La caída fue dolorosa. Especialmente por que ahí lo único que se veía a la redonda era solamente arena. El viento silbaba agresivamente, levantando el polvo y transformándolo en una nube café que te nublaba la vista y te lastimaba la piel. Y lo peor de todo es que era aire caliente; el calor infernal no parecía ser suficiente.
Lo más raro de todo, es que el sol era color rojo.
—Mgh… —El quejido a mi lado me trajo de vuelta a mi cuerpo. Me había quedado viendo fijamente el interminable horizonte que parecía que se movía como olas con el viento. El escozor de la arena hacía cosquillas en mi mejilla.
Con dificultad, me senté en esas arenas movedizas. No era mi imaginación ni efecto del viento; realmente se movían bajo mis manos, cubriéndome las manos apenas las dejaba presionadas el tiempo suficiente para que se hundieran.
Quité mis manos intentando no irme más abajo, pero sentí todo el cuerpo hundirse igual.
—¿Eve…?
Mi distracción con esas arenas casi me hace olvidar los quejidos de dolor que me hicieron reaccionar por primera vez, haciéndome voltear alarmada a ver a Dane.
A mi horror, su ropa estaba empapada de sangre. Tres garras lo habían alcanzado a través del pecho, pero lo peor es que no tenía el rojo normal. Estaba negra y olía muy mal.
—Dane… Dioses, ¿¡Qué demonios pensaste cuando saltaste frente a mí!? —Lo último que quería era regañarlo, pero mi preocupación pudo más. —¡Casi te mata! ¿Es que no pensaste…?
—Eve… —Me sonrió, levantando la mano a mi rostro y manchándome con su sangre envenenada. —Qué bueno que estás bien… me preocupé… que no pude ayudarte… antes… Ugh…
Su gesto de dolor ahuyentó todo rastro de enojo, y comencé a temblar de miedo. No sabía qué hacer. Su herida parecía ser grave…
—Ssshhh… Dane, no te esfuerces… estás herido —La desesperación comenzó a invadirme. ¿Qué podía hacer ahora? No tenía magia curativa. No podía hacerla tampoco, no había aprendido ningún hechizo. No podía hacer nada para salvarlo… —D-Dane… —Tosió de repente escupiendo sangre negra, y de repente comenzó a agitarse violentamente. Se estaba convulsionando. Mi pánico aumentó de inmediato. —¡No! ¡Dane! ¡Ayuda…!
Volteé a ver a todos lados a la desesperada buscando algo, a alguien, cualquier cosa que pudiera ayudarme ahora. Pero no había absolutamente nada. Estábamos rodeados de absolutamente nada…
Absórbelo.
Una voz hizo eco en mi mente, mandando un escalofrío por todo mi cuerpo.
—¿Qué…?
Absorbe su veneno.
Parpadeé viendo por un segundo a Dane.
No entendí de dónde vino esa idea, pero parecía ser tan clara en mi mente… una solución tan simple.
Puse la mano sobre el pecho de Dane, sobre sus heridas. Mi oscuridad lo cubrió como un manto negro y de repente sentí aquello que estaba matando a mi primer amigo. Un veneno tan vicioso, tan potente que apenas detectarlo sentí que me quemaba las entrañas. Pero si no lo absorbía, Dane iba a morir irremediablemente.
La oscuridad absorbe. Es una fuerza tan poderosa… tan absurdamente fuerte que nada puede escapar de sus horizontes, ni siquiera la luz. Eso es lo que significa oscuridad.
Un agujero negro que no deja salir nada de su interior.
Como si mi interior fuera esa preciosa perla, absorbí ese veneno con rapidez.
Cada rastro de él pasó por mi oscuridad hacia mi palma, hacia mi interior que comenzó a quemar, a arder con fuerza e intensidad. Pero conforme llegaba a mí, el cuerpo convulsivo de Dane comenzó a relajarse. Sus músculos por fin se calmaron y su respiración agitada comenzó a tranquilizarse.
Mientras yo sentía todo mi cuerpo quemarse por aquello que consumía, Dane recuperó por fin su color normal, incluida su sangre y finalmente su consciencia.
Cuando la última gota de veneno negro desapareció de su cuerpo, quité mis manos de su cuerpo como si fueran llamaradas. Me quemaban las palmas de las manos, y caí hacia atrás sintiéndome como si hubiera corrido un maratón de 100 kilómetros. Todos mis músculos temblaban de dolor.
Observé mis manos que ahora estaban negras… el último resto de veneno que casi mata a mi mejor amigo. Y que ahora me había debilitado tanto.
—¿E…ve…? —Le dio un ataque de tos, y dejando de lado mi propio dolor, solo fui a ayudarlo a ponerlo de lado, a sentarse para que pudiera respirar mejor. Vi como escupió de repente algo negro; probablemente lo último del veneno que no pude absorber, pero todo para mejor. —¿Qué… dónde…? ¡Agh…!
Sin poder formular muchas palabras, entendí perfectamente lo que quería decir. Pero me preocupaba más su herida del pecho. A pesar de que ya no tenía veneno, aún estaba sangrando y bastante.
—No te fuerces demasiado, estás muy herido…
Ni siquiera pareció darse cuenta de su herida. Su mirada parecía aún más pálida por algo que veía a mi espalda.
En inercia, volteé a ver lo que él veía, y tuve que admitir que también me asusté de lo que vi.
—¿Estoy… imaginando cosas?
De las arenas, a no más de un kilómetro de distancia, un enorme edificio comenzó a alzarse como si estuviera flotando en la tierra. Sus techos abovedados se elevaron dejando caer todos esos granos como si fueran agua, y aunque parecía que en cualquier momento se iba a hundir de nuevo para desaparecer una vez más, se alzaba nuevamente y con mayor altitud.
Cuando salió por completo, aunque el suelo seguía moviéndose como si fuera agua, el edificio dejó de moverse al liberar su suelo de piedra debajo.
Nos volteamos a ver mutuamente, y creo que, por acuerdo tácito, los dos decidimos que un edificio que salió de la nada sería mejor refugio que unas arenas movedizas bajo un sol ardiente en medio de la nada.
—Vamos, tenemos que vendarte eso…
Con dificultad, logré ayudarle a pararse, cargando su brazo sobre mis hombros.
Al levantarnos, supongo que la arena movediza no ayudaba mucho a la caminata, pero me sentía demasiado pesada, o cansada. Lo primero que se me vino a la mente es que quizás en ese lugar la gravedad era diferente, pero no podía estar segura. No es como que tuviera una maquinita especial como las películas que tanto extrañaba para saberlo.
Pero no podía dejar a Dane solamente caminar solo. Sentía cómo le temblaba el cuerpo, a pesar de lo tenso que estaba. Su sangre no dejaba de brotar y era lo que más me preocupaba, pero si no lográbamos salir de esa tormenta de arena, podía ponerse peor y la siguiente infección que naciera por el calor y la suciedad sería una que no podría absorber como la demoniaca. O eso creo.
Lento pero seguro, nuestros pasos por fin llegaron a ese edificio. Tenía un estilo inglés gótico, y extrañamente se me hacía familiar, pero no entendía de dónde ni por qué. No dejaba de preguntarme de dónde había salido, pero en parte cuando convives con magia y ahora demonios, cualquier cosa podía pasar. Intenté no pensar mucho en ello, aunque parecía ser imposible.
Cuando llegamos a la puerta principal, las cosas comenzaron a ponerse cada vez más raras.
Una placa al lado de las enormes puertas de madera me iluminó sobre la razón por la que ese lugar se me había hecho tan familiar. De hecho, no sé por qué había tardado tanto tiempo en reconocerlo hasta ahora.
“Hotel Crescent Moon”
Uno pensaría que, después de tan dolorosa experiencia, se reconocería fácilmente el lugar de tu muerte.
Entramos a una copia exacta de mis recuerdos en ese entonces.
El aroma de la recepción entre aire acondicionado y perfume; las secretarias platicando a falta de clientes; un botones ayudando a una familia con sus maletas por uno de los elevadores.
Y por uno de los pilares, dos guardias vestidos de negro, esperando por mí.
Me pasó un escalofrío por todo el cuerpo. Todo lucía exactamente igual a ese día, un año atrás. Y esto generó un fuerte efecto postraumático que me dejó anclada al lugar, cargando a Dane.
—¿Qué… es este lugar? —El hecho de que mi amigo viera lo que yo, me hizo preguntarme si estábamos de regreso en la tierra que conocía; si de alguna manera habíamos vuelto el tiempo ahora a ese lugar, tal y como había dado vuelta para mí en el mundo mágico de Andrade.
Pero no era emoción lo que sentía.
Era un total... absoluto pavor estar ahí.
—T-tenemos que salir de aquí, rápido. —Tartamudeé sin pensar y sin poder controlar el temblor que empezó a apoderarse de mi cuerpo.
—¿Por qué…? ¿Qué… sucede…?
Antes de que esos dos hombres se dieran cuenta de mi presencia, empecé a dar pasos hacia atrás. No podía dejar que me arrastraran con ellos. No podía dejar que me pisotearan de nuevo. No me verían nunca más. Yo no quería volver a ese mundo, con esa desgraciada familia de serpientes…
Pero tal como en el pasado, choqué con otros dos hombres a mi espalda.
—Señorita Chernyavsky, su familia la espera en la suite. —Aunque sus tonos siempre fueron respetuosos, las miradas que me dedicaban siempre eran lascivas y de desprecio. Para todos los guardias de la familia, yo solo era el juguete sexual que mi padre y hermanos podían entregar a cualquiera como premio o como castigo. Y para los guardias, usualmente era premio, por lo que solo tenían ojos para un objeto. —Me indicaron que no debería permitir que se demorase, así que la acompañaré hasta la puerta.
Sin siquiera ponerle atención a Dane, me jaloneó y separó de él para empezar a llevarme a los elevadores. Débil como estaba, mi amigo solo se derrumbó quejándose de sus heridas, pero vio impotente cómo me llevaban con total confusión.
—¡Eve…?
No pude siquiera defenderme. Tenía tanto miedo y horror de lo que me esperaba, que incluso olvidé quién era. No era esa Evelyne Zenith con magia oscura que podía matar a sus enemigos con una garra de sombras. Tampoco era esa mujer que aprendió a usar el arco y el cuchillo gracias a Naïssen. No era la mujer que había ganado tanta confianza a lo largo de ese año que había pasado y tampoco era Yami, ni Selene.
Solo era Evelyn. La versión débil, inútil y manipulable de mí misma de nuevo.
Porque, a pesar de tener nuevos recuerdos, viejos y recientes, lo que más había definido mi vida hasta ahora había sido esa muerte. Esa dolorosa e innecesaria tortura… y no solo hablaba del veneno.
Mi propia familia me había extirpado como a un tumor. Todo lo que había hecho por ellos; todo por lo que me hicieron pasar; todo lo que lograron gracias a mí incluso si fue solo como un “regalo” en forma de caballo de Troya.
Aún así me descartaron, y todo por culpa de él.
Por haber amado a la persona incorrecta, que solo me vendió al momento de la verdad.
En el elevador, mi primer amor esperaba. Un oscuro recuerdo que había olvidado por completo de tan traumático que había sido para mí. Algo que no había podido recordar hasta ahora.
Un ciclo que jamás se había roto desde que empezaron mis vidas. Y yo no fui la excepción.
Jae Lukyan.
Por todos los dioses, que incluso nuestros nombres eran absurdamente iguales dentro de sus propios significados.
Chernyavsky en ruso significaba “perteneciente a la oscuridad”. Lukyan significaba "luz".
No importaba en qué vida sucedía, pero siempre caía por el mismo hombre. Al menos hasta que no recordé mi vida pasada. Y con ello, juré que no volvería a creer en el amor, pues fue por ese hombre que tenía un parecido absurdo con Mikhael que me mataron en esa vida.
Cuando se trató de intentar hacer caer a nuestras familias llenas de podredumbre, él me traicionó en el último momento. Por alguna razón que a la fecha no logro comprender, en vez de encontrarse conmigo en el lugar acordado para huir tras revelar miles de atrocidades que habían hecho los mafiosos, lo que me encontré fue una emboscada.
Antes de subir a ese elevador había pensado todavía en que no había sido culpa de Jae, que nos habían descubierto a ambos… pero el corazón se me partió en mil pedazos cuando – como ahora – lo encontré en ese elevador luciendo reluciente y sin ningún rasguño.
Los Lukyan y los Chernyavsky habían sido enemigos desde hace generaciones atrás… ¿qué hacía ahí?
—¡Evelyne! —La voz de Dane me sacó de mis memorias, rompiendo el momento, pero antes de que pudiera hacer nada, el elevador se cerró tras de mí, y solo alcancé a verlo de pie sosteniendo su espada, con ojos vidriosos. Algo le sucedía.
Pero las puertas se cerraron y ahora estaba sola, de vuelta al pasado en el que estaba tan vulnerable como un venado con la mira de un cazador.
Y me di cuenta entonces…
Realmente estábamos en el infierno.
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Comments
Irene Salas
Qué terrible también en su vida de mafiosa fue traicionada, nada más y nada menos que por el amor de su vida.
Evelyn todo eso lo está haciendo Hansen para desestabilizarte, reacciona no dejes que te vuelvan a dañar, piensa😲😲😲
2024-05-11
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