T3. C13. Mikhael Helios.

El viaje a la montaña comenzó lento, pero prometedor.

Realmente era complicado movilizar a un grupo grande de gente por las montañas en esos estrechos pasillos laberínticos, pero a mi sorpresa, las personas de Evelyne realmente estaban ayudando con eso.

Raya, esa mujer extraña con la cicatriz en la nariz y actitud arisca y sarcástica resultó ser muy eficiente en su manera de organizar las fuerzas, moverlas y comandar. Independientemente de si obedecía a Evelyne o si trabajaba sola, llamaba la atención como alguien capaz y trabajadora. Si conseguía pasarla a mi lado, podría mejorar mucho las cosas para ella.

Por otro lado, Asher también era un personaje único y trabajador, fiel a su palabra y un gran consejero. Era callado, pero esa seriedad inspiraba respeto y no parecía dejar nada a la suerte. Además, en los pequeños ratos en los que debíamos detenernos en el camino, solía revisar constantemente a los demás y hacer sugerencias activas y útiles. Y su forma de pelear era impecable y rápida. Pero no engañaría al ojo experimentado. Menos al de Thresh, con quien parecía llevarse muy bien a raíz de un enfrentamiento amistoso entre ambos. A pesar de la velocidad de mi guardaespaldas, no parecía poder atacarlo, pero Asher tampoco podía darle un golpe satisfactorio debido a su propia rapidez.

—Solo alguien que ve el futuro cercano podría hacerme frente de manera tan eficaz como lo hace él. —Me comentó en cierto momento, siendo una de sus frases más largas que había escuchado nunca venir de él. —Y es suficientemente rápido para defenderse. Es entretenido.

Entretenido.

Era, quizás, de los mejores adjetivos que le había dado a una persona en la vida.

Aunque en realidad no hablaba demasiado en general.

Pero el que de verdad me intrigaba como nadie, era el chico que venía flaqueado por Asher y Raya la mayoría del tiempo. Era el joven que habían rescatado de ahí mismo y nadie había entendido por qué se había ofrecido a ser el guía por los túneles seguros de ese lugar.

Volver a donde te habían torturado, maltratado y usado… creo que nadie podría atreverse a volver a un lugar así, pero él lo había hecho sin dudar cuando estuvimos planeando el ingreso hasta la montaña.

Aunque en los últimos días había engordado un poco de su otrora terrible estado físico, seguía siendo un chico demasiado delgado, con mirada inquietante, fría y como si nadie estuviera viviendo en esa cabeza suya… nadie más que sus propios demonios, recuerdos y vivencias.

—¿Seguro que quieres seguir adelante? —Le pregunté acercándome en cierto momento que lo vi sentado, viéndose las manos… concretamente las muñecas donde tenía las marcas de donde le habían puesto las agujas. —¿Por qué viniste… después de todo?

Sus ojos no dejaron sus muñecas. De hecho, parecía no haberme escuchado.

Con cuidado, le puse una mano en el hombro. Aún a pesar de haber sido un ligero roce, él reaccionó si le hubieran puesto algo al rojo vivo, saltando de miedo y cayendo al suelo con terror. Sus ojos subieron a verme con total horror y yo me sentí terrible.

—¡N-no…!

—Ey… ey, no pasa nada. No te haré nada. Estás afuera de esas jaulas, no te haremos nada…

La gente volteó a vernos y me sentí aún peor. No había sido mi intención espantarlo de esa manera. De hecho, no me esperaba que reaccionara así.

Me alejé de aquel chico hasta que pareció reaccionar mejor y darse cuenta de quién era yo y dónde estaba, momento en el que se calmó y comenzó a respirar mejor y en general a relajarse. Parecía como si hubiera visto un monstruo, honestamente.

Y probablemente no se alejaba de la realidad si es que se refería a las personas que le habían hecho tanto daño para dejarlo así.

Pronto llegó Asher y Raya, quien fue especialmente como un bálsamo de paz para él que corrió a abrazarla.

Había escuchado que fue ella quien lo sacó a pesar de que pudo haber puesto en peligro toda su misión si eran descubiertos.

—Lo siento, de verdad. —Dije sin dar más excusas. Sabía que cualquier cosa que diría sonaría mal en esos momentos. Raya ya me estaba echando una mirada de advertencia que… me recordó algo bastante lejano.

Una madre, protegiendo a su hijo. Eso es lo que parecía.

—Solo no lo toque. No ha aceptado el roce humano de nadie más todavía y ahora mismo está más sensible. Sea más considerado, Su Majestad.

Eso último parecía más una advertencia y exigencia que solicitud, y solo por eso me agradó más esa mujer. No parecía importarle a quién le hablaba, sino a quién protegía.

—Lo seré. No volverá a suceder. —Asentí de verdad prometiéndolo. Y por lo menos un centinela fue mi salvación en esto porque volvió con buenas noticias y la promesa de poder terminar con el origen de todas las pesadillas de ese chico.

—¡Su Majestad, ya encontramos el camino correcto! ¡Hemos encontrado la entrada principal a la fábrica!

—Entonces empaquen todo y avancemos de una buena vez. Prepárense para atacar y encerrar a todos los culpables. Ninguna muerte innecesaria, recuerden. No sabemos de quién podemos sacar información.

Todos confirmaron mis órdenes y tras unos minutos de levantar el campamento subterráneo, todos nos pusimos en marcha hacia el camino indicado por el centinela. La preparación fue impecable y exactamente como lo era el plan, así que no tardamos nada en llegar a la entrada de ese lugar… pero no había nadie en el puesto.

Volteé a ver a Thresh, que me regresó la mirada igual de confundido. ¿Quizás la seguridad era mas laxa de lo que nos había dicho ese pequeño? Después de todo cuando él llegó, los rodeaban sus propios captores, soldados y los que les recibirían.

De todas maneras, envié a alguien a que investigara la entrada, pero cuando volvió fue el mismo resultado.

No había nadie, nada.

Tenía un mal presentimiento.

Aunque inseguros, avanzamos por ese camino con cautela, vigilando los alrededores, esperado cualquier vigilante que se topara con nosotros. Si solo era un caso de que no había vigilancia debido a la falta de amenazas, podía estar más tranquilo, pero si no lo era…

Fue entonces que comenzamos a escuchar algo… pesado.

Algo gigante deslizarse, cadenas repiquetear y un olor fétido que venía de un túnel…

Como un resorte que está tenso, todos nos detuvimos en el lugar a esperar y ver qué era ese sonido. Y a nuestra mala suerte, era justo lo que parecía que todos estábamos pensando y que no queríamos que fuera.

Moviéndose con total facilidad entre esos túneles, dos ojos amarillos se deslizaban hacia nosotros con rapidez, viéndonos como su presa que había llegado como una comida a domicilio, servida y caliente. Alzándose enorme en la caverna donde estábamos, una serpiente gigantesca se alzó abriendo sus fauces y moviendo la cabeza en un zigzag que parecía querer meternos en un trance… directo a una trampa donde solo la bestia terminaría ganando.

—¡Fórmense! ¡Línea defensiva, arqueros, a sus ojos, escudos, llamen su atención!

Una serpiente gigante. Pensaba que estaban extintas en la naturaleza.

Eran una especie bastante peligrosa que crecía sobre todo en ese tipo de cuevas y cavernas y que era casi inmune a la magia por sus escamas, pero de la que hace mucho tiempo no se escuchaba palabra sobre su existencia. Eran pocas y contadas… pues la mayoría eran por ventas ilegales o en propiedad de…

De los… Zenith.

No.

No podía permitirme dudar ahora mismo de las personas que me rodeaban. Asher, Raya. Estaban cada quien a lado mío mientras sacaban sus armas y las apuntaban… a la serpiente.

A la serpiente.

Por un momento pude respirar, pero la tensión y la desconfianza seguían ahí. Estaban presentes en cada momento en los que blandieron la espada en contra de las escamas casi impenetrables de la serpiente.

Pero cada vez que se acercaban debido al movimiento de su cabeza atacando peligrosamente contra nosotros, sentía un frío helado de la risa de los Zenith cernirse sobre mí. Parecía que estaba la misma Evelyne burlándose de mí mientras hacía de las suyas en la capital…

La serpiente, abalanzándose letalmente sobre mis hombres, acabó con 5 de ellos para el momento en el que logré atinarle una lanza de luz justo en su hocico abierto, terminando con su vida de una vez por todas, cayendo justo en medio de nosotros, obstaculizando el camino entre la mitad de mi fuerza y nosotros. Asher, Raya, yo y unos cuantos hombres más.

—¡Un momento, Su Majestad! ¡Moveremos el cuerpo de la serpiente en nada de tiempo!

Esto era peligroso. Raya era una increíble guerrera, pero sé que podría vencerla en un combate. El problema real era Asher, pues ni Thresh había podido vencerle debido a su especial atributo de ver el futuro inmediato. No estaba seguro en ese lugar. Ni siquiera con tantos de mis soldados atrás.

Pero en cosa de nada, el esqueleto de la serpiente comenzó a moverse y sentí un alivio real al respecto. Aunque estoy seguro de que llamó la atención de Asher, a quien lo vi volteando a verme.

Pero luego ocurrió lo verdaderamente inesperado y es que a lo lejos en la caverna escuché cómo las puertas de lo que sería la fábrica se abrieron de par en par y gritos de guerra sonaron por la caverna.

Supe entonces que eso era una trampa.

Luego aparecieron los perros guardianes detrás de nosotros y no tuve tiempo de pensar.

—¡Defiendan a Su Majestad! —Mis hombres pelearon valientemente, pero estábamos severamente superados en número. Todo eso realmente había sido orquestado, no había otra explicación para ello.

Nuestros números bajaron considerablemente peleando contra esos monumentales perros, y para cuando terminamos, la caverna olía a sangre de todo tipo. Volteé a ver la cola de la serpiente, donde una cadena mágica la mantenía en el lugar.

De inmediato levanté la espada contra Asher… pero aún este sabiendo que lo haría, él no levanto la suya.

—Parece que tenemos una mole en nuestras filas, y ya que yo confío en mis hombres, me parece que solo queda la opción obvia.

—¡Ey, ey! —Raya levantó su espada contra mí, pero el niño salió de su escondite y se puso detrás de ella, lo que hizo que distrajera su atención un poco de mí. —¿¡De qué demonios habla, princeso!? —Su insolencia ahora parecía realmente molesta. —¡Si hay una mole, no es de nuestra parte! ¿Acaso cree que lo que vimos ahí adentro es mentira? ¿¡Cree que tenemos una imaginación tan retorcida, o que Noe aquí está mintiendo!?

Asher no desvió sus ojos de mí. Serios e intensos. Yo volteé a ver a Raya y finalmente a ese chico cuyo nombre por fin descubrí. Me tenía miedo. Se sujetaba a Raya con lágrimas en los ojos y temblaba demasiado.

—Si no nos crees a nosotros, créele a él. —Dijo acertadamente Asher, que no mostraba ni un atisbo de duda ni intención de defenderse, lo que veía como una señal de fe.

Dudé mucho tiempo más, pero el hecho de que movieron la serpiente lo suficiente para abrir un hueco entre ambos grupos y que Thresh fue el primero en asomarse – cubierto de sangre –, terminó por decidir qué haría en esos momentos.

—Cualquier señal de alerta que encuentre o vea, no lo pensaré dos veces y los dejaré bajo arresto. No pienso dejar nada al azar, pero ahora mismo necesitamos continuar. Thresh, ¿qué ocurrió?

Thresh pasó la mirada entre yo y Asher, pero cuando bajé la espada, habló como si nada.

—Los guardias salieron a atacarnos. Eran demasiados… pero salimos victoriosos. Más o menos.

—¿Mas o menos? —Levanté una ceja, comenzando a avanzar hacia él.

Al asomarme al otro lado, comprendí a lo que se refería.

Cuerpos tirados en todas partes. La sangre permeaba pesada en todo el ambiente. El aroma era insoportable. Y en medio de todos, había un trol de cueva con sus propias cadenas. Había menos de la mitad de nuestros hombres vivos.

A eso no podía llamarle exactamente victoria, tenía razón.

Pero adelante todo estaba en silencio.

No había ni un eco.

Viéndonos entre nosotros, avanzamos con cuidado. Todo eso había resultado ser más costoso de lo que esperábamos.

Pero en el interior ya no había nadie más. Ni guardias, ni administrativos ni nada similar. Solo encontramos, afortunadamente, a los niños esclavizados aún vivos.

—Sáquenlos a todos. No dejen a nadie atrás. —Yo había ido a ese lugar por esos niños. Encontrarlos parecía valer la pena para todos. Trabajaron sin parar en abrir las jaulas y quitarles sus cadenas. La mayoría de los niños estaba llorando, otros estaban con miradas perdidas o sorprendidas. Muy pocos parecían aún en sus cabales, pues guiaban a sus menores a las salidas. Pero uno de ellos se me acercó con ojos muy abiertos.

—Señor… escuché uno de los guardias hablando con una mujer. Los escuché planeando la trampa para ustedes, pero luego los escuché que huirían por una puerta secreta, especial… —Ese chico volteó a ver hacia un punto en el infinito en la piedra, pero parecía ser que en realidad estaba apuntando hacia dónde se habían ido. Quizás era una especie de brújula humana, a juzgar por el dibujo de una rosa de los vientos en su collar.

Y una línea de luz confirmó mis sospechas cuando se lo quitaron. Nos guiaba con su extraño atributo.

—¿Hacia allá? —Vi hacia donde veía, y él solo me asintió con la cabeza. —Gracias, niño. Ve con los soldados, los sacarán a todos.

Volteé a ver a Thresh, quien asintió de inmediato y ambos corrimos a buscar entre los pasillos la puerta que nos decía ese niño. Corrimos por el lugar, viendo horrores en el camino, oliendo lo mismo y además encontrando un cementerio de cadáveres.

Era horrible y por un momento quise creerle a Asher y a Raya lo que me decían. Asher había perdido a una hermana ahí. Raya protegía a uno de los niños rescatados. Parecía poco probable… pero Evelyne era otra cosa muy diferente.

Y todo apuntaba a ella, y quizás a una tercera persona.

Y todo se confirmó cuando Thresh llegó primero con su velocidad al objetivo que buscábamos. Dos figuras fueron derribadas por él. Un hombre y una mujer. Y cuando descubrimos la capucha de la mujer, quise realmente estirar la verdad.

Era la criada de Evelyne, aquella mujer que le ayudaba a todo. Y entre sus manos había un bonche de papeles que volaron cuando fue lanzada al suelo por Thresh.

Todos eran transacciones de pagos, registros de los niños, listas de todo lo creado en esa fábrica… y en todos ellos, el sello de Evelyne. El mismo sello que usó para firmar el contrato conmigo. El mismo que había usado para firmar sus cartas.

Y ver eso fue la gota que derramó el vaso.

—Habla. Y cuida muy bien tus palabras si no quieres perder la lengua, todos los dedos o tus dientes.

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Comments

Yulis Puello guzman

Yulis Puello guzman

muy pendejo el pricesito tan fácil de utilizar y engañar

2024-11-02

1

Alex

Alex

Y el princeso cayó redondito en la trampa 🙄

2024-08-06

0

Irene Salas

Irene Salas

Ya con ésto arruinaron a Evelyn el princeso Mikhael es un estupido y va a creer que la culpa es de Evelyn sin investigar nada sólo por lo que está viendo por encima🤦🤦🤦

2024-05-09

1

Total
Capítulos
1 T3. C1. La Era Dorada
2 T3. C2. El cumpleaños de la Reina (dos semanas antes)
3 T3. C3. Como Cenicienta
4 T3. C4. Mikhael Helios.
5 T3. C5. La Arena.
6 T3. C6. El Punto de Quiebre.
7 T3. C7. El Castigo.
8 T3. C8. Las Tres Cabezas de Cerberos
9 T3. C9. Demonios.
10 T3. C10. Vizconde Revan.
11 T3. C11. Humo y rosas.
12 T3. C12. Mona.
13 T3. C13. Mikhael Helios.
14 T3. C14. De vuelta al presente
15 T3. C15. Las Montañas del Silencio
16 T3. C16. El ascenso.
17 T3. C17. Hansen.
18 T3. C18. El Origen de Todo.
19 T3. C19. El infierno personal. (1/2)
20 T3. C20. El infierno personal (2/2)
21 T3. C21. El Plan.
22 T3. C22. Las Tres Cabezas Enemigas.
23 T3. C23. Derrotando una Hidra.
24 T3. C24. El Camino Interminable.
25 T3. C25. El Final del Camino.
26 T3. C26. La Confusa Verdad.
27 T3. C27. Xadran Athienne
28 T3. C28. De Vuelta a Casa.
29 T3. C29. De vuelta a mis brazos.
30 T4. C1. El Despertar.
31 T4. C2. Unos días antes.
32 T4. C3. Seguir adelante.
33 T4. C4. El reencuentro.
34 T4. C5. Los últimos 10 años.
35 T4. C6. Aquel que fue rechazado.
36 T4. C7. El misterio de los sueños.
37 T4. C8. Una última charla.
38 T4. C9. Un punto de apoyo.
39 T4. C10. La Batalla Contra la Muerte.
40 T4. C11. La Calma antes de la Tormenta (1/3)
41 T4. C12. La Calma antes de la Tormenta (2/3)
42 T4. C13. La Calma antes de la Tormenta (3/3)
43 T4. C14. El segundo asalto
44 T4. C15. Ausencia
45 T4. C16. Secuestro
46 T4. C17. Una reunión de la realeza
47 T4. C18. La siguiente amenaza
48 T4. C19. El extraño del jardín
49 T4. C20. Recordatorio del encierro
50 T4. C21. Faraón Lethifold
51 T4. C22. Desesperado escape
52 T4. C23. La Profecía
53 T4. C24. Regreso a la Capital.
54 T4. C25. Preparación para la pelea
55 T4. C26. El Ejército Zenith
56 T4. C27. De regreso al frente
57 T4. C28. El segundo Reencuentro
58 T4. C29. El Plan del Destino
59 T4. C30. El Sol y la Luna
60 T4. C31. Los dos lados de la Luna
61 T4. C32. Al Ataque
62 T4. C33. El Demonio de Sangre
63 T4. C34. La Última Batalla
64 T4. C35. La Muerte del Demonio
65 T4. C36. Un Ser Querido
66 T4. C37. El Beso de la Muerte
67 T4. C38. El Camino Entre Dos Mundos
68 T4. C39. La Muerte.
69 T4. C40. Un tiempo después.
70 ¡¿Cómo que es el final?!
Capítulos

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T3. C1. La Era Dorada
2
T3. C2. El cumpleaños de la Reina (dos semanas antes)
3
T3. C3. Como Cenicienta
4
T3. C4. Mikhael Helios.
5
T3. C5. La Arena.
6
T3. C6. El Punto de Quiebre.
7
T3. C7. El Castigo.
8
T3. C8. Las Tres Cabezas de Cerberos
9
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15
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16
T3. C16. El ascenso.
17
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18
T3. C18. El Origen de Todo.
19
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20
T3. C20. El infierno personal (2/2)
21
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T3. C22. Las Tres Cabezas Enemigas.
23
T3. C23. Derrotando una Hidra.
24
T3. C24. El Camino Interminable.
25
T3. C25. El Final del Camino.
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T3. C26. La Confusa Verdad.
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T3. C27. Xadran Athienne
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T3. C28. De Vuelta a Casa.
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T3. C29. De vuelta a mis brazos.
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T4. C1. El Despertar.
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T4. C2. Unos días antes.
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T4. C8. Una última charla.
38
T4. C9. Un punto de apoyo.
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41
T4. C12. La Calma antes de la Tormenta (2/3)
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T4. C13. La Calma antes de la Tormenta (3/3)
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T4. C35. La Muerte del Demonio
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