Ese día, Andy volvió a bajar la cabeza, y aceptó en silencio las exigencias de su esposo. Pensó en reclamarle, decirle que, aunque hacia mucho se había acostumbrado a que no era, ni sería el único su vida, no podía aceptar ser quien cuidaba de ella: de una de sus amantes. Sin embargo, conociendo el temperamento de Edward, no dudaba en que fuese a golpearlo. Ahora tenía una vida que proteger, no podía actuar precipitadamente dejándose llevar por los celos.
—Es bueno que lo entiendas. —Edward dejó de sostener su rostro y acomodó su corbata, caminó hacia el escritorio y sacó un cigarrillo y lo encendió. Andy había escuchado por el médico que el humo del cigarro o el alcohol afectaba a las personas en estado de gestación, sin embargo, aunque agarró el asa de la puerta no pudo abrirla. Apretó la mano alrededor de la perilla y preguntó con voz débil y dolida.
—¿Ella es... tu amante? —Los había visto juntos en televisión, también recordaba claramente que Edward no negó estar interesado en ella, ahora la traía a su hogar con el fin de cuidarla, conociendo la personalidad de Edward no se preocupaba por nadie irrelevante, ni siquiera por él lo hacía.
—Vete, tengo cosas que hacer. —Dijo, después de un prolongado silencio. Andy no volvió a preguntar y salió, cabizbajo. Dicen que el silencio dice más que mil palabras y él lo había comprobado.
Edward no negó, ni aceptó tener una relación con ella, y no hacía falta, su silencio era la confirmación a esa relación extramarital. Andy se recargó en la pared a lado de la puerta, agarró con fuerza la camisa sobre el corazón, le dolió, pero, por alguna razón, era menos doloroso que antes. Tal vez era por costumbre o porque ahora, aunque amaba a Edward, ya no se sentía tan solo como antes, debido a su hijo. Por lo que la confirmación sobre la relación entre Teri y Edward, no fue tan doloroso como creyó que sería. Dejó caer unas cuantas lágrimas antes de regresar a la sala de estar.
Teri se había movido ágilmente con la silla de ruedas hasta llegar a la cocina, él se acercó, aún tímido por estar frente a su rival en el amor—. ¿Necesitas algo? —Preguntó, mordiendo sus mejillas internas.
Teri vio la resistencia del chico a servirle, era normal esa reacción, ella sabía que Andy no sólo era un "perro" o un "huérfano” al cuidado de Edward, Andy era legalmente el esposo de Edward McDowell, pero la insistencia de McDowell en llevarla para que Andy la cuidara le dejó claro que, aunque Andy fuese la pareja legal, en su corazón, ella tendría mucha más validez y peso que ese tonto huérfano. Una sonrisa mordaz adornó sus delgados labios. Serán muy divertidos los siguientes días.
—No te preocupes si no quieres hacerlo, yo aún puedo caminar. —Andy la vio levantarse de la silla, Teri parecía estar bien de salud, comenzó a dudar si lo de cuidarla sólo era una excusa de Edward para llevarla y tenerla cerca.
—¿Qué estás haciendo? —La voz fría de Edward le erizó la piel. Andy se giró, estaba por hablar, pero Edward pasó a su lado empujándolo, haciendo que casi cayera al suelo—. ¡Te dije que la cuidaras, ¿Por qué la dejas levantarse?! —Gritó, mientras agarraba a Teri con delicadeza. Ella se recargó 'débilmente' en el pecho de Edward, su cuerpo temblaba y apretó ambas manos contra su pecho.
Con una mirada lastimera vio a Edward—. No lo regañes, de verdad puedo cuidarme. Si no está dispuesto, no podemos obligarlo, es mejor que regrese a casa. —Andy se quedó sorprendido por la actuación que estaba brindando Teri. Vio a Edward acariciar el rostro afligido de ella. Se rio amargamente en su corazón, su esposo, la persona que más amaba, estaba siendo tan cariñoso con quien decía, era sólo una amiga. El destino debe de estar riéndose de él.
Se sintió como en una novela barata de romance, en donde él era la tercera rueda en la relación de los protagonistas. Verlos así de unidos sólo le hizo formar una mueca de disgusto en su rostro, se podía interpretar como una sonrisa burlona, pero no era una burla hacia ellos, en realidad, era una burla hacia él mismo. Debería de estar pagando un muy mal karma de su vida pasada, o, ¿por qué tenía que ver a su esposo ser cariñoso con alguien más?, ¿por qué tenía que verlo dándole el amor que él nunca ha recibido?.
Andy apretó su estómago con delicadeza. Vio la rabia reflejarse en el oscuro intenso de los ojos de Edward. Inclinó la cabeza hacia ambos—. Lo lamento, cuidaré mejor de ti en el futuro. —Se tragó el coraje y ocultó la mueca de disgusto en el fondo de su corazón. Edward lo miró con molestia, pero no dijo nada. Teri fue ayudada por él a sentarse en la silla nuevamente y la llevó a la sala de estar.
Andy vio a la cariñosa pareja alejarse y oprimió las emociones de soledad en el fondo de su pecho. Conocía a Edward desde casi diez años atrás, no entendía por qué no lo amaba, porque lo humillaba y lo odiaba al punto de golpearlo. El maltrato doméstico parecía que se había convertido en una rutina en su vida. Él se había convertido en el saco de boxeo de Edward. Cuando Edward se enojaba por cosas de su trabajo, él buscaba la manera de calmarlo, sin embargo, su presencia únicamente lo alteraba más y terminaba en el piso, llenando con su sangre el mármol. Hubo innumerables ocasiones que fue a la clínica con ayuda del chófer gracias a los golpes de Edward.
Sabía que Edward podía mostrar una sonrisa, podía preocuparse por los demás, podía acariciar con gentileza, pero nunca se lo había demostrado. Lo único que conocía eran los malos tratos, las miradas de disgusto, la nula preocupación por él y los golpes. Él conocía su peor lado. En cambio, aquella chica deslumbrante sólo tenía su gentileza y su amor. Sintió celos y envidia de ella. A Teri, sin el más mínimo esfuerzo, se le entregaba todo lo que a él se le negaba. Ver a su esposo preocupado por ella hasta la última célula de su cuerpo, le enojaba, pero no podía hacer nada, mientras Edward no hiciera nada más íntimo, podía aceptarlo.
Sirvió un par de vasos de agua y se los llevó, Teri agradeció mientras que Edward sólo bebió el agua—. Prepararé comida, ¿quieren algo en especial? —Edward negó al igual que Teri, Andy regresó a la cocina y sacó los ingredientes.
Se sintió ridículamente estúpido.
Mientras él estaba en la cocina preparando la comida y preocupándose porque fuera del gusto del par de infieles, mientras él limpiaba y se esmeraba por ser el esposo perfecto para Edward, su esposo estaba con otra en la sala, riendo y hablando como si sólo fueran ellos dos, viviendo su amor frente a sus ojos sin importarle en lo más mínimo sus sentimientos. No pudo evitar preguntarse si cambiaría algo entre ellos cuando Edward supiera sobre su embarazo.
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Los días que Andy pensó, serían los más felices de su vida, disfrutando del crecimiento de su pequeño, se convirtieron, en realidad, en los peores de su vida. Desde el día en que Teri Pratt llegó a su hogar, la persona que debería de preocuparse por él, quien debería de cuidarlo y apapacharlo, lo ignoraba cada día más.
Andy se había convertido en un mueble más de la enorme villa. Edward no le prestaba la más mínima atención, no había hablado con él desde que le mandó seguir todo lo que Teri ordenara. Su vientre había comenzado a crecer un poco, lo que le hacía mucho más feliz. Un pequeño bulto se podía ver en su vientre bajo y a Andy le gustaba verse al espejo en cada oportunidad que tenía. Debido a que no era muy visible y su ropa era holgada, dudaba mucho que Edward se hubiera dado cuenta.
No lo había vuelto a tocar desde que Teri había llegado, en parte estaba agradecido con ello, puesto que Edward era demasiado rudo con él en la cama, tenía miedo que eso le causara un aborto espontáneo. Por el momento, podía estar tranquilo, si hacía lo que ellos pedían, las cosas irían bien con él.
Sin darse cuenta, se había convertido en el sirviente de su esposo y su amante.
Mientras ellos disfrutaban de un armonioso desayuno, una buena comida o una cariñosa cena en el comedor principal, él, aunque era dueño de la villa, comía solo, en la soledad de la cocina, el frío granito de la barra y la tenue luz lo deprimía un poco, pero pensando en el niño en su vientre su rostro volvía a la vida.
Habían transcurrido cuatro semanas, pero sentía que habían pasado cuatro años.
Verlos siendo amorosos y felices juntos le hacían derramar lágrimas en silencio. Nunca pensó que Edward pudiera ser tan cruel. Tal vez era la forma en que la vida le decía que fue su culpa, que debió aceptar ser sólo amigos cuando Edward lo propuso. Aferrarse a él todos esos años antes del matrimonio y después del mismo, sólo le habían causado heridas a él. Únicamente era él quien lloraba amargamente por ese amor. Quería rendirse, estaba cansado de todo. Ya no quería seguir adelante con ese amor unilateral, pero antes de hacerlo quería saber qué era lo que Edward pensaba sobre el hijo de ambos.
Era tarde, Edward estaba en el estudio haciendo home office, Andy entró en silencio y dejó una taza de café sobre el escritorio. Se quedó parado sin decir nada hasta que los ojos de Edward se centraron en él—. Habla, no tengo tiempo que perder contigo.
Andy se guardó silencio por tres segundos, antes de atreverse a hablar—. Edward... si... si por alguna razón de la vida yo... pudiera darte un... un hijo, ¿Tú lo...?
Pero antes de que pudiera terminar de formular la pregunta, una carcajada burlona lo interrumpió. Vio los ojos de Edward bañados en burla y su corazón se estremeció—. Si eso fuera posible, no lo dudes ni un poco, yo mismo lo sacó de tu vientre. No eres digno de llevar a mi hijo Andy Brown, nunca permitiría que un hijo mío saliera de ti.
Andy se quedó estupefacto por sus fuertes palabras. Sonrió a Edward y salió del estudio. Las lágrimas habían comenzado a salir y corrían en forma de cascada mojando su rostro por completo. Sintió una presión dolorosa en el pecho e, inconscientemente, protegió su estómago con ambos brazos. Se recargó por un momento en la pared antes de ir a su habitación.
—Fue tonto de mi parte. No me ama ni un poco, no le importo ni siquiera como amigo, ¿cómo pude pensar que mi hijo le iba a importar?, soy un estúpido.
Murmuraba en voz baja, mientras subía las escaleras. Teri, que ya había dejado la silla de ruedas, estuvo escuchando su conversación en silencio, por suerte, las palabras de Edward fueron realmente fuertes y las pudo escuchar con claridad.
Cuando vio salir a Andy se sintió enferma de pensar que Edward se había acostado con ella y con él al mismo tiempo. Sin embargo, por el momento, era más importante lo que había escuchado sobre el supuesto hijo. Si eso era verdad, ella debía dejar claro su lugar en esa casa y en el corazón de Edward. Siguió a Andy, y antes de que este pudiera cerrar la puerta de su habitación, ella puso su pie para evitar que la puerta se cerrará.
—¿Así que te acostaste con él también? —Andy arrugó las cejas al escuchar la palabra 'también', ella estaba insinuando que ellos lo habían hecho antes. Pero no respondió a su pregunta, simplemente la miró, enojado—. No hace falta que me lo digas, sé que lloras por él y que han dormido juntos...
—Vete, no tienes que estar aquí. —Dijo, apuntando hacia la puerta.
Ella hizo caso omiso y siguió hablando, mientras se sentaba con elegancia en la cama—. No pienses que te ama, debes de saber que él sólo está jugando con tus sentimientos. Él nunca va a quererte, ¿sabes que es lo único que busca de ti?... sólo busca saciar sus deseos sexuales contigo, nada más que eso.
—Cállate, no sabes nada...
—¿Sabes cómo me habló de ti?, me dijo que eras un perro, ¿puedes creer que te haya comparado con un animal? —Teri se burló descaradamente de él y cruzó las piernas mientras mantenía sus ojos en Andy—. Él me ama a mí. Aunque te duela, únicamente eres para él un cualquiera con el que me reemplazó en la cama. Eres sólo un pasatiempo. Eres solamente un juguete en la vida de Edward, tienes que entender que él sólo me ama a mí.
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Updated 51 Episodes
Comments
Yeisy Sofía De la Hoz Polo
Aunque sea doloroso, espero q ésto sea lo q le termine de abrir los ojos
2025-02-08
1
Yolanda Morocho
ay Andy ya es hora q abras los ojos y te bayas buqs un futuro mejor no te mereces sufrir por un desgraciado ay personas q si quieren tu bien
2025-02-21
2
Kysa_lov
Y así va a ser ,…es cruel pero a leguas se nota que va a perder al bebé 💔
2025-01-27
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