T3. C2. El cumpleaños de la Reina (dos semanas antes)

Si no fuera por la necesidad de buscar información, ni siquiera hubiera asistido a ese evento.

El cumpleaños de la Reina Katherine era una fiesta tremendamente exclusiva y una difícil de conseguir invitación. Solo los primeros invitados podían extender otra invitación que solamente implicaba traer a su acompañante. No todos llevaban un acompañante, así que aproximadamente la cantidad que asistía era de 70 personas en el salón.

Mikhael solo era invitado por cortesía, pero se sabía que él no era uno de los asistentes comunes de dicha fiesta.

Por eso fuimos el foco de atención cuando llegamos, enlazados del brazo con total familiaridad como si nos conociéramos de siempre.

Estoy segura de que si hubiera ido como Evelyne habría sido el escándalo del siglo, pero por eso es que ahora usaba mi viejo rostro como Yami. Por lo menos así solo me veía como una extranjera que llamaba la atención, no una enemiga de los Helios como un conejo rodeado de lobos.

—Debo admitir, Su Majestad, que rivaliza fuertemente con lady Zenith al momento de hacer un escándalo o llamar la atención. —Le susurré mientras caminaba con él por el salón, recibiendo algunas forzadas inclinaciones o solo miradas de reojo. Sabía que la mayoría de los comentarios eran referidos a mí como la elección de Mikhael.

—Aunque me ofende el comentario, lo tomaré como un cumplido, lady Morozova.

Sonreí divertida. Cuando no nos estábamos peleando como Zenith y Helios, de hecho podía ser divertido pasar el rato con él. Era un poco triste que tuviera que usar la máscara para ello.

Pasamos hasta el frente del salón bajo los tronos donde el Rey Evan y la Reina Katherine estaban para presentar nuestros respetos y regalos, pero en vez de una cálida bienvenida, la Reina me vio con la ceja levantada, observándome de pies a cabeza con decepción.

—Mikhael. Esto es una verdadera sorpresa. ¿Se te acabaron las excusas para saltarte mi banquete, o vienes a presumir de tu… compañía?

Le dediqué una reverencia respetuosa, con la sonrisa más falsa y fría que pude formar.

—Reina Katherine. —La saludé haciendo caso omiso a su mirada. —Me parece que es la segunda vez que la veo en persona, pero hoy por fin es de cerca. Quizás debería pedirle a Su Majestad el príncipe que me invite más seguido para ver a su magnanimidad…

—No todos gozan de los mismos privilegios dentro de sus diferentes estratos sociales. ¿Qué te haría diferente de todos los demás para abusar de tus oportunidades?

Me dio un tic en el ojo. Afuera de su castillo se volvía una persona que podía fingir que le importaba el pueblo, pero dentro de sus paredes privilegiadas realmente sacaba a relucir la basura que era.

—Su Alteza. —Interrumpió Mikhael cuando notó que yo iba a responderle algo peor. —Lamento no haber venido en un par de años a su fiesta. Me temo que siempre cae en fechas ocupadas para mí. Pero puedo prometerle que mi regalo puede compensarlo.

El Rey parecía algo divertido, pero nos vigilaba a los tres con ojos de tigre a punto de entrar en cualquier momento a la conversación si algo se ponía violento.

Detrás de nosotros, los sirvientes de Mikhael trajeron varios regalos para la Reina, abriéndolos a ojos de todos para presumir de sus contenidos.

Joyería comprada de las subastas, vestidos confeccionados de la más alta calidad que se vendían en el mercado negro y cuadros que fueron bastante difíciles de conseguir si hablamos de la fortuna que nos costó a ambos.

Varios nobles a nuestras espaldas se removieron incómodos, hablando entre ellos a susurros inaudibles señalando discretamente algunas de las cosas presentadas. Eso delataba bastante quiénes eran los que asistían a las subastas, pues reconocían aquello que habían luchado por conseguir en su momento y les sorprendía que el príncipe los tuviera.

—Si no supiera mejor, diría que has asaltado la bóveda de alguien para conseguir todos estos regalos valiosos. —Dijo la Reina con ojos críticos viendo todo lo que le presentaba. —¿Dónde los has conseguido?

—Ja, no he asaltado ningún lugar para conseguirlos. He buscado y ahorrado mucho tiempo para reunir todo esto. Y son todos los regalos acumulados por los años que no he podido asistir.

La Reina le echó una peligrosa mirada a Mikhael, pero solo abrió su abanico y tapó su rostro para no delatar ninguna emoción.

—Me dejas intrigada. Varios de estos regalos mantienen un valor histórico muy peculiar. Insisto en saber de dónde los has encontrado…

Definitivamente sabía algo. Y yo sabía que sí, pero Mikhael no había estado convencido hasta esos momentos de ello. Un golpe de realidad de que su familia estaba más metida en toda esa podredumbre de lo que él pensaba. Tan puro era que no quería creerlo.

—Oh, que no te obligue a revelar los lugares de donde sacas tan valiosos regalos, hijo mío. El secreto es parte de un presente y Katherine quizás debe aceptarlo. —La gente se quedó callada ante sus palabras, y la Reina lo volteó a ver con ojos que podían rivalizar a un demonio. No estaba feliz que su esposo le estuviera dando prioridad a su primogénito por encima de ella. —Dejémoslo así, disfruta de la comida y bebida. Tengo más interés en conocer a tu acompañante que no he visto desde hace casi un año. No creas que te he olvidado, jovencita, pero no esperaba verte dos veces en un baile de renombre de la mano de Mik.

Mik. Volteé a ver a Mikhael, quien solo me echó una mirada rápida.

—Me halaga que me recuerde, Su Alteza. Sería todo un honor tener el placer de charlar con usted.

Era demasiado extraño hablarle con respeto al Rey Evan. A mi padre probablemente le estarían zumbando las orejas ahora mismo.

Hizo un gesto aprobatorio con la cabeza, y la reina solo nos echó una mirada fría mientras nos alejábamos de los ojos de todos. Mikhael entonces me puso una mano en la cintura, acercándome a él en un gesto que detecté como posesividad.

—Sé que le respondiste así por respeto y cortesía, pero no hables con él. No hables con nadie de aquí sola. —Me susurró con palabras duras, demasiado cerca a mi oído que logró pasarme un escalofrío por todo el cuerpo.

—¿Acaso tiene miedo de que lo cambie por alguien más, Su Majestad? —Le respondí de vuelta, queriendo jugar con él por esos momentos en los que solía actuar con miedo o ansiedad. —¿O es que tiene miedo que me hagan algo? Creo que no debo recordarle que me puedo cuidar sola perfectamente bien.

No habría sido mi intención, pero en el momento que le dije eso, él volteó sus ojos hacia mis labios, quizás recordando el hecho de que mi dieta obligada se podía reflejar en mis colmillos ahora mismo ocultos.

Cuando había hecho el trato con él como Evelyne, le había pedido que perdonara los crímenes de Yami, lo que hablaba por supuesto de las ocasiones en las que había tenido que mantenerla viva al absorber la vida de otras personas. No era una manera honesta de vivir, pero aún no podíamos resolver ese tema ella y yo. Había algo más que todavía no sabíamos sobre el por qué tenía que sobrevivir de esa manera.

A pesar de haber descubierto ya tantas cosas sobre mí misma, parecía que aún seguían acumulándose preguntas sobre preguntas y había una terrible escasez de respuestas detrás.

—¿Tanto te gusta torturarme para decirme todas esas cosas, Morozova?

—Quizás solo sea el hecho de que siempre que lo hago, respondes tan directamente a mis provocaciones. —Le admití dejando que mi lado de “Yami” ganara sobre mis personalidades. —Olvido que eres un príncipe cuando pareces tan desesperado por perder mi favor.

—Realmente me molesta ver que pienses que tienes algún poder sobre mí, Yami. —Dijo con una expresión más dura y molesta, pero eso solo me hizo sonreír.

—Eso solo ejemplifica mejor que sí lo tengo, Su Majestad.

Le vi una minúscula sonrisa en su rostro, pero fue opacada cuando el primero de los invitados se nos acercó para charlar con nosotros. No es lo que habría preferido, pero teníamos que hablar con la gente. Estábamos buscando pistas sobre cuántas personas y quiénes estarían involucrados en las subastas, y para desgracia de Mikhael que conocía a todos ahí y algunos de ellos incluso lo apoyaban, todo lo había guiado hasta ese lugar.

Aunque yo sabía quiénes eran los culpables, no podía señalárselos libremente o me vería demasiado sospechosa, pero sí podía aventarle un par de pistas en cada charla que hacía.

—Su Majestad, qué agradable verlo asistir a una de estas fiestas.

—Lord Hifan. —Saludó Mikhael, que puso su mejor sonrisa fingida. Casi le creo que estaba sonriendo de verdad. —Qué tal, quería felicitarlo sobre su reciente éxito en su negocio de algodón. Escuché que últimamente ha podido incrementar su producción.

Él era uno de los principales sospechosos precisamente por eso. Del día a la noche había adquirido tantos trabajadores y un artefacto especial que le ayudaba a la producción de sus plantas que había llamado la atención de todos cuando investigábamos. Resultó ser que había comprado tierras separadas a las que tenía formalmente escritas en papel y no había hecho un reporte sobre qué estaba haciendo en ellas. Cuando mandamos gente a investigar, había esclavos trabajándolas bajo la mirada atenta de los guardias de Hifan.

—Oh, le agradezco sus palabras, me parece que esta vez los dioses se apiadaron de la tierra y nos ha dado muchos nutrientes, no sé cómo más explicarlo, solo he tenido suerte.

Basura mentirosa.

—Ya veo, parece que a algunos se los tiene en gracia.

—Oh, es muy amable, Su Majestad… quería preguntarle un poco sobre los regalos a la Reina. Son bastante exquisitos, a pesar de que Su Alteza no haya querido admitirlo. ¿Puedo preguntar dónde los consiguió? Quizás pueda conseguir algo similar, que el cumpleaños de mi hija se acerca.

Sus ojos no dejaban el cofre de joyería de la Reina mientras decía eso.

—Oh, si le soy honesto, la verdad es que no sé exactamente de dónde, mi hermosa compañía aquí fue la encargada de conseguirlo. —Dijo fingiendo demencia, algo de lo que habíamos acordado para hacerlo parecer “torpe” y que los nobles se confiaran en tratarlo como tonto.

—¡Oh! Entonces qué buen gusto tiene su acompañante… eh…

—Yami Morozova. —Respondí en un saludo cordial, con una pequeña reverencia. —Su Majestad me había contado maravillas sobre las fiestas de la realeza. Tuve que convencerlo que me dejara venir.

El hombre me dedicó una mirada extraña. Parecía querer decir abiertamente que ni siquiera debería de estar ahí, pero no se atrevía con Mikhael a un lado. Las únicas personas que podían decirme algo era la Reina y el Rey, y la primera lo había hecho sin resultados y el segundo me había defendido de ella. No podían decirme nada directamente.

—Oh, uhm… estoy seguro de que habrá otras ocasiones en las que pueda asistir a estos eventos…

—Qué amable. Quizás entonces pueda conseguirle algo similar a los regalos que recibió la Reina. Estoy segura de que un regalo de ese nivel podría alegrar a cualquier joven que lo reciba. —Insistí por ese lado, haciéndolo olvidar casi de inmediato que yo venía de un origen desconocido. —Espero que pueda aceptar mi ayuda para ello.

El hombre me lo agradeció y fingió que no había pasado nada. Eso terminaba con el primero y había muchos más por seguir.

Así comenzaron las charlas y las preguntas de respuestas sutilmente incriminadoras. Pudimos confirmar varias cosas dándole vueltas a las conversaciones con preguntas que se repetían y charlas un tanto cíclicas, todo con la intención de hacerlos cometer errores en sus respuestas. Era un truco que utilizaba la policía del viejo mundo que recordaba, y funcionaba de las mil maravillas en ese en el que no existía tal método y por lo tanto nadie sabía realmente defenderse de ello.

Mikhael parecía maravillado de mi método. Tanto que no le importó en absoluto que los nobles lo trataran de tonto si eso ayudaba a que se creyeran todas mis falsas palabras y ellos sacaran sus sucias verdades.

Lo increíblemente extraño fue encontrar al profesor Mark Luden entre los invitados, de la mano de una preciosa chica de apariencia inocente y enamorada. No sabía que ese hombre estaba dentro del círculo de confianza de la Reina.

—Profesor, no me esperaba verlo por aquí. —Mikhael vociferó mis pensamientos, pues ni él ni nadie sabía aún que yo era Evelyne. No podía delatarme ahí. —No sabía que conocía personalmente a la Reina.

—Su Majestad. —Su saludo fue mas modesto con solo un corto ademán de la cabeza, y terminó por observarme a mí con curiosidad. —Tal parece que la Reina y su humilde servidor tenemos alguna historia pasada juntos antes de que ella fuera la madre de esta nación. Quizás solo fue por buenas relaciones que recibí su invitación nuevamente. —Se encogió de hombros como si conocer a la Reina fuera cosa de nada. —Y milady. Me parece que no tengo el placer de conocerla, pero de algunos aquí escuché que ya había asistido a uno de estos eventos, pero en el lejano norte.

Había preguntado por mí. No sé si eso era bueno o malo en su caso particular. No me había dado la mejor de las impresiones en clase, y ahora que estaba ahí me daba una vibra peor.

—Yami Morozova, encantada. —Tuve que dar mi mejor impresión de conocerlo por primera vez, dándole la mano para que la besara como era la costumbre. Pero fue mi error darle aquella donde se encontraba mi anillo puesto, y lo pensé mucho después cuando sus ojos se quedaron en él al separarse de mí.

—Un encantador anillo que posee. He estado escuchando entre conversaciones que usted fue la que consiguió la mayoría de los regalos que Su Majestad el dio a la Reina. ¿Ese es uno de los mismos que usted consiguió?

El tipo era un experto en runas y artefactos. ¿Cómo se me había ocurrido darle la mano donde tenía uno?

—Es una reliquia familiar. —Mentí escondiendo los dedos al agarrar el brazo de Mikhael, quien pareció detectar la tensión en mí rápidamente, porque interrumpió la conversación antes de que empezara.

—¿Y cómo es eso sobre que conoce a la Reina desde antes? —Indagó acertadamente, llamando la atención de Mark con rapidez.

—¿Mh? Oh, no es nada especial ni significativo, pero en su tiempo era uno de los mayores… fanáticos de la Reina cuando ésta era soltera. —Dijo riendo con suavidad, pero eso me hizo preguntarme cuántos años tendría realmente si es que eso era verdad. Ninguno se veía realmente viejo. —La cortejaba bastante, pero al final el ganador del certamen fue nuestro Rey Evan. Y supongo que nadie puede competir contra eso, no tengo ningún rencor al respecto.

—Una curiosa historia para servir como razón suficiente para una invitación. —Comentó Mikhael demasiado directo, pero Mark no pareció ni siquiera molesto por esa indagación.

—Oh, yo me digo lo mismo, pero parece ser que la Reina aún guarda algún cariño o buen recuerdo de mí. Nunca tuvimos malentendidos y siempre nos llevamos bien como amigos. ¿Quién sabe? No es necesario ser un fuerte socio comercial para estar invitados al cumpleaños privado de la Reina.

Cuando dijo eso nos vio uno después del otro, como evidenciando que eso tenía bastante verdad si estábamos los dos ahí. No veía errores en su lógica, pero tampoco podía quitarme la sensación de que él ocultaba algo más.

—Supongo que tiene razón. Es solo que es un tanto… inusual, es todo.

—Algún día se dará cuenta que debe cumplir con su deber, pero tampoco querrá dejar ir a sus buenas amistades de estos jóvenes años. —Sus ojos viajaron a mí, y su sonrisa se volvió extrañamente comprensiva como si estuviera teniendo pena por mí. —No se preocupe, no se quedará nadie solo, le aseguro.

Antes de poder preguntarle más sobre a qué se refería, los aplausos nos rodearon cuando el Rey y la Reina bajaron de su estrado para dar comienzo al baile. El suave vals dio comienzo y lamentablemente por etiqueta debimos acercarnos a la pista de baile también. Mientras los regentes daban vueltas en su organizado baile, mis ojos viajaron a la otra pareja familiar invitada. Zamira y Zimael veían a sus padres para medir el momento indicado para pasar a unirse, pero los ojos del segundo se desviaron un momento a nosotros.

No sé por qué razón pareció sorprendido. Ensimismado, quizás. Lo ultimo que necesitaba era otro Helios sobre mí.

Pero no pasó a mayores cuando fue nuestro turno de bailar, y los tres pares de familiares pronto estuvieron dado apertura al baile. Poco a poco todos fueron uniéndose y el salón terminó lleno de parejas bailando. Esta vez no hice mucha conversación con Mikhael, sumidos ambos en nuestros pensamientos de todas las charlas de esa noche.

Parecía sorprendente cuántas personas estaban involucradas en ese horrible negocio de esclavitud, siendo su menor contribución la compra de artefactos mágicos de la compañía de los Molten y la más grave el apoyo directo a la construcción de la montaña o a la secrecía de la misma.

Lo más intrigante era que esa fiesta estaba dedicada a la Reina y todos eran cercanos a ella de una u otra manera, lo que realmente añadía bastante a las sospechas que la involucraban.

Pero por el rostro turbulento de Mikhael, creo que estaba más preocupado por qué papel tendría su padre en todo eso.

Después de todo, el Rey siempre lo había apoyado, cuidado y dado mucho apoyo para que él fuera el príncipe heredero. Pero en este caso, parecía que incluso el Rey podría tener mano en todo eso. O por lo menos saber al respecto, pero no hacía nada por evitarlo.

Entendía perfectamente su actual posición. Saber que tu familia solo son un montón de traidores que nada más te usan y mienten y hacen cosas a tus espaldas para al final desecharte.

Entonces tuve un flashback de algo que no recordaba de mi vida pasada en ese mundo.

Del final.

Mikhael estaba frente a mí, luciendo tan brillante, guapo y sereno como siempre, pero tenía ahora una mirada de tristeza absoluta. De la mano de esa víbora de Arthrea, sus ojos no dejaban los míos. Parecía que eso no era lo que quería realmente, pero no podía hacer nada al respecto. Después de tantas noches juntos hablando, de tanto tiempo que pasamos solo siendo las marionetas de alguien más, de saber que ninguno podía manejar su destino, pero al menos estábamos juntos en eso… No parecía querer verme morir.

Pero no pudo hacer nada por detener la hoja que cortó mi cuello.

Y aun así, hubo lágrimas en sus ojos por mí.

Tropecé un poco teniendo la mente en otro lado, pero Mikhael logró atraparme a tiempo para no caer.

—¿Yami? —Sus ojos se fijaron en mí, con esa misma melancolía y tristeza de antes, pero que hasta ahora no me había percatado que estaban ahí. Que siempre lo estuvieron. —¿Estás bien? ¿Quieres descansar? Ya bailamos nuestro turno.

Parpadeé viendo nuestros alrededores, donde la gente ya comenzaba a salir del baile para tomar algunos bocadillos y beber agua para recuperarse. Solo asentí distraídamente, siguiéndolo entre la gente con su mano sosteniendo con firmeza la mía. Aquello me llamó la atención.

Tuve otro extraño flashback, en el que no estábamos en un baile, sino en un bosque en la espesura de los jardines del palacio. La emoción se apoderó de mí ante la expectativa de lo que íbamos a hacer en solitario, y al levantar la vista a Mikhael, no era él quien me regresaba la mirada…

Era Azrael, quien me regresaba la mirada llena de amor, emoción y gozo.

Entonces la realidad volvió a mí con un escalofrío.

No. No estaba en ese lugar. No estaba en ese tiempo.

Ahora era Evelyne, no Yami la que tenía las riendas.

Pero me di cuenta entonces qué habían hecho esa noche, y por qué ahora existía yo. Por qué aún había sangre de la sacerdotisa de la luna viva, pero había sido demasiado poca en ese entonces para decir que seguía existiendo.

“¿Y no consideraste mencionar ese pedazo de información antes, Yami?”

¿Y por qué debería? No te afecta en nada. La sangre ha sido diluida demasiado con el tiempo. Y solo necesitas saber que la línea de sangre siguió.

“Igual que tu tonta atracción hacia los Helios. Nos vas a tirar por la borda.”

Mi pelea con mi segunda personalidad solo se desarrolló en mi cabeza, pero apreté la mano de Mikhael con fuerza y él volteó a verme con extrañeza, alejándonos de la multitud para hablar en privado.

—¿Qué ocurre? —Mikhael parecía preocupado ahora. Lo que no ayudó a que mis personalidades se pusieran en orden respecto a sus sentimientos. Yami aún era presa de la atracción irremediable a los Helios y no comprendía porqué. Con todo lo que le habían hecho, debería odiarlos a muerte.

—No es nada. Solo…necesito descansar un momento. —Admití con la mano en la cabeza, intentando no pensar en que aún me tenía agarrada de la mano.

—Está bien… no quiero presionarte, pero aún te necesito, Yami. Aún no puedo dejarte ir. —Sus palabras fácilmente podían ser malinterpretadas, pero su rostro ansioso viendo a la gente a nuestro alrededor le daba un claro significado. —¿O es que acaso necesitas…?

Se tocó el cuello y entendí lo que quiso decir. Y logró ofenderme un poco.

—No soy solo un monstruo que busca sangre, Mikhael. —Le dije enojada, soltando su mano con un poco de más agresividad de la que pretendía. Él solo se removió incómodo, apenas percatándose de lo que había dicho que era un tema sensible entre los dos, pues él había querido ponerme tras las rejas.

—Lo siento, no pretendía…

—Milady, ¿me permite esta pieza? —Nos interrumpió Mark Luden, apareciendo casi de la nada y sin su compañía de antes. Me ofreció la mano, con una sonrisa demasiado… serena. —Me haría muy feliz, pues tengo el interés de conocerla más, y mejor.

Un escalofrío me pasó por la espalda, pero tras un vistazo a Mikhael, sonreí de manera cordial y acepté su ofrecimiento.

—Por supuesto, lord Luden…

Vi cómo el rostro de Mikhael cambió como si hubiera usado una máscara. Se ensombreció, mostrando una expresión de piedra que no pude definir.

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Comments

Irene Salas

Irene Salas

Ahora entiendo que cuando la invitaron a esa fiesta aprovecharon para robar su sello, mí pregunta es quién en su sano juicio y con tantos enemigos descuida algo tan personal y de suma importancia, no se me hace congruente con su edad mental ya que no es precisamente una niña inexperta 🤔🤔🤔🤔

2024-05-08

1

Total
Capítulos
1 T3. C1. La Era Dorada
2 T3. C2. El cumpleaños de la Reina (dos semanas antes)
3 T3. C3. Como Cenicienta
4 T3. C4. Mikhael Helios.
5 T3. C5. La Arena.
6 T3. C6. El Punto de Quiebre.
7 T3. C7. El Castigo.
8 T3. C8. Las Tres Cabezas de Cerberos
9 T3. C9. Demonios.
10 T3. C10. Vizconde Revan.
11 T3. C11. Humo y rosas.
12 T3. C12. Mona.
13 T3. C13. Mikhael Helios.
14 T3. C14. De vuelta al presente
15 T3. C15. Las Montañas del Silencio
16 T3. C16. El ascenso.
17 T3. C17. Hansen.
18 T3. C18. El Origen de Todo.
19 T3. C19. El infierno personal. (1/2)
20 T3. C20. El infierno personal (2/2)
21 T3. C21. El Plan.
22 T3. C22. Las Tres Cabezas Enemigas.
23 T3. C23. Derrotando una Hidra.
24 T3. C24. El Camino Interminable.
25 T3. C25. El Final del Camino.
26 T3. C26. La Confusa Verdad.
27 T3. C27. Xadran Athienne
28 T3. C28. De Vuelta a Casa.
29 T3. C29. De vuelta a mis brazos.
30 T4. C1. El Despertar.
31 T4. C2. Unos días antes.
32 T4. C3. Seguir adelante.
33 T4. C4. El reencuentro.
34 T4. C5. Los últimos 10 años.
35 T4. C6. Aquel que fue rechazado.
36 T4. C7. El misterio de los sueños.
37 T4. C8. Una última charla.
38 T4. C9. Un punto de apoyo.
39 T4. C10. La Batalla Contra la Muerte.
40 T4. C11. La Calma antes de la Tormenta (1/3)
41 T4. C12. La Calma antes de la Tormenta (2/3)
42 T4. C13. La Calma antes de la Tormenta (3/3)
43 T4. C14. El segundo asalto
44 T4. C15. Ausencia
45 T4. C16. Secuestro
46 T4. C17. Una reunión de la realeza
47 T4. C18. La siguiente amenaza
48 T4. C19. El extraño del jardín
49 T4. C20. Recordatorio del encierro
50 T4. C21. Faraón Lethifold
51 T4. C22. Desesperado escape
52 T4. C23. La Profecía
53 T4. C24. Regreso a la Capital.
54 T4. C25. Preparación para la pelea
55 T4. C26. El Ejército Zenith
56 T4. C27. De regreso al frente
57 T4. C28. El segundo Reencuentro
58 T4. C29. El Plan del Destino
59 T4. C30. El Sol y la Luna
60 T4. C31. Los dos lados de la Luna
61 T4. C32. Al Ataque
62 T4. C33. El Demonio de Sangre
63 T4. C34. La Última Batalla
64 T4. C35. La Muerte del Demonio
65 T4. C36. Un Ser Querido
66 T4. C37. El Beso de la Muerte
67 T4. C38. El Camino Entre Dos Mundos
68 T4. C39. La Muerte.
69 T4. C40. Un tiempo después.
70 ¡¿Cómo que es el final?!
Capítulos

Updated 70 Episodes

1
T3. C1. La Era Dorada
2
T3. C2. El cumpleaños de la Reina (dos semanas antes)
3
T3. C3. Como Cenicienta
4
T3. C4. Mikhael Helios.
5
T3. C5. La Arena.
6
T3. C6. El Punto de Quiebre.
7
T3. C7. El Castigo.
8
T3. C8. Las Tres Cabezas de Cerberos
9
T3. C9. Demonios.
10
T3. C10. Vizconde Revan.
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T3. C12. Mona.
13
T3. C13. Mikhael Helios.
14
T3. C14. De vuelta al presente
15
T3. C15. Las Montañas del Silencio
16
T3. C16. El ascenso.
17
T3. C17. Hansen.
18
T3. C18. El Origen de Todo.
19
T3. C19. El infierno personal. (1/2)
20
T3. C20. El infierno personal (2/2)
21
T3. C21. El Plan.
22
T3. C22. Las Tres Cabezas Enemigas.
23
T3. C23. Derrotando una Hidra.
24
T3. C24. El Camino Interminable.
25
T3. C25. El Final del Camino.
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T3. C26. La Confusa Verdad.
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T3. C27. Xadran Athienne
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T3. C28. De Vuelta a Casa.
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T3. C29. De vuelta a mis brazos.
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T4. C7. El misterio de los sueños.
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T4. C8. Una última charla.
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T4. C9. Un punto de apoyo.
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T4. C10. La Batalla Contra la Muerte.
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T4. C12. La Calma antes de la Tormenta (2/3)
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T4. C35. La Muerte del Demonio
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T4. C37. El Beso de la Muerte
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