Volar en dragón era definitivamente más rápido que ir en un avión mismo.
Y miles de veces mucho más emocionante y hermoso, pues podía ver todos mis alrededores sin ningún bloqueo más que el mismo movimiento de las alas. Y el calor que emanaba de Naïssen era suficiente para no pasar frío aunque estuviéramos a kilómetros de distancia del suelo.
La única posible queja que tenía era que después de una hora sentada, ya comenzaba a dolerme la cadera y piernas de la posición y la dureza de las escamas. Pero todo parecía valer la pena solamente por las vistas y la sensación de volar. Realmente envidié a esa familia de dragones en esos momentos. Tener la posibilidad de volar en cualquier momento, de viajar a cualquier lugar con solo desearlo.
Ahora veía por qué todos sus hermanos se habían preocupado por Xadran. Perder la oportunidad de vivir eso. De ser lo que eran realmente.
Pero el tiempo se fue literalmente volando y llegamos pronto a las montañas donde las ruinas de Antiqua estaban ocultas entre sus sinuosos y complicados caminos en el bosque de la montaña.
Cómo no había lugar donde Naïssen pudiera aterrizar tuvo que dejarme al pie de la montaña, cerca del pueblo, pero suficientemente lejos para que no la vieran llegar en caso de cualquier trampa o espía de mi hermano. No sabía qué esperar, pero más valía ser prevenida.
—¿Estás segura de que no quieres que aterricemos más cerca de las ruinas? Puedo tirar un par de árboles para eso…
—No, muchas gracias, Naïssen, pero no quisiera alertar a mi hermano. No sé qué es lo que trama, pero si cree que voy a llegar más tarde de lo de ahora, me da una ventana para atraparlo desprevenido.
—Está bien. Te acompañaré en forma humana como quieres. —Al menos eso era tranquilizador. Una dragona a mi lado para ayudarme a pelear con mi hermano.
No es que no tuviera fe en mí misma para defenderme en cuestión de maná y magia, pero Hansen siempre había sido astuto, calculador y una mente brillante para las estrategias y trampas.
Solo con mi poder no podría vencerlo, y es que él tenía mucho más poder de información que yo, lo que me ponía nerviosa por encima de todo lo demás.
Si sabía qué era, de dónde venía y por qué estaba como estaba, significaba que podía saber también cómo hacerme daño. O como revertirlo. Hansen siempre tenía una agenda complicada en sus intenciones. Nunca podía saber si quería algo de mí, si me iba a ayudar para su beneficio o a matarme.
Aunque nos acercamos al pueblo, nos mantuvimos fuera por razones de seguridad. Teníamos que encontrar el camino seguro para la escalada. Inclusive me cambié de ropa gracias al espacio temporal de Apus, así que la comodidad para subir fue la mejor posible.
Lo que no me esperé es que hubiera un bloqueo de caballeros a mitad del ascenso. Un gran ejemplo de lo impredecible y precavido que podía ser Hansen.
Volteé a ver a Naïssen, quien me regresó la mirada un tanto confundida.
—¿Te esperan? Dijiste que ibas a ver a tu hermano.
—Ja, podría decirse. —Olvidaba que Naïssen y su familia no podían comprender mucho el concepto de una familia disfuncional que si no te quería sabotear, te quería matar. —Vamos a rodearlos, no puedo dejar que me vean y le avisen que estoy aquí.
La dragona solo me vio extraño, pero no dijo nada y me siguió en el desvío que tomé.
Aunque el camino fue más complicado, al menos no nos topamos con nadie. Pero descubrí que en ese lugar, no se escuchaba nada. Absolutamente nada. Ni pájaros, insectos, grillos… ni siquiera vimos animales o un rastro de ellos.
Todo estaba en un silencio bastante… perturbador.
—¿Por qué está tan callado? —Le susurré a Naïssen incómoda con el silencio tan absoluto. —¿Esto es normal cuando hay un campamento a la redonda?
—No. —Su respuesta inmediata me hizo voltear a verla. Tenía una extraña expresión en el rostro. Una seriedad que me dejaba más bien incómoda. —Estas montañas tienen… un extraño aura. —Observó hacia arriba, a donde los picos de las mencionadas parecían querer doblarse sobre sí mismas y engullirnos dentro de sus cuevas y ríos estériles.
—Eso no me tranquiliza en nada. —Murmuré más para mí misma que para responderle.
Pero el lugar era una cosa, los humanos otra. Y ya que necesitábamos pasar desapercibidas, intentamos alejarnos lo más posible de los guardias que estaban patrullando la zona. Era un poco difícil, pues había demasiados y nosotras dos no éramos precisamente los ejemplos de camuflaje. Ambas de cabello blanco, Naïssen alta y de cuerpo un poco más fornido de lo normal, yo una especie de papel en blanco en medio de verdor y hojas naranjas caídas.
Tuvimos que detenernos varias veces intentando pasar una franja de soldados, pero pronto nos dimos cuenta que tendríamos que noquear a algunos para pasar, y si encontraban el cuerpo de alguien, sería de todas maneras una forma de avisar de nuestra presencia a todos.
—Solo podremos entrar si una se queda atrás. Los distraeré para que puedas entrar…
—Hansen no es un idiota, desgraciadamente. No pasará mucho tiempo para que se de cuenta de qué es lo que sucede. —Negué con la cabeza a su idea, suspirando y viendo al frente al campamento que se veía a lo lejos. —Tenemos que pasar de una manera u otra sin que nos vean. No quiero enfrentarme a lo que sea que tenga preparado a ciegas.
—No lograremos pasar esa línea, está demasiado vigilada. ¿Cómo es que tiene tanta gente? ¿Y aquí, en medio de la nada?
—Tuvo demasiado tiempo para prepararse. Mona, mi sirvienta, lo estuvo llenando de información todo el tiempo. Pero no comprendo por qué no ha aprovechado la oportunidad para tomar el poder de la casa Zenith y está aquí… no sé qué es lo que quiere.
Tenía una vaga idea según lo que me había dicho Mona, pero no podía imaginarme qué era la información que tenía y menos aún por qué estaba ahí.
Solo había una forma de averiguarlo.
—Tengo que ir sola. —Le dije finalmente a Naïssen. —Yo puedo pasar ese perímetro sin alertar a nadie, pero no puedo llevarte conmigo.
—Evelyne, me pediste ayuda, no puedo solamente dejarte aquí…
—Naïssen, sé que podríamos pasar con tu magia hecha un rayo, pero hace mucho ruido y no quiero alertar a nadie…
—Entonces solo cruzaremos a la fuerza bruta. Es lo que mejor hacemos los dragones…
—No, aunque no lo parezca Hansen tiene a muchos magos muy talentosos de su lado.
—No podrán contra nosotras dos—
No alcanzó a terminar lo que decía, porque una ramita se partió en dos cerca de nosotras y ambas nos pusimos en alerta máxima, volteando a ver hacia la dirección donde había sonado con la magia lista para explotar. Pero cuando vi el origen del sonido, me detuve de inmediato.
Otro cabello y piel blancas como la tiza. Ojos azules, pero con un tinte grisáceo en ellos. Pequeño, pero lo suficientemente alto para llamar a la atención en la maleza.
—¿Eve? ¿Eres tú? —Susurró al aire, pero con suficiente volumen para que lo escuchara. Dane había crecido, tanto en altura como en músculo. Usaba ya un uniforme de soldado y a pesar de que estaba viendo un poco a ciegas a todas partes, cuando salí del escondite me reconoció de inmediato. Jamás me alegré mas de ver una sonrisa. —¡Eve…!
Sin importarme nada más, corrí a su lado a abrazarlo.
Era mi amigo y aunque había ido a la ciudad con la promesa de volver con una cura para sus ojos, ahí estaba sin el real conocimiento de una, pero alegre de que no hubiera ido a la capital con Ceres aún.
—¡Dane! ¿Qué haces aquí? —Al separarme de su abrazo, sentí con mayor evidencia la nueva diferencia de altura entre ambos. Tenía que levantar un poco la vista para ver sus ojos cada vez más ciegos. —¿Qué hay de tu vista…?
—Tienes que irte de aquí, tu hermano nos ha ordenado dispararte con dardos tranquilizadores apenas te veamos. Algo trama, pero no estoy a nivel para saberlo…
—No, tengo que subir a verlo. Pero claro, no quiero ir sedada…
—¿Y este joven quién es? —Casi olvidaba a Naïssen a mi espalda. Y al voltear a verla, no sé por qué su expresión confundida me recordó un poco a la de Xadran cada vez que me acercaba a Mikhael. Tenía un extraño aura de celos.
—Ah, Naïssen, él es Dane Blizzard… supongo que es un primo lejano mío. Dane, ella es Naïssen Athienne…
—¿Athienne? —Eso pareció sorprenderlo más que la idea de que yo fuera su prima o algo similar. —¿Es en serio? ¿Es verdad que son dragones? ¿Y que viven siglos? ¿Cómo es que conociste a una Athienne, Eve? ¿Qué hacen aquí en primer lugar…?
El proceso de su pensamiento fue gracioso de seguir, pero solo lo acallé con un dedo sobre mis labios.
—Sshh, bájale a tu emoción. Dane, eres justo lo que necesitábamos. ¿Puedes ayudarnos a subir a las ruinas?
—¿Para qué quieres subir? Hansen es terrorífico. Escuché de los soldados que se llevó a un montón de personas con capuchas en la cabeza. Y hace días que ha estado leyendo sobre rituales y sacrificios…
—¿Escuchaste? ¿De quién? Hasta donde recuerdo no te llevas bien con nadie…
Dane elevó una ceja en mi dirección, con rostro ofendido.
—Tengo un muy buen oído, ¿sabes? Sobre todo, desde que… —Luego hizo un extraño gesto y parpadeó muy seguido para ser natural. Me di cuenta entonces de que quizás lo de su vista realmente comenzaba a empeorar más de lo que admitiría. —Ya sabes…
—Oh… supongo entonces que unas por otras. —Intenté ser positiva, pero eso solo lo hizo bajar los ojos. No fue lo mejor que pude decirle. —De todas maneras… ¿entonces mi hermano planea hacer algo tipo ritual? ¿No tienes alguna idea de qué, Nai?
Ella suspiró pesadamente, levantando la vista hacia la montaña.
—Ustedes Zenith tienen más libros sobre información de este lugar, pero según recuerdo de cosas que he leído, en este lugar ocurren cosas… extrañas. Y desaparecen muchas personas. También hay apariciones y gente que se volvió loca cuando encontraron este lugar. Pero solo han investigado unas pocas personas. Entre ellos… —Se me quedó viendo con ojos llenos de intención, y recordé de inmediato al profesor de runas.
—Mark Luden. —Comprendí de inmediato, también recordando que lo había visto en la fiesta de la Reina, pero no lo había visto en el festival cuando estábamos capturando a todos y de hecho estaba en la lista de enemigos. —Pero no lo capturamos como estaba previsto. Cuando lo buscamos, se esfumó…
—¿Mark Luden? Escuché también que está aquí, pero no sé quién es. —Soltó de repente Dane, y un escalofrío pasó por mi espalda. Tenía un muy mal presentimiento de todo eso.
—Tengo que llegar rápido a las ruinas. Dane, necesito que me lleves…
De la nada, Naïssen se irguió por completo y un acto reflejo de su magia electrizó el ambiente a nuestro alrededor, mandándonos una sensación de entumecimiento por el cuerpo.
—Tengo que regresar. —Soltó de la nada, con los ojos bastante abiertos. —Algo no está bien en la capital.
Mi mal presentimiento solo se intensificó, y me pregunté entonces si no sería más bien a raíz de los problemas que decía Naïssen.
Sobre Xadran.
—¿Qué ocurre? ¿Por qué?
Naïssen me volteó a ver, con sus ojos brillando de un azul eléctrico. No hubo necesidad de palabras para que me afirmara mis sospechas.
—Necesitan mi ayuda. —Dijo con simpleza. —Lamento no poder ayudarte, pero necesito ayudar a mi familia.
Un nudo de preocupación se hizo en mi estómago. Tuve que apretar los puños para no lanzarme a preguntar mil cosas.
—Por favor, cuídalo. —Le dije sin pensar en mis palabras. Comenzaba a ser cada día más emocional… y no sé si eso era bueno o malo.
—Lo haré. Y tú mantente viva, Niña Demonio. —Me sonrió de lado y justo después se lanzó a correr montaña abajo. Creo que al menos intentaría transformarse de vuelta donde habíamos llegado para no llamar demasiado la atención en ese lugar y arruinarnos el efecto sorpresa.
—¿Cuidar a quién? —Ya no sabía si mis instintos estaban fallando o es que todos parecían detectarme como una muñeca, porque si no era mi imaginación, noté celos de Dane también. Pero de él parecía más bien como una sensación de que no quería que le quitaran a su única amiga… o eso es lo que yo quería pensar.
—A su hermano. Es un amigo mío. —Suspiré sin pensar demasiado en la respuesta. Con Dane podía hablar de cualquier cosa, lo sabía. —Vamos, conmigo sola debería ser más fácil subir. Ayúdame y terminaré con ese psicópata de mi hermano… también.
Murmuré eso último con amargura y casi en total silencio, pero Dane me echó una mirada extraña.
—¿También…? Pero Eve, no sabes lo que te puede esperar arriba, no quiero que vayas solo a tu muerte…
—Tengo que ir de todas maneras, Dane. Hansen… sabe cosas de mí que necesito saber, y él lo está usando como carnada para atraerme. Cosas que no puedo dejar ir. Así que te lo pido por favor… ayúdame a subir sin que se den cuenta.
Su mirada siguió fija en mí, pero tarde que temprano solo dejó salir un suspiro y suavizó su expresión.
—Pero iré contigo. No puedo dejar que entres sola contra él. No soy el gran guerrero, pero quiero ayudarte…
—Dane, sí eres un buen guerrero. ¿Qué demonios le pasó a tu ego?
Sonrió de medio lado, una buena imagen que me relajó un poco.
—Mucho entrenamiento del demonio. ¿Cómo crees que estoy aquí? Oficialmente me convertí en un soldado de tu maldita familia.
Sonreí con él, dándole unas palmaditas a su hombro.
—Bueno, si todo sale como está planeado, ya no será tan maldita… o al menos, intentaré que no lo sea. Vamos, tenemos un idiota qué derrocar.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 70 Episodes
Comments
Irene Salas
Es tan escalofriante, pues Evelyn no sabe a lo que se enfrentará en realidad, su hermano y ese profesor de las runas juntos son un peligro inminente para ella😰😰😰
2024-05-10
2