz fue severa y elevada, su mirada furiosa hizo estremecer al guardia, incluso un destello dorado brilló en sus ojos oscuros, y como un animal rabioso, lo sostuvo del cuello—. Dime, ¿Dónde está el cobarde de tu jefe cuando su esposo se está muriendo?
Matthew lo agarró del brazo y lo separó del hombre—. Tranquilo, estamos en un hospital. Andy está adentro y está bien, no es el momento de preocuparnos por esa escoria, si no viene, es mucho mejor.
Arthur apretó los puños antes de alejarse medio metro—. Si... lo siento. —Arthur bajó las manos, puso una mano sobre su cintura y se recargó sobre la pared, soltando un suspiro pesado.
—¿Familiares de Andy Brown ? —El médico se acercó a ellos con un expediente en mano, ellos asintieron—. Bien, ¿Quién de ustedes es su pareja? —Los tres se vieron mutuamente, ninguno podía decir que lo era, así que todos negaron al mismo tiempo.
—Pero somos cercanos, en realidad, su pareja no... no está. —Arthur reprimió los insultos hacia Edward en su corazón, y habló calmadamente—. Pero puede decirnos a nosotros.
—Bien, el señor Andy ha bajado mucho de peso, es esencial que a partir de hoy, él comience a comer mejor y no haga ningún esfuerzo físico. Sus estudios muestran un ligero problema de desnutrición y un bajo nivel de glucosa en sangre, así que le daremos algunas vitaminas para regular su peso.
—¿Y qué pasa con el nivel bajo en glucosa?
—Es debido a la leve desnutrición, ha consumido demasiado líquido, pero poca comida sólida, durante algún tiempo, esto es mucho más riesgoso en el estado en que se encuentra. —El médico arrugó las cejas. Cuando vio por primera vez el rostro, casi sin vida de Andy, sintió lástima por él, sin embargo, al examinarlo, se dio cuenta del gran 'milagro' que estaba presenciando. Entonces, su perspectiva sobre ese muchacho cambió bruscamente. Pasó de ser un agonizante paciente, a una persona sin conciencia en absoluto. Maltratar así su cuerpo por no aceptar la responsabilidad, era realmente desalmado.
—¿Hay algo más grave que la desnutrición y la glucosa baja? —Arthur se acercó al médico, con miedo de que su respuesta le fuera a enfriar más la sangre. Porque, aunque él no tuviera ningún significado en la vida de Andy. Andy había entrado como una tormenta a su mundo pacífico. Convirtió su indiferencia, en preocupación, sus días grises, en días soleados y su "yo no necesito a nadie" en un "necesito protegerte". Tal vez se dio cuenta tarde cuánto le importaba ese chico, no dejaba de culparse por la mala condición de Andy, pero tampoco dejaba de preguntarse si realmente hubiera servido de algo intervenir.
—¿No lo saben?, el joven Brown tiene mes y medio de embarazo. —Los tres pares de ojos se llenaron de incredulidad, sorpresa, y una pizca de alegría. Ninguno dijo nada, incluso después de un minuto, no salió ninguna palabra de sus labios.
—Es un hombre, ¿cómo es posible? —Los tres centraron toda su atención al joven médico. Él realmente estaba desconcertado, no hace más de cinco minutos ellos habían dicho que eran sus amigos, pero ni siquiera sabían lo que estaba pasando en su cuerpo, incluso dudó si el paciente lo sabía.
—Durante los últimos veinte años han existido un grupo reducido de hombres que pueden gestar, similar a una mujer. No se ha dado a conocer mucha información sobre estas personas para proteger su identidad, y hasta el momento, no había conocido un caso en persona. Es como presenciar un milagro.
Ellos escucharon atentamente, hasta que Matthew lo se atrevió a preguntar lo que todos querían saber—. Doctor, ¿corre algún peligro la vida de Andy?
—En realidad, sí. —El médico entregó un expediente a Matthew. Arthur y el guardaespaldas se acercaron a verlo—. Ha tenido un par de amenazas de aborto. —Las manos de Arthur temblaron a su costado, su mirada, ya sería, se enfrió a un más. Al ambiente parecían enfriarse, logrando erizar la piel de los otros tres hombres.
—¿Un par?, ¿Dónde mierda está tu maldito jefe? —Arthur volvió a agarrar con fuerza al guardaespaldas, golpeándolo contra la pared blanca del hospital. Matthew lo agarró del brazo tratando de separarlo y recordándole que estaban en un hospital—. Suéltame, la mierda de esposo que tiene lo dejó tener dos amenazas de aborto. Si tú no hubieras estado en ese momento, créeme que ni siquiera un cuerpo hubiésemos visto.
—Lo sé. Pero tienes que calmarte. —Dijo Matthew, aunque también estaba enojado, sabía que no era el momento, ni el lugar.
—Señor, si no controla su temperamento, me veré en la obligación de sacarlo. —Los ojos oscuros del médico se ensombrecieron y agarró la muñeca de derecha de Arthur con fuerza. Su voz era fría y contundente, le sostuvo la mirada unos segundos más, antes de que Arthur soltara el cuello del hombre.
—Continúe. —Dijo Arthur a regañadientes.
—Cómo dije antes, el señor Andy tuvo dos amenazas de aborto, no sé cómo fue que sobrevivió a algo así, sin embargo, lo que sí sé, es que si vuelve a ocurrir, el bebé no tendría una tercera oportunidad. —Sus palabras lograron alarmar, aún más, a las tres personas—. También, es muy preocupante su salud física, tiene algunas heridas viejas y otras más recientes, no puede seguir exponiéndose a ese tipo de violencia. —El médico miró a Arthur—. Si realmente le preocupa, sáquelo de donde sea que está ahora, o puede que no haya una segunda oportunidad. —Las palabras duras y contundentes causaron que el cuerpo de Arthur temblara un par de veces. Era lo que más deseaba en la vida, sin embargo, Andy parecía estar cegado por el amor. Sacarlo de ahí parecía tan imposible como respirar debajo del agua.
Luego de algunas indicaciones más, aquel joven médico se retiró. Arthur y Matthew volvieron la mirada al guardaespaldas, aquel hombre había estado sujetando su celular con fuerza, reprimiendo la sorpresa y la ira.
Matthew se acercó a él y se recargó en la pared a su lado—. Deberías de reconsiderar la idea de decirle a Edward McDowell. —El hombre alto guardó silencio y arrugó las cejas, apretando con más fuerza el celular—. Ni siquiera te respondió cuando le llamaste, dejó encerrado a una persona en tan mal estado y sin ningún tipo de comunicación, ¿de verdad crees que merece saber que será padre?
Él permaneció en silencio, viendo la blanca puerta he imaginando el rostro demacrado del niño adentro—. Los mantendré informado sobre su regreso, sólo espero que él salga antes de que mi jefe llegue. —Sin decir una palabra más se alejó de ambos.
Matthew tocó el hombro de Arthur de forma reconfortante—. Ve con él, tengo un asunto pendiente.
Después de ver a Matthew doblar en una esquina, Arthur abrió la puerta de la habitación. Andy estaba en la cama, su respiración era tranquila y su semblante se veía más relajado. Se acercó a la cama y arrastró una silla para sentarse, acarició el rostro de Andy con delicadeza, teniendo cuidando de no despertarlo. Agarró la mano blanquecina y delgada, acarició su dorso, y miró el vientre de Andy, aun con incredulidad.
Tal vez por la falta de alimento o las pocas semanas de embarazo, pero el vientre de Andy aún estaba plano. Arthur se sentía enojado y sus cejas estaban arrugadas, Edward McDowell era peor que una escoria.
"Un completo cobarde hijo de puta." Pensó.
Arthur puso su gran mano sobre el vientre de Andy, con cuidado de no lastimarlo. Una sonrisa cálida y genuina apareció en su rostro—. ¿Cuál será tu rostro cuando sepas que llevas una pequeña vida dentro de ti? —Cuestionó, en un susurro.
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Comments
Yolanda Morocho
creo q ay algún familiar buscando a Andy por eso le cortaron un poco del cabello
2025-02-20
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Junnymariel Calfupan
para mi el qe lo está ayudando es Arthur o puede ser alguien qe allá sido contratado por Teri no lo piensan ???
2025-02-09
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Ani Rosa
es un hijueputa, triple perro desgraciado /Angry/
2025-01-30
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