Capítulo 07. Tres días.

El callejón era oscuro y la lluvia caía a cántaros en la ciudad. Los débiles pies de un niño corrían por el pavimento tambaleándose. Su ropa estaba completamente empapada. Y sin un hogar a donde ir, Andy se sentía perdido. Había caminado por horas y estaba completamente agotado, hacía un par de días que no comía. Se detuvo debajo de una escalera amplia con la intención de cubrirse un poco de la lluvia y recuperar algo de fuerzas.

El hombre, que llevaba una enorme gabardina se acercó a él y le dijo—. ¿Estás solo?

Andy lo miró esperanzado, su mente no maquinó ningún mal presentimiento, después de todo, era un niño inocente. Un trueno retumbó en el cielo, un relámpago iluminó de forma tétrica ese callejón, momentáneamente, también iluminó el rostro de aquel sujeto, con una extraña sonrisa y ojos agudos, miraba al pequeño Andy.

Confiar fácilmente era su peor 'virtud', eso había dicho su 'abuelo'. Aquel hombre marcó el inicio de pesadillas interminables, sueños frustrados y una vida arruinada. Esa noche de tormenta, la inocencia de un niño fue arrebatada de la manera más cruel que pueda existir, todo se perdió en aquel lúgubre callejón. Desde ese instante, cada noche despertaba llorando y gritando, incluso llegó a mojar la cama por el miedo.

...----------------...

—¿Oye, estás bien? —La amable voz de un desconocido lo hizo despertar al día siguiente.

Estaba en el mismo lugar, su cuerpo dolía y se sentía asqueroso. Retrocedió con miedo. No podía volver a confiar en alguien. Sin embargo, aquel sujeto le tendió una caja de comida y una botella de agua. Él no se veía como el hombre de la noche anterior, llevaba un abrigo negro y un bastón del mismo color, pero adornado con una cabecilla en forma de cráneo. A su lado había un sujeto con un traje negro y unos lentes con montura dorada. Ambos parecían elegantes.

—Vamos, te llevaré a casa.

¿Casa?, ¿siquiera tenía una?, lo dudaba completamente. Aun así, Andy se levantó y, abrazando la caja de comida junto a la botella de agua, decidió seguirlo. Quien diría que fue la mejor decisión de su vida. Aquel amable hombre no sólo le dio un hogar donde vivir, sino que también le dio amor, y conoció a la persona de la cual se enamoró. Edward le mostró una sonrisa que jamás olvidaría. Sin embargo, nada es eterno.

La persona que lo cuidaba ya no estaba, a quien amaba no le importaba. e incluso vivía recordándole aquel suceso. Era un huérfano sucio. Sí. Realmente había pensado que su pasado estaba enterrado bajo montones de apapachos de su abuelo, sin embargo, tras la muerte del mismo, aquel hombre al cual amaba, le recordaba que no era así. Que por más años que pasaran, él seguiría siendo el mismo niño huérfano sucio que hacia nueve años.

Un trueno fuerte le hizo despertar, la sonrisa y el rostro de aquel sujeto aún estaba guardada en su memoria. Su cuerpo temblaba y sus latidos eran incontrolables, el sudor frío recorría su frente y su espalda. Acurrucado en la cama, no se atrevió a volver a cerrar los ojos.

—La cuenta ya está pagada. —Dijo la enfermera que atendía la recepción. Andy asintió y dijo un 'gracias' muy bajo, ella sintió pena por ese lamentable joven.

Andy salió del hospital y miró el cielo, era azul y sólo con algunas nubes dispersas, sin ninguna señal de tormenta, justo como había dicho la meteoróloga en las noticias matutinas. Con el poco dinero que tenía, subió a un taxi y pidió que lo llevasen hasta la zona de villas. Pasó por varios lugares antes de llegar, sin embargo, su mirada estaba perdida en la nada. Incluso el conductor tuvo que llamarle un par de veces antes de que reaccionara.

—Solamente puedo dejarlo hasta aquí. Es una zona privada y no permiten taxistas.

—Lo sé. Gracias. —Andy pagó la tarifa que mostraba el taxímetro y sólo se quedó con muy poco dinero. No sabía si Arthur lo iba a ocupar después de haberle gritado de esa manera. Pero, sin importarle eso, debía disculparse con él.

Caminó a paso lento hacia las residencias, el guardia que ocupaba la caseta abrió la puerta con los ojos molestos. Era bien conocido entre todos los empleados de esa zona, la miserable vida de la persona que vivía en la villa McDowell. Entre ellos corrían rumores desagradables, por supuesto, ninguno se atrevía a insultar a Edward McDowell. Todas sus ofensas y repudio iban dirigidos hacia la misma persona; Andy Brown.

Aunque los rumores eran infundados, habían ganado tanto peso que, incluso algunos residentes, comenzaron a contarlos. Andy no era indiferente a aquellos chismes que circulaban, no obstante, decidió no prestarles atención. La gente simplemente hablaba sin saber las verdades correctas.

Él no se había metido a la fuerza. Él no había manipulado. Él no merecía el desprecio de su esposo. Los susurros llegaron a su oído cuando dos trabajadoras domésticas pasaron a su lado.

—Te lo dije, ese rostro lamentable no es más que una máscara. Es más sucio que una puta. —Murmuró una de ellas.

—Es cierto. El señor McDowell es muy bueno al tenerlo en su casa, ¿Quién diría que sólo con que él se ausente unos días le mueve su sucio culo a otro? —Dijo otra sin cuidado de ser escuchada. Andy las había escuchado antes y ellas lo sabían, sin embargo, tal vez tenía vergüenza de encararlas, o simplemente era verdad lo que decían y por ello jamás les había reclamado.

Andy pasó en silencio, ellas siguieron hablando sólo rumores sobre él. Al llegar a la villa, el auto que Edward había usado el día de su partida, no estaba, eso le alegró y entró rápidamente. Tenía mucho trabajo por hacer, aunque la casa no estaba tan sucia, él debía limpiar hasta la mínima partícula de polvo. Era una casa grande y terminó muy cansado. Eran las ocho y media de la noche y él ni siquiera había comido. Su cuerpo estaba cansado debido a la pérdida de energía por la fiebre. Se dio una ducha y bajo.

—Edward. —Dijo al ver a su esposo sentado en la sala. Sus ojos se enrojecieron al instante, era como si no le hubiese visto en años. Cuando era un niño, Edward siempre lo acompañaba y abrazaba en los días de tormenta, sin embargo, esta vez no había aparecido y eso le hizo reavivar su miedo.

—Tres días, Andy. Sólo me fui tres días y la gente ya está diciendo que eres una puta que se deja cargar por los hombres, ¿Sabes que soy la comidilla de toda esta puta gente?, ¿qué crees que están diciendo?, dicen que el empleado de Edward McDowell es una zorra que se revuelca con hombres ricos para salir de su maldita miseria. —La mirada de Edward era extremadamente fría. Pero Andy ya estaba acostumbrado.

—¿Lo sabías? —Preguntó, con un hilo de esperanzan. Deseaba desde lo más profundo de su alma que Edward se hubiese enterado recientemente. Pero la respuesta le hizo sentir que era una broma.

—Por supuesto que lo sé. Lo sé desde hace mucho, pero mientras no manchen mi nombre, todo está bien. —Respondió, hastiado.

Andy pensó que esos rumores nunca habían llegado a los oídos de Edward, pero ahora le decía que ya lo sabía. Entonces, si él lo sabía, ¿Por qué nunca hizo nada?, eran esposos, ¿Por qué dejó que lo humillaran de esa forma?, ¿Por qué dejaba que lo trataran como una zorra?, Andy se río de sí mismo, soltó una fuerte carcajada interna. Edward jamás haría nada por él.

—Yo me enfermé, él me encontró en la calle y me llevó al hospital. No hay nada más. —Explicó, sin embargo, sabía que por mucho que insistiera en explicarle, Edward sólo iba a creer lo que se decía en la calle. Ni siquiera confiaba en él después de nueve años de conocerlo.

Edward cruzó las piernas y lo miró con desdén. La burla en sus ojos hizo temblar ligeramente la mano de Andy—. No me importa a quien le muevas el culo, después de todo, ya no eres puro. Seguramente tú lo provocaste.

Andy sabía a qué se refería. Sus sentimientos prontamente se volvieron confusos. Miró en silencio a su esposo, sus rasgos eran profundos y el desagrado estaba plasmado en todo su rostro. No le importó mucho, se había acostumbrado a ello. Sin embargo, aún sentía la necesidad de explicar las cosas. Aunque Edward escuchara los rumores, aunque no le creyese, él quería aclarar las cosas.

—No. No me atrevería. Él solamente me ayudó, ni siquiera sé quién es. A mí... sólo me gustas tú. —Edward sintió náuseas por las palabras de Andy. Aunque llevaban un año de matrimonio, y se conocían desde hacía nueve años, no podía aceptar las palabras de amor de ese chico. No, nunca aceptaría sus sentimientos. Sin embargo, Andy parecía no rendirse con él. Le desagradaba completamente.

Las cejas de Edward, que habían permanecido arrugadas, se relajaron un poco con esa afirmación. Aunque nunca aceptaría el amor de aquel niño, Edward era una persona que requería de exclusividad sin importar quien sea. Aunque nunca lo hubiese pedido, sus parejas extramatrimoniales le daban exclusividad, y él estaba bien con ello. Y aunque hubiese dicho que no le importaba Andy, al final, seguía siendo su esposo, y él más que nadie debía respetarlo.

Escuchar la pobre explicación le dio un respiro de alivio, sin embargo, ese sentimiento lo mantuvo confuso por un minuto. No se había dado cuenta de la mirada que tenía sobre su esposo. Su celular vibró y eso le hizo reaccionar. Antes de responder le dijo a Andy.

—Prepara la cena, tengo hambre. —Aunque no le agrade la presencia de su pequeño esposo, él realmente cocinaba muy bien.

Andy asintió, tratando de descubrir los pensamientos que se escondían detrás de la misteriosa mirada que su esposo le había lanzado. Sin embargo, descubrió que Edward no podía ser leído por él. Era como un acertijo muy difícil de adivinar. Simplemente imposible para pobre cerebro. Dejó de pensar en ello y fue a la cocina, originalmente había pensado en sólo cenar algo ligero e irse a dormir, estaba muy cansado y lo único que deseaba era estar acostado, no obstante, con la repentina aparición de Edward, sus planes habían cambiado. Ahora tenía que cocinar suficiente para él.

Andy podía ver desde la cocina la sonrisa que su esposo tenía en los labios, dedujo que no era una llamada del trabajo, si no otra amante. Edward había estado ausente por tres días, seguramente había encontrado a alguien con quien 'jugar' por un tiempo. A pesar de ello, él siempre había pensado que mientras tuviera el título de 'esposo', nadie podría reemplazarlo.

No importaba quien fuera, al final, era el único que quedaba. Pero, Andy desconocía la única persona a la cual su esposo amaba, la única persona por la que él sería presionado hasta que desistiera del matrimonio. Con pensamientos erróneos se había convencido que, aunque Edward anduviese con cualquiera, él nunca propondría el divorcio primero.

—Sólo son aventuras, no es para tanto.

Le había dicho la primera vez que aquel 'jugó sucio' fuera del matrimonio. Si. No es para tanto. Se convenció él. A pesar de que todos los días luchaba con lo mismo, esas mentiras habían causado una gran cicatriz en él. Cicatriz que no iba a curarse ni con el paso de los años.

Andy no conocía el contenido del testamento que su abuelo había dejado. No sabía las condiciones por las cuales Edward le había propuesto matrimonio después de tratarlo mal, ni mucho menos sabía que él era el único capaz de disolver esa unión.

Pensaba que, si Edward lo odiaba tanto, debió de hablar del divorcio hace mucho tiempo. O ni siquiera hubiese hablado de matrimonio en primer lugar. Edward no pensó que fuera importante que él conociese el contenido de aquel testamento, los sentimientos de Andy no cambiarían sólo por saber que era un 'cheque' a sus ojos. Además, su abuelo no fue tan tonto y específico que no se le dijese nada a Andy.

El comedor fue preparado, Edward, inexplicablemente había mostrado una sonrisa hacia él, e incluso le había pedido que comieran juntos. El por qué, poco le importaba, atesoraría ese momento por el resto de su vida. Ambos, frente a frente, degustando su primera comida juntos. Justo como un matrimonio.

—La comida es muy buena. —El incrédulo Andy miró estupefacto a su esposo cuando esas palabras salieron repentinamente. Aquel sujeto de mirada fría poseía un brillo inexplicable en ese momento, quién sabe que lo provocaba, pero con saber que fue elogiado con un brillo así, en la mirada de la otra persona, Andy se sintió inexplicablemente feliz.

Por otro lado, Edward vio la sonrisa de Andy y sus ojos ligeramente rojos. Andy parecía querer llorar por un simple cumplido, ¿tan mal lo había tratado?, no importaba, la mirada de Brown y esa sonrisa ingenua le dejaron ver que no importaba que tan mal lo tratase, Andy siempre iba a estar para él.

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Comments

Langen Galdamez

Langen Galdamez

Andy por favor habré los ojos no te ama

2024-11-19

1

Luna Flores

Luna Flores

maldito 😠

2024-11-05

1

Luna Flores

Luna Flores

😭

2024-11-05

1

Total
Capítulos
1 Prólogo. Matrimonio.
2 Capítulo 01. Cuando lloras te ves horrible.
3 Capítulo 02. Calidez en el corazón.
4 Capítulo 03. Un regalo de él.
5 Capítulo 04. Sólo un perro.
6 Capítulo 05. Luz blanca.
7 Capítulo 06. No por amor.
8 Capítulo 07. Tres días.
9 Capítulo 08. Lo que es mío, nadie lo puede tocar.
10 Capítulo 09. Eres mío.
11 Capítulo 10. Es lo que te mereces.
12 Capítulo 11. Estrella en el cielo.
13 Capítulo 12. No te amó.
14 Capitulo 13. Prisionero.
15 Capítulo 14. Pequeña vida.
16 Capítulo 15. Sin poder negarse.
17 Capítulo 16. Me ama a mí.
18 Capítulo 17. Noche de resignación.
19 Capítulo 18. Alguien invaluable.
20 Capítulo 19. Esperando su regreso.
21 Capítulo 20. Pérdida irreparable.
22 Capítulo 21. Otra persona.
23 Capítulo 22. Sentimientos encontrados.
24 Capítulo 23. Hora de comenzar.
25 Capítulo 24. Todo se paga.
26 Capítulo 25. En picada.
27 Capítulo 26. Como el girasol.
28 Capítulo 27. Plagió.
29 Capítulo 28. Revelación.
30 Capítulo 29. Cara a cara.
31 Capítulo 30. Plan de conquista.
32 Capítulo 31. El diario de Andy.
33 Capítulo 32. Rosas azules.
34 Capítulo 33. Me enfermas.
35 Capítulo 34. Juicio.
36 Capítulo 35. Regalo de cumpleaños.
37 Capítulo 36. Te amo.
38 Capítulo 37. Odio y amor.
39 Capítulo 38. Humillación pública.
40 Capítulo 39. Bésame los pies.
41 Capítulo 40. Recuperando lo perdido.
42 Capítulo 41. Te amo, Andy.
43 Capítulo 42. Te amaré por siempre.
44 Especial 01. Boda.
45 Especial 02. Mi precioso arcoíris. (R18)
46 ¿Side story o historia secundaria?
47 Side story: Edward.
48 Side story: Edward.
49 Side story: Edward.
50 Side story: Edward.
51 Side story: Edward.
Capítulos

Updated 51 Episodes

1
Prólogo. Matrimonio.
2
Capítulo 01. Cuando lloras te ves horrible.
3
Capítulo 02. Calidez en el corazón.
4
Capítulo 03. Un regalo de él.
5
Capítulo 04. Sólo un perro.
6
Capítulo 05. Luz blanca.
7
Capítulo 06. No por amor.
8
Capítulo 07. Tres días.
9
Capítulo 08. Lo que es mío, nadie lo puede tocar.
10
Capítulo 09. Eres mío.
11
Capítulo 10. Es lo que te mereces.
12
Capítulo 11. Estrella en el cielo.
13
Capítulo 12. No te amó.
14
Capitulo 13. Prisionero.
15
Capítulo 14. Pequeña vida.
16
Capítulo 15. Sin poder negarse.
17
Capítulo 16. Me ama a mí.
18
Capítulo 17. Noche de resignación.
19
Capítulo 18. Alguien invaluable.
20
Capítulo 19. Esperando su regreso.
21
Capítulo 20. Pérdida irreparable.
22
Capítulo 21. Otra persona.
23
Capítulo 22. Sentimientos encontrados.
24
Capítulo 23. Hora de comenzar.
25
Capítulo 24. Todo se paga.
26
Capítulo 25. En picada.
27
Capítulo 26. Como el girasol.
28
Capítulo 27. Plagió.
29
Capítulo 28. Revelación.
30
Capítulo 29. Cara a cara.
31
Capítulo 30. Plan de conquista.
32
Capítulo 31. El diario de Andy.
33
Capítulo 32. Rosas azules.
34
Capítulo 33. Me enfermas.
35
Capítulo 34. Juicio.
36
Capítulo 35. Regalo de cumpleaños.
37
Capítulo 36. Te amo.
38
Capítulo 37. Odio y amor.
39
Capítulo 38. Humillación pública.
40
Capítulo 39. Bésame los pies.
41
Capítulo 40. Recuperando lo perdido.
42
Capítulo 41. Te amo, Andy.
43
Capítulo 42. Te amaré por siempre.
44
Especial 01. Boda.
45
Especial 02. Mi precioso arcoíris. (R18)
46
¿Side story o historia secundaria?
47
Side story: Edward.
48
Side story: Edward.
49
Side story: Edward.
50
Side story: Edward.
51
Side story: Edward.

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