Capítulo 03. Un regalo de él.

⚠️ Advertencia. Esta historia contiene violencia física, verbal y emocional, leer bajo su propia responsabilidad ⚠️

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Había salido temprano, el sol aún estaba alto en el cielo y las calles eran concurridas. Andy caminaba con una sonrisa en los labios, la fecha en su celular indicaba el día más especial para él; el día de su boda. Caminó por varios minutos antes de llegar al supermercado de lujo que había rumbo a su casa. No tenía mucho dinero, pero era suficiente para preparar una cena digna de Edward McDowell.

Al llegar a casa, con mucha ilusión de cenar por la noche con Edward, Andy comenzó a cocinar. Hizo muchos platillos pequeños y algunos postres muy bien decorados. Después de dejar todo listo subió y se dio un baño.

Andy no tenía mucha ropa, ni mucho menos ropa elegante. Hace un mes había comprado un par de pantalones y unas cuantas camisas, no las había usado, así que las combinó lo mejor que pudo. Usó tenis color negro con una plataforma de cinco centímetros, unos pantalones negros holgados, los cuales dobló un poco dejando ver cinco centímetros de piel, una camisa blanca a rayas e igual, holgada. Desde los diez años había comenzado a vestirse de esa forma, aunque sabía que no era elegante como Edward, le hacía sentir seguro.

Cuando terminó de arreglar su cabello y ponerse el anillo en el dedo anular, bajó corriendo, eran las ocho de la noche, a sólo media hora de que Edward llegara. Andy decoró el comedor y colocó cuidadosamente los cubiertos, también fue a buscar el regalo que con mucho cariño había hecho para su esposo. Él se esforzaba siempre en tener el cariño de Edward, no importaba que tan mal lo tratase aquel hombre, que tantas palabras hirientes dijese, Edward siempre había estado con él, y le había ayudado a olvidar su horrible desgracia.

Andy se sentó pacientemente con el regalo entre sus brazos, había trabajado duro haciéndolo, ya que no era muy bueno decorando cosas y no tenía mucho dinero, no obstante, si era para Edward, daría lo mejor siempre. El reloj siguió avanzando y parecía que habían adelantado el tiempo, cuando miró la hora por quincuagésima vez, eran las doce y media de la noche. Edward seguramente no iba a volver ese día. Andy agarró su celular, impaciente por no tener noticias de Edward en un día especial. Vaciló por momentos, pero, al final, decidió marcar el número de Emma.

—Emma, lamento molestar tan noche. —Emma dijo unas palabras para que dejara la preocupación a un lado, ella estaba acostumbrada a recibir llamadas de Edward tan tarde en la noche, incluso había ocasiones en las que salía de su hogar, claro, la paga y bonificaciones compensaba todo ello—. ¿Edward trabajó hasta tarde? —Preguntó, un poco dudoso.

—En realidad, el señor McDowell salió temprano hoy, ¿pasa algo? —Ella se sentó sobre la cama y encendió la lámpara a su lado.

—Hoy, hoy es nuestro aniversario. —Dijo tímidamente, mordiendo su labio inferior—. No ha llegado y es muy tarde.

Emma no pudo evitar poner una mirada triste. Andy era joven e inocente, no sabía cómo había sido educado ni cómo había sido su vida, sin embargo, con sólo tratarlo algunas veces, se había dado cuenta todo el amor que sentía por aquel despiadado sujeto. Emma se quedó en silencio después de recordar lo que seguramente su jefe estaba haciendo a esa hora. Elizabeth Regardie había aparecido en la mañana y seguramente Edward estaba con ella en ese momento.

—Andy, ve a dormir, ya recordé que el señor Edward iba a regresar a la oficina, siento preocuparte... sólo que estaba algo dormida y no pude recordar bien. —Apretó las sábanas, un sentimiento terrible culpa la invadió. Mentirle al esposo de su jefe no era algo que se le hiciera fácil, Andy lo amaba y ella lo sabía, y aunque Edward siempre había sido un patán con él, Andy no creería si llegase a decirle que en ese momento su amado esposo estaba revolcándose con una chica en algún hotel de lujo.

—Oh, entiendo, entiendo. —Pero Andy tampoco era estúpido. Él conocía perfectamente a Edward y sabía que se veia con otras, sin embargo, aún se sintió decepcionado y dolido, porque ni siquiera el día de su aniversario le había mostrado que aún le importaba—. Gracias y, Emma, no le digas que pregunté por él.

—Tranquilo, no le diré nada. Descansa Andy.

Al terminar la llamada, Emma ya tenía la laptop sobre sus piernas y había abierto una página de compra online. Luego de buscar por un tiempo, los ojos de Emma brillaron, el regalo perfecto apareció y en seguida decidió comprarlo y enviarlo a la dirección de Andy, era muy conveniente que la tienda estuviera en esa ciudad, Emma también ordenó que llevarán un buquet de rosas rojas, seguramente Andy estaría muy feliz por ello. Aunque eso le hizo sentir que él era un amante más.

...----------------...

Andy no había dormido bien y su rostro se veia cansado y su cuello dolía, había dormido en el sillón esperando que en algún momento su esposo entrase por la puerta y le diera un regalo. Miró el perchero, pero no había señales de Edward. Andy se resignó, soltando un suspiro. Miró la hora en su reloj y eran las siete de la mañana, sus ojos se desviaron al comedor, todo lo que había preparado seguía en su lugar, tenía que recoger antes de ir a su trabajo. La comida la guardaría. Media hora después, el timbre de la casa sonó y Andy fue a abrir la puerta.

—¿Andy Brown? —Preguntó el repartidor con una gran sonrisa. Andy asintió—. Firme aquí por favor. —Aunque no entendía que ocurría, Andy firmó el apartado de "recibido", tan pronto como regresó la hoja, otro hombre, con el mismo uniforme, llegó con un ramo de rosas rojas y una caja dorada con un listón azul—. Esto es para usted.

—Gr-gracias. —Andy agarró ambas entregas y entró cerrando la puerta. Fue a la sala y se sentó, el ramo traía una tarjeta: «Lamento no haber podido estar. Espero que te guste lo que preparé para ti», Andy no tenía que adivinar, este era, sin duda alguna, el regalo que Edward había preparado para él—. Si se acordó. —Dijo, oliendo las hermosas flores.

El rostro demacrado y triste de Andy cambió al instante, su piel se llenó de color y sus ojos recuperaron el brillo que la noche anterior se había llevado. Un regalo de él bastaba para hacerlo feliz. Un regalo de Edward era suficiente para saber que, aunque sea en el rincón más oscuro, él seguía presente en el corazón de quien una vez fue su mejor amigo. Andy dejó el ramo a un lado y abrió la caja dorada, quitó con cuidado el listón y la tapa, dentro, un hermoso color dorado brilló. Eran un par de corazones en una base, la cual tenía inscrito: Feliz aniversario. Andy quedo encantado, la sonrisa en su rostro no desapareció incluso cuando había llegado a su trabajo.

Por otra parte, Edward ni siquiera sabía que su pequeño esposo se estaba ilusionando nuevamente. Tal vez, si Emma no hubiese mandado esos regalos, tal vez si ella hubiese contado la verdad, aquel inocente chico habría salido de las garras del demonio.

—Señor, Andy me habló ayer por la noche. —Dijo Emma, maldiciéndose y odiándose, había prometido no decir nada, sin embargo, ahí estaba, a punto de decir todo—. Preguntó por usted.

—¿Qué le dijiste? —Preguntó, resoplando de molestia. Andy, ese huérfano le estaba molestando demasiado, si no fuese sido por su abuelo, seguramente no habría llegado a odiar a ese niño.

—Que estaba trabajando, por supuesto. —Respondió ella poniendo una carpeta con documentos sobre el escritorio—. Señor, ayer fue su aniversario de boda. —Le recordó, esperando,

—Por eso no fui a casa. Gracias a mi abuelo odio los tres de mayo, imagina que tengo que soportarlo por cinco años, cinco putos años de estar con esa basura. —El enojo se sentía en su voz, Edward dejó su saco en el perchero y ocupó su lugar—. Amo a mi abuelo, sin embargo, odio la condición que puso para dejar todo a mi nombre. —Edward agarró unos papeles y preguntó con desinterés—. Y, ¿qué fue lo que mandaste?

—Un ramo de rosas y un regalo. —Respondió.

—Bien, bien, buen trabajo. —Emma asintió disgustada, pero mostrando una sonrisa. Edward McDowell tenía ganado el infierno, si es que existía.

...----------------...

—¿Estas casado? —Arthur casi escupe su café cuando Andy confirmó su pregunta. Miró al chico, ese joven era apenas un adolescente, ¿Cómo es que estaba casado?, ni siquiera él mismo lo estaba.

—Sí, pero antes no traía el anillo porque mi esposo no quiere que sepan. —Andy se veia apenado, era la primera vez en un año que otra persona, a parte de Emma y John, sabían sobre su matrimonio.

Aunque aún no se atrevía a revelar el nombre de Edward. Edward McDowell era importante en el medio empresarial, seguramente si decía algo, lo crean o no, el rumor sobre su matrimonio podía llegar a esparcirse, y no acabaría bien para él.

Arthur miró la sonrisa de Andy, las mejillas del muchacho también se habían puesto rosadas, él sin duda amaba a ese hombre, no obstante, por lo que había dicho, a aquel hombre no le importaba Andy. Arthur sentía un apego a Andy, tal vez porque le recordaba a su mascota de niño, sentía la necesidad de protegerlo, pero la mirada llena de ilusión de Andy le decía que, aunque dijese algo sobre ello, él no entendería.

—Bien, no preguntaré nada sobre él. Pero, Andy, ¿Qué edad tienes?

—Diecinueve años. —Respondió, mordiendo su labio. Arthur se sorprendió una vez más. Definitivamente era demasiado joven para estar casado.

—¿Qué dices?, entonces, ¿apenas cumpliendo la mayoría de edad te casaste? —Andy asintió—. Mierda, quiero decir, eres muy joven, ¿tu esposo es igual que tú?

—No, él es mayor que yo.

Entonces Arthur supo de donde venía toda esa dependencia y amor ciego que Andy parecía tener. Andy era ingenuo, y seguramente ese sujeto se estaba aprovechando de ello.

—¿Por qué te casaste con él?, ¿de verdad lo amas?

—Sí, lo amo. —Ni siquiera dudaría un segundo antes de responder esa pregunta, Andy nunca ocultaría sus sentimientos por alguien a quien amaba, nunca dudaría de ellos y mucho menos los negaría, por ello, le era tan fácil responder, y Arthur lo supo—. No puedo decirle por qué nos casamos, pero, lo conozco desde hace nueve años, él es muy bueno conmigo, siempre me protegió cuando era un niño y me cuidó, también me enseñó muchas cosas.

—Bien, pues... felicidades, espero que tengas un feliz matrimonio. —Andy agradeció por los buenos deseos sin notar el cambio en la mirada de su empleador.

Arthur miró como aquel chico comenzaba con sus labores, la sonrisa en su rostro no había desaparecido e incluso se había hecho más grande. Hayden dirigió su mirada al anillo en el dedo anular de Andy, brillaba, pero era sin duda, una imitación bañada en oro. No conocía ni siquiera el nombre del esposo de Andy, sin embargo, ya sentía un poco de molestia al pensar que tal imbécil era quien dormía a lado de Andy todos los días.

Terminó su café y agarró su maletín, ese día tenía una reunión importante y decidió no ir a su oficina, sino que iría directamente al restaurante donde se reuniría con aquel hombre. Miró por última vez al chico y salió.

Antes de irse, Arthur se recargó sobre la puerta de madera y soltó un suspiro, el enterarse que Andy estaba casado le había dejado un mal sabor de boca. Dejó de pensar en ello y sacudió su cabeza, ¿por qué le tendría que molestar que su empleado estuviese casado?, eso era ridículo.

...----------------...

—Sé que su empresa también se encarga del sector industrial —dijo el hombre frente a él—, estaba pensando en abrir una nueva cadena de empresas automotrices, y necesito que nos de sus servicios como cocina industrial. —Arthur estaba concentrado escuchando y leyendo las condiciones del contrato. En realidad, era un negocio que podía hacer cualquier persona, sin embargo, era precisamente el ceo quien había pedido reunirse con él, eso era realmente extraño.

—Bien, las cláusulas son beneficiosas para ambas partes, firmaré con usted. —Arthur no preguntó nada más y firmó el contrato—. Señor McDowell, ¿Por qué pidió verme en persona?, esto podría hacerlo cualquier otra persona.

Edward cruzó sus manos sobre la mesa y miró por unos segundos al rubio antes de responder—. Eso no es de su incumbencia, señor Hayden.

Arthur sintió la mezquindad con la que esas palabras salieron. La mirada de McDowell también parecía examinarlo y era apática. El profesionalismo de Arthur le hizo formar una media sonrisa, aunque eso no hizo que dejara de sentirse incómodo. 

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Comments

Lea

Lea

No me gusta que la secretaría esté dándole falsas esperanzas, es mejor la cruel y triste realidad que estar viviendo en un falsa ilusión.

2025-01-24

1

Yoha D' Boliivarr

Yoha D' Boliivarr

Tristemente hay personas capaces de morir por un feliz , hay muchisimos casos asi donde la mujer no sale con vida , solo esperando el milagroso cambio de una basura inmunda q nunca llega

2024-11-06

0

Dalma

Dalma

para que le dan falsas esperanzas, solo lo ilucionan

2025-02-22

0

Total
Capítulos
1 Prólogo. Matrimonio.
2 Capítulo 01. Cuando lloras te ves horrible.
3 Capítulo 02. Calidez en el corazón.
4 Capítulo 03. Un regalo de él.
5 Capítulo 04. Sólo un perro.
6 Capítulo 05. Luz blanca.
7 Capítulo 06. No por amor.
8 Capítulo 07. Tres días.
9 Capítulo 08. Lo que es mío, nadie lo puede tocar.
10 Capítulo 09. Eres mío.
11 Capítulo 10. Es lo que te mereces.
12 Capítulo 11. Estrella en el cielo.
13 Capítulo 12. No te amó.
14 Capitulo 13. Prisionero.
15 Capítulo 14. Pequeña vida.
16 Capítulo 15. Sin poder negarse.
17 Capítulo 16. Me ama a mí.
18 Capítulo 17. Noche de resignación.
19 Capítulo 18. Alguien invaluable.
20 Capítulo 19. Esperando su regreso.
21 Capítulo 20. Pérdida irreparable.
22 Capítulo 21. Otra persona.
23 Capítulo 22. Sentimientos encontrados.
24 Capítulo 23. Hora de comenzar.
25 Capítulo 24. Todo se paga.
26 Capítulo 25. En picada.
27 Capítulo 26. Como el girasol.
28 Capítulo 27. Plagió.
29 Capítulo 28. Revelación.
30 Capítulo 29. Cara a cara.
31 Capítulo 30. Plan de conquista.
32 Capítulo 31. El diario de Andy.
33 Capítulo 32. Rosas azules.
34 Capítulo 33. Me enfermas.
35 Capítulo 34. Juicio.
36 Capítulo 35. Regalo de cumpleaños.
37 Capítulo 36. Te amo.
38 Capítulo 37. Odio y amor.
39 Capítulo 38. Humillación pública.
40 Capítulo 39. Bésame los pies.
41 Capítulo 40. Recuperando lo perdido.
42 Capítulo 41. Te amo, Andy.
43 Capítulo 42. Te amaré por siempre.
44 Especial 01. Boda.
45 Especial 02. Mi precioso arcoíris. (R18)
46 ¿Side story o historia secundaria?
47 Side story: Edward.
48 Side story: Edward.
49 Side story: Edward.
50 Side story: Edward.
51 Side story: Edward.
Capítulos

Updated 51 Episodes

1
Prólogo. Matrimonio.
2
Capítulo 01. Cuando lloras te ves horrible.
3
Capítulo 02. Calidez en el corazón.
4
Capítulo 03. Un regalo de él.
5
Capítulo 04. Sólo un perro.
6
Capítulo 05. Luz blanca.
7
Capítulo 06. No por amor.
8
Capítulo 07. Tres días.
9
Capítulo 08. Lo que es mío, nadie lo puede tocar.
10
Capítulo 09. Eres mío.
11
Capítulo 10. Es lo que te mereces.
12
Capítulo 11. Estrella en el cielo.
13
Capítulo 12. No te amó.
14
Capitulo 13. Prisionero.
15
Capítulo 14. Pequeña vida.
16
Capítulo 15. Sin poder negarse.
17
Capítulo 16. Me ama a mí.
18
Capítulo 17. Noche de resignación.
19
Capítulo 18. Alguien invaluable.
20
Capítulo 19. Esperando su regreso.
21
Capítulo 20. Pérdida irreparable.
22
Capítulo 21. Otra persona.
23
Capítulo 22. Sentimientos encontrados.
24
Capítulo 23. Hora de comenzar.
25
Capítulo 24. Todo se paga.
26
Capítulo 25. En picada.
27
Capítulo 26. Como el girasol.
28
Capítulo 27. Plagió.
29
Capítulo 28. Revelación.
30
Capítulo 29. Cara a cara.
31
Capítulo 30. Plan de conquista.
32
Capítulo 31. El diario de Andy.
33
Capítulo 32. Rosas azules.
34
Capítulo 33. Me enfermas.
35
Capítulo 34. Juicio.
36
Capítulo 35. Regalo de cumpleaños.
37
Capítulo 36. Te amo.
38
Capítulo 37. Odio y amor.
39
Capítulo 38. Humillación pública.
40
Capítulo 39. Bésame los pies.
41
Capítulo 40. Recuperando lo perdido.
42
Capítulo 41. Te amo, Andy.
43
Capítulo 42. Te amaré por siempre.
44
Especial 01. Boda.
45
Especial 02. Mi precioso arcoíris. (R18)
46
¿Side story o historia secundaria?
47
Side story: Edward.
48
Side story: Edward.
49
Side story: Edward.
50
Side story: Edward.
51
Side story: Edward.

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